Redacción Ecos. Foto: César Carrión SIG.- El Foro Económico Mundial sobre América Latina reúnuió a líderes de todos los sectores, como también a líderes de pensamiento académico y millenials, para poder explorar cómo se le puede dar forma a una nueva agenda para la prosperidad.
La reunión, realizada una vez más en Colombia, en la capital de Antioquia, transcurre en un lugar y un momento increíble: la transformación de Medellín en las últimas dos décadas es un claro ejemplo de la exitosa innovación urbana del siglo XXI.
Al mismo tiempo, Colombia está llegando a un acuerdo histórico que promete oportunidades para mantener la paz, el progreso económico y la inclusión social. Estos logros inspiradores enseñan lecciones valiosas y son una forma de recordarnos que los avances socioeconómicos requieren constante atención así como también acción conjunta y estratégica.
En el WEF Medellín se trataron temas estratégicos de importancia global. Fueron 37 actividades académicas, abiertas y cerradas, en las que se propiciaron espacios de reflexión sobre la transformación económica y social de la región, en un entorno económico recesivo y en que la negociación de acuerdos megarregionales y el impulso hacia la integración resultan como alternativas de solución favorables.
Uno de las interrogantes que se intentó resolver durante los dos días de sesiones del Foro Económico Mundial, WEF Medellín, fue ¿cómo debe ser el modelo de crecimiento de la región en la nueva coyuntura económica?
En la reunión, que concluyó el pasado viernes, en Medellín, las respuestas fueron diversas y se ajustaron a múltiples factores. No coincide la visión de un ministro centroamericano con la perspectiva de un empresario norteamericano, o que la óptica de la academia sea igual a la de una organización privada sin ánimo de lucro como el Foro.
Lo anterior no excluye las convergencias. Se mencionaron recurrentemente ciertos aspectos: el desarrollar una visión macroeconómica coherente, el fortalecimiento de los sectores emergentes de alto potencial y avanzar en la transición industrial hacia un ecosistema de “poscommodities”, o sea, un escenario en que las materias primas dejaron de tener el peso y el valor que mostraron en el pasado.
Andrés Velasco, director del Centro de Estudios de América Latina de la Universidad de Nueva York, sostuvo que “por una década, o más, en la región nos creímos, erradamente, más ricos de lo que éramos, por el cobre o el petróleo, y hemos caído a la realidad”. Para iniciar, planteó la urgencia de la colaboración público-privada, mayor énfasis en tecnología, un sector privado en conversación permanente con la universidad y una voluntad política y empresarial de hacer las cosas de manera distinta.
El posconflicto, imán de la inversión
Uno de los innovadores jóvenes de Colombia, Isaac Castro García, presidente de la firma de digitalización Emerge, destaca que en un escenario de posconflicto el papel de los negocios también será fundamental. La participación corporativa en centros de posconflicto es esencial para alcanzar la paz sostenible, ya que las víctimas y perpetradores de la violencia deben volver a incorporarse a la sociedad”.
Castro también anticipa que se necesitarán alianzas sólidas entre el sector privado, el gobierno, las organizaciones internacionales y la sociedad civil. “Para contribuir con la recuperación económica en nuestro país, Colombia necesita fomentar inversiones privadas en antiguas zonas de conflicto, y crear oportunidades de empleo para todos”. Y reflexiona: “la paz no se trata de los camuflados, ni se trata sólo de armas. Se trata también de desigualdad, de hambrientos y de apáticos”.
Regulación para la Cuarta Revolución Industrial
Rosario Córdoba, Presidenta del Consejo Privado de Competitividad de Colombia, asegura que América Latina apenas viene implementando algún tipo de política de desarrollo productivo y estas requieren que haya una coordinación público-privada y que las instituciones funcionen.
A su turno, Armen Ovanessoff y Leonardo Framil, voceros de Accenture, firma gestora de innovación, advierten que un fenómeno recurrente es que los sectores diferentes no trabajan juntos, lo que deriva en que muchas veces los empresarios eviten contactar a los legisladores, para garantizar alejarse de cualquier insinuación de corrupción.
“Una de las carencias que más puede perjudicar es el discurso débil entre empresas y los legisladores con relación a definir una visión y una estrategia para el futuro. Se deben derribar las barreras del diálogo entre los diferentes grupos”, afirmó Framil.
Reacomodo económico urge visión de largo plazo
Más allá de los sectores que podrían apuntalar el futuro crecimiento económico de Colombia, tras el desplome del precio de las materias primas, y más allá del interés de los grandes bloques comerciales, los expertos del WEF que estuvieron en Medellín urgieron por el fortalecimiento institucional.
El profesor Andrés Velasco dice desconocer cuáles serán los sectores que van a surgir. “Hasta me alegro de no tener la menor idea, porque creo que no necesitemos gobiernos que pretendan saberlo todo. El experto reclama instituciones que tengan horizontes de largo plazo y que sean respetadas. Concluyó que en América Latina la debilidad de las instituciones es uno de los grandes problemas de competitividad.
Competencias para impulsar la productividad
Ricardo Haneine Haua, director de la firma consultora A. T. Kearney en Hispanoamérica, sostiene que la gran apuesta está en aumentar la productividad, que “debe estar alineada con sectores de alto potencial y enfocada en el capital humano”.
El experto también enfatiza en qué debe tener ese capital humano: “una parte es la educación, educar a la gente con un currículum para el siglo 21, y también es necesario el desarrollo de competencias, porque la productividad está ligada a las competencias específicas y tener un mercado formal en el que se reflejen y certifiquen esas competencias”.
En esa misma línea se declara John Hewko, secretario de la organización Rotary International, quien precisa que las reformas educativas son apenas un componente del cambio sistemático necesario para reavivar el crecimiento en América Latina y por ende de Colombia. “La región tiene la oportunidad de hacer múltiples inversiones en programas que promuevan habilidades comerciales globales”, puntualiza.