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Giovanni Décola
Giovanni Décola

Este fraude estadístico, está en la selección quirúrgica de los municipios.

Por Giovanni Décola* Las encuestas en este país ya no se diseñan; se cocinan en el microondas de la posverdad. Lo de Atlas Intel ya ni califica como estadística, es una vulgaridad de imprenta; y las piruetas de Guarumo para abollar la carrocería del Gobierno Petro son tan burdas que hasta un ciego vería el sesgo. Pero lo de INVAMER este 21 de mayo de 2026 es alta costura del engaño. Un traje a la medida de la oposición, confeccionado con hilos de trampa.

Para nadie es un secreto que la derecha quiere convertir la próxima elección presidencial en un funeral anticipado del Pacto Histórico. La intención de voto por el candidato oficialista es el termómetro directo de la gestión de Gustavo Petro. Es un plebiscito puro y duro. Y ahí radica el pánico de los cocineros de datos: a pesar de meterle toda la mano a la masa, Iván Cepeda les cabalga cómodamente con un 44.6% en primera vuelta, dejando rezagados a Abelardo de la Espriella con el 31.6% y a Paloma Valencia con un lánguido 14%. El triunfo en segunda vuelta es un fantasma que desvela a los de siempre, porque tal vez, no habrá segunda vuelta.

¿Cómo camuflar que el candidato del Gobierno sigue barriendo? Fácil: activando el modo "ritual técnico". La ficha técnica de INVAMER es un jeroglífico diseñado para que nadie entienda dónde encuestaron a quién. Escondieron la polimetría de los estratos socioeconómicos con la misma astucia con la que un mago esconde el conejo. Sospechosamente, se les "olvidó" mostrar cuántas encuestas hicieron en los estratos o barrios populares donde el Gobierno es fuerte, mientras sobrepoblaron el muestreo en los clubes y condominios donde el progresismo produce urticaria.

La trampa no se detiene en las billeteras, se extiende a los mapas. En lugar de discriminar los datos por ciudades y respetar el peso poblacional, nos empaquetaron todo en macroregiones. El truco es de escuela primaria: minimizar el fervor popular de los municipios históricamente petristas metiéndolos en la misma bolsa de los centros urbanos más recalcitrantes. Así, silencian la voz de las mayorías invisibles bajo una avalancha de respuestas de las capitales del descontento.

Este fraude estadístico, está en la selección quirúrgica de los municipios. Escogieron con pinzas aquellos territorios gobernados por alcaldes que desayunan, almuerzan y cenan con odio antigobiernista. Todos sabemos cómo operan estos señores feudales en la sombra: movilizan su maquinaria sin pudor, presionando a su nómina estatal y activando a su ejército de contratistas y funcionarios subordinados para infundir miedo de dejarlos sin chamba, y direccionar los votos a favor de sus candidatos. No son encuestas de opinión; son censos para activar los miedos y emociones y así   manipular la voluntad popular.

Por empezar, en la región caribe encuestó a 864 ciudadanos, y escogió 39 municipios, todos ellos gobernadas por alcaldes de la oposición y abiertamente antigobiernistas, con la excepción del pequeño pueblo de San Antero en Córdoba, cuyo alcalde sí es de la Colombia Humana. Los demás son mayoritariamente de los opositores partidos Cambio Radical, Conservador, Centro Democrático, la U, y Liberal, entre otros.

Del Centro y oriente del país, encuestaron a 1224 personas de 34 ciudades, y solo escogieron un municipio, cuyo alcalde es realmente alternativo, el de Barrancabermeja; todos los demás, son de oposición al Gobierno Petro.

Del pacifico, encuestaron a 608 y escogieron 24 ciudades cuyos alcaldes son casi todos de la U, con excepción de tres de ellos que son amigos del Gobierno, por cierto muy pequeños y desconocidos, como Yacuanquer en Nariño.

Del Llano encuestaron a 160 de las ciudades de Arauca y Aguazul con alcaldes de la Nueva Fuerza Democrática de Andrés Pastrana, Yopal de Cambio Radical, Villavicencio de Salvación Nacional, entre otros alcaldes opositores, con la sola excepción del alcalde de Cumaribo, que es el municipio más grande de Colombia, pero tan solo votan 15.000 personas, cuyo alcalde es del Pacto Histórico.

Del Eje Cafetero encuestaron a 688 de 28 ciudades, y léase bien, solo tres alcaldes no son opositores, pues   la firma escogió ciudades como Medellín, La Tebaida, Chinchiná, Caldas, Copacabana, Rionegro, del antipetrista partido Creemos del Alcalde FICO, y otras ciudades regentadas por Conservadores, Centro Democrático y uno que otro Liberal o de la U, también de oposición.

Del sur y la Amazonía encuestaron a 256 de 14 ciudades, y 13 de ellas con alcaldes opositores.

Para que se den una idea de la farsa de la encuesta, el Pacto Histórico logró elegir 82 alcaldes, en el país, y solo encuestaron en 3 de esas ciudades.

La prisa con que la encuestadora le subió 10 puntos porcentuales en un mes, al decantado candidato de la derecha Abelardo de la Espriella, lo cual le había costado más de un año subir esos mismos puntos, es una clara muestra del desespero que tiene la élite dominante, o es un despiste para el monstruoso fraude electoral que podría estar cocinándose en la Organización Electoral, abiertamente enemiga del Gobierno Petro y del candidato Iván Cepeda, a quien con marrullería marginaron de la consulta de fuerzas alternativas. Será por ello, que en la manifestación convocada por el candidato De La Espriella en Valledupar, feriaron los recursos de los contribuyentes, con presentación de Silvestre y ron gratis según muchas denuncias, y con buses fletados desde el Magdalena, La Guajira, el mismo Cesar, y sobre todo del Atlántico, por los políticos de siempre y que en público dicen aborrecer. Eran distancias de más de 6 horas, lo cual no es un dato menor.

También llama la atención de la encuesta, que una vez Sergio Fajardo y Claudia López manifestaran que en una eventual segunda vuelta, jamás votarían por Abelardo de La Espriella; la intención de voto de Fajardo bajara de 6.6% al 2.4% y Claudia del11.7% bajara al 2.2%, en solo un mes, increíble…

El otro propósito de las firmas encuestadoras, al mantener artificiosamente a Paloma con cifras cercanas al 15%, es la de conservar viva la llama de sus electores, quienes, en caso de no pasar a la segunda vuelta, como parece suceder, se desplazarían en su gran mayoría hacia Abelardo, que al fin y al cabo, es el candidato de las empresas encuestadoras, que valga coincidencia, todos sus dueños son uribistas o de derecha.

Alguien dijo: “Solo creo en las encuestas que yo mismo pago”. Con sutilezas revestidas de tecnicismos se quiere manipular la voluntad popular. Dijo Gaitán: “Cercano está el momento en que veremos si el pueblo manda, si el pueblo ordena, si el pueblo es el pueblo y no una multitud anónima de siervos”-

Lo que pretenden con estas encuestas de pacotilla, es crear un clima de polarización, como si el país estuviera dividido en dos, para crear confusión y forzar con otras artimañas una segunda vuelta, que le costará a los colombianos más de un billón de pesos que pueden usarse en escuelas u hospitales. Y ya sabremos que pasará en esas 3 semanas, si no hacemos un último esfuerzo por Cepeda y cuidamos sus votos: autoatentados, masacres y escándalos ficticios para que los medios le hagan la campaña a un tigre de papel. Yo confió en que Colombia no llegue tan bajo.

Bogotá, D. C, 22 de mayo 2026

*Abogado especialista en derecho administrativo y electoral.