Por Felicia Saturno Hartt.-El escenario de la investigación social aplicada está de celebración. Angus Deaton, el investigador británico estadounidense de la Universidad de Princeton, fue galardonado con el Premio Nobel de Economía 2015.
En un universo académico dominado por los estudios dirigidos a explorar el consumo de los grandes conglomerados, el profesor Deaton echó una mirada profunda en el consumo concreto de los hogares, es decir, en las unidades económicas más cercanas al hombre, sus opciones, preferencias, limitaciones y problemas.
Como bien lo expresa el veredicto del jurado de premiación de la Academia Sueca “Las investigaciones de Deaton, "al poner de relieve la relación entre las opciones individuales y sus efectos en el conjunto de la economía, contribuyeron a transformar la macroeconomía, la microeconomía y la economía del desarrollo".
Para los que creemos en la Justicia Social y la conquista de la Equidad, sus estudios son grandes contribuciones, porque, desde 1980 ha construido sistemas de análisis del comportamiento de los consumidores; en la década de los 90, analizó el vínculo entre el consumo e ingresos y, posteriormente, en la última década, creó una metodología para medir los estándares de vida y pobreza en países en desarrollo, utilizando la poderosa encuesta de hogares.
Sus estudios recientes son todo un aporte para focalizar las relaciones entre ingresos y hábitos de consumo e ingesta de calorías e incluso temas tan importantes como la discriminación de género en el seno de las familias.
La Economía del Desarrollo pasó de ser un campo teórico de datos acumulados a un campo empírico, basado en realidades exploradas, gracias al trabajo de Deaton, quien es optimista con el futuro de las familias, en término de prosperidad y desarrollo.
Bienvenido el Premio Nobel a un economista social.