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Por Luis Fernando García Forero. Foto: ElPais.com.co.-  Carlos Holmes Trujillo García es un veterano político de origen liberal y diplomático vallecaucano. Abogado de la Universidad del Cauca, con maestría en negocios internacionales de la Universidad de Sofía de Tokio. Fue como Cónsul y encargado de negocios en la embajada colombiana en Tokio, durante los gobiernos de Alfonso López Michelsen y de Julio César Turbay.

En 1983, fue Secretario de Hacienda del alcalde Julio Riascos y luego Presidente de Fedemetal. En 1988 se convirtió en el primer Alcalde de Cali elegido popularmente. En 1991 llegó a la Asamblea Nacional Constituyente y estuvo en la comisión segunda, que trataba temas de ordenamiento territorial. Posteriormente, Ministro de Educación de César Gaviria. En el gobierno de Ernesto Samper, Trujillo se convirtió en su Alto Consejero de Paz. Luego fue miembro de la Dirección Nacional Liberal y, cuando Horacio Serpa salió del Ministerio del Interior, Trujillo lo reemplazó por solo seis meses.

En 1995 llegó a la embajada ante la OEA en Washington. En el gobierno de Andrés Pastrana fue  embajador en Austria  y luego en Rusia. Con Álvaro Uribe fue  embajador en Suecia y luego en Bélgica hasta el 2011, donde también sirvió ante la Unión Europea. En 2013 fue uno de los tres precandidatos presidenciales del Uribismo. En febrero de 2014 Zuluaga escogió a Trujillo como su fórmula vicepresidencial, cuando  ganaron la primera vuelta y perdieron la segunda. A finales de 2014 Trujillo llegó a trabajar a la Universidad del Rosario, como director de su Oficina de Contribución a los Grandes Debates Nacionales.

ECOS: 25 años de la Constitución de 1991 y más de 39 reformas ¿es bueno o malo?

CHT: Las constituciones no son pétreas, naturalmente lo conveniente para una sociedad es que las instituciones que se crean maduren y puedan ser asimiladas por esa sociedad. En lo que tiene que ver con reformas, unas son necesarias aplaudir y las otras rechazar, porque afectan algunos puntos de la estructura básica central de la Constitución Política de 1991.

ECOS: ¿Cuáles han afectado esa estructura básica de la carta?

CHT: Por ejemplo, las que tienden a centralizar nuevamente todos los asuntos del Estado, cuando la decisión de la Constituyente fue descentralizar. Hay algunos desarrollos legislativos que han impedido el cumplimiento cabal de algunas decisiones centrales, en materia de participación política y apertura democrática, que alteran la esencia de la Constitución. De manera que hay de todo, pero lo conveniente para una sociedad, reconociendo que los cambios son necesarios, es permitir que las instituciones que se crean puedan madurar y ser asimiladas por la sociedad.

ECOS: Un nuevo ordenamiento territorial no se ha cumplido en Colombia, una tarea que los constituyentes le dejaron al legislador.

CHT: Hay que darle desarrollo a las normas de la Constitución en materia de ordenamiento territorial. Qué fue lo que se hizo, primero, reconocer la diversidad de las distintas regiones de Colombia y, por eso, hoy existen municipios, departamentos, distritos, entidades territoriales indígenas y existe la posibilidad de crear  regiones y provincias. Se reconoció la heterogeneidad. Segundo, consagrar una descentralización gradual y progresiva. Infortunadamente lo que se hizo fue una descentralización de choque. En tercer lugar, una pieza central del proceso de descentralización era la  expedición de la ley de ordenamiento territorial y no se hizo en estos 25 años, razón por la cual, si se mira en conjunto, la descentralización de choque y la ausencia de ordenamiento territorial han impedido el desarrollo pleno de la concepción que, en materia de descentralización, se consagró en la Constitución del 91. No hay un desarrollo pleno de la descentralización.

ECOS: Se dijo que la constitución de 1991 era para lograr la paz. El Gobierno la está logrando a través de las negociaciones con las Farc, ¿usted cómo constituyente, qué opinión le merece?

CHT: La Constitución de 1991 , que se bautizó como un tratado de paz, buscó construir una estructura constitucional amplia, incluyente, participativa, en la cual el respeto a los derechos a los ciudadanos y los mecanismos para hacerlos eficaces fue central, como también la participación democrática y la descentralización. Desafortunadamente eso no ha podido desarrollarse plenamente.

ECOS: Pero hay una iniciativa andando para la paz, entonces ¿qué sucede en los acuerdos de La Habana, frente a la Constitución?

CHT: A mi juicio, destrozan la Constitución de 1991. La destroza porque crea un congreso nuevo así sea transitorio, sin iniciativa, con facultades limitadas y sujeto al poder de veto del Ejecutivo. La destroza porque le otorga facultades extraordinarias imprecisas al Presidente de la República. La destroza porque desconoce el Derecho Internacional Humanitario, porque hace parte de nuestro bloque de constitucionalidad al pretender darle carácter de acuerdo especial humanitario, que no tiene, a los  Acuerdos de La Habana. La destroza por la pretensión de incorporar todos esos acuerdos al bloque de constitucionalidad, lo cual afectaría la democracia regional, afectaría la capacidad propositiva de los alcaldes, la descentralización, el equilibrio de poderes y crearía poderes paralelos nuevos. Es decir, en la práctica esos acuerdos pretenden sustituir la Constitución Nacional.

ECOS: ¿Está polarizado el país frente al tema?

CHT: La polarización del país es artificial, la creó el señor Presidente Santos  por razones electorales. Aquí no hay amigos de la paz y enemigos de la paz, aquí no hay amigos de la paz y amigos de la guerra. Aquí hay amigos de la paz, que tienen visiones distintas sobre la manera más adecuada de adelantar un proceso de conversaciones para efecto de facilitar el desarme, la desmovilización y la reinserción de miembros de una organización como las Farc. De manera que lo que hay que hacer es reconocer que no  hay esa división artificial y trabajar más bien en la identificación de elementos comunes con respecto al cómo.

ECOS: Tal como van las cosas eso es insalvable.

CHT: Con voluntad política nada es insalvable. Pero se necesita voluntad política para identificar puntos y elementos de consenso, que infortunadamente es lo que no ha existido.

ECOS: Eso no se ha logrado, ni de un lado ni del otro.

CHT: Sigo insistiendo tercamente, en la importancia eventualmente de hacer un acuerdo político y de Estado, sobre el mecanismo de refrendación, para permitir que el pueblo colombiano se pronuncie, porque lo que me queda claro que los mecanismos que hoy tenemos no son idóneos o por su definición actual o por sus dificultades prácticas, para su aplicación.

ECOS: ¿Cree en la paz de Colombia?

CHT: Quiero la paz como la queremos todos los colombianos. Pero la paz no puede ser la rendición del Estado ni de la sociedad que ha sido víctima del terrorismo. La paz tiene que ser consecuencia de que haya justicia, que se entreguen los recursos para financiar la reparación a las víctimas, que no haya ilegibilidad política inmediata para los culpables de los más graves delitos y de que se permita que el pueblo colombiano pueda expresarte detalladamente respecto de que es lo que aprueba y que es lo que rechaza.

ECOS: Todo parece indicar que vienen reformas a las instituciones, ¿cree en una Constituyente para esos objetivos?

CHT: Creo que sí. Hay algunos elementos que el congreso seguramente no abocará y que deberían tratarse en una Asamblea Nacional Constituyente.

ECOS: ¿Estaría dispuesto a participar de la misma?

CHT: En este momento estoy buscando ser el candidato a la Presidencia de la República por el Centro Democrático, esperemos a ver…Risas…

ECOS: ¿Si llega, convocaría a una constituyente?

CHT: Esperemos a ver.