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Redacción y Foto Ecos.- Con esta frase del insurgente  y negociador  Antonio Lozada, quien encabeza el Grupo de las Farc en la Subcomisión Técnica, se dio el anuncio histórico y de repercusión internacional, del acuerdo definitivo de cese del fuego bilateral y la dejación de las armas, que marcará el fin del conflicto armado más antiguo de América Latina.

Las dos partes están en la recta final de una negociación de paz que comenzaron a finales del 2012 en Cuba, para terminar una confrontación armada interna de más de medio siglo, que ha dejado unos 220.000 muertos y millones de desplazados y víctimas.

El acuerdo establece un cronograma para la ubicación de los combatientes de la guerrilla en zonas acordadas y el abandono de las armas con la supervisión de las Naciones Unidas, precisó la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

La firma del cese bilateral y definitivo, se cumplirá el jueves, en un acto al que asistirá el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, quien estará acompañado por el Presidente del Consejo de Seguridad y el Presidente de la Asamblea General, el Presidente Raúl Castro y el Canciller de Noruega, Borge Brende, los dos países garantes del proceso,  delegados de los países garantes y mediadores del proceso, que negocian la paz desde hace más de tres años, el Presidente Juan Manuel Santos y su equipo negociador y el máximo líder de esa guerrilla, Rodrigo Londoño, alias "Timochenko" y el grupo negociador de la FARC- EP.

En representación de los estados acompañantes, estará en el acto la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet y el de Venezuela, Nicolás Maduro.

Lo pactado no implica que el cese se adopte de inmediato, ya que solo entrará en vigor tras el acuerdo definitivo al tratarse de un apartado del punto 3 del proceso, el del Fin del Conflicto. Queda por cerrar el apartado 6 que hace referencia a la implementación, la verificación y la refrendación de las negociaciones.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el pasado enero la creación de una misión política especial que supervisará y verificará el cese bilateral del fuego.

Las tareas de supervisión durarán un año, con la posibilidad de extenderlas si lo piden el Gobierno y las FARC, y empezarán a contar tras la firma del acuerdo final de paz entre ambas partes.