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Por Felicia Saturno Hartt.-En la vida republicana de Venezuela, jamás una Asamblea Nacional tuvo mayores desafíos que ésta que recientemente se instaló, el pasado 6 de enero, para la vida política y el futuro de los venezolanos.

Los resultados de los pasados comicios electorales generaron un cambio de inflexión, que redimensionó no sólo el comportamiento electoral, sino el clima de opinión en Venezuela.

Los comicios en sí y sus resultados (niveles de participación elevadísimos para una elección de este tipo) generaron una victoria opositora que la hace conquistar una mayoría calificada de 2/3, que la legitima como actor político y le da el control institucional del ente. Esta votación tuvo un mensaje directo y un mandato claro: La Hegemonía impuesta del Chavismo murió.

En este orden, los retos de la Nueva Asamblea Nacional comienzan por rescatar la Democracia ante el Autoritarismo vigente. Desde recobrar las formas de actuación democráticas, como el respeto a los DDHH altamente vulnerados por la mayoría chavista hasta la total restauración del Estado de Derecho. Unificar el espíritu de nación y abrir los causes para el progreso y crecimiento  humano.

Desde el punto de vista institucional, la Nueva Asamblea deberá, en primer lugar, rescatar su rol como agente de la representación plural del estado federal y como ente que legisla y sirve de contrapeso y control del Ejecutivo y demás instituciones del Estado Venezolano. Restablecer sus competencias y la autoridad como órgano legislativo independiente.

En un segundo lugar, investigar, evaluar y legislar en materia económica ante la emergencia que vive Venezuela. Existe una parálisis económica estructural producida por la política económica desarrollada en los últimos 17 años, que afectó hasta la industria petrolera. Se requiere revertir la legislación que hizo posible la macabra situación económica que viven los venezolanos. El reto de la Asamblea es legislar para recuperar la estructura del aparato productivo nacional y empezar a salir de la crisis.

Rescatar las instituciones del Estado Venezolano de manos de la hegemonía chavista, es su desafío en un tercer lugar. Esta tarea comienza con la elección del Poder Ciudadano, entre otros entes manipulados. Hacer cumplir las leyes que promueven la meritocracia y la independencia de los otros poderes, como salvaguarda de los intereses del Estado y la búsqueda de un equilibrio en la toma de decisiones en aspectos que afectan la vida política, social y económica de forma determinante.

Desde una perspectiva general, la Nueva Asamblea Nacional de Venezuela tiene el deber de devolver a la nación el pluralismo político e ideológico que siempre distinguió a la Sociedad Venezolana, que caracteriza a las naciones democráticas y hace posible el crecimiento, desarrollo y la integración de los pueblos.