40 años de la Constitución Española

España celebra el 40 aniversario de su Constitución, en un momento agitado, marcado por el proceso independentista en la región de Cataluña y por la irrupción en el escenario político español de un partido de extrema derecha, por primera vez, desde la muerte del dictador Francisco Franco.
Foto: Ph. Marcou/AFP.-

España celebra el 40 aniversario de su Constitución, en un momento agitado, marcado por el proceso independentista en la región de Cataluña y por la irrupción en el escenario político español de un partido de extrema derecha, por primera vez, desde la muerte del dictador Francisco Franco.

La carta magna española está en la mira desde hace años y la formación que actualmente gobierna el país, el Partido Socialista (PSOE), propuso en su momento una reforma del texto en clave federal, para tratar de rebajar la tensión soberanista en Cataluña.

El criticado Presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez, insistió en una entrevista en el diario El País en la necesidad de que la Constitución "se adapte a la sociedad a la que sirve" y destacó que "la España de 2018 no es la España de 1978".

Aprobada en 1978, después ser sometida a un referéndum, la carta magna española supuso la culminación de una transición hacia la Democracia en el país tras la cruel Dictadura de Franco (1939-1975).

La aniversario tiene lugar en medio del desafío soberanista impulsado por el Gobierno de Cataluña, que hace poco más de un año provocó una de las crisis más graves de la historia de España y llevó a Madrid a suspender la autonomía de la región y a cesar al Gobierno catalán para garantizar el cumplimiento de la Constitución, que no admite referendos soberanistas ni la secesión de una parte de España.

El pasado domingo, además, la irrupción del partido ultraderechista Vox en el Parlamento Regional de Andalucía, con 12 diputados de 109, provocó un terremoto político en el país.

En sus 40 años de vida, la Carta Magna española ha sido reformada en dos ocasiones. La primera, en 1992, para incluir el derecho de los ciudadanos europeos a votar y ser elegidos en elecciones municipales y la segunda, en 2011, en plena crisis económica, para garantizar el principio de estabilidad presupuestaria.

No son buenos tiempos para la Democracia en el mundo. Persiste el Populismo demoledor de las instituciones democráticas y el repunte de las tendencias de la ultraderecha radical que desconoce las garantías y derechos humanos, sobre todo de las minorías, migrantes y grupos diversos.

Madrid, 7 de diciembre de 2018.-

Por Felicia Saturno Hartt.

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