Por Felicia Saturno Hartt. Foto Ángel Díaz, EFE.- El Rey Felipe VI certificó el fracaso estrepitoso de la dirigencia española para salir del bloqueo político. Convencido que no existe pacto posible, anunció que ya no propondrá a ningún candidato para formar gobierno y la semana que viene convocará la repetición de los comicios generales en España.
Es un desastre institucional y político sin precedentes en una nación europea. De los países comunitarios, sólo Grecia atravesó una situación equiparable, en 2012, en uno de los momentos más dramáticos de su monumental crisis económica.
Como lo expresa Rafa de Miguel “El bloqueo político ha concluido del peor modo posible. Los partidos han reconocido su incapacidad para constituir una mayoría de gobierno y se han resignado a una nueva convocatoria a las urnas para que resuelvan los ciudadanos lo que ellos no han podido resolver”.
Después de cuatro meses de negociaciones estériles, el monarca español recibió ayer otra vez al presidente del gobierno en funciones, el conservador Mariano Rajoy; al secretario general del socialismo, Pedro Sánchez, y a los líderes emergentes que abrieron una grieta en el tradicional modelo bipartidista, Pablo Iglesias (Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos).
"Su Majestad el Rey ha constatado que no existe un candidato que cuente con los apoyos necesarios para que el Congreso le otorgue su confianza", informó la Casa Real al final de un día de nerviosismo, especulaciones y gestiones desesperadas.
España no tomó en serio el último intento de acuerdo que había presentado con toda pompa a primera hora de la mañana el bloque de Compromis, los nacionalistas valencianos, aliados de Podemos.
El proyecto, que consistía en formar una coalición de todos los partidos de izquierda sostenida en 30 propuestas comunes y presidida por Sánchez, entretuvo a la prensa y a los políticos durante cinco horas. ¿Sería posible una sorpresa in extremis, como la que ocurrió en Cataluña, a principios de año, cuando todos descontaban una repetición electoral y surgió un presidente inesperado? Se preguntaron los periodistas de la fuente política.
El PSOE le dio fuego a la idea. "De las 30 propuestas decimos sí a 27", anunció al mediodía el vocero parlamentario, Antonio Hernando. Pero las diferencias eran notables: Sánchez contraofertó un gobierno socialista con ministros independientes, que le garantizaran la aprobación de los dos próximos presupuestos generales, y que se respetaran los términos del pacto moderado, que firmó en febrero con los liberales de Ciudadanos.
"Es un insulto. ¿Quieren gobernar con 90 diputados [de 350]? ¡De qué van!", respondió Mónica Oltra, número uno de Compromis.
Las expectativas se disolvieron. Rivera salió de la reunión con el rey y dio por iniciada la campaña electoral: "No puedo ni siquiera comentar esa propuesta. He visto tres hojas para gobernar España cuatro años con seis partidos distintos. España tiene que saber que no hay varitas mágicas. Habrá que votar otra vez, pero la única solución pasará por pactar".
Iglesias compareció ante la prensa minutos después. Siguió por el terreno del reproche. "A Pedro Sánchez le presionaron mucho para que Podemos no pueda entrar en un gobierno. Lamentablemente han dicho no hasta el último día."
No quedaba espacio ni para fingir cuando Sánchez entró en la Zarzuela. El socialista, segundo con el 22% en las elecciones del 20 de diciembre, intentó la investidura en el Congreso a principios de marzo, pero se estrelló. Obtuvo 131 votos (los propios y los de Ciudadanos), cuando el mínimo requerido es de 176.
Aquella vez el Rey le confió la formación del gobierno ante la sorpresiva decisión de Rajoy -primero en votos, con el 28%- de declinar el encargo. El gesto de Sánchez sirvió al menos para poner en marcha el reloj institucional: sólo cuando un candidato presidencial se presenta ante el Congreso empieza a correr el plazo de dos meses que deriva en nuevas elecciones si el bloqueo se hace insalvable.
"Le he dicho a Su Majestad que no cuento con más de 131 escaños para poder ser investido y en consecuencia es insuficiente para hacer frente al bloqueo del señor Rajoy y del señor Iglesias", anunció Sánchez al terminar su reunión con el rey.
Rajoy, líder del Partido Popular (PP), fue el último en confirmar el fracaso, poco antes de que la Casa Real lo pusiera por escrito. El presidente también ensayó el tono de campaña y acusó a Sánchez: "Propusimos desde el principio la única solución posible a los resultados de las urnas, que era una gran coalición entre el PP y el PSOE. La repetición de las elecciones no la quería nadie, pero peor habría sido una coalición integrada por Podemos y los partidos que quieren romper España".
Mientras dure el bloqueo, Rajoy seguirá como jefe de gobierno con funciones limitadas. Las disputas en apariencia insalvables en la izquierda le dieron una nueva oportunidad de sobrevivir en el poder, inesperada después del decepcionante resultado del PP en diciembre.
El show de los pactos fallidos disparó la frustración de los españoles con la política, según constatan todas las encuestas. Incluso podría provocar un aumento considerable de la abstención con impacto en el resultado final.
Acaso como un mínimo gesto para moderar el fastidio social, los cuatro candidatos prometieron hacer una campaña austera de acá a junio. En diciembre se esfumaron 130 millones de euros para promocionar a unos diputados que fueron incapaces de elegir un presidente y que cesarán en sus cargos sin haber aprobado una sola ley.
Será la primera vez que el Rey convoque elecciones generales, desde que se restauró la democracia, porque los doce procesos celebrados desde 1977, fueron convocados por los distintos presidentes del Gobierno y sancionados por el Monarca.
Esta vez, al ser las circunstancias excepcionales, se aplicará por primera vez el artículo 99.5 de la Constitución, en lugar del 115, y será Don Felipe quien convoque las elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso, Patxi López.
Así terminaba la tercera y última oportunidad para dotar a España de un Gobierno después de las elecciones del pasado 20 de diciembre, las primeras cuyos resultados no otorgaban al partido más votado suficientes apoyos para la investidura de su candidato. Más de cuatro meses después de aquellos comicios, el Rey constató ayer el fracaso de los políticos, que no han sido capaces de reunir suficientes apoyos para recibir la confianza del Congreso.
Es interesante el señalamiento que ha hecho el Presidente del Congreso, Patxi López, en entrevista realizada por E. García De Blas del País Español, quien expresó que el Rey de España estimó que "el bloqueo ha sido político, no institucional y “El sistema democrático funciona con absoluta normalidad”.
Pero 4 meses de desacuerdo político en un país de grandes problemas sociales y económicos es un lustro y un gravísimo problema de gobernabilidad democrática.