Foto: Jhonny Eduardo Hoyos Soto.-Siempre en su voz y en su gesto, con el cigarro en la mano, se reflejaba no sólo el amor al periodismo, sino a sus iniciativas por la defensa de los periodistas. Ese era Jorge Fernández, un colega que nos abandonó para siempre.
Sus aptitudes y actitudes jamás fueron inferiores por la defensa de los periodistas, no solo en su labor informativa, sino que le preocupaba el bienestar de sus colegas, no importaban las circunstancias, donde y como estuviere, sino que, al contrario, sacaba el tiempo y el espacio para defender nuestros intereses.
En Jorge Fernández siempre encontrábamos el llamado a la unidad, con ello señalaba que era el camino para lograr la defensa de nuestros derechos. Desde los pasillos del Capitolio Nacional, siempre nos daba la noticia de los avances de los anteproyectos o proyectos para una nueva legislación del ejercicio del periodismo en Colombia.
Como periodista económico, sabía de entrada por dónde giraban los intereses de cada propuesta, así fuesen de origen gubernamental o parlamentario. Las reformas tributarias y el Presupuesto General de la Nación, eran incentivos para auscultar, en lo más hondo del articulado, qué le servía, cuáles eran los intereses, cómo afectaba o beneficiaba, a cada una de las clases sociales de Colombia.
Al tiempo que era "chivoso" en las noticias económicas, les ponía análisis y contextualizaba los informes de cada proyecto, más aún, cuando eran tramitados en cada una de las cámaras del Congreso de la República.
Tal vez, ese asiduo interés por los temas de las injusticias en el campo laboral, en el ejercicio del periodismo, lo llevó a tomar iniciativas para lograr mejorar cada día el oficio de nuestra labor, que quiéranlo o no, es de los más injustos en el continente y el mundo, pese a los riesgos que se viven en el ejercicio de la profesión, que para colmo en Colombia, ya no es de alto riesgo.
Luchar por nuestros derechos y el bienestar de quienes ejercen el periodismo en nuestro país, es el legado más sublime que nos deja Jorge Fernández. Ojalá ese esfuerzo, que empeñaba con tanta avidez, no se quede sólo en el verbo, sino que lo continuemos para alcanzar esos propósitos: la reivindicación del ejercicio y el bienestar de los periodistas en Colombia.
Hasta siempre colega y amigo. Paz en su tumba.