Es el suspendido Superintendente de Subsidio Familiar Luis Guillermo Pérez Casas, uno de los funcionarios más integérrimos del actual Gobierno, y tal vez sin quererlo, uno de sus artífices.

Por Giovanni Décola.- Es el suspendido Superintendente de Subsidio Familiar Luis Guillermo Pérez Casas, uno de los funcionarios más integérrimos del actual Gobierno, y tal vez sin quererlo, uno de sus artífices. 

Este abogado tolimense egresado de la Universidad Nacional es un avezado y valiente defensor de los derechos humanos por más de 30 años, llegando a presidir el famoso colectivo de abogados José Alvear Restrepo, adalid de la defensa de los colombianos que han padecido la violencia política. 

Fue Secretario General de la Federación Internacional por los Derechos Humanos, que es la coalición más antigua del mundo en la defensa de los DDHH, ya con un siglo de existencia, y conformada hoy, por 178 organizaciones de 112 países.

Su heroica lucha por la justicia, llevando a la cárcel a siniestros y poderosos personajes cercanos al paramilitarismo, lo obligó a exiliarse en Bélgica con su esposa y cuatro hijos. Hasta allá lo persiguieron unos mercenarios colombianos, incendiándole la casa donde se salvaron de milagro, luego de padecer varios intentos de asesinato.

A su paso por la cátedra universitaria, enseñando derecho constitucional, fue sembrando una legión de estudiantes sensibles en la defensa de los más débiles y desprotegidos de nuestra población.

Fuerzas alternativas del Congreso de la República, iniciando el Gobierno de Iván Duque, lo eligieron Magistrado del Consejo Nacional Electoral, donde dio una lucha sin cuartel, para que las elecciones de 2022, no volviesen a ser robadas en Colombia. Cuando me refiero a que fue uno de los artífices de la Victoria de Gustavo Petro, para nada exagero, y me refiero a que como magistrado del CNE, impuso una disposición para que los formularios E11, denominado lista y registro de sufragantes, llevaran dos casillas adicionales, una para la huella y otra para la firma de los electores. Tal ordenamiento, llenó en el 2022 de miedo a los jurados de votación, muchos proclives a las mafias electorales, y no se atrevieron a hacer la aberrante suplantación de electores que hicieron cuatro años atrás, dándole en esta ocasión, el triunfo al Pacto Histórico.

Tal gallardía fue reconocida por sus propios colegas del CNE, quienes al momento de hacerle entrega de la credencial al nuevo Dignatario, no fue el Presidente de ese organismo, quien tomara la palabra, sino Luis Guillermo Pérez Casas.

Petro supo honrar su coraje en medio de esos dirigentes políticos que posan de magistrados, y a los pocos días de iniciar su Gobierno, lo posesiona como nuevo Superintendente del Subsidio Familiar, que es la dependencia del Ministerio del Trabajo encargada de inspeccionar, supervisar y controlar las cajas de compensación y demás entidades que recaudan, pagan o direccionan subsidios familiares.

Petro en la designación de sus principales colaboradores ha optado por tres líneas de razonamiento: 1. Cercanía a su ideario; 2. Aliados de su proyecto político; y 3. Leales al Presidente. Rara vez se dan los tres componentes en un mismo funcionario. Pérez Casas es un férreo defensor de la justicia social, honesto, un antineoliberal convencido como Petro; fue de los primeros que defendió a ultranza el proyecto político del progresismo y es leal al Presidente.

La derecha, que aún goza de la dirección de los organismos de control, sabe perfectamente quien es Pérez Casas y el papel que jugó para que Petro fuera Presidente y se la quiere cobrar a cómo de lugar.

A la Procuradora General Margarita Cabello, que en otrora fuera mujer de luces, se uribizó de tal manera, que se ha puesto al servicio de las sombras que ensombrecen nuestra democracia, parafraseando la obra del perseguido funcionario. Para empezar, no le gustó a la Procuradora que el nuevo Superintendente espulgara la lista de elegibles de los eventuales administradores de las Cajas de Compensación y sacara de ella a personas con lazos inconfesables con la corrupción que acabó con varias de dichas cajas, y le aperturó la primera investigación en enero de 2023.

Luego le molestó, que el superintendente, en cumplimiento de sus funciones, les exigiera a los representantes de las Cajas el balance de su gestión y la relación de sus plantas de personal, y limpiara la propia.

Tampoco le gustó al Ministerio Público que el Super haya gestionado donaciones voluntarias para que el Obispo de Buenaventura diseminara el hambre en los sectores más oprimidos de esa población y amortiguara la lucha campal entre varias pandillas.

Parece que a la Procuradora le gustara más el talante de otros exsuperintendentes que hicieron de las Cajas de Compensación verdaderos fortines burocráticos puestos al servicio de clanes electorales que la saqueaban hasta el punto que el único remedio que quedaba, era su liquidación.

Quien se detenga a estudiar el pliego de cargos contra el Superintendente, notará de inmediato, no sólo el evidente tufillo de la persecución política, sino que los cargos fueron forzados, y son una clara obstrucción de sus políticas públicas en su pretensión de que las cajas mejoren el servicio que prestan a sus afiliados y que se erradique todo vestigio de corrupción que aún persiste en muchas de ellas. 

En ninguno de los cargos enrostrados al Dr. Pérez Casas, se configura la ilicitud sustancial, requisito fundamental para configurarse una falta disciplinaria, que afectara el deber funcional sin justificación alguna, ni se asoman actos de corrupción en las decisiones adoptadas, ni detrimento al patrimonio público. Parece ser que los delegados de la señora Procuradora, ignoran que en materia disciplinaria está proscrita la responsabilidad objetiva, y que para que una conducta sea censurada, debe ser a título de culpa o dolo, lo cual no asoma ni por semejas en las investigaciones adelantadas. 

Mucho cuidado con alterar de manera grave la voluntad del pueblo contenida en las urnas, para ser birladas por funcionarios designados sin refrendación popular, no teniendo esta investigación con suspensión a bordo,  lectura distinta, a la cuenta de cobro que le hace la derecha a uno de los principales líderes del proyecto político que llevó a Petro a la Presidencia.

La suspensión injusta al Superintendente Pérez Casas ya lo convirtió en mártir, la eventual destitución, en héroe. El Congreso hoy lo reconoce y es homenajeado por su trayectoria. 

Bogotá, D. C, 29 de noviembre de 2023

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