La Nueva Ruta de la Seda

China es hoy la segunda economía mundial y, de forma inesperada, la campeona del libre comercio y la economía globalizada.
Fuente: Andres Mohorte/Xataka/Foro Económico Mundial.

China es hoy la segunda economía mundial y, de forma inesperada, la campeona del libre comercio y la economía globalizada.

Xi Jinping, el Presidente de China ha realizado un periplo, donde se ha reunido con reyes, presidentes, cancilleres y demás dignatarios. No sólo es diplomacia. De fondo, hay algo más importante: las inversiones.

El Memorándum sobre la Nueva Ruta de la Seda es un proyecto sociopolítico y una apuesta del gobierno chino en el escenario geopolítico mundial. Se trata del gran proyecto ideado por Xi Jinping, en materia internacional, que aspira a crear una gigantesca red de infraestructuras y redes comerciales que vertebren y articulen los cinco continentes. Algunos países europeos, como Grecia, ya se han sumado. Otros, como Alemania, no. Pero lo piensan.

La Nueva Ruta de la Seda se ha convertido en un auténtico maná económico para numerosos países. China ha construido más de 200 carreteras, puentes y ferrocarriles, 199 centrales térmicas y 41 oleoductos y/o gaseoductos a lo largo de más de cien países.

La estrategia geopolítica de China pivota sobre la Nueva Ruta de la Seda. Es su forma de tender puentes (literal y figuradamente), sumar alianzas y ganar influencia sobre diversos países de planeta. Sucede en el sudeste asiático, donde extiende su influencia a través de presas y carreteras y en África, donde sus inversiones (en ocasiones en países inestables) le han otorgado una posición política prevalente.

El planteamiento de China también es económico. Beijing ofrece préstamos millonarios a países en desarrollo para financiar sus nuevas infraestructuras. Cuando no pueden hacer frente a los pagos, como le sucedió a Sri Lanka, quedan a merced de China. Su puerto, uno de los más importantes de la Nueva Ruta de la Seda, será controlado durante 99 años por las autoridades chinas.

Otros países han denunciado los dudosos beneficios económicos de las inversiones. Los constructores chinos utilizan no sólo su know how (Saber), sino también su mano de obra. Llegan, construyen y se van. China gana.

De ahí que los principales países de la UE se hayan abstenido de suscribir el memorándum. En cualquier caso, las visitas de Xi Jinping a los foros económicos internacionales, su posición multilateral y su apertura a fórmulas democráticas, ilustran la nueva primacía global de China.

Beijing, ante todo, quiere una economía global abierta. En plena guerra comercial y giro proteccionista de EEUU, sus inversiones son una forma de proyectar su dominio económico. Para los demás, una oportunidad innegable ante la visión de túnel de Trump.

Ginebra, 13 de diciembre de 2018.-

Por Felicia Saturno Hartt.

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