El diálogo, la estrategia que siempre faltó

Cuando se analizan las protestas, en cualquier lugar, espacio o escenario social, un tema siempre emerge del discurso polémico e inconforme, por eso nos preguntamos hasta qué punto el reclamo de la ciudadanía ha tenido eco en los gobierno de turno.
Foto: Twitter

Por Luis Fernando García Forero.- Cuando se analizan las protestas, en cualquier lugar, espacio o escenario social, un tema siempre emerge del discurso polémico e inconforme, por eso nos preguntamos hasta qué punto el reclamo de la ciudadanía ha tenido eco en los gobiernos de turno. 

Es común y determinante que la única expresión ciudadana es votar para elegir, bajo la presión de la poderosa publicidad y el manejo de opinión pública, garantizada en la constitución porque otras formas de expresión del ciudadano de a pie como la consulta y el referendo, también se ha banalizado. 

Es paradójico que en plena era de la Información, los gobiernos y sus élites, no hayan comprendido que los ciudadanos no sólo quieren ser oídos sino que desean interactuar con el poder constituido. Esa es precisamente la fórmula mágica de un elemento de cultura política: el logro del Consenso, tema que no ha logrado el Presidente Iván Duque, no hay duda que país sigue polarizado. 

Las voces que han salido a protestar no se callarán ni  las acallarán porque si un pueblo es fuerte y poderoso, no hay duda, que es el colombiano. Más de 50 años de conflicto armado pudieron herir nuestro pellejo, el alma y nuestra libertad, pero no nuestros principio democráticos. 

Realmente es indudable que los colombianos resistieron el horror, pero crearon empresas, educaron a las distintas generaciones, trabajaron y generaron bienestar. El paso siguiente y lo estamos demostrando, es que queremos consolidar un mejor futuro, ejerciendo el derecho a la protesta pacifica.

Con lo que está ocurriendo actualmente en Colombia, ciertamente la respuesta del Presidente Iván Duque es importante. 

El éxito de diálogo, si de verdad lo quiere porque es urgente y necesario, no depende de los ciudadanos, sino del jefe de Estado, de su músculo político, de su capacidad de consenso y de digerir la verdadera realidad de Colombia que salió y está saliendo a la calle a protestar, a pesar que estas manifestaciones han estado empañadas por desmanes provocados como ya se ha podido evidenciar por personas ajenas a la misma y muy seguramente auspiciadas por quienes no están de acuerdo con que el pueblo reclame sus derechos y porque además quieren que siga la violencia en el territorio nacional.

Es un tema que no solo es de ideología, no sólo son intereses, es la cotidiana necesidad de progreso y crecimiento, de bienestar y participación plena que sienten los colombianos, principalmente la clase media y baja, para salir adelante en medio de las dificultades. 

Las últimas protestas en América Latina y el mundo no pueden ser estigmatizadas, por la violencia y su pésimo manejo. Tampoco es un problema que se debe resolver con una constituyente. 

Las protestas son el resultado del germen de la desigualdad, la inequidad, el incumplimiento y el olvido. El reto es conocer qué papel van a asumir los gobernantes y sus equipos, sus grupos políticos y los que representan a esos ciudadanos. 

El tiempo no está a su favor Presidente Duque, ya es hora de enderezar el camino.

Comments powered by CComment