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No se puede equiparar el accionar Constitucional y legitimo del Ejército, con el de las FARC. 

Entre 1981 y el 2012 fueron cometidos 23.161 asesinatos selectivos de los cuales 8.903 fueron cometidos por paramilitares; 6.000 por grupos no identificados; 3.899 por las guerrillas y 2.399 por la Fuerza Pública. De igual forma, sostiene que entre 1988 y el 2012 se registraron 95 atentados terroristas que dejaron un saldo de 1.566 víctimas, de ellos 77 fueron perpetrados por las guerrillas, 16 por grupos armados sin identificación y 2 por los grupos paramilitares, según datos del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Desafortunadamente este ha sido un panorama muy desolador que refleja la realidad del conflicto en Colombia y que debe llamar la atención de todos los actores involucrados para encontrar salidas negociadas al conflicto, y más aún cuando según la guerrilla, los paramilitares, los actores del conflicto es una guerra justificada pues todas las víctimas inocentes que han caído han sido en honor a la Paz, una frase que duele y que deja en la memoria de nuestro país dolor.

Ahora bien, para facilitar la terminación del conflicto armado, la propuesta autoriza la creación de mecanismos extrajudiciales de justicia transicional, la cual se refiere a aquellos procesos de transición de un conflicto armado a la paz, en los que es necesario equilibrar las exigencias jurídicas:

  • Garantía de los derechos de las víctimas a la verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición.
  • Las exigencias políticas (la necesidad de paz) que requieren dichas transiciones.
  • En ese marco se proporcionaría un trato diferenciado a las distintas partes del conflicto, lo que abre la posibilidad de cobijar a los agentes estatales.

Desde mi posición como Parlamentaria Andina, considero de suma importancia para el País, la consolidación de un proceso de Paz en Colombia, que le ponga fin al conflicto armado y conduzca al país por el sendero del crecimiento económico y el desarrollo, reflejado en una mejor redistribución de la riqueza entre todos los colombianos y una mejor calidad de vida para todos; garantías que propicien un ambiente favorable para la Inversión Extranjera, una recomposición del campo que garantice la autosuficiencia del país e materia de seguridad alimentaria

Para que se pueda lograr este propósito tan anhelado por todos los colombianos, es indispensable tener en cuenta varios aspectos:

  • En el artículo transitorio en la Constitución Nacional que “establece los instrumentos jurídicos de justicia transicional y garantiza la terminación del conflicto interno y brinde las garantías de no repetición y de seguridad para todos los colombianos” se deben garantizar los derechos de las víctimas a LA VERDAD; aspecto en el cual, los distintos grupos armados confiesen la totalidad de los delitos cometidos durante el conflicto, reconozcan sus errores y pidan perdón; lo cual , abriría las puertas a la reconciliación.
  • LA JUSTICIA; en la cual, se fijen las penas por los delitos cometidos SIN NINGUN TIPO DE EXCLUSION sobre todo, aquellos relacionados con los crímenes de guerra no cometidos sistemáticamente la tortura, el secuestro, la desaparición forzada, la violencia sexual, el desplazamiento forzado, el despojo de tierras, la toma de rehenes y el reclutamiento de niños; para que los responsables no gocen de ningún tipo de impunidad.
  • LA REPARACION a las víctimas, a través de la devolución de los bienes que fueron usurpados durante todo el conflicto.
  • El gobierno, está en la obligación al lado de la restitución de las tierras a las víctimas del conflicto, diseñar una política pública encaminada al fortalecimiento del sector agropecuario y Desarrollar proyectos de infraestructura en las zonas más apartadas del país, para que los servicios del Estado lleguen a los habitantes del campo.
  • Es importante llamar la atención, que los diálogos de la Habana no se pueden prestar para equiparar el accionar Constitucional y legitimo del Ejército, con el de las FARC-EP, discurso que se quiere mostrar a la opinión pública. Si bien es cierto, que hubo actos de algunos miembros del Ejército, cometidas de manera ilegal “FALSOS POSITIVOS; por los cuales hay condenas y procesos en curso sobre los que esperamos medidas ejemplarizantes, porque como defensores de la Ley y el orden, deben estar sujetos a ella.
  • La dejación de las armas por parte de la insurgencia y la reintegración de los miembros de las Farc a la vida civil, junto con todas las medidas del Gobierno para dar garantías al proceso de terminación.
  • La guerrilla podría convertirse en un eventual aliado para combatir el flagelo del narcotráfico, en la medida en que podrían contribuir mucho con erradicación de cultivos y eventualmente, la eliminación de laboratorios y cocinas.

Es así como la Paz tiene un precio, pero un precio que no deben pagar los colombianos inocentes, sino aquellos que cogieron como excusa de ella: la guerra, la muerte, sin su lucro propio. Si es importante que se haga justicia, Colombia si tiene memoria de sus muertos y anhela y claro exige confesión, reparación y no impunidad.

 

*Parlamentaria Andina Por Colombia