Ciencia y Tradiciones Milenarias se unen contra Cambio Climático

El aumento del nivel del mar está amenazando el patrimonio único de Rapa Nui,  más conocida como la Isla de Pascua y ubicada en el Océano Pacífico, a 3,700 kilómetros de la costa continental de Chile.
Foto: Enrico Fantoni. Tongariki, Isla de Pascua, Chile

El aumento del nivel del mar está amenazando el patrimonio único de Rapa Nui,  más conocida como la Isla de Pascua y ubicada en el Océano Pacífico, a 3,700 kilómetros de la costa continental de Chile.

Olas cada vez más fuertes están erosionando los petroglifos y los moais, las icónicas estatuas colosales que representan a los antepasados, así como las plataformas o ahu, en las que éstos descansan. Las olas rompen furiosas contra la costa y los acantilados de Rapa Nui, la isla habitada más remota del planeta.

Camilo Rapu, Director del Parque Nacional Rapa Nui, señala algunos antiguos petroglifos empotrados en el borde de un acantilado erosionado. “Aquí ya hemos perdido piezas invaluables talladas en rocas. Simplemente se derrumbaron en el mar a causa del poder de las olas”, dice.

Alrededor de 900 moais y 300 ahus fueron hechos a mano por descendientes de colonos de la Polinesia Oriental entre los siglos XI y XVII, lo que otorgó a Rapa Nui un paisaje incomparable.

Estas joyas arqueológicas están catalogadas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y representan el principal atractivo para el turismo, del que  mayormente depende la economía de la isla.

Como otras comunidades isleñas en el Océano Pacífico, Rapa Nui enfrenta el impacto adverso del Cambio Climático, la contaminación por plásticos y otros desafíos ambientales y está buscando soluciones innovadoras para abordarlos.

“Como isleños, somos muy conscientes del cambio climático. Una de las consecuencias más graves es la erosión de nuestros sitios arqueológicos. Nos arriesgamos a perder nuestro patrimonio cultural. Por eso debemos pensar de manera diferente y buscar formas innovadoras de preservarlo", dice Rapu, quien también encabeza la comunidad Mau Henua, que reúne a los isleños de ascendencia Rapa Nui a cargo de administrar el parque desde 2016.

Para detener las olas, un dique fue construido en el sitio conocido como Runga Va’e. Entretanto, se discuten otras soluciones, como el uso de piedras más estables para anclar los petroglifos. Pero los isleños necesitarán hacer mucho más para adaptarse a los dos peores efectos del cambio climático: las inundaciones costeras y la escasez de agua.

"Ya no llueve como solía hacerlo y nuestra agricultura tradicional está siendo afectada", dice Juan Haoa, quien lidera un proyecto agroecológico en Toki, una organización local. El método ancestral rapanui se construyó sobre los manavai, paredes de piedra que retienen la humedad del suelo y protegen los cultivos de batata, taro, ñame y caña de azúcar. Estas paredes están situadas en lugares bajos y sombríos.

Haoa está utilizando un sistema de recolección de agua de lluvia para los nuevos cultivos, que incluyen verduras y frutas que nunca se sembraron en la isla.

“95% de toda nuestra comida proviene del continente. No podemos permitirnos ser tan dependientes. La isla tiene el potencial de ser autosuficiente. Necesitamos preservar nuestras antiguas tradiciones, pero al mismo tiempo trabajar para garantizar nuestra seguridad alimentaria, y por qué no, un día exportar nuestros productos”, dice Haoa.

En el Parque Nacional, que cubre alrededor de 40% de la isla y recibe 100.000 visitantes cada año, también se están implementando varias tecnologías limpias: baños ecológicos, paneles solares y biodigestores.

Isla de Pascua, 18 de diciembre de 2018.-

Por Felicia Saturno Hartt.

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