Por Felicia Saturno Hartt.-Los venezolanos esperábamos que la alocución en cadena del Presidente Nicolás Maduro comunicara al país mejores decisiones. Un programa económico que, aun cuando requiriese de apretarse el cinturón, contribuyese a mejorar la terrible condición socioeconómica del país.
Por el contrario, como bien lo expresó el Presidente de Fedecámaras, Francisco Martínez, las medidas anunciadas “son una lectura incorrecta de la realidad económica que vive Venezuela”. “Las medidas impuestas no son suficientes para la magnitud de la crisis en el país”.
El Presidente Maduro anuncia una devaluación, la flexibilización del control de cambios y la primera alza del precio de la gasolina en 20 años, medidas que habían sido pospuestas, por su alto costo político.
En general, como lo señalan diversos analistas, lo que Maduro busca es aumentar los ingresos del Estado para aliviar el déficit fiscal, que es el incentivo principal de la inflación, la más alta del mundo.
En concreto, el primer mandatario venezolano no anunció el tan esperado programa económico, sino lo siguiente:
1. Aumento del precio de la gasolina. Esta es quizás la medida más impopular que pudo tomar, considerando que Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo y, que en 1989, un aumento de su precio fue uno de los detonantes del Caracazo, una ola de disturbios y saqueos que terminó con cientos de muertos en la capital de la república.
En 1996, se aplicó un aumento que no levantó protestas, pero desde entonces el precio ha estado inmóvil a pesar de que la inflación desde entonces ha sido del 10.000%, según cifras oficiales.
La gasolina ahora costará 1 bolívar por litro para la de 91 octanos y 6 para la de 95, que es la que usa un 70% de los conductores según cifras oficiales.
Se trata de un aumento del 1.328% y el 6.085%, respectivamente, un incremento aumentará los precios de transportes y, por consiguiente, de todos los bienes y servicios, que de por sí ya son muy caros debido a la inflación.
2. Devaluación También con el objetivo de que los ingresos del Estado aumenten, Maduro anunció una restructuración del sistema cambiario que, en concreto, representa una devaluación, pero no suprime del todo el control de cambios ejercido por el gobierno.
El sistema que antes contaba con 3 tasas de cambio oficiales ahora sólo tendrá 2: la de 6,3 bolívares por dólar pasa a 10 bolívares, la de 12 bolívares, el Sicad se elimina y la de 200 (Simadi) se mantiene, pero será "flotante".
La tasa de 10 bolívares será para medicinas, programas sociales, alimentos y maquinaria para producir, señaló Maduro. La de 200 queda para todo lo demás, si la entregan a los solicitantes.
Analistas críticos dicen que los incentivos para la corrupción se mantienen, pues obtener un dólar a tasa oficial básica y luego venderla en el mercado negro –donde un dólar se cotiza a más de 1.000 bolívares– sigue siendo un negocio muy lucrativo. EPero además aseguran que cuando no hay dólares –cuyo ingreso según Maduro se redujo en un 90% en un año por la caída del precio del petróleo–, no hay sistema de control de cambios que genere confianza y estabilidad.
3. Ajuste de precios de productos regulados. Maduro anunció que los precios de los productos cuyo valor es fijado por el Estado serán revisados. Los llamados "productos regulados" (alrededor de 100) tienen un precio inferior al del mercado, con lo que el gobierno busca permitir el acceso a toda la población, pero no lo logra porque son escasos.
Sin embargo, con precios tan bajos la demanda es infinita y el gobierno parece estar dispuesto a aumentarles el precio, en palabras de Maduro, "con base a su precio real". Este ajuste de precios tiene un impacto en lo que consumen la mayoría de los venezolanos, si en efecto los productos se empiezan a vender por su precio real.
En teoría incentivaría la importación y la producción de estos productos, pero se teme que la permanencia del control estatal de precios haga que el ajuste sea irrelevante dentro de unos meses, cuando la inflación distancie de nuevo el valor real del valor regulado.
4. Reforma al sistema alimentario. Una de las frases más desentonadas de las 4 horas de alocución presidencial fue: "El Abasto Bicentenario se pudrió". Maduro se refiere a una de las redes principales de supermercados del Estado, que es hija de las varias expropiaciones que ordenó Chávez hace unos años a los Almacenes Éxito, administrados por oficialistas y que han sido arrestados esta semana por estar presuntamente envueltos en una red de corrupción que aprovechaba el acceso a bienes de precio regulado.
Para reestructurar el sistema de distribución y venta de alimentos del Estado, Maduro anunció la creación de una corporación dedicada al tema y la intervención de las otras redes de mercados estatales, Mercal y PDVAL, denunciadas por los propios oficialistas como redes de mafias corruptas, pero nunca investigadas y menos castigadas. Tendemos más corrupción y peculado este año.
5. Aumentos de salarios y bonos Maduro informó el aumento del salario mínimo y de otros bonos alimenticios y de pensiones a partir del 1/3/2016, que pasa de 9.649 Bs a 11.578 Bs y del bono de alimentación que pasa de 6.750 a 13.275 Bs.
En otras palabras, los trabajadores que reciben ambos ingresos, que son la mayoría de los venezolanos, tendrán un sueldo de 24.853 bolívares al mes, que a la tasa flotante de 200 bolívares significa US$124, siendo la canasta básica de alimentos mensual mayor a 100.000 bolívares.
En 17 años los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro aumentaron el salario mínimo 31 veces, sin estudios previos y consultas necesarias a los trabajadores y empleadores.
José Guerra, hoy diputado de la MUD, prestigioso profesor universitario y analista económico, expresó que las medidas "son medidas incoherentes”; se trata de "medidas encaminadas" a solventar la crisis fiscal del Gobierno empeorando "la crisis del pueblo venezolano".
"¿Quién va a pagar el aumento de la gasolina? El bolsillo del ciudadano ¿Quién va a pagar la devaluación? El bolsillo del ciudadano (...) El modelo que nos trajo a la crisis está intacto, el control de precios y cambios se mantienen. Solamente son retoques a un modelo económico desahuciado. No hay un propósito de enmienda que nos permita superar la crisis", declaró el diputado Guerra.
Asimismo, Guerra señaló que estas medidas son "indicadores" de la caída del poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores, ya que la inflación "duplicó" los aumentos salariales, en referencia al Índice de Precios al Consumidor (INPC) que dio a conocer el Banco Central de Venezuela (BCV) este jueves 18/2/2016, que presentó una variación acumulada de 180,9% durante el 2015.
En los anuncios de Maduro no hay medidas de ningún tipo para enfrentar la inflación, desde el escenario de la política monetaria y producto de los aumentos del combustible y mucho menos el efecto acumulado de este indicador de riesgo.
Tampoco existe, ni tienen el conocimiento ni la intención de promover la producción nacional, de incentivar el trabajo de las empresas, con el consiguiente valor agregado del empleo, la generación de bienes y servicios y la mejora de la economía. Como bien lo define Guerra “sólo se busca centralizar la economía”. Con un modelo fallido.
Los venezolanos no contamos con un programa económico coherente, real, contextualizado, sólo medidas para solventar la crisis fiscal. “El país requiere un nuevo programa económico inclusivo que permita el desarrollo de la fuerza productiva", como afirmó el Diputado Guerra.
Veremos si cuando los tanques de gasolina requieran ser abastecidos, no se renueve el conflicto social terrible que comenzó en Guarenas con el Caracazo, agravado por el desempleo, el desabastecimiento, la escasez, la inseguridad y la crisis humanitaria de salud, todas consecuencias de la pésima administración de los últimos 17 años.