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Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Reuters.- Monseñor Claudio María Celli, titular del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, afirmó que el Presidente Nicolás Maduro le aseguró que cumpliría la promesa que había hecho al Papa Francisco y se sentaría a dialogar con la Oposición Venezolana.

Recordó el Representante de la Santa sede que había pedido a ambas partes "evitar expresiones violentas y agresivas. Empleé un término: un lenguaje desarmado. El problema es que estas cosas son más fuertes que ellos", indicó al comentar los ataques de Maduro a la dirigencia de Voluntad Popular.

Maduro, en cadena nacional, a las pocas horas de promover el diálogo y comprometerse con el enviado del Papa Francisco, despotricó de la posición de los partidos opositores que no aceptan las condiciones leoninas del diálogo, con amenazas y afirmaciones sobre la imposibilidad del cambio político en Venezuela ante la hegemonía chavista gobernante.

Monseñor regresará a Caracas el día 11 de noviembre, para acompañar la venidera reunión plenaria, con la participación también de los ex Presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos.

En entrevista publicada por el diario argentino La Nación, realizada en Roma, Celli informó que en la segunda reunión sostenida con Maduro, luego de la primera reunión plenaria con la representación de la Mesa de la Unidad Democrática, le había expresado: "Señor Presidente, esta mañana me encontré con la oposición y hay tres pedidos. Hay que dar señales y estas no necesitan tiempos bíblicos. Hay que dar señales de que el diálogo es el único camino, y que se puede recorrer en este momento". Se lo dije muy claramente".

Celli explicó estar consciente del riesgo que juega el Papa Francisco si el diálogo en Venezuela fracasa.

"El problema no es que la Santa Sede pierda la cara, es el pueblo venezolano el que se hunde más. Porque si acaso en una delegación o la otra quieren terminar con el diálogo, no es el Papa sino el pueblo venezolano el que va a perder, porque el camino podría verdaderamente ser el de la sangre. Y hay gente que no tiene miedo de que haya derramamiento de sangre. Esto es lo que me preocupa. Francisco está jugando un papel muy fuerte. Corremos un riesgo. Vamos a ver, que Dios nos ayude”, expresó preocupado Celli.

Asimismo, el negociador vaticano calificó como "muy fea" la situación en Venezuela y como "agotadoras" las 48 horas que estuvo en Caracas.

"No solamente a nivel político, sino a nivel social, económico. No hay comida, no hay medicinas. Es innegable que el país está enfrentando una situación muy difícil", informó enfático.

"Yo estoy y me voy a jugar. El problema es que yo soy un acompañante. Una cosa es cierta: el Papa goza de un gran prestigio. Las dos partes, así como los cuatro ex presidentes que acompañan, Ernesto Samper, José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos, me dijeron claramente que si no estuviese la Santa Sede, la oposición no se encontraría con el gobierno. Y las dos partes comprenden que o embocan el camino de la violencia o embocan el del diálogo".

Además, el prelado explicó que solicitó a ambas partes la suspensión de sendas marchas anunciadas para ir a Miraflores por temor a la violencia.

"Cuando me reuní con los representantes de la oposición, en la mañana del lunes, les dije claramente: «Mi miedo es que haya muertos en la manifestación del jueves. Y si hay muertos, el diálogo, ¿qué diálogo es?». La oposición reflexionó y gracias a Dios suspendieron esta manifestación", contó Celli.

"Hay militares por doquier. En las partes de Caracas por las que pasé hay retenes en todos lados, policías, militares. La misma noche que llegué al aeropuerto había un bloqueo de policías cerca de la Nunciatura que nos paró para ver quiénes éramos. Y el Secretario de la Nunciatura que manejaba el auto dijo: "¿Pero no ha visto la placa diplomática", relató Monseñor Celli en la entrevista de la prensa argentina.

Los venezolanos de a pié, que resistimos la peor pesadilla de nuestra era republicana, generada por la deficiente, irresponsable e indolente Administración de Nicolás Maduro, incapaz de resolver los problemas más domésticos de la nación, constatables hasta en la tasa de mortalidad infantil, juvenil, adulta y adulta mayor, entre otros indicadores vitales, esperamos que el prestigioso negociador, Monseñor Claudio María Celli, enviado de nuestro Papa Francisco, con su experiencia diplomática en China, Vietnam e Israel, entre otros, pueda ayudar a un diálogo sincero, donde no sólo se lleguen a respuestas políticas, sino a tomar decisiones estratégicas.

La crisis humanitaria venezolana, por la inseguridad, la escasez agravada y la negligencia institucional está matando de hambre, de enfermedad y de descuido gubernamental a sus habitantes, sobre todo a los más humildes.