El Partido Liberal urgió a la Mesa de liberación en La Habana, terminar pronto la discusión de toda la Agenda, para alcanzar el fin del conflicto, al tiempo que reclamó la disminución de la violencia en Colombia con el objeto de motivar a los ciudadanos para que participen “en la construcción de espacios apropiados para el posconflicto”.
En la llamada Declaración de Girardot, donde senadores y representantes se reunieron desde el jueves para deliberar sobre iniciativas legislativas, principalmente dirigidas a hacer un país más igualitario, los congresistas reiteraron su apoyo al Presidente Santos en buscar el proceso de reconciliación Nacional.
“En el Partido Liberal creemos que buena parte de las causas del conflicto se explican por la mala situación del campo y las disputas históricas por la tierra. Respetamos, no compartimos, que otros partidos defiendan los intereses de los poderosos y se aterren porque se conviene hacer uso de instrumentos legales existentes desde la reforma liberal de 1936 para lograr una mejor redistribución de la tierra”, destacaron los legisladores de la colectividad.
Los legisladores liberales señalaron que están listos para la discusión ideológica sobre el proceso de paz y de las refromas que se deben hacer. “ Cuando se sometan a la aprobación popular los acuerdos de Cuba estaremos del lado de quienes creen que la injusticia, la pobreza y la desigualdad en el campo colombiano no aguantan más”, enfatizaron.
Señalaron que habrá quienes defiendan el statu quo. “Habrá quienes crean que la situación de nuestros campesinos debe permanecer así. Serán los ciudadanos quienes decidan si están con las transformaciones, con un criterio de inclusión y equidad en el país rural, con la equilibrada presencia de distintos sectores productivos, o solo están con los intereses de los grandes capitales”, afirmaron en un documento al que calificaron de fundamental para sacar a Colombia adelante.
La siguiente es la Declaración de Girardot, firmada por todos los congresistas del Partido Liberal:
DECLARACIÓN DE GIRARDOT
PARTIDO LIBERAL COLOMBIANO
La Junta de Congresistas del Partido Liberal reitera su apoyo al proceso que adelanta el Gobierno Colombiano con la guerrilla de las Farc a fin de dar por terminado el conflicto armado; convoca a las fuerzas políticas a expresar sus opiniones en forma leal con la democracia, sin acudir a la mentira o a las vías de hecho para impedir el diálogo; y manifiesta su disposición a participar en un acuerdo con otros partidos y organizaciones dirigido a crear el más amplio consenso posible en torno al proceso de La Habana.
La sociedad colombiana vive un momento histórico. Es hora de profundas decisiones. Es el momento de grandes transformaciones. Es la única oportunidad que tenemos de dejar a nuestros hijos y nietos un país distinto al que nosotros hemos tenido.
Invitamos a quienes en el pasado han aceptado o han estado dispuestos a hacer concesiones políticas en materia de justicia a los miembros de la guerrilla, a discutir lo que ahora le conviene al país. No creemos que alguien esté dispuesto a preferir una guerra interminable, en cambio de aceptar debatir “inamovibles” que antes no lo fueron. Estamos seguros que si se deponen los intereses electorales podremos definir, como sociedad, lo que es aceptable y lo que lo no lo es frente al valor supremo de la paz.
Para el liberalismo terminar el conflicto es solo el comienzo de la construcción de un país en paz. Por ello apoyamos los términos en los que se han acordado tres puntos de la agenda entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc. Reclamamos a la Mesa de deliberación en La Habana a terminar pronto la discusión de toda la Agenda. Entre tanto, es un requerimiento nacional el desescalamiento del conflicto y la motivación a la ciudadanía para que participe en la construcción de espacios apropiados para el posconflicto.
En el Partido Liberal creemos que buena parte de las causas del conflicto se explican por la mala situación del campo y las disputas históricas por la tierra. Respetamos, no compartimos, que otros partidos defiendan los intereses de los poderosos y se aterren porque se conviene hacer uso de instrumentos legales existentes desde la reforma liberal de 1936 para lograr una mejor redistribución de la tierra.
En el liberalismo esa es una bandera histórica. Desde las batallas ideológicas de López Pumarejo, hasta hoy, hemos creído que debe hacerse efectivo el acceso de los campesinos a la tierra. Nada de lo que se ha acordado con las Farc en el primer punto de la agenda va en contravía de lo que está en nuestra Constitución. Si lo hubiésemos impulsado antes, nos hubiéramos ahorrado décadas de desigualdad e injusticia.
En los acuerdos de La Habana no se ha pactado expropiación indiscriminada ni masiva ni ilegal. Se ha convenido una reforma rural integral que quienes creemos en un país más igualitario sabemos que debe realizarse ya, con acuerdo o sin acuerdo con la guerrilla. Si el fin del conflicto sirve para dinamizar un proceso inaplazable, ¡bienvenido sea!
Estamos listos a la discusión ideológica. Cuando se sometan a la aprobación popular los acuerdos de Cuba estaremos del lado de quienes creen que la injusticia, la pobreza y la desigualdad en el campo colombiano no aguantan más. Habrá quienes defiendan el statu quo. Habrá quienes crean que la situación de nuestros campesinos debe permanecer así. Serán los ciudadanos quienes decidan si están con las transformaciones, con un criterio de inclusión y equidad en el país rural, con la equilibrada presencia de distintos sectores productivos, o solo están con los intereses de los grandes capitales.
Es claro que el propósito de las conversaciones para ponerle fin al conflicto es conseguir que la guerrilla abandone la violencia y todas las actividades delictivas asociadas. Por supuesto, no podrá pactarse que las Farc sigan cometiendo fechorías, cualesquiera que ellas sean. Ni delitos atroces ni crímenes de guerra o de lesa humanidad ni la tenencia ilegal de armas ni el narcotráfico. La impunidad no produce una paz estable. Acogemos la aplicación de la Justicia Transicional
Por eso no es leal con el debate público insinuar que lo pactado con la guerrilla es para permitir que continúen cometiendo delitos. Afirmar algo tan contraevidente es irrespetuoso con los colombianos que legítimamente entienden que el proceso busca la renuncia por la guerrilla de esas conductas, para siempre.
El Partido Liberal valora el reconocimiento que ha hecho la guerrilla de su relación con el narcotráfico y espera que el fin del conflicto abra para siempre la posibilidad de tener un país libre de ese flagelo. Seguramente en una fase posterior, la de justicia, se convendrán los mecanismos para que la guerrilla contribuya con información sobre la forma como se comete ese delito, así como se ha comprometido a participar en la erradicación de cultivos ilícitos.
Al liberalismo no le asusta que se profundice la participación ciudadana, que sigue siendo una tarea pendiente y una bandera a la que no renunciamos. Compartimos la idea de fortalecer a las organizaciones sociales y comunitarias. De promover la economía solidaria y las asociaciones de campesinos. Nos gusta que se piense en profundizar nuestra democracia.
Compartimos la idea de unas circunscripciones especiales para las zonas más afectadas por el conflicto. Quienes más han padecido tendrían derecho a tener una representación privilegiada en la etapa del post conflicto. Lo acordado no es para darle curules a las Farc, sino para permitir que los habitantes de los territorios golpeados por la guerra puedan estar mejor representados. Entendemos que a sectores de derecha les parezca malo ampliar la democracia. Sabemos que prefieren y han promovido espacios más restringidos, que defienden la toma de decisiones por parte de unos pocos privilegiados. Estamos listos a ese debate democrático y a que la gente se pronuncie si cree que la democracia que tenemos debemos conservarla, o si debemos ampliarla y abrirla.
El Partido Liberal cree que la paz requiere justicia, verdad, reparación y no repetición. El compromiso de nuestro Partido con las víctimas está suficientemente acreditado. Fue la bancada liberal, con apoyo de los otros partidos políticos de la Unidad Nacional, la que hizo aprobar la ley sobre el tema. Ahí estuvieron en primera línea los jefes del Partido, algunos de ellos víctimas del conflicto. Exigimos de las Farc el reconocimiento sincero y la reparación de sus víctimas, así como la decisión de no seguir matando colombianos inocentes, como ocurrió recientemente con los asesinatos de los compatriotas del pueblo Nasa, lo que el Partido Liberal condena tajantemente.
El Partido, dirigentes y militantes, continúan en esa lucha hasta que se logre reconocimiento y reparación de las víctimas y justicia para sus victimarios, y se garantice el goce efectivo de sus derechos a los más de seis millones de víctimas y a los territorios victimizados.
El Presidente Juan Manuel Santos ha tenido el valor de liderar la búsqueda de la terminación del conflicto y en eso lo apoyamos los liberales y la mayoría de los colombianos, como quedó demostrado hace solo unos meses en las urnas.
Ojalá que esa lucha por la convivencia contemple, en un breve término, abrir conversaciones de paz con el ejército de liberación nacional.
Para el liberalismo, paz es sinónimo de democracia y equidad. La paz concebida con criterio liberal va más allá de la renuncia a la lucha armada y de la reinserción. La paz estable y duradera, según pensamos los liberales, es convivencia con cambios substanciales en el modelo de desarrollo económico y social, en lucha contra la desigualdad, con oportunidades de educación, salud, vivienda y empleo para todos los colombianos.
El liberalismo será el partido de las grandes reformas, de la seguridad social, de la descentralización y la reforma territorial, de la transparencia y erradicación de la corrupción, de los servicios públicos de calidad para todos, en defensa de la equidad, de la conservación y el respeto a la naturaleza, del agua, del derecho a un ambiente sano, de la protección animal, de la seguridad humana integral, de los derechos de las minorías étnicas, de la discapacidad, de la oportunidad a ser diferente.
Nada sería más deseable que sectores de la oposición se sumen al propósito nacional de la convivencia. El Partido Liberal no solo está dispuesto a participar en el escenario que sea en busca de ampliar el apoyo ciudadano al proceso de paz, sino que será proactivo en la promoción de espacios de debate público y de construcción de consensos para poner fin al conflicto y para consolidad entre todos un país en paz, más justo, más igualitario, con un estado más eficaz y una democracia menos restringida.
Estamos listos a confrontar nuestras ideas con las de los defensores del conservadurismo y con las de quienes creen que en este país no hay nada que modificar. Los liberales queremos contribuir a cambiarlo. Porque liberalismo es democracia, convivencia, desarrollo con equidad y sostenibilidad, y justicia social.