Estados Unidos movilizará embarcaciones de alto poder ofensivo, como parte de una estrategia ampliada para enfrentar redes de tráfico ilícito en América Latina.
De acuerdo con información revelada por la agencia de noticias Reuters, se prevé la llegada de un submarino de ataque rápido propulsado por energía nuclear y un crucero equipado con misiles guiados a la zona durante la primera semana de septiembre.
El despliegue forma parte de una operación impulsada desde Washington bajo la administración del presidente Donald Trump, que busca atacar las operaciones de organizaciones narcoterroristas en la región. Las fuentes consultadas por la agencia señalaron que se trata del USS Newport News, un submarino de clase Los Angeles diseñado para misiones de ataque, y el crucero USS Lake Erie, preparado para enfrentar amenazas marítimas, aéreas y terrestres.
La acción de movilización se suma a la que se desarrolló previamente del Grupo Anfibio de Despliegue Inmediato Iwo Jima (Iwo Jima Amphibious Ready Group), ya confirmado por el gobierno estadounidense. Ese grupo incluye el buque de asalto USS Iwo Jima, el buque de transporte anfibio USS San Antonio y el buque de desembarco USS Fort Lauderdale, los cuales habrían alcanzado las costas venezolanas el pasado domingo.
Además, en la misma zona fueron desplegados tres destructores con sistema de misiles guiados Aegis: el USS Gravely, el USS Jason Dunham y el USS Sampson, con capacidades ofensivas y defensivas de largo alcance.
Con la llegada del USS Lake Erie y el USS Newport News, Estados Unidos ampliará su cobertura en el Caribe, sumando capacidades tecnológicas y de combate para el seguimiento y neutralización de actividades relacionadas con el narcotráfico.
El USS Newport News es descrito por la Fuerza Submarina del Atlántico como una de las principales unidades nucleares de ataque en la Armada estadounidense, mientras que el USS Lake Erie cuenta con armamento guiado, sistemas de lanzamiento avanzados y cañones de alta precisión.
En total, el contingente militar desplegado transporta aproximadamente 4.500 efectivos, incluidos más de 2.000 infantes de marina, que están asignados a operaciones marítimas de interdicción y vigilancia.
El despliegue ha generado una respuesta inmediata desde Caracas. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, calificó la presencia militar estadounidense como una acción de provocación e indicó que "a Venezuela no la toca nadie". En una declaración televisada, aseguró que las fuerzas armadas nacionales han sido activadas en su totalidad para contrarrestar lo que denominó "amenazas ilegales" por parte del gobierno estadounidense.
El mandatario también anunció el reforzamiento del sistema de defensa interna y fronteriza. Como parte de las medidas adoptadas, informó sobre el despliegue de 15.000 efectivos entre militares y policías en la frontera con Colombia. Estos operativos, según explicó, tienen como finalidad asegurar la paz en las zonas limítrofes y contener el narcotráfico.
Las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Venezuela están suspendidas desde el año 2019. Washington mantiene acusaciones formales contra Maduro por supuestas violaciones a las leyes de narcóticos estadounidenses, e incluso ha ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a su captura.
La Casa Blanca ha reiterado que está dispuesta a utilizar "todo su poder" para detener el tráfico de estupefacientes provenientes del sur del continente. Esta política incluye el uso de fuerzas militares navales en el mar Caribe y la ejecución de operaciones conjuntas con aliados regionales.
Bogotá, D. C, 26 de agosto 2026
Redacción Ecos Internacional.