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Por Felicia Saturno Hartt. Foto Ecos.-  La realidad objetiva de los abordajes metodológicos ha exigido que hagamos una radiografía certera, precisa y exacta de las condiciones que definen un fenómeno o una situación. Esta pretensión, en muchas oportunidades, a no contemplar las otras variables y categorías que también definen y, en muchos casos, contextualizan las dimensiones reales y objetivas de una problemática, a pesar de la existencia de estrategias metodológicas de carácter cualitativo.

Una de esas realidades que requieren contextos tan amplios y una visión si se quiere 360° es la Pobreza. Y ciertamente, con el paso del tiempo e incluso, con la emergencia del Populismo, de uno u otro signo, su conceptualización y categorización requiere de más indicadores y dimensiones que la educación, el empleo, el ingreso y el gasto para definir el nivel de vida y, por ende, la condición de pobres.

Más aún si la finalidad de los abordajes es el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas, que son intervenciones donde el contexto es sociopolítico, no sólo socioeconómico y está, hoy en día, en conexión con múltiples variables, producto de la globalización y el desarrollo del internet y las redes sociales.

Por ello, es particularmente importante el estudio realizado por CAF Banco de Desarrollo de América Latina y la Iniciativa para el Desarrollo Humano y la Reducción de la Pobreza (OPHI) de la Universidad de Oxford, titulado “Dimensiones faltantes en la medición de la pobreza”. Un informe que propone ir más allá, pretende impulsar un debate sobre cómo incorporar estas variables socioemocionales (o subjectivas) en los proyectos, programas y políticas públicas de desarrollo.

Los autores señalan que “el estudio presenta una visión multidimensional de la pobreza. Un ejercicio académico de alto nivel para la comprensión integral de todos sus dominios, incluyendo aspectos como el bienestar y el desarrollo humano”.

“Al mismo tiempo”, expresan CAF/ OPHI, “se introducen nuevos criterios y elementos para definir políticas públicas y acciones innovadoras que contribuyan a la resolución sostenible de muchos problemas sociales de América Latina. Buscamos una perspectiva más completa, un análisis profundo, orientado a expandir las capacidades de la gente, especialmente de la población pobre”.

Entre los criterios sugeridos por el informe, se señalan las 6 dimensiones faltantes para estudiar la pobreza, según sus autores: 1) Empoderamiento y agencia; 2) Seguridad física; 3) La capacidad de ir por la vida sin sentir vergüenza; 4) Calidad del empleo; 5) Conectividad social; 6) Bienestar psicológico y subjetivo.

Dimensiones ajustadas para abrir el abanico de las interrelaciones existentes. No es solamente ver el aspecto material, sino las percepciones y actitudes vinculadas al fenómeno de la pobreza y el bienestar, como 2 caras de la misma moneda que reproducen toda una cultura.

Desde Ecos, recomendamos la lectura y análisis de este informe, que podrán adquirir gratuitamente, en el siguiente enlace de Scioteca, espacio de conocimiento de CAF, en versión PDF, junto a otras interesantes publicaciones: http://scioteca.caf.com/handle/123456789/833.