Una sorpresa desagradable tuvo la senadora Paloma Valencia en el Congreso. Al ingresar al recinto del Senado, oyó el saludo de alguien que efusivamente le extendió la mano. Ella ingresaba a su curul pero iba distraída leyendo un documento, cuando volteó a mirar de donde salió la voz, era Pablo Catatumbo el ex combatiente de las Farc y de ese nuevo partido político. Su reacción fue inmediata, apartarle la mano. Cuando llegó a la curul hizo el comentario a sus colegas de bancada afirmando: “Me dejaron las manos untadas de sangre”.