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Foto: Ecos
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La Semana por la Paz en Colombia se inicia en medio de la directriz y orden del presidente de la república Abelardo de la Espriella, de perseguir a las organizaciones criminales con las fuerzas legitimas del Estado o sometiéndolas a la constitución y la ley.

Por Luis Fernando García Forero. -  En el marco del inicio de la Semana por la Paz, el panorama nacional refleja resultados contundentes de las Fuerzas Armadas del Estado al mando del presidente Abelardo de la Espriella, al dar de baja a jefes de dichas bandas, que fueron notificadas se sometan ante la justicia, o de lo contrario, recibirán la persecución de las Fuerzas Legitimas del Estado para lograr la convivencia y seguridad en las diferentes regiones del país, tal como lo ordena la constitución y la ley.

Bajo esta premisa de "sometimiento o persecución", en las últimas semanas se han intensificado los operativos y bombardeos en regiones como la Costa Caribe, entre otras, donde las autoridades reportan la neutralización de cabecillas de alto impacto en zonas urbanas y rurales.

Entre tanto, la Iglesia Católica que lidera la Semana por la Paz, no pierde la esperanza que los protagonistas de la violencia y de acciones terroristas, sean conscientes que deben someterse a la justicia. En todas las parroquias del país el mensaje esperanzador de los católicos fue: “La Paz nos llama, nos mueve, nos une”.

Las suplicas de los fieles encaminaban sus oraciones para que la Iglesia Católica en Colombia “continúe siendo artesana y servidora de la paz, signo profético de reconciliación, promoviendo el diálogo, la defensa de la vida y la construcción de una cultura de paz basada en el evangelio…para que los gobernantes, las instituciones del Estado, los líderes sociales y todos los actores políticos encuentren caminos de diálogo sincero que permitan superar la violencia, fortalecer la convivencia y promover el bien común”

La invocación: “roguemos al señor” fue el eco en las misas dominicales “para quienes han optado por caminos de violencia, ilegalidad o destrucción de la vida humana y así experimenten la conversión del corazón y descubran caminos de reconciliación y servicio al bien común”.          

Mientras se celebra la Semana por la Paz la Defensoría del Pueblo y fallos de la justicia ordinaria han reiterado la imperiosa necesidad de evaluar el uso de bombardeos y ataques aéreos cuando exista presencia comprobada de menores de edad en los campamentos de los grupos al margen de la ley.

La solicitud de suspender o condicionar este tipo de operaciones busca evitar daños colaterales y garantizar el estricto cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario en el territorio nacional.

El inicio de esta conmemoración nacional deja al descubierto que la estrategia gubernamental de las balas es y será la constante para derrotar a quienes insisten en la ilegalidad llenando de terror y muerte a muchos compatriotas en las diferentes regiones del país.

Ante estas circunstancias aún hay voces, como la Iglesia Católica, que mantienen la esperanza de no cerrar la puerta a la “concertación fraternal” para alcanzar la paz en Colombia.

Bogotá, D. C, 6 de septiembre 2026.