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Por Felicia Saturno Hartt.- Este comienzo de semana mayor viene marcado de mucha pasión por un evento que se convierte en histórico, ya está agendado, pero muy controvertido: Barack Obama viajará a La Habana, en una visita oficial de 3 días.

 

Se tratará de la primera visita de un presidente estadounidense a la isla caribeña, después de 88 años.

 

Esta gira, que comienza con la visita a Cuba y termina con el encuentro de Obama con Macri, como bien lo señalan los analistas, habría sido imposible cuando asumió el poder en 2009, pero hoy en día, es una realidad que abre otro ciclo en las relaciones hemisféricas, aun cuando se conserve la tendencia bilateral.

 

Este viaje, que hará en compañía de su familia, se realiza diez meses antes de que abandone la Casa Blanca y en plena disputa por las nominaciones presidenciales, que ya se definen como existenciales, porque evocan paradigmas opuestos.

 

Y como dicen muchos, inclusive su equipo de prensa desde la Casa Blanca, Obama está dando cumplimiento a sus promesas electorales. Por un lado cumplió su promesa electoral de iniciar una “nueva era de cooperación” con el continente y, por otro, buscar el reconocimiento de los actores importantes del hemisferio en la escena global.

 

Con la visita a Argentina, Obama rompe el hielo, luego de 19 años  de una relación controvertida y abiertamente descuidada. El gigante agroalimentario del sur, tuvo en el antiimperialismo norteamericano un discurso y una excusa para no relacionarse abiertamente con los EEUU.

 

Ben Rhodes, el joven vocero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y uno de los artesanos de la relación diplomática con Cuba afirmó que “Obama será muy franco con Castro sobre los temas en los que hay desacuerdo, incluidos los DDHH”.

 

Ambos abordarán los avances en la relación y las posibilidades de cooperación económica, además de temas regionales como las negociaciones de paz que el Gobierno colombiano y las Farc mantienen en Cuba.

 

El cenit de la visita a Cuba se realizará el martes 22 de marzo, según Rhodes, cuando Obama ofrezca un discurso televisado dirigido al Pueblo Cubano, donde afirmará que no va a contribuir, ni a imponer un cambio político en la isla caribeña.

 

Como bien lo señala Silvia Ayuso, la visita de Obama a Cuba facilitará “hacer algo que no consiguió ninguno de sus predecesores en el último medio siglo: conocer y, sobre todo, ver de cerca el engranaje y entramado del Gobierno que ha regido los destinos de la isla desde 1959.

 

Porque “pese a la cercanía física entre los dos países y a la tensa vigilancia mutua durante décadas, EEUU y Cuba son, en el fondo, dos desconocidos”, señala Ayuso.

 

Ciertamente EEUU no quiere imponer cambios políticos, pero sí tiene claro cómo desea ver a Cuba en los próximos 5, 10, 15 años, cuando ya los Castro, única referencia de poder que tienen los cubanos, ya no estén en la jefatura del Estado, como lo ha señalado Raúl Castro, que se marchará en el 2018.

 

No habrá una transformación inmediata pero si cambios muy significativos y hasta audaces en las reglas del juego. Tal vez muy lentas para la diáspora cubana y para los ciudadanos de a pié que sobreviven con 23 dólares de sueldo mínimo promedio al mes.

 

Por el histórico viaje a Cuba, la visita de Obama a Argentina ha sido algo opacada. Pero ésta supone también un enorme avance para las relaciones bilaterales, facilitado por la llegada al poder de Mauricio Macri, tras siete años de tensiones entre la Casa Blanca y el Gobierno de Cristina Fernández (2007-2015).

 

Obama estará en Buenos Aires durante el 40 aniversario del golpe de Estado que dio comienzo a la última dictadura argentina (1976-1983) y el jueves visitará el Parque de la Memoria para rendir homenaje a las víctimas de ese periodo.

 

Además, anunciará un amplio esfuerzo para desclasificar más documentos estadounidenses sobre la “guerra sucia” librada en ese periodo por el régimen argentino, incluidos, por primera vez, archivos militares y de la inteligencia estadounidense.

 

Obama se reunirá el miércoles con Macri y ambos anunciarán nuevas iniciativas para combatir el crimen, el narcotráfico y el cambio climático, según ha adelantado la Casa Blanca.

 

Este itinerario del Jefe de la Casa Blanca es un paso importante para las relaciones del hemisferio, más aún si se estima el poder del voto latino en las próximas elecciones.