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Por Felicia Saturno Hartt.-El Estado Islámico (EI) es una agrupación militante de extremistas islamistas, de corte sunita que opera principalmente en Siria e Irak. La intención esencial de esta organización es la redención y purificación del islam y la creación de un verdadero Estado Islámico -un califato- en donde se aplique de la manera más estricta la ley islámica o sharia.

En el islam, un califato es mucho más que un estado que se rige bajo los preceptos islámicos. La palabra califa significa “sucesor” del profeta Mahoma. En otras palabras, el líder del califato es el sucesor legítimo del profeta y, consiguientemente, de Alá, por lo que sólo puede existir un único califato que reúna a todos musulmanes del mundo. El último califato formalmente reconocido se acabó con el derrumbamiento del Imperio Otomano.

El 4 de julio de 2014, el jihadista iraquí Awad Ibrahim al-Badri al-Samarrai, mejor conocido como Abu Bakr al-Baghdadi, anunció públicamente que se convertiría en el califa Ibrahim, líder del Estado Islámico. Originalmente, el EI era la rama de Al-Qaeda en Irak y contaban con el apoyo de la minoría sunita en la zona, pero debido a la brutalidad de sus actos esta célula perdió el apoyo de dicha minoría.

Posteriormente, con la intervención de tropas norteamericanas y la ayuda de milicias sunitas aliadas se logró expulsar a dicha rama de Al-Qaeda de Irak. Más tarde, este grupo comenzó a reagruparse y a involucrarse de manera particular en la lucha contra el régimen del presidente sirio, Bashar al-Assad. Sus tácticas en Siria fueron tan violentas y represivas y sus intereses tan ambiciosos, que Al-Qaeda decidió romper lazos con ellos.

Hoy en día el Estado Islámico posee una fuerza de entre 20 mil y 32 mil combatientes, ampliamente armados y un territorio mayor a la superficie del Reino Unido.

Las motivaciones del EI son principalmente religiosas, éste fundamenta su razón de ser en una visión ortodoxa del Corán y necesita de un territorio para justificar su existencia.  La importancia del califato reside en que es una de las condiciones del islam para que sus leyes puedan ser llevadas a cabo. Más de la mitad de las escrituras no pueden cumplirse si no existe un califa que las aplique y un territorio en donde éstas puedan aplicarse.

El EI tiene la intención de purificar el islam y la misión apocalíptica de librar al mundo entero de los infieles y de los apóstatas y ha decidido adoptar una versión ampliada del takfir o excomunión.

El takfir es la doctrina mediante la cual un musulmán condena a otro por cometer apostasía, es decir, negar su fe. Es importante notar la diferencia entre un pecador y un apóstata: un pecador puede ser redimido mientras que la apostasía se paga con la muerte.

La autoridad máxima para declarar que alguien ha cometido apostasía es el califa. La tarea es tan estricta que incluso el mismo califa puede ser acusado de apóstata si se muestra laxo o indiferente ante quienes cometen dicho crimen. Este elemento explica en gran medida los niveles de intolerancia del Estado Islámico ante cualquier elemento que sea ajeno a él.

El problema con esta visión del mundo, es que sus implicaciones son espeluznantes. En realidad, el EI no está librando una batalla contra Occidente únicamente, como muchos han insistido en creer, la cruzada es contra todos aquellos que han perdido el camino de la fe -musulmanes y no- y que se rehúsan a retornar al camino del auténtico islam, según la interpretación medieval de sus escrituras por parte de los líderes ideológicos del Estado Islámico.

De manera análoga, el EI ha promovido la idea del martirio como la forma última de glorificación y redención. Cuando un joven jihadista se inmola durante un ataque terrorista, automáticamente se vuelve un mártir que contribuye a la purificación del mundo y se gana un pase directo al paraíso.

Es preciso hacer hincapié en que dentro de las posibles causas de apostasía está incluida la negociación o cualquier tipo de reconocimiento a un régimen que no sea el establecido por el Corán. Lo que esto significa es que por principio el EI tiene prohibido negociar con cualquier gobierno o pertenecer a alguna organización internacional que se declare superior al régimen de éste y profese una ley que no sea la sharia.

Esto dificulta cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo con el EI mediante los medios que el sistema internacional y la diplomacia moderna ofrecen. La apropiación de territorio es fundamental para aplicar la sharia y concretar el proyecto de instaurar un califato global.

El EI tiene una política exterior basada en la lucha ofensiva, el terror y la muerte de todos los infieles. El EI ha entendido la lucha sostenida con la coalición liderada por Estados Unidos como la batalla final entre el islam que predican y aquellos considerados como los responsables de la desacralización y la desvalorización de éste alrededor del mundo.