Logo Ecospoliticos

Por Giovanni Décola. El confeso narcotraficante Hernando Gómez Bustamante, alias “Rasguño”, vuelve a testimoniar contra Ernesto Samper y Horacio Serpa, a quienes señala como instigadores del magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado. Manifiesta “Rasguño”, que estando reunido a comienzos de 1996 en una finca de Tierra Alta, Córdoba, conocida como “cinco tres”, con el jefe paramilitar Carlos Castaño y los narcotraficantes  Efraín Hernández (Don Efra) y Orlando Henao (El hombre del overol); éste último le dijo a Castaño que el homicidio de Gómez Hurtado fue un favor al “Gordo” (Samper), coordinado por el Mayor de la Policía Danilo González, con el fin de dispersar la investigación que la Cámara llevaba contra Samper y a su vez quitarle  del camino a un gran opositor, y como contraprestación, Samper se la jugaría por tumbar la extradición.

Los anteriores señalamientos, no solo son una jactanciosa declaración, sino que a las luces del principio de la sana crítica, son descabelladas y absurdas, veamos:

El homicidio del líder conservador ocurrió el 2 de noviembre de 1995, y la denuncia que impetró el fiscal de la época Alfonso Valdivieso contra el Presidente Samper fue en febrero de 1996, fecha a partir de la cual tuvo transcendencia la investigación de la Cámara de Representantes que terminó por absolver al Presidente Samper el 13 de junio de 1996. Se desvirtúa de esta manera la primera justificación que aduce “Rasguño” para favorecer a Samper.

Cabe recordar que Álvaro Gómez fue el primer dirigente nacional que declaró persona no grata, desde las páginas editoriales de El Nuevo Siglo, al entrometido Embajador norteamericano Myles Frechette, éste sí, un duro opositor de Samper.    Sobre los rumores de que Gómez estuviera liderando un golpe de Estado, su aventajado discípulo y copartidario, Juan Gabriel Uribe, manifestó en declaración publicada el 23 de marzo de 2003, en las páginas de El Tiempo: “a mí lo que me dijo Álvaro Gómez era que los que estaban planeando un golpe eran unos loquitos”; dicho que confirmaría los comentarios de la época en el sentido de que Gómez Hurtado se oponía a una salida a la crisis, no Institucional. No vemos entonces, cuál era la dura oposición del patricio conservador contra Samper.

Resulta, además absurda, la supuesta contraprestación, en donde el expresidente Samper se la jugaría para tumbar la extradición.  En la época del magnicidio (2 de noviembre de 1995), la extradición estaba prohibida por mandato expreso del Artículo 35 del Estatuto Superior. Sólo con la entrada en vigencia del acto legislativo 01 del 17 de diciembre de 1997, con el valeroso impulso de Samper, fue que se revivió la figura de la extradición, por lo tanto, la declaración de Rasguño es mentirosa y descabellada.

Por último, todos sus testigos, están muertos, lo que le resta mas confiabilidad a la declaración: Efraín Hernández, 6 de noviembre de 1996; Orlando Henao, 5 de noviembre de 1998; Danilo González 25 de marzo de 2004 y Carlos Castaño, 2004.

Con declaraciones tan inverosímiles como esas, se podrá molestar a Ernesto Samper y a Horacio Serpa, pero la realidad es que lo único que con ellas se logra es un “rasguño” a  la dirección donde deben conducirse las investigaciones.