La agenda social en mi gobierno era una amenaza para ciertas élites: Samper

Este 7 de agosto se cumplirán 25 años de la ascensión al poder del último Presidente Liberal, Ernesto Samper. Su solo nombre inspira odios y amores.
Foto: Ecos

Por Giovanni Décola Vásquez y Luis Fernando García Forero. Este 7 de agosto se cumplirán 25 años de la ascensión al poder del último Presidente Liberal, Ernesto Samper. Su solo nombre inspira odios y amores. 

Gobernó a Colombia entre 1994 y 1998 defendiéndose del proceso 8000, lo que no le impidió ejercer el mandato del Salto Social, cuyas principales banderas, aún le elogian los más necesitados, quienes se beneficiaron de sus programas sociales. 

Ecos Políticos lo entrevistó de manera exclusiva y no solo nos hizo una defensa de su obra, sino que analizó la actual coyuntura política, en donde el Gobierno Duque y la jefatura liberal de  Gaviria resultan duramente cuestionados. 

ECOS: Se dice que el mejor juez de la conducta de las personas es el tiempo, han pasado 25 años de haber sido Presidente de Colombia, ¿sigue creyendo que el Gobierno de Ernesto Samper, fue el Gobierno de la Gente?

ES: Por muchas circunstancias sí. No lo digo como un acto de vanidad, la revisión que hemos hecho  estos días sobre los resultados del Salto Social, que fue el nombre que tuvo mi Gobierno, indican que fue el primero en el cual se duplicó en cuatro años, la participación de la inversión social en el PIB. 

ECOS: ¿En qué se refleja esa inversión en la participación social?

ES: Por ejemplo el SISBEN, que permitió entrar al sistema de salud a más de 18 millones de colombianos; la Red de Solidaridad Social que se extendió a los nichos donde estaban las minorías, las personas jóvenes, los ancianos, también los ajustes que se hicieron en la política de bienestar para los maestros, el cubrimiento de los acueductos. Creo que fue el Gobierno más social de la segunda mitad del siglo pasado. 

ECOS: ¿Fue verdaderamente un pacto social, cómo lo compara con los pactos sociales actuales?

ES: Ahora lo que hay son pactos a la carrera. Lo que hicimos fue un gran pacto entre trabajadores, empresarios y el mismo Gobierno. Por ejemplo, para reducir las expectativas de inflación, evitar que subieran las tarifas de los servicios públicos por encima de los salarios, siguiendo el lema de mi campaña el cual decía que no iba a permitir que mientras los salarios subían por la escalera, los precios lo hacían por el ascensor. Fueron verdaderos pactos sociales. 

ECOS: ¿El SISBEN, por qué lo denomina la verdadera revolución en su Gobierno?

ES: Los más pobres no podían ir sino a la salud pública y no tenían la posibilidad de asomarse al sistema privado de salud. Cuando el Estado resuelve que a partir de un paquete básico de salud que incorporaba las necesidades más apremiantes de la población y a eso le da un valor y se presenta el sector privado diciendo yo voy a cubrir cualquier persona que venga a reclamar la salud, en estos términos y con estos valores, en ese momento, se produce la verdadera revolución. Es verdaderamente el acceso de los sectores sociales de bajos estratos a la salud privada. 

ECOS: ¿Al terminar su Gobierno cuántos colombianos se incorporaron al SISBEN?

ES: 23 millones de colombianos ya estaban en el SISBEN. 

ECOS: ¿Cree que se le deben hacer ajustes al SISBEN?

ES: Por supuesto que hay deficiencias que por ejemplo conllevan a la corrupción, pero se pueden corregir. Lo imperdonable sería lo que se conoció en unos  gobiernos recientes, darle a la gente medio subsidio, como quien dice le pago la mitad de su salud y usted muérase con el resto. Eso es inaceptable. El SISBEN es un sistema de identificación de necesidades básicas insatisfechas, un instrumento para poder discriminar dónde están los sectores más necesitados y focalizar la ayuda del Estado. 

ECOS: Es indudable el sello del Salto Social de su Gobierno, pero se recuerda también por el Proceso 8000. ¿Considera que ese escándalo se utilizó de manera mediática para detener su agenda social?

ES: Hoy 25 años después, hace muy poco, empecé a considerarlo así, viendo otros casos de persecución judicial como el de Lula en Brasil, la intención de destruirlo ideológicamente como una alternativa política. Es claro que la agenda social en mi Gobierno era una amenaza para ciertas élites que vivían enconchados dentro de sus privilegios, y ahora están tratando de conseguir lo mismo. 

ECOS: ¿En qué forma?

ES: Lo que se ha llamado populismos de derecha, populismo fiscal, quitarle a los de abajo para darle a los de arriba. Aumentar los impuestos a los de abajo, para quitárselos a los de arriba. O el populismo punitivo que es aumentar las penas hasta unos niveles infinitos olvidándose que el sistema carcelario de Colombia debe cumplir unas funciones de resocialización. Esos populismos de derecha también existían en mi época con unos que de alguna manera se confabularon para convertir el 8.000 en un proceso de deslegitimación de mi Gobierno. 

ECOS: ¿Usted fue el último Presidente Liberal, qué lo aleja y que lo acerca hoy al Partido?

ES: Bueno, mucho más lo que me aleja que lo que me acerca. Me aleja la misma manera de hacer la política. Nosotros hacíamos la política con ideas y propuestas, sin caer en el clientelismo. Tuve la fortuna de ser el último Presidente Liberal, elegido con votos liberales. Recuerdo la angustia que sentí cuando dejé la Presidencia y habiendo Horacio Serpa reiterado esas mayorías, porque las reiteró en su aspiración a la Presidencia,  vino lo que fue una especie de epidemia divisionista y que explotó en mil pedazos todo el espectro político. No se  impuso  el pluralismo, sino el particularismo, los intereses de los dirigentes políticos. Allí comenzó el caos que hoy estamos viviendo. 

ECOS: ¿No hay algo de mea culpa cuando usted y Horacio Serpa tenían las grandes mayorías al interior del Partido y entiendo  que fue usted el que propuso la jefatura única, en cabeza de César Gaviria, hoy qué queda de esa jefatura?

ES: Fue una responsabilidad compartida realmente. Una culpabilidad compartida para ser sinceros. Tuve  la visión cuando se lanzó la primera candidatura de Serpa que si le entregábamos a Gaviria la Dirección del Partido, representando Serpa y Gaviria dos alternativas distintas al interior de la colectividad, permitiría llegar fusionados a las elecciones, como en efecto se hizo y con buenos resultados. Lo que sucede es que después se rompió esa tradición que el candidato cuando era proclamado asumía la jefatura del Partido. Eso lo hice yo, López, el mismo Gaviria, pero él, no quiso entregar, después se quedó con el Partido y ahora se ha convertido en un club familiar a través de la figura de los avales. Lo poco que le queda de poder al Partido es plata y avales. 

ECOS: ¿Álvaro Uribe Vélez nació en las entrañas del Poder Popular, eran muy amigos pero últimamente desde el primer Gobierno de Álvaro Uribe vemos que él habla con cierta inquina hacía usted, dónde ocurrió esa fractura?

ES: Cuando Uribe ocupó la Gobernación de Antioquia. El Uribe que conocí fue el que llegó a la Gobernación de Antioquía, persona capaz, trabajadora, obsesiva con los horarios, muy distinta al Uribe actual. 

ECOS: ¿En qué sentido ahora?

ES: Uribe adoptó una posición ideológica de  derecha retardataria, a jugar en la guerra y con la guerra, a sacar teorías que no podía compartir, como por ejemplo la opinión de que en Colombia lo que había era una amenaza terrorista y no un conflicto armado. Tema que nos crearon abismos ideológicos entre los dos muy profundos y que todavía existen. 

ECOS: ¿Fue equivocado haberle dado una vía legal a las Convivir?

ES: Las Convivir no las cree yo, las creó el Gobierno de Gaviria al terminar su mandato. Lo que hice fue bautizarlas, pero compartía la idea original de que las Convivir permitiera a los particulares, que se sentían racionablemente amenazados, tuvieran no un criterio agresivo, sino defensivo, con radios de comunicación, por ejemplo. Lamentablemente en Antioquia, cuando Uribe era el gobernador, las Convivir se convierten en  sectores armados, eso las desfiguró totalmente, tanto que nos tocó al final de mi Gobierno prácticamente desarticularlas porque se convirtieron en una especie de organismos  paramilitares. 

ECOS: ¿En el trágico proceso 8000 pensó en renunciar, si fue así, quié se lo impidió?

ES: Nunca pensé en renunciar. Me acuerdo de una tarjetica que me dio mi mamá una vez que estábamos en la hacienda Hatogrande. Duramos más de siete horas discutiendo cuáles eran las salidas y mi mamá estuvo callada durante todo el tiempo. A la salida me entregó una tarjetica con un escrito: “Si es inocente no renuncie”. 

ECOS: ¿Fue un consejo práctico y elemental?

ES: Sí así fue. Renunciar por qué? Porque no me encontraban culpable, porque me quitaron una visa para entrar a un país que no me interesa volver, cómo a título de qué. Eso está muy bien explicado en una carta que me mandó Julio César Turbay donde decía exactamente eso,  que la consecuencia de haberme sometido a un proceso, haberlo hecho público, entregado todas las versiones, de haber aceptado que se presentaron todas las pruebas, de no haber perseguido ningún medio de comunicación, inclusive por inventar lo que hoy en día sería Facebook News, la consecuencia no puede ser que se vaya una persona que ha sido declarada inocente. 

ECOS: ¿Al Presidente Samper cómo cree que lo van a recordar finalmente?

ES: No por el proceso 8.000 mil que le interesaba a unas pocas personas de la élite, especialmente bogotana, para saciar sus apetitos de tener un presidente de bolsillo.  Me recordarán, por ejemplo, los beneficiarios del SISBEN que todavía me lo recuerdan y aplauden en las calles. Me recordarán los maestros que los ayudé con la prima de medio año, me van a recordar los beneficiarios de la Red de Solidaridad Social, los ancianos, lo jóvenes que no tenían trabajo, los que estaban sustituyendo por primera vez sus cultivos de coca haciendo una sustitución social y voluntaria; esa gente que beneficié con los programas sociales es la que finalmente me va a recordar y la que me importa que me recuerde. 

ECOS: ¿Este es el Gobierno de Duque o el tercer Gobierno de Uribe en cuerpo ajeno?

ES: Es una buena pregunta, necesitamos por lo menos un año más para saberlo. Si Duque no se deslinda de las tesis del Centro Democrático que pretenden devolver a este país a la guerra, en un año, va a tener un país ingobernable. 

ECOS: ¿Hay un Duque buena persona, pero no un buen Presidente?

ES: Aquí hay una cara oculta que es la de los sectores radicales del uribismo y una cara amable que es la cara del Presidente y su equipo. Digamos como tener un carro con carrocería nueva y un motor viejo. Sería hasta preferible al revés, que fuera una carrocería vieja y un motor nuevo. 

ECOS: ¿Qué le ve de positivo al Presidente Duque?

ES: Que tiene un ángel, comunica bien, tiene inclusive algunas propuestas importantes en materia de tecnología, un lenguaje moderno en la política, pero cuando se mete en las peleas políticas las pierde todas. 

ECOS: ¿Por ejemplo en el Congreso, cree que le fue mal en el primer periodo legislativo?

ES: Ha perdido todas las grandes batallas políticas en las que se ha metido. La batalla de la JEP se perdió. La de Venezuela ya está perdida,  el diálogo ya es la alternativa. Liquidar UNASUR y los organismos de integración son una batalla inútil porque no lleva a ninguna parte.  Se ha metido a las batallas por cuenta del proyecto político del uribismo y por eso no le ha ido bien. 

ECOS: ¿Cree que el Presidente Duque acabará con la polarización política que hay en Colombia?

ES: Sí, si entiende que el país no necesita un acuerdo nacional sobre lo que ya estamos de acuerdo y con los que están de acuerdo con él, sino, un  acuerdo nacional sobre lo que estamos en desacuerdo y con los que no estamos en la orilla del Gobierno, que es  el acuerdo sobre la sostenibilidad de los acuerdos de paz. Así de sencillo. 

ECOS: ¿Por ejemplo estamos de acuerdo en la lucha contra la corrupción?

ES: Así es, u otro ejemplo, quién no va a estar de acuerdo para combatir la violencia sexual contra los niños. En lo que no estamos de acuerdo es que este país hizo una inversión para conseguir un comienzo de un proceso de paz y ahorita se está devolviendo. En eso no estamos de acuerdo. 

ECOS: ¿Cómo ve el manejo que le ha dado el Presidente Duque al tema de Venezuela?

ES: Es un manejo desastroso. El único país que no se puede dar el lujo de meterse a una guerra con Venezuela de frente, somos nosotros. Tenemos 2.300 kilómetros de frontera, casi 4 millones de personas viviendo en las zonas fronterizas de lado y lado. Era nuestro segundo socio comercial, teníamos programas  conjuntos de venta y compra de gas y de energía eléctrica. Entonces abanderamos la salida violenta al problema de Venezuela?, eso es inexplicable. Fíjense que poco a poco después de tres meses que el Gobierno vaticinaba que el Presidente de Venezuela se caería en horas, se caería en días, semanas, en meses; ahora va a decir que en años y que está a punto de caerse. 

ECOS: ¿En su concepto cuál es la salida para superar la crisis de Venezuela?

ES: La del diálogo y esa salida no se ha conseguido a la fuerza gracias al entendimiento de varios países que han estado presentes. 

ECOS: ¿Cómo acabar de una vez por todas contra los asesinatos de los líderes sociales y excombatientes de las Farc?

ES: Entendiendo quién y por qué los están matando. Los están matando los enemigos de la paz, los líderes sociales que están cayendo son guerreros de la paz. Luchan porque les cumplan los acuerdos en materia de tierras, de sustitución social de cultivos, porque les cumplan los acuerdos en materia de Derechos Humanos, por eso los están matando. No  se trata de ponerle 10 escoltas a cada líder social, sino entender que hay un entorno que los está liquidando sistemáticamente porque son una amenaza para los intereses de quienes en este momento están comprometidos de que este país vuelva a la guerra. 

ECOS: ¿Presidente usted que es un líder de la ciudad capital, ya tomó partida por la alcaldía?

ES: No, es que no tengo candidato. Primero, que hay una polarización que no me parece conveniente y que se está dando entre el peñalosismo y el antipeñalosismo. Es como la diferencia entre caer en la sartén o caer en el fuego. Segundo, no veo una identidad clara, una alternativa de Centro Izquierda que sería la que estaría apoyando. Tampoco veo que haya alguien que se la juegue por algo que para mí es un tema tan valioso en Bogotá como la paz, la diferencia entre hacer un metro subterráneo o hacer un metro elevado que no es un metro sino que es un Transmilenio Metro. En esos temas que en Bogotá son de fondo, aún no veo una opción que me diga por aquí es la cosa. 

ECOS: ¿De ideas liberales de avanzada, pero no participa en el Partido Liberal colombiano?

ES: He dicho que uno a esta edad, la del adulto mayor, no se sale de tres cosas: no cambia uno de mujer, ni de equipo de futbol y tampoco cambia de partido. Ahí estoy, no me voy a salir del Partido Liberal y mucho menos viendo quien se quedaría con el partido si me voy yo, eso sería un acto de irresponsabilidad. 

Ecos: ¿A quién recomendaría que fuese jefe del Partido Liberal?

ES: A los mismos que nos quedamos con el Partido cuando salió el expresidente López de jefe único, cuando hizo una convocatoria de los sectores jóvenes de la colectividad.  Veo a los nuevos dirigentes liberales a los que están haciendo carrera en el Congreso, en las organizaciones sociales y los sectores académicos, los veo en el partido. Hacer una especie de Nuevo Amanecer, como decía el Papa, donde volvamos a retomar el trabajo ideológico, a plantear tesis, hacer política en los sectores sociales, una agenda legislativa que comprometa las ideas. 

ECOS: ¿Sueña con ese nuevo Partido Liberal?

ES: Verdaderamente sí, pero para eso hay que esperar a que se dé la extremaunción y el santo entierro de lo que queda del Partido. Espero que lo que me quede de vida me dé para ver ese “Nuevo Amanecer”.  

ECOS: ¿Le recomendaría en sus mismos términos al expresidente Uribe que se vaya a ‘abueliar’?

ES: Claro que sí, Uribe se debe ir a ‘abueliar’. Considero que no es una ocupación deshonrosa, al contrario, me parece que al Diccionario de la Real Academia, le falta el verbo ‘abueliar. Es delicioso 'abueliar'.

Bogotá, D. C, 31 de julio de 2019

 

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