Redacción y Foto Ecos.- Martha Lucía Ospina Martínez, directora general del Instituto Nacional de Salud, ente encargado de liderar la vigilancia en salud pública, de actuar como laboratorio nacional de referencia y de producir importantes insumos para la salud pública, tuvo una importante reunión con la Comisión VII de la Cámara de Representantes.
Un encuentro donde los representantes tuvieron la oportunidad de visualizar la importancia de este Instituto, ya centenario, en la salud pública de los colombianos, que ha sido bandera de los logros del sector y requiere, hoy, ser estimada como un ente estratégico, en el concierto de las políticas públicas del país.
En este sentido, Ospina recordó la trayectoria del instituto y sus diferentes logros, como la construcción de los acueductos rurales, los pozos de aguas blancas en zonas rurales, la producción de la quinina cuando en la Segunda Guerra mundial se interrumpió el comercio con Europa, del suero antirrábico cuando solo se conseguían en Estados Unidos y las vacunas que no existían en el mercado.
Asimismo, la directora recordó cuando el INS realizó la primera Encuesta Nacional de Salud, un esfuerzo por tener una radiografía cierta de la situación de la salud, como una de las respuestas claras que, durante 100 años, siempre ha dado a las necesidades que le ha demandado el país.
En este sentido, informó que, en el 2013 el instituto tuvo su última restructuración y fue constituido como una entidad de ciencia, tecnología e innovación, asumiendo otra dimensión en su labor sanitaria.
En el 2013, refería Ospina, el Instituto tenía un presupuesto global de 67 mil millones de pesos, la funcionaria resaltó la importancia de los recursos del INS, porque ningún otro ente, institución o empresa, realiza sus funciones.
De hecho, señaló Ospina, por ejemplo, la provisión de gases industriales, que son fundamentales para conservar todas las sepas que definen toda la historia biológica bacteriana de Colombia no puede ser interrumpida por falta de presupuesto. Así mismo respecto a la producción de biomodelos dijo “No podemos darnos el lujo ni un segundo de apagar el bioterio, porque perdería el comisionamiento, certificado que dura tres años y cuesta más de $200 millones obtener” necesitamos entonces tener garantizados los gastos de funcionamiento.
“No podemos de dejar de utilizar los 6.400 equipos de laboratorio que tenemos y que requieren calibración y mantenimiento que vale por ejemplo $4.800 millones y para la cual sólo tengo $1.000 millones. Sin mantenimiento y calibración perderemos las acreditaciones que el Instituto tiene”, expone la directora del INS.
Respecto a vigilancia en salud pública, debemos contar con el presupuesto mínimo requerido para poder garantizar el seguimiento a todos los eventos que se ha definido deben vigilarse en Colombia y poder también acompañar a las entidades territoriales, la vigilancia implica equipos de epidemiólogos, desplazamientos y reactivos de laboratorio. Todo esto sin contar el ingreso de nuevas funciones para el INS adquiridas por ejemplo con la entrada en vigencia de la nueva Ley de donación de órganos.
El presupuesto necesario para que el INS pueda cumplir con sus funciones en 2017 es de 72 mil millones de pesos, que es apenas el incremento lógico desde 2012, aunque se anuncian para el nuevo año solo 42 mil. Lo que hace que la salud pública de Colombia pase a cuidados intensivos, con el consecuente desmejoramiento de los procesos de salud de todos.