Rousseff un ejemplo para las víctimas

Foto Leonardo Vargas. Si alguien puede comprender la importancia de un proceso de paz es la actual presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, no sólo porque  formó parte de una organización armada, sino porque sufrió la arbitrariedad, la violencia institucionalizada y la violación de sus derechos humanos fundamentales.

Se dio cuenta que la lucha armada no era la solución más idónea para superar las desigualdades y construir un futuro previsor para todos. Pues llegó a la jefatura de Estado por las vías electorales.

Dilma Rousseff no fue una víctima pasiva de la dictadura militar brasilera. Denunció las torturas sufridas,  aun cuando sus responsables no fueron enjuiciados. Destacó particularmente que su condena por un tribunal militar es por sí una denuncia ya que no fue enjuiciada por sus jueces naturales.

Formó parte del grupo de los 19 que solicitaron la indemnización  a la Comisión Especial de Reparación de la Secretaria de Derechos Humanos del Estado de Río de Janeiro, aprobado en el 2006.

La visita oficial de Dilma Rousseff no sólo permite ampliar las relaciones bilaterales, sino que  deja un mensaje de superación y éxito personal en la construcción de un futuro mejor para las víctimas y sus familias que han padecido el rigor del conflicto.

El encuentro de Dilma Rousseff con el Presidente del Congreso, Luis Fernando Velasco, busca concretar acciones palpables para el logro de una paz duradera, cuya esencia son las reformas institucionales y legislativas del complejo camino del posconflicto, que es el que determina la verdadera reconciliación en Colombia.

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