Por Luis Fernando García Forero. Foto Ecos.- La Superintendente de las Cajas de Compensación Familiar, Griselda Janeth Restrepo, es una palmireña de armas tomar. El país la conoce como una mujer disciplinada, con liderazgo que, a su paso por las entidades oficiales y en las corporaciones- fue representante y senadora-, ha demostrado su capacidad de gestión.
Abogada, Especialista en Derecho Constitucional y con Estudios de Gobierno Municipal. Casada con Luis Gonzaga Quintero y madre de dos hijos: Luis y Valentina.
Su talante liberal le ha impregnado sensibilidad por lo social, por eso no está en el lugar equivocado: el Presidente Santos acertó con designarla como Superintendente del “brazo social” más importante del país, como ella misma lo denomina: las Cajas de Compensación Familiar.
ECOS: ¿Cuánto lleva al frente de la Superintendencia y cómo le ha ido?
GJR: Año y seis meses. Muy bien. Una experiencia bonita, después de haber estado en el legislativo, ahora en el ejecutivo, me permite conocer más a profundidad la administración pública y volver práctico el discurso. Una experiencia maravillosa, las Cajas de Compensación son el brazo social más importante que tiene Colombia.
ECOS: ¿Las tiene en la óptica de su vigilancia?
GYR: Eso es importante. Las 43 cajas regadas por todo el país están haciendo obra social, dedicadas a una gestión que tiene que ver con los trabajadores, con la gente. Lo que más me motivó a estar, es que es una entidad de los trabajadores, ellos son los dueños de las cajas de compensación. Los empleados entre uno y cuatro salarios mínimos, son los dueños de las cajas de compensación de todo el país. Mi labor es vigilar que cada peso del sistema de compensación familiar, quede bien invertido.
ECOS: ¿Ese brazo social al que se refiere si está cumpliendo los objetivos en las cajas para beneficio de todos los colombianos?
GJR: Si. Un brazo social que ha hecho una gestión muy importante, pero que tiene una deuda y una tarea por cumplir. Ha hecho cosas importantes, dependiendo de cada región, unas impactan más que otras en el sistema de compensación. Pero si vamos a hacer una valoración de lo que ha pasado en 60 años, encontramos que es maravillosa.
ECOS: ¿Sesenta años de historia de las cajas, dándole oportunidades de bienestar y desarrollo a los colombianos?
GJR: Muchas oportunidades, trabajo y beneficio social. No solamente con la cuota monetaria a cada familia, padres, hermanos en discapacidad, sino con salud, recreación, bibliotecas escolares, inclusive programas que van más allá del sistema, como Fonniñez, atención integral a niños y jornada escolar complementaria, que no va para afiliados al sistema, pero que llega a niños pobres y desprotegidos. El sistema ha hecho muchas cosas, pero todavía nos falta.
ECOS: Hablemos de su objetivo: la vigilancia a las cajas.
GJR: La vigilancia era débil. La Superintendencia, antes del Presidente Santos, era una entidad de 62 personas. Él la convirtió en 149 funcionarios y eso le da dimensión de crecimiento, no como quisiéramos, pero tenemos que crecer más.
ECOS: ¿A cuánto ascienden los recursos que manejan las cajas?
GJR: Vigilamos $5.3 billones de la parafiscalidad y, en la totalidad, todo el sistema maneja $13 billones.
ECOS: Las cajas de compensación prestan variedad de servicios…
GJR: Han empezado a meterse en otros negocios, crea otras rentabilidades, lo que indica que es un sistema muy fuerte y maravilloso, pero que ha tenido una vigilancia históricamente débil.
ECOS: ¿Que ha cambiado para convertirla en una vigilancia más enérgica?
GJR: Cambiamos la dinámica. Preocuparnos mucho más por los programas sociales, invertir en la gente, trabajar con las regiones, porque el trabajador está desprotegido, tiene un salario, pero no puede tener todas las ayudas que él quisiera con el salario. El sistema de compensación es una mano extendida con lo que ofrece, pero necesitamos que lo conozcan para que arroje beneficios sociales reales a los trabajadores colombianos.
ECOS: ¿Básicamente qué le preocupa de la vigilancia a las 43 Cajas de Compensación Familiar?
GYR: Antes que el Presidente Santos hiciera la reforma, era una vigilancia débil, el equipo era pequeño, de los 62 funcionarios, solamente 25 se encargaban del tema. Hemos empezado a mejorar la vigilancia, estamos apuntando a temas puntuales: contratación, manuales de contratación renovados. Los manuales de contratación los hacen las cajas, firmamos el Pacto Transparencia con el Ministro de Trabajo de entonces Lucho Garzón en julio del año pasado.
ECOS: ¿Quiénes forman parte de ese pacto?
GJR: Un pacto liderado por la Superintendencia, firmado por el Ministro de Trabajo, Asocajas y Fedecajas, agremiaciones del sector, el Secretario de Transparencia de la Presidencia de la República, Camilo Enciso. Revisamos esencialmente contratación, servicios y coberturas.
ECOS: ¿Fundamentalmente cuál es el objetivo de ese pacto?
GJR: Lograr que cada trabajador reciba efectivamente los beneficios de su Caja de Compensación. Eso no se había logrado ante el país. Cada afiliado no conoce verdaderamente a que tiene derecho, qué beneficios tienen. Creemos que a eso hay que generarle una dinámica alrededor de la visita a cada caja. Revisar cómo están en los componentes sociales.
ECOS: ¿Le están llegando verdaderamente esos componentes sociales?
GJR: Detectamos que no. Por ejemplo, no impacta de manera tan grande a los trabajadores rurales, porque solo les llega la cuota monetaria, pero no los otros beneficios. Tenemos a las cajas trabajando con el propósito de voltear, de manera significativa, todo su aparato para que el sector rural pueda tener beneficios. Pero, además, no impacta lo mismo al sistema en las regiones más cercanas a la capital que en el sitio más lejano.
ECOS: ¿Qué está haciendo la Superintendencia para que las cajas lleguen efectivamente a prestarle servicios al campesino colombiano?
GJR: Estamos haciendo una tarea muy grande, con el propósito de obligar a las cajas para que miren a todos los trabajadores de la región, independiente de que en el municipio de ese trabajador tengan solamente 10, 15 o 20 trabajadores, o sea que pueda llegar de manera exitosa a todas partes y que el propósito se cumpla.
ECOS: ¿Cómo está la cobertura en el territorio nacional de las 43 Cajas de Compensación Familiar, principalmente en el sector rural?
GJR: Como le dije en el campo estamos débiles. Llega el sistema porque llega la cuota monetaria, pero no la totalidad de los beneficios del sistema. Por ejemplo, el sistema de compensación tiene colegios maravillosos por todo el país, pero son muy urbanos, allí no hay una presencia rural significativa. Estamos trabajando para que las cajas amplíen la cobertura, principalmente en lo rural.
ECOS: ¿Cómo podrían llegar al sector rural para no seguir dejando desprotegido al campesino?
GJR: Le hemos dicho a las cajas de compensación que miren de qué manera pueden llegar con convenios, a través de entidades de las regiones, para ofrecer beneficios de recreación, inclusive educativos, para los niños que están desprotegidos en regiones apartadas. Esta Superintendencia recibió un mandato especial del Presidente de la República: trabajar de manera comprometida con todas las regiones del país. Que el sistema no se nos quede en las capitales y en los pequeños municipios que la rodean, sino que deben llegar hasta el último rincón de Colombia. Esto es un compromiso de esta Superintendencia.
ECOS: ¿Cuál sería el papel de las Cajas de Compensación en el Posconflicto?
GJR: Fundamental, por varias razones: tienen la infraestructura instalada con mayor experiencia en el país, en las regiones. La capacidad para hacer obras sociales, llegar a diversos sitios, no está llegando a todos los que queremos, pero tienen la capacidad de hacerlo por su funcionamiento, estructura y experiencia, que nos ha indicado que ellos son exitosos en su gestión. Recordemos que la paz empieza por la región.
ECOS: ¿Cree que las cajas deben brindar sus servicios e incluir a quienes han dejado las armas como va a ocurrir con las Farc, cuando se reintegren de nuevo a la sociedad?
GJR: Por su puesto. Sus hijos por ejemplo. Ya hoy hay programas que son del sistema, pero que no son para los niños del sistema, estoy hablando de Foniñez, donde atienden a niños de poblaciones vulnerables que no son afiliados. Esa podría ser una manera clara y está lista. Los recursos están para atenderlos, porque ellos se van a reincorporar a la sociedad y en cada región van a tener los beneficios.
ECOS: ¿Principalmente en el tema educativo?
GJR: Principalmente en la jornada escolar complementaria. Cuando los niños de ellos vayan a una escuela, esa escuela les va a poder ofrecer una jornada escolar complementaria, que son recursos del sistema de compensación. Las cajas de compensación están listas para el posconflicto, ya tenemos un diseño de política pública que podríamos implementar apenas lleguen a hacer parte de la población civil los que se acojan al proceso de paz.
ECOS: ¿Qué otros aspectos, fuera del tema educativo?
GJR: Así como esos, se inventarán otros mecanismos. El beneficio que reciben los trabajadores que están cesantes y que han sido trabajadores de una caja de compensación, liderado por el Ministerio de Trabajo, cambió la ley para que todas las vigencias pasadas de años anteriores, pudieran llegar a las regiones en conflicto a hacer algunas obras y a trabajar en emprendimiento, en oportunidades laborales. Eso ya viene del sistema y son recursos que no se van para los trabajadores sino que ya están destinados para que se vayan al resto de la población. Otro es el gran brazo de experiencia que tienen las cajas de compensación de generar políticas públicas y sociales en las regiones. Van a ser un instrumento maravilloso para la Paz y el Posconflicto.
ECOS: ¿Cinco cajas intervenidas?
GJR: Sí, se perdieron muchos recursos, muchos millones de pesos y la parte de ser estricto en la vigilancia y comprometernos en sacar adelante los temas del sector social es lo que va generando confianza a un sector, que cada día está trabajando más para volver a tener todo el prestigio que tenía antes. Porque evidentemente los escándalos que han sometido al sistema han dejado débil a las cajas en algunas regiones en su misión ciudadana y ahora estamos trabajando en el propósito de recuperar esa confianza, esa credibilidad y eso se logra con una buena vigilancia, a eso es lo que le estamos apuntando de una manera muy especial y ser capaces de mostrar una cara distinta de lo que era antes la Superintendencia de Subsidio, esa es la tarea.
ECOS: ¿Ese es su reto?
GJR: Sí ese es el reto al que le estamos apostando todos los 149 funcionarios de esta entidad.
ECOS: ¿Cuál fue la constante en la intervención de las cinco Cajas de Compensación Familiar?
GJR: Mal manejo de los recursos, se perdieron hasta dineros del sistema, los fondos. Creo que un poco de todo, falta de la vigilancia en la región. A través de Ecos quiero hacer un llamado a los empresarios del país: no es posible que manden delegados con poder de otra empresa distinta a la de ellos, para que vaya en representación a una Asamblea de una Caja. Eso lo estamos viendo en toda Colombia. Se llenaron de poderes las Cajas de Compensación en las Asambleas, poderes que entregan porque no les sacan tiempo a la gran responsabilidad que tienen los empresarios con los trabajadores. Es una obligación de los empresarios, es la manera donde él va a cuidar los intereses de los trabajadores, a revisar los estados financieros de la Caja, a ver qué programas sociales están haciendo, en qué están invirtiendo y también a llevar las quejas de sus empleados.
ECOS: ¿Desinterés, apatía de los empresarios, no les interesa el tema?
GJR: Estoy haciendo este llamado a todas las regiones porque no me parece justo que los empresarios reciban semejante responsabilidad del Estado, cuando les hizo la ley y les asignó cinco cupos en los consejos directivos. Me parece que es una verdadera irresponsabilidad frente al tema. Pienso que es un llamado de verdad cariñoso, cálido y respetuoso a los empresarios del país.
ECOS: ¿Pero de verdad que pasó con las cajas intervenidas?
GJR: En el tema de las regiones y en las cajas que han sido saqueadas, falta un compromiso regional por ellas, pero también vigilancia. La debilidad de esta entidad también ocasionó parte de eso e irresponsabilidad de todo el mundo, porque creo que las veedurías ciudadanas se deben preocupar por las cajas de compensación. Cada peso que entra a una caja de compensación tiene una destinación específica, no pueden entonces empezar a inventarse que la caja debe hacer tal cosa o aquella, nada de eso.
ECOS: ¿En el caso de las intervenidas, a cuánto ascienden las irregularidades en contratos?
GJR: En Sucre se perdieron cerca de $90.000 millones y en Cartagena también.
ECOS: ¿Y qué ha pasado?
GJR: Denuncias penales. Hemos recibido cariños de allá para acá muy duros, porque nos han querido denunciar. Hemos pisado callos y eso, por supuesto, no se hace gratis. Hemos hecho la tarea. En Sucre, se han interpuesto por parte de la gente. No te olvides que la Superintendencia interviene, nombra una gente, pero no es el jefe de la gente. Ya la gente queda independiente y la Superintendencia sigue conservando su visión de vigilancia en esa Caja.
ECOS: ¿Qué se le puede decir al país sobre toda esa situación?
GJR: Que las cajas intervenidas han mejorado de manera sustancial. Hemos llevado a cabo en año y seis meses una intervención muy comprometida y hemos empezado a ver los resultados. Por supuesto, no son procesos fáciles, es volver a recuperar todo los procesos internos de la caja que no es fácil, pero hoy le puedo decir que las cajas intervenidas están avanzando, una más que otras, pero todas están avanzando. Estamos trabajando para poder entregar cajas de compensación con mucha estabilidad.
ECOS: ¿Está innovando en la Super, se lanza una Feria de Cajas de Compensación Familiar?
GJR: Una feria que hemos denominado la Feria del Sistema. Cuando uno visita las cajas se da cuenta que ellas hacen cosas maravillosas, pero que muchas de las cosas que hacen, no la hace sino una caja en el país, o dos o tres. Y resulta que esas experiencias se están quedando al interior de esas regiones. Queremos que en el sistema la gente conozca que hace cada una de ellas. Que ellas mismas se conozcan, permitan mostrar cada una sus fortalezas, como lo hicieron, esa es la cita en septiembre de este año.
ECOS: ¿Y de las regiones qué?
GJR: Ese es otro compromiso. Es ser capaz de llevar la Superintendencia a las regiones, Vamos a ir a sacar los beneficios de la caja al parque y vamos a hacer convocatorias, que las va a hacer la Superintendencia, donde le vamos a decir a toda la región, en tal día, vamos a estar en tal plaza llevándole todos los beneficios que los trabajadores tienen, a través de su caja de compensación. El sistema tiene un comité, que es el comité de Atención al Usuario, me reuní ya con ellos, le expresé el interés de esta Superintendencia de salir a las regiones, avalaron esa iniciativa y ya la estamos socializando en todo el país.
ECOS: Me llamó la atención cuando hablaba de la Caja de Compensación de Sucre, que está intervenida, a pesar de esto, vi avances en el tema educativo en esa caja.
GJR: La Caja de Compensación de Sucre lleva dos años intervenida en la que ha hecho la mejor inversión, creo de su historia. Está trabajando en la posibilidad de hacer un colegio que tiene capacidad de 1200 alumnos, que le generara una connotación mucho más social al departamento. Un proyecto que socialicé con la región. Estoy verdaderamente optimista por lo que han hecho: servicios sociales, mejoraron el parque de recreación, que era un desastre.
ECOS: ¿Cuál fue el último llamado de atención que ha hecho la Superintendencia y a qué caja?
GJR: Como le dije tenemos cinco cajas intervenidas, de las cuales esta superintendente no intervino ninguna. Tenemos seis vigiladas especiales: empezamos con Comfenalco Valle, Huila, intervenimos Antioquía, intervenimos la de Córdoba, Caquetá. Esas cajas avanzan, Por ahí hay una que otra que veo que no quiere avanzar y, seguramente, en el momento que sea necesario se tendrán que tomar otras decisiones, pero hoy estamos en vigilancias especiales y vemos en un porcentaje significativo a los equipos trabajando de manera propositiva.
ECOS: ¿Cuáles no quieren avanzar?
GJR: No podría decirle por este medio, porque son temas de reporte interno de los equipos, que están trabajando en ellos, están a punto de salir informes, entonces no podría expresarlo.
ECOS: ¿Qué pueden esperar los colombianos de la Superintendente de las cajas de Compensación Familiar?
GJR: Lo mismo que recibieron los colombianos por mi paso por la Cámara y el Senado. Una mujer seria, comprometida, como la que más con los temas sociales del país y que está empeñada para que el Sistema de Compensación se voltee y le dé verdaderos beneficios a los trabajadores entre uno y cuatro salarios mínimos. Convencer al país que ellos son los dueños del sistema, que crean que las cajas son empresas privadas al servicio de los trabajadores, que son los verdaderos dueños. El día que nosotros logremos meterle esa frase contundente, el país va a caminar en un sendero de mucha más equidad y justicia social.
ECOS: ¿Comprometida con lo social?
GJR: Así soy reconocida en el país, en mi región, en los municipios. Una mujer que en mi paso por el Congreso, cada palabra, cada discurso y momento legislativo y de control político, fue invertido por la gente y así sigo con esa misma formación y propósito. Haber construido mi proyecto de vida en los sectores populares del Valle del Cauca, me llena de orgullo y me permite mostrarle al país una nueva visión: una mujer transparente, seria y con una hoja de vida impecable, lo que le he dedicado a mi vida es entregarle a mis hijos la mejor de todas las herencias, el prestigio de mi hoja de vida.
ECOS: ¿Una “palmireña señorial” y social?
GJR: Risas…Así es.