El Banco Mundial dice que la crisis de basuras es global. Cierto. Pero eso no es excusa para quedarnos quietos.
Por: Manolito Salazar*. - En 1994 llegué a cubrir Bogotá. Gobernaba Jaime Castro y la ciudad, como hoy, vivía una crisis de basuras. No hablemos de movilidad ni seguridad. Solo basuras. Treinta y dos años después, seguimos en lo mismo.
La historia es cíclica y huele mal. En 1958 nació la EDIS para recoger lo que botamos. En 1988 Andrés Pastrana privatizó el 40% porque la empresa pública estaba quebrada: de 75 camiones pasó a tener 20 o 30 andando. En 1994 Castro la liquidó. La Contraloría dijo lo obvio: tenía quiebra técnica, perdía 20 millones diarios. El sindicato paró, apoyado por la Alianza Democrática M-19. Entre ellos marchaba el representante Gustavo Petro. Llevaban basura a la Plaza de Bolívar para protestar.
Sin EDIS, Bogotá se entregó a los privados. Seis zonas, contratos a 7 y 8 años, pago por tonelada. Funcionó hasta que en diciembre de 2012 Petro, ya alcalde, quiso volver al manejo público. El 18 de diciembre no dejaron entrar a los privados a Doña Juana. Aguas de Bogotá asumió. La ciudad colapsó en 48 horas. Tocó llamar de urgencia a los mismos que habían sacado. Después llegaron los famosos compactadores: 25 camiones oxidados, con basura y matas adentro. Otros se vararon en el camino. Eran siniestrados.
En febrero de 2018, con Peñalosa, regresaron los privados con fuerza. Contenedores, canecas, 5 operadores. Lo lideró Beatriz Cárdenas en la UAESP. Los contenedores duraron limpios tres meses. Luego se volvieron botaderos y hubo que quitarlos.
Y aquí estamos. Marzo de 2024. Galán lleva tres meses de alcalde y el concejal Leandro Castellanos, de la Alianza Verde, prende las alarmas: la UAESP de Consuelo Ordóñez pelea con todos menos con la basura. La ciudad cada día más sucia. Galán se demora en reaccionar. Lo salva un fallo de la Corte Constitucional a favor de los recicladores. Gracias a eso, la CRA autoriza un régimen transitorio y prorroga los contratos. Sin ese salvavidas, hoy estaríamos en libre competencia y sin empresas listas.
En agosto de 2025 la CRA le niega a la UAESP la nueva licitación con zonas exclusivas. Galán cambia a Ordóñez y posesiona a Armando Ojeda. Mientras tanto los números no mienten: 623 puntos críticos en 2024, 476 en 2026. Kennedy, Engativá, Bosa, Suba y Ciudad Bolívar ahogadas. Recogemos 6.660 toneladas diarias. Mil se quedan en la calle.
Las multas hoy son de $900.000. Un habitante de calle no las paga. Un restaurante las paga vendiendo tres almuerzos. No hay cárcel por botar basura. La cultura ciudadana es un recuerdo. Tenemos cuadrillas caza-regueros: 368 mil regueros atendidos en dos años. Y la ciudad sigue sucia. El propio Galán lo acepta.
El Banco Mundial dice que la crisis de basuras es global. Cierto. Pero eso no es excusa para quedarnos quietos. La Personería hace foros. La Contraloría monta mesas. El Concejo anuncia debates. La Alcaldía hace pedagogía. Y nada cambia si el ciudadano no pone de su parte.
Mockus nos enseñó el “Todos ponemos”. Hoy toca repetirlo. Porque si no, no llegaremos a “Basura Cero”. Seguiremos en cero. Y con Bogotá más sucia que en 1994.
Bogotá, D. C, 20 de abril 2026
Periodista reconocido en el medio por sus chivas y noticias de análisis y contexto del diario acontecer de la capital de Colombia. Fue reportero en Caracol Radio.