Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Ecos Media.- A escala planetaria la comunidad internacional ya sabe, a ciencia cierta, que desea el venezolano de a pié. El que se movilizó a la ciudad capital, en su gran mayoría, por sus propios medios, desde regiones cercanas y lejanas e inhóspitas de la diversa geografía venezolana, no sin antes enfrentarse con los tarifados del régimen, quienes desde sus motos financiadas con los recursos del estado, en varias ciudades como Maracay, dispararon a los cauchos, rompieron los vidrios a pedradas y a tiros, asaltaron a mano armada a los ciudadanos o intentaron intimidar e impedir el libre tránsito, con tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana.
Todos marcharon con un objetivo: revocar la peor administración de la Historia de Venezuela, el Gobierno de Nicolás Maduro Moros, que ha hundido a la Patria de Simón Bolívar en la más profunda crisis humanitaria de su vida republicana.
Venezuela respondió este jueves con una gigantesca demostración cívica a las acusaciones gubernamentales, que querían convertir la Toma de Caracas en un "golpe de estado terrorista". Cientos de miles de personas, buena parte vestidas de blanco, se fueron desperdigando en las tres avenidas elegidas, en donde confluyeron ríos humanos desde distintos puntos de la ciudad.
Y jamás fue más acertado el padre de la publicidad, Marshall McLuhan, cuando expresó que una imagen habla más que mil palabras. Desde temprano, el inclinado valle de Caracas se pobló de gente. Y Nicolás Maduro con uno de sus peores consejeros, el otrora opositor de oficio José Vicente Rangel, en una escuálida concentración de oficialistas calculó que eran escasamente 30 mil personas reunidas. El necesita ver menos, porque el impacto de la concentración ya está siendo calificado, a nivel internacional, como la mayor movilización del continente y la segunda más grande del mundo, por organismos y grupos políticos internacionales.
La realidad es que la convocatoria superó las expectativas de los organizadores, que calcularon al finalizar entre 450.000 personas y un millón (los más optimistas). El canal de televisión NTN24 también apostó por el millón de personas. Sin estimar los que desde sus balcones y techos victoreaban a los pasantes, coreaban consignas y desplegaban pancartas.
La oposición estima que “entre 950.000 y 1,1 millones de personas” marcharon en la capital sin tener en cuenta los “centenares de miles” de manifestantes del interior que no pudieron llegar por los “bloqueos” de autoridades en carretera, dijo el secretario ejecutivo de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Restricciones al Derecho a Protestar e Informar
El Relator para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza, denunció hoy restricciones del Gobierno Venezolano al derecho de protesta y al derecho de los medios y redes a informar, ante la marcha opositora de hoy en el país suramericano.
“Estamos siguiendo con enorme preocupación los acontecimientos”, explicó a Efe Lanza, quien advirtió hace un mes, en un comunicado conjunto con su homólogo de Naciones Unidas del “deterioro” de la libertad de prensa en Venezuela.
“Las preocupaciones son varias -prosiguió-. Que los corresponsales extranjeros no puedan ingresar es una restricción porque el Gobierno intenta impedir un escrutinio internacional”.
Este miércoles, en la víspera de la protesta opositora para pedir una fecha para el referendo revocatorio contra el Presidente Nicolás Maduro, se conocieron varios casos de periodistas de medios como Caracol Radio de Colombia, Le Monde de Francia y NPR de Estados Unidos a los que no se les permitió la entrada a Venezuela para cubrir el evento.
“Nos preocupa también cómo será el flujo informativo de internet, porque en una manifestación es clave el acceso a información en línea y en otras ocasiones hubo restricciones y también represión de la actividad en las redes sociales”, señaló Lanza.
Otra “gran preocupación” de la Relatoría que dirige, encargada de velar por la libertad de expresión en el continente americano, es “el decreto (del Gobierno venezolano) que puso el control de las manifestaciones en el Ejército y por tanto lo semimilitarizó”.
“Los militares no están preparados para cumplir con los protocolos de una actividad civil y pacífica y esto ya pasó en 2014 (cuando las protestas dejaron numerosos muertos, heridos y detenidos)”, indicó Lanza.
Lanza detectó un “patrón” en los últimos meses y, sobre todo, en los días previos a la protesta opositora, con “formas de censura como fallos del Supremo ordenando que no se publiquen, por ejemplo, hechos de violencia criminal u otra serie de informaciones que no son agradables, pero que la gente tiene derecho a conocer en una sociedad democrática”.
“O la advertencia –continuó Lanza- del órgano regulador de medios sobre cómo se tienen que hacer las coberturas o los ataques contra ‘El Nacional’ en los días previos a la marcha, los impedimentos a los manifestantes”.
“Restringir el derecho de protesta también es lo que han hecho de no dejar que la gente se manifieste en determinados lugares. Se debe garantizar el derecho a manifestarse pacíficamente y también en el lugar simbólico que se elige”, agregó el Relator de OEA.
La Agenda que sigue
El éxito de la megamarcha animó a la Unidad Democrática para convocar un nuevo programa de protestas, incluido un cacerolazo nacional en la madrugada de este viernes.
La Alianza Opositora Multicolor anunció que el 7 de septiembre volverán a las calles, con una protesta de seis horas frente a todas las sedes regionales del Consejo Nacional Electoral (CNE). Una semana después, la protesta se llamará la Toma de Venezuela y se realizará en todas las capitales del país.