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Foto: Ecos.
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Entre acusaciones de la bancada del Pacto Histórico de señalar al Jefe de Estado de favorecer al narcotráfico y una encendida defensa de la bancada que respalda al Gobierno, la plenaria de Senado vivió una jornada de alta tensión que marca la apertura de una nueva y conflictiva etapa institucional en los debates de control político en el Congreso.

Bogotá, D. C, 28 de octubre 2028

Por Luis Fernando García Forero. - En la plenaria del Senado el ambiente de control político cobró un matiz de enfrentamiento frontal: el senador y excandidato presidencial por el Pacto Histórico, Iván Cepeda, encabezó un duro debate que situó en el centro de las denuncias al presidente de la República, Abelardo De la Espriella.

Sosteniendo carpetas de pruebas documentales y proyecciones de estados financieros, que deberán ser confrontadas por la justicia, ante la presencia del ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, el excandidato presidencial Iván Cepeda acusó al jefe de Estado de encabezar una política rural encaminada a entregar el territorio a sectores al margen de la ley. El líder opositor afirmó que "en el gobierno de Abelardo De la Espriella la tierra es para los narcotraficantes y clanes terratenientes".

Durante su intervención, el congresista ahondó en los supuestos nexos comerciales del mandatario con estructuras cuestionadas, aseverando públicamente que el jefe de Estado "es socio comercial de un narcotraficante". En el mismo tono, relacionó los movimientos del gabinete con una "contrarreforma agraria" destinada a "devolver la tierra a las manos de los narcotraficantes, paramilitares y sectores muy poderosos de los clanes mafiosos en los territorios".

Responde el ministro Dangond

El debate se fue calentando más cuando el ministro de agricultura Indalecio Dangond respondió a una pregunta relacionada con un crédito del sector agropecuario: “Vea, doctor Cepeda, si yo pudiera dar un subsidio, al primero que se lo daría es a usted para ver si hace algo productivo en su vida”.

De inmediato la afirmación del Ministro de Agricultura provocó aplausos entre la bancada gubernamental y reclamos de integrantes del Pacto Histórico, quienes consideraron que el funcionario había faltado al respeto al senador.

De inmediato el ministro Dangond salió al paso expresando: “Ah, entonces, a mí sí me faltan el respeto y yo no digo nada”.

Se eleva la tensión

A medida que avanzaban las declaraciones, las curules se transformaron en un hervidero de posturas encontradas. Mientras sectores afines al Pacto Histórico y bancadas independientes respaldaron la fiscalización y el ejercicio de control político, la bancada de Gobierno y los ministros citados saltaron a la contención de los señalamientos y a la defensa del presidente De la Espriella.

Rechazo y defensa oficial

Desde las bancadas de Gobierno y el Centro Democrático, las acusaciones fueron tachadas de maniobra política. El senador Hernán Cadavid desestimó el discurso asegurando que se trataba de "las mismas acusaciones de siempre". El senador Marcos Daniel Pineda cuestionó a Iván Cepeda por haber desviado el debate a unas acusaciones contra el presidente Abelardo De La Espriella. “Usted terminó haciendo lo que mejor sabe hacer, que es denunciar penalmente con injurias y calumnias y falsas acusaciones. Su intervención sonó más a tusa política, que a preocupación por los campesinos de Colombia”, sostuvo.

La oposición

En la acera opuesta, sectores como la Alianza Verde y el Pacto Histórico cerraron filas en torno a los cuestionamientos del control político. El senador Duvalier Sánchez increpó a la delegación del Ejecutivo argumentando que "usted no es un ministro, usted es un mercenario del agro, usted sirve a intereses privados". Asimismo, la senadora Jennifer Pedraza remarcó las garantías democráticas del recinto al señalar que "ningún ministro puede venir a decir cuándo este Congreso puede hacer control político y cuándo no".

Periodo convulsivo

El debate deja claro que la contienda política colombiana trasciende el plano electoral para instalarse de lleno en la deliberación del control político y legislativa del Congreso. Las denuncias presentadas por Iván Cepeda, acompañadas del anuncio de acciones ante la Comisión de Acusación de la Cámara y la Fiscalía General de la Nación, marcan formalmente el inicio de una etapa de estrecha fiscalización al poder Ejecutivo, con resultados que seguramente terminarán en los estrados judiciales.

El fuerte pulso entre congresistas opositores y afines al Gobierno, presenciado en el Senado, evidencia lo complejo, álgido y polarizado que resultará el trámite de las iniciativas gubernamentales y los próximos debates de control político en el Congreso de la República.