Por Giovanni Décola.- Nunca antes, el otrora glorioso Partido Liberal, había tenido tan precarios resultados en unas justas electorales a la Presidencia de la República.
Un Partido que se ufanaba de ser el protector del pueblo irredento, paulatinamente se fue derechizando de una manera tan vergonzante, que mientras sus bases liberales abrazaban las tesis de la Colombia Humana, sus dirigentes, hacían cola para entrevistarse con Iván Duque o Germán Vargas, a quienes apoyaron, con honrosas excepciones.
Reconozco en César Gaviria un gran timonel en épocas pretéritas, pero ha sido un verdadero desastre en la actual coyuntura.
Autorizar una consulta en frío en el mes de noviembre, fue la génesis de una derrota sin precedentes. Hacerle gastar al erario público más de 40.000 millones de pesos en épocas de austeridad, nos colocó ante la opinión pública como un partido derrochador de los dineros de los colombianos. Si era por premura en la escogencia del candidato, una encuesta hubiese sido suficiente.
Si era para agitar el trapo rojo, la consulta era en marzo, lo que no solo hubiese permitido jalonar con mayor rigor nuestras listas al Congreso, sino que recíprocamente, éstas hubiesen empoderado a nuestros excelentes candidatos a la Presidencia.
Se necesitaba de una mente muy obtusa, para no percatarse que las bases liberales se sumaban espontáneamente a las toldas de Gustavo Petro, y abandonaban a Humberto De La Calle, no porque fuera mal candidato, sino que ante la polarización entre el uribismo y el petrismo, los liberales del común, preferían al líder de la Colombia Humana, antes que el regreso de un expresidente en cuerpo ajeno, que en sus dos períodos de gobierno, hizo todo lo posible, por hacernos desaparecer como Partido, y que sus postulados son la antítesis del pensamiento liberal.
Y el acta de defunción del Partido Liberal está próxima a decretarse en “La Funeraria Gaviria” apenas la Dirección Nacional Liberal adhiera a Iván Duque.
Esa decisión, obligaría a los miles de liberales a fundar un nuevo Partido. Llegó la hora de un Liberalismo Humano. Si queremos, de veras, empezar por recuperar la sintonía con el pueblo liberal, en primer lugar, y luego con esas grandes masas, que en el pasado nos dieron gloriosas victorias, acompañemos a Gustavo Petro, y hagamos junto con él, una gran concertación democrática, en donde un liberalismo unido sería imprescindible para sacar adelante en el Congreso y ante la opinión pública las buenas propuestas de la Colombia Humana, y como no, también ser un dique de contención, ante cualquier intento autoritario.
Gustavo Petro comparte plenamente nuestras dos inamovibles: Apoya irrestrictamente la Constitución de 1991 y los acuerdos de paz. Todo lo demás, es debatible y negociable.
Donde Iván Duque, no nos necesitan para gobernar y llegaremos como la pobre cenicienta. Nos utilizarán y nos ignorarán en la toma de las grandes y pequeñas decisiones.
Hago un llamado a la sensatez. O nos encaminamos a donde Duque en busca de unos puestos o salvamos a Colombia de una hecatombe uribista, que vendrá a pasar cuenta de cobro y hacer trizas los acuerdos de paz que tanto defendemos.
Los liberales somos precursores en la defensa del equilibrio de poderes. Gustavo Petro tendrá pesos y contra pesos. Iván Duque, sería dueño del ejecutivo, y con Uribe dominaría el legislativo y más temprano que tarde, doblegarán a la justicia y se harán amo de ellas. No podemos convertirnos en una nueva Venezuela y bautizar a Alvaro Uribe como el Diosdado Cabello de Colombia.
Se urge un Congreso Extraordinario Liberal. Quiero ver en esa nueva Dirección Nacional Liberal nombres como Luis Fernando Velasco, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo, Lidio García y Laura Fortich, quien fuera la única mujer liberal electa en el nuevo Senado, entre muchas otras figuras liberales. El ciclo de Gaviria llegó a su fin.
PD. Que ridículo que el Veedor del Partido Liberal, el derechista Rodrigo Llanos, esté a la caza del 85 % de la militancia liberal que no votó por De La Calle, para que el Consejo de Control Ético nos sancione, como ya lo hizo conmigo, por votar con Petro, pero se hace el ciego con quienes apoyaron a Duque o Vargas Lleras. Un cargo que era Ad Honorem y lo volvió oneroso, y quien por su culpa el Partido Liberal no podrá en varios municipios del país, presentar listas al Concejo por promover candidatos inhabilitados, como inhabilitado estaba él, para hacerse reelegir en la Veeduría.