Si bien es cierto que el camino al fin del conflicto parece estar más cerca que nunca en Colombia, otros hechos, como el aumento de la corrupción administrativa de los funcionarios públicos, más aún, los elegidos popularmente, hacen cada día más lenta la construcción de la reconciliación nacional.
Mientras que una mayoría de colombianos aplauden los avances del proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, esta misma población, condena los recientes actos de corrupción del ex gobernador del departamento de Cundinamarca, Álvaro Cruz, quien no solo está involucrado en el carrusel de la contratación de Bogotá, sino que reconoció ser corrupto y además, utilizar el tráfico de influencias para evitar ser condenado.
A los ojos de los colombianos la corrupción deslegitima las instituciones y debilita al Estado como garante de la buena utilización de los recursos que tienen como objetivo el desarrollo de las políticas públicas que benefician a todos los sectores de la sociedad.
Por otro lado, la corrupción demuestra una crisis de liderazgo, lo que hace que los postulados no reúnan las cualidades mínimas para administrar los dineros destinados al bienestar y desarrollo de la nación.
Superar el problema de la corrupción implica una renovación cultural, no sólo de los dirigentes, sino de toda la sociedad en términos de su participación política. Es decir, del rol que tiene cada ciudadano en vigilar, no sólo el cumplimiento de los objetivos de cada gestión, sino, el uso final de las erogaciones aprobadas para ello.
El hecho de votar le da a cada elector la posibilidad de ser un vigilante de los asuntos que afectan a su comunidad en términos concretos: salud, educación, recreación, organización territorial, cultura y desarrollo, entre otros.
Este lamentable hecho que tiene decepcionado a los cundinamarqueses, sirve para revisar las ofertas electorales y la idoneidad de los candidatos, que el 25 de octubre se someterán a las urnas en el territorio nacional.
Si los ciudadanos acuden a las urnas con intereses personalistas, burocráticos y pensando en que le van a dar, o como vamos ahí, estamos cada día más lejos de alcanzar la paz y la verdadera reconciliación nacional.