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Por Felicia Saturno Hartt. Foto: WHS.- A partir del 23 de mayo secelebrará en Estambul, Turquía, una Cumbre para transformar el sistema humanitario mundial, convocada por el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Moon y se espera que, de esta reunión, salgan una serie de "acciones y compromisos concretos" para ayudar a los países a enfrentarse a las diversas y complejas crisis de orden humanitario.

El Secretario General Adjunto de ONU para Asuntos Humanitarios, Stephen O´Brien, consideró que la Cumbre Mundial Humanitaria de Estambul, ofrece la oportunidad de mejorar la asistencia a millones de personas necesitadas y “debe unirnos en función de salvar vidas y proteger a la población civil”.

Según el diplomático, su visita de estos días a Níger y Nigeria demuestra la importancia del foro de Estambul, tras constatar un agravamiento de la crisis humanitaria, en esos países de la cuenca del lago Chad, por el accionar del grupo extremista Boko Haram.

Resultan esenciales los compromisos y la voluntad política de los líderes mundiales, en aras de no dejar a nadie atrás y de mejorar y hacer más eficiente y transparente la asistencia, subrayó O´Brien.

Una cifra sin precedentes en las últimas décadas de seres humanos necesitados de ayuda (Sólo la ONU estima que son 100 millones), el auge de los conflictos, los desastres asociados al cambio climático y la falta de financiación de los programas y planes para responder a crisis, explican la importancia del evento.

Desde la ONU defienden que "el mundo se encuentra en un punto crítico" en el que actualmente se da "el nivel más alto de sufrimiento humano desde la Segunda Guerra Mundial" motivado por el costo cada vez mayor de los conflictos, con cerca de 60 millones de personas, la mitad de las cuales son niños,  que se han visto obligadas a abandonar sus hogares y también víctimas de los desastres naturales (218 millones de personas afectadas en los últimos 20 años y un costo anual por encima de los 300 mil millones de dólares).

Aunque nunca hasta ahora la acción humanitaria había ayudado a tantas personas vulnerables, lo cierto es que, según la ONU, a menos que se adopten "medios más eficaces" para afrontar su sufrimiento, "no podemos aspirar a conseguir un mundo en el que imperen la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible y donde no se deje a nadie atrás".

El objetivo principal del encuentro es provocar un cambio en la manera de actuar frente al sufrimiento humano y la gestión y preparación ante las crisis, poniendo de relieve la responsabilidad compartida para lograrlo.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, en el marco de la denominada "Agenda para la Humanidad", ha fijado tres metas de la cumbre:  1.- Reafirmar el compromiso con la Humanidad y los principios humanitarios.   2.- Iniciar acciones y asumir compromisos que permitan a los países y las comunidades prepararse para las crisis y responder ante ellas, además de ser más resistentes a las conmociones.   3.- Difundir las mejores prácticas para ayudar a salvar vidas en todo el mundo, de forma que las personas afectadas ocupen una posición central en la acción humanitaria y que se mitigue su sufrimiento.

La  "Agenda para la Humanidad" recoge cinco responsabilidades básicas que  los estados, la ONU, las organizaciones humanitarias y otras partes humanitarias deberían asumir:    1.- Prevenir los conflictos y ponerles fin.   2. - Respetar las normas de la guerra.    3.-  No dejar a nadie atrás.   4. - Trabajar de manera diferente para poner fin a las necesidades.   5. - Invertir en la humanidad.

La ONU tiene prevista la asistencia de más de 5.000 participantes, entre ellos, jefes de Estado y de Gobierno, líderes de las comunidades afectadas por las crisis, directores generales del sector privado, jefes de organizaciones multilaterales, ONG internacionales y nacionales, representantes de los jóvenes y personas de la sociedad civil, la diáspora, la cooperación civil-militar y los círculos académicos.

Principalmente lo que se espera que salga de esta primera cita es una serie de compromisos para la acción por parte de los gobiernos y las agencias humanitarias para que el mundo pueda prepararse mejor frente a las crisis y responder de forma más eficaz cuando se produzcan.   

Para que no se quede todo en papel, Ban Ki Moon ha instado a que los compromisos se apliquen inmediatamente y que haya un progreso real en los próximos tres años. Así, los compromisos quedarán recogidos en un resumen y el Secretario General de la ONU los traducirá en un informe sobre los resultados concretos alcanzados.

"Tenemos ante nosotros una oportunidad singular para levantarnos juntos y dar un mensaje de que no aceptaremos la erosión de la humanidad que vemos en el mundo hoy en día. No debemos fallar a las personas que nos necesitan, cuando nos necesitan más. Estambul es esta oportunidad. La historia nos juzgará por cómo usemos este momento. No debemos abandonar a los muchos millones de hombres, mujeres y niños en grave necesidad", sostuvo Ban en un discurso el pasado 4 de abril sobre los preparativos de esta cita mundial.

"La Cumbre Humanitaria Mundial no es el punto final. Debe ser el principio de una nueva era de solidaridad internacional que frene el terrible sufrimiento de las personas afectadas por conflictos y desastres y que dependen de nosotros", agregó.  "Hagamos de la Cumbre Humanitaria Mundial un paso histórico hacia delante para nuestra humanidad común", insistió el secretario general.

En este sentido, Antoine Gérard, Director de la Secretaría de la Cumbre Mundial Humanitaria, en la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA), expresó a Johannes Göbel, de Deutschland.de, que “ los gobernantes deben asumir su responsabilidad ante los seres humanos del mundo apoyando la Agenda para la Humanidad del Secretario General de la ONU. De la Cumbre Mundial surgirán numerosas acciones y obligaciones con el objetivo de que las comunidades y los países puedan reaccionar mejor a crisis, estén mejor preparados y puedan mitigar mejor catástrofes súbitas”.

Además, expresó  Gérard, “se definirá una transformación hacia un mundo en el que la obligación derivada de nuestra condición humana común proporcione efectivamente impulsos para tomar decisiones a nivel global. Solo así podremos tener la esperanza de reducir el sufrimiento de 125 millones de personas que necesitan ayuda y protección”.

Palabras que definen que el profundo componente de responsabilidad política, ante la mayor crisis humanitaria luego de la Segunda Guerra, hará posible una respuesta efectiva y sin demoras.