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Por Luis Fernando García Forero.-La primera razón fue el encuentro entre el Presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el comandante de la guerrilla de las Farc, Rodrigo Londoño Echeverrri, "Timochenco". Una imagen que queda grabada en todo el mundo, que no significa el fin del conflicto entre las partes, pero si representa un paso corto, pero de avanzada, en lograr el fin a más de 50 años de lucha armada y que ha segado la vida de miles y miles de colombianos.

El sólo apretón de manos, entre los dos personajes, en medio del Presidente de Cuba, Raúl Castro, delegados de la representación colombiana, negociadores del Gobierno y de las Farc, garantes del proceso, periodistas y televidentes del mundo, selló el mensaje de "no más guerra, Colombia quiere la paz", porque demostró que hay una voluntad de las partes de iniciar la reconciliación nacional. 

La creación de un mecanismo de Justicia Transicional  es la razón y el corazón del Acuerdo y tendrá como propósito juzgar tanto a los integrantes de las FARC como a las fuerzas de seguridad del Estado de quienes, con su conducta, violaron el Derecho Internacional Humanitario. Un Tribunal especial será el escenario jurídico para que se logre obtener la verdad, se contribuya a la reparación de las víctimas y se juzgue e impongan las respectivas sanciones.

Lo anterior recaerá en quienes en el conflicto hayan cometido delitos de lesa humanidad:  secuestros, ejecuciones extrajudiciales, desplazamientos forzados, tortura, violencia sexual y reclutamiento de menores.

Se tienen planteados tipos de penas de acuerdo a la disposición que tenga o exprese el acusado en reconocer su responsabilidad.

Quienes admitan inmediatamente sus conductas delictivas,recibirán penas entre cinco y ocho años de "restricción de la  libertad", tiempo en el cual deberán vivir y cumplir tareas de reparación y resocialización en la localidad donde hayan cometido sus delitos. Es de aclarar que esa privación de la libertad, no significa cárcel.Quienes se demoren o no declaren su responsabilidad, principalmente en delitos atroces,pagarán 20 años de cárcel.

Con la firma del Acuerdo, se establece de una vez por todas que la paz es posible y "está más cerca que nunca", afirmó el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, mientras que su enemigo cercano en el protocolo del evento,"Timochenco", señaló que "la orientación que tiene nuestra delegación es hacer el máximo esfuerzo por tratar de llegar a un acuerdo final antes de los seis meses".

El constitucionalista y columumnista de Ecos José Gregorio Hernández, fue enfático en señalar que al Jefe de Estado colombiano,Juan Manuel Santos, "se le notaba orgulloso de haber alcanzado un Acuerdo en lo referente a la justicia, situación que tenía preocupada a la guerrilla. En todo caso se le vio un propósito firme de paz".

La estampa de la firma del documento referente a la Justicia tTansicional incluye  la creación de una Comisión de la Verdad, aspecto de primerísima importancia porque permite dar claridad a familiares de las victimas sobre cómo, por qué, cuando y en qué forma, desaparecieron a sus seres queridos, y a la vez, establece cómo se deben reparar.

El aumento del  apoyo internacional, que va mucho más allá de lo que piensa y dice una minoría colombiana y que está en cabeza del expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, es otro motivo que da razón y corazón al estrechón de manos entre Santos y Timochenco.

Otra razón más, que tiene prendida la luz verde en el proceso, fue la decisión de establecer  unos términos: el 23 de marzo del 2016, se firma el acuerdo definitivo para el fin del conflicto y a partir de esa fecha, seis meses después, se inicia la entrega de armas por parte del grupo guerrillero, teniendo en cuenta que no es una rendición, sino, entrega, según lo expresaron voceros de esa insurgencia.

Incluye la célebre firma, garantía de seguridad para aquellos guerrilleros que dejen las armas y se sometan a la Jurisdicción Especial para la Paz, pues allí,  se especifica que una de las metas es "otorgar seguridad jurídica a quienes participaron de manera directa o indirecta en el conflicto armado, para contribuir  al logro de una paz estable y duradera. En este punto se trata de no repetir el magnicidio de los militantes de la Unión Patriótica, uno de los temas que ha imposibilitado, en varias oportunidades, que se haya avanzado en lograr el fin de la guerra.

Así las cosas, podrá haber "las sin razones de una minoría", para no aplaudir, apoyar y avanzar en el proceso de paz, después de la firma de este trascendental Acuerdo. Pero, lo que si es cierto, es que Colombia está a punto de lograr el fin de un conflicto, una tema que no quiere estar en la mente ni en el recuerdo de ningún colombiano.

Y otra razón de peso e importante: el proceso de paz es irreversible.

Aunque toda negociación es imperfecta, bienvenido el Acuerdo para iniciar el fin del conflicto y abrir el camino a la necesaria reconciliación nacional.