Guillermo García Realpe

Por: Guillermo García Realpe*.- El Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez no debió haber renunciado, la renuncia fue una decisión desproporcionada porque esta controvirtiendo, por supuesto, como es normal entre los poderes jurisdiccionales con competencia cada uno. Es un tema que tiene su trámite, que tiene su procedimiento, incluso continuará para ser ejecutoriada completamente la decisión de no extradición de Santrich, es decir, falta mucho de procedimiento. 

Pero también hay que decir que en Colombia esto no es raro, aquí en éste país no ha ocurrido nada extraordinario, aquí también ha ocurrido mucha confrontación entre el ejecutivo y el legislativo, el legislativo con el jurisdiccional y ha habido choque de trenes, en fin, esto no es raro en Colombia, esto es un país de temas contenciosos frecuentemente, de crisis frecuentes y tercero, estamos enfrascados los sectores institucionales en temas que no son del interés del país, que todo lo contrario, están desviando la atención del país sobre los problemas reales que tienen los colombianos del día a día, como por ejemplo; la crisis del tema de desempleo, la crisis pensional, la crisis del sector agropecuario y muchos sectores están esperando decisiones del Gobierno Nacional y del Congreso y no estamos generando acciones contundentes a estás necesidades por estar en estas peleas. 

Ahora, frente a la renuncia sorpresiva también de la Ministra de Justicia, Gloria Borrero, dos consideraciones al respecto, sale una académica atropellada por la ideología y la doctrina del partido de Gobierno, porque su agenda no representa las mayorías nacionales representadas en el Congreso de la República. 

Sale una académica y entra la representación de la caballería más recalcitrante del partido de Gobierno, con sus extremismos polarizantes, Dios tenga de la mano al Presidente Iván Duque porque con ello está prácticamente demostrando que no hay política de Estado, ni de Gobierno y solamente habrá política de partido en la agenda legislativa y en la agenda de trabajo del ejecutivo. 

Sinceramente creo que los colombianos en general ya no aguantan un escándalo institucional más, todos los días salen las mismas noticias sobre actos de corrupción, actos de confrontaciones políticas y mientras tanto en la cotidianidad del pueblo colombiano la gente esperando resultados a los grandes problemas nacionales ya mencionados. 

Incluso la última encuesta de Gallup, refleja que  en el último trimestre aumentó el número de colombianos que creen que las cosas van por mal camino. Algo realmente triste en un país con tantas potencialidades en diversos campos, pero que quienes hoy lo lideran les interesa más hacer trizas la Paz, inmiscuirse en temas internacionales, cazar peleas políticas, que hacer una verdadera agenda nacional. 

El presidente Iván Duque, en meses anteriores había logrado algún repunte en su favorabilidad, pero todos estos episodios recientes ha hecho que el Jefe de Estado baje en caída libre. 

Hoy, la percepción que tienen los colombianos es que  la situación en el país está empeorando, hoy uno de cada cinco colombianos ve con buenos ojos lo que está sucediendo en el país. Pero un gran margen afirma que el país va por mal camino. 

Revertir esto depende del liderazgo que pueda surgir del Presidente de la República y de su gabinete en pleno, pero ojalá sin dejarse cooptar por su ideología y doctrina de partido, que tanto mal le hace al país. 

El primer mandatario ha cumplido ya más del 20% de su período de Gobierno y sin embargo, no se ve una agenda nacional coherente, establecida y con resultados. Ha sido un inició de Gobierno “tibio”, ausente de grandes decisiones, los grandes proyectos no se han visto y la agenda legislativa se quedó sin temas del ejecutivo, salvo la Ley TIC´s que aún espera debate. 

Ojalá que Colombia recobre el rumbo, y no se siga hundiendo en la desesperanza, en la decepción generalizada del colombiano del común y que las cosas mejoren, el país nos pertenece a todos y por ende deseamos que salga adelante, que al Presidente le vaya bien, al fin y al cabo tiene que velar por el bienestar de todos sin distingo alguno. 

Así que menos renunciatones, más acción y cero confrontaciones.

Pasto, 20 de mayo de 2019

*Senador de la República

@GGarciaRealpe

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Amylkar D Acosta M

Por: Amylkar D. Acosta M*.- Ciertamente las reservas probadas de crudo que venían en caida libre desde el 2011, la misma tocó fondo en 2016 situándose en los 1.665 millones de barriles, justo cuando el desplome de los precios, desde junio de 2014, fué mayor. En el 2017 se incrementaron el 7% las reservas de crudo con respecto a 2016, ubicándose en 1.782 millones de barriles, pasando el coficiente de reservas/producción de 5.1 a 5.7. En el 2018, una vez más, las reservas de crudo se incrementaron  el 9.9%, por cada barril extraido de las reservas se repusieron 1.56, alcanzando los 1.958 millones de barriles y un coeficiente de reservas/producción de 6.2. Y ello, no obstante que en el 2018 se incremento 1.3% la producción, pasando de 312 millones a 316 millones de barriles de crudo.

 Huelga decir que si se incrementa la producción y esta se ha venido incrementado, al pasar de una producción promedio de 865.000 barriles/día en 2018 a la actual que ronda los 900.000 barriles, la declinación de las reservas es mayor y en consecuencia se reduce el número de años de autosuficiencia. Así como el año 2013, con 2.445 millones de barriles, fué el punto de inflexión a la baja, esta se revirtió a partir de 2017 y la tendencia al alza se mantuvo en el 2018.

Es de anotar que parte del incremento de los 492 millones en las reservas reportadas por la ANH para el 2018 responden al repunte de los precios internacionales, permitiendo la reactivación de campos que habían sido abandonados por la caida de los precios y 450 millones a la revaluación de reservas por recobro mejorado. Es decir, que los nuevos descubrimientos, los nuevos hallazgos han sido nulos a la hora de incorporar nuevas reservas, de allí la importancia de reactivar la actividad exploratoria.

En cuanto al gas natural, desde el 2012, cuando sus reservas probadas alcanzaron los 5.72 terapiés cúbicos, las mismas han venido declinando de manera sostenida hasta situarse en los 3.78 terapiés cúbicos en 2018, cuando cayeron el 2.9% con respecto al año anterior. El declive mayor de las reservas se viene dando en los campos de Chuchupa y Ballenas en La guajira, que por muchos años fueron la principal fuente de aprovisionamiento de gas en el país. Y no es para menos, ya que por cada pié cúbico extraido de las reservas en el curso de 2018 sólo se repuso 0.7. A consecuencia de esta caida en las reservas de gas natural el coeficiente de reservas/producción pasó del tranquilizador 29.6 en 2006 al preocupante 9.8 en 2018, por primera vez desde que se llevan registros por debajo de 10.

La Ministra de Minas y Energía María Fernanda Suárez, en la medida que caen las reservas de gas natural “dependemos de gas importado y si lo hacemos perderíamos la autosuficiencia por primera vez en 40 años. Y adicional a eso hay riesgo de que el gas se doble de precio”, lo cual vendría a afectar a más de 8 millones de hogares que usan el gas natural domiciliario, a más de 230 mil propietarios de vehículos utilitarios y a los de más de 1.000 vehículos de transporte masivo que usan el gas como combustible, amén de la industria y el comercio que están conectados a la red de distribución del mismo. 

Y la única manera de espantar el fantasma de la pérdida de la autosuficiencia y la importación tanto de petróleo para cargar las dos refinerías con las que cuenta el país como en gas natural para abastecer el consumo doméstico, es incorporándole más barriles a las diezmadas reservas de petróleo y más piés cúbicos a las reservas de gas natural. Y ello sólo es posible si seguimos mejorando la tasa de recobro en los campos petroleros, como se viene haciendo con éxito, superando el 19% en promedio actual y/o mediante nuevos hallazgos.

Claro que todavía se puede hacer un esfuerzo adicional en la mejora del recobro, habida cuenta que el 88% de los campos en Colombia se encuentran produciendo en etapa primaria, 11% en secundaria y 1% en terciaria y, además, otros países han logrado elevar el recobro hasta el 35% (!).  Y por cada punto adicional de recobro mejorado se le pueden añadir a nuestras precarias reservas de crudo 50 millones de barriles. Pero ello, si bien es necesario, no es suficiente para garantizar el autoabastecimiento.

Como es bien sabido los mayores prospectos de petróleo están en los yacimientos no convencionales y en gas natural están en off shore, los cuales requieren de la utilización de tecnologías apropiadas, en el primer caso la estimulación hidráulica, más conocida como fracking y en el segundo la exploración y explotación en aguas profundas y metaprofundas costa afuera. De hecho, en estas, según la Administración de Información de Energía de EEUU, hay un potencial de gas natural de 54.7 terapiés cúbicos, equivalente a más de 14 veces las reservas probadas remanentes.

A dicho potencial se viene a añadir el que ofrecen las áreas carboníferas, especialmente en el Caribe colombiano, en donde el gas asociado a los mantos de carbón (CBM), que se calcula en 7 terapiés cúbicos, el doble de las reservas probadas de gas natural. En cuanto al petróleo, se estima por parte de ECOPETROL que las reservas en yacimientos no convencionales oscilan entre los 2.400 y los 7.400 millones de barriles, que podrían alargar la autosuficiencia petrolera del país hasta los 10 o 15 años (!).

Bogotá, D. C, mayo 20 de 2019

*Expresidente del Congreso y Exministro de Estado.

www.amylkaracosta.net

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Mauricio Cabrera Galvis

Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Mientras el país está distraído en el debate sobre una extradición que no sirve para nada en la lucha contra el narcotráfico, pero si para polarizar el proceso de paz y encubrir los problemas de la Fiscalía, pasan de agache noticias económicas que son preocupantes.

La primera es el lento ritmo de crecimiento de la economía. El Dane reportó que el primer trimestre de este año el PIB creció a una tasa del 2,8% anual. Es un resultado un poquito mejor que el del año pasado, pero quedó muy por debajo de las expectativas de las autoridades y algunos analistas que estaban esperando una expansión del 3,3% en el trimestre.

La situación es peor de lo que sugieren estas cifras. Como el comportamiento de la economía es variable a lo largo del año –por ejemplo hay mucha más actividad en el último trimestre por las ventas decembrinas- el Dane ha empezado a publicar datos corregidos de efectos estacionales y de calendario, que permiten una comparación más realista de la evolución de la producción y las ventas. Según estos datos la economía se estancó, pues el crecimiento frente al trimestre anterior fue 0%, y en el año completo de solo 2,3%.

Así las cosas, parece casi imposible que para el 2019 se logre la meta oficial de un crecimiento del 3,5%. Algunos analistas han rebajado sus proyecciones de crecimiento del PIB, inclusive por debajo del 3% anual, que si resultan ciertas se afectará el recaudo de impuestos y aumentará el déficit fiscal, a la vez que afectará la creación de puestos de trabajo con el consiguiente incremento del desempleo, que ya se empezó a dar como comenté hace unas semanas.

Otro frente de preocupación es el sector externo, donde se ha aumentado el déficit comercial, con unas exportaciones estancadas a pesar de los mayores precios del petróleo y unas importaciones disparadas, tal vez anticipándose a una mayor devaluación del peso. En efecto, las importaciones de bienes de consumo crecieron 16%, y el total de compras en el exterior el 10,1%. En consecuencia la balanza comercial registró en solo tres meses un saldo negativo de casi 2.400 millones de dólares, el doble del año pasado.

Para completar el panorama de preocupaciones, factores como la parálisis de la actividad legislativa o la aprobación a pupitrazo y sin análisis del Plan de Desarrollo, como resultado de las confrontaciones políticas y la polarización, están disminuyendo la confianza de los empresarios y sobre todo los consumidores.

Así lo muestran indicadores como las encuestas de opinión de Fedesarrollo, que coincide con la última encuesta Gallup en la que la percepción de que la situación en el país está empeorando pasó en los últimos tres meses del 64% al 70%. Este clima de pesimismo incide en las decisiones de compra e inversión, es decir frena la demanda interna y, por lo tanto, el crecimiento económico. Estas preocupaciones deberían ser la prioridad de las autoridades.

Bogotá, D. C, 19 de mayo de 2019

*Filósofo y Economista. Consultor

 

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Juan Camilo Restrepo Salazar

Por: Juan Camilo Restrepo Salazar*.- La Cámara de Representantes aprobó recientemente en sexto debate el acto legislativo por medio del cual se otorga iniciativa parlamentaria a los congresistas, para que puedan disponer libremente sobre el 20% del presupuesto anual de inversiones. Es decir, sin que se requiera aval ministerial para ordenar dichos gastos.

Esta iniciativa suscita interesantes reflexiones, puesto que constituye un cambio de mucha profundidad en la legislación presupuestal de Colombia.

Aducen los defensores de esta iniciativa que con ello se evitará el que lo congresistas tenga que ir a mendigar partidas regionales ante el Ministro de Hacienda de turno. Y que así se le dará transparencia y publicidad a las llamadas inversiones regionales que hoy se otorgan en el claro oscuro de las negociaciones entre parlamentarios y ministros.

Sin embargo, las cosas no son tan simples como las postulan sus promotores, y puede dar lugar no solo a una mala asignación de los recursos de inversión, ya bien escasos por cierto, sino a una rapiña imposible sobre el famélico presupuesto de inversión.

Veamos en primer lugar las cifras. El acto legislativo autoriza que los parlamentarios dispongan libremente del 20% del presupuesto de inversión. Pongamos un ejemplo -no muy alejado de la realidad- en el que el total de las disponibilidades para inversión sea $40 billones. El acto legislativo permitiría que los parlamentarios asignen ellos directamente $10 billones a sus prioridades regionales, sin necesidad de pedirle permiso al Ministro de Hacienda de turno.

Resulta que por virtud de lo que en Colombia se conoce como la “inflexibilidad del gasto público” cerca del 90% de los recursos de inversión están atados de antemano a finalidades que previamente han señalado la misma Constitución y las leyes: pensiones, transferencias, subsidios de todo orden, etc.

De manera que en el ejemplo que estamos utilizando del hipotético presupuesto de inversión de $40 billones apenas quedarían para libre disposición $4 billones (10% de 40) y no $10 billones como afirman los promotores de la iniciativa.

Pero además: en este ejemplo cuyas cifras, repito, no están muy alejadas de la realidad, cabría preguntar ¿cómo se distribuirían entre más de 300 parlamentarios dichas partidas? No se necesita ser muy perspicaz para entender que caeríamos en un super fraccionamiento de mini obras con los pocos remanentes que anualmente quedan de libre disposición en el presupuesto anual de inversiones. Y por supuesto, nadie ni nada garantizaría que esas inversiones dispuestas por los parlamentarios a su libre albedrío sean las prioritarias para el desarrollo.

Es inconcebible que el Gobierno no haya alzado la voz desde la primera hora, como correspondía para oponerse a esta disparatada iniciativa. Lo vino a hacer tardíamente, cuando ya ha tomado fuerza en el Congreso. Claro, los cupos indicativos o las neo mermeladas deben proscribirse. Pero no es haciendo más confusas y antitécnicas las ya de por sí precarias maneras de invertir los pocos recursos que van quedando en el famélico presupuesto nacional como esto se va a lograr.

En materia de inversión pública nos seguimos adentrando con esta iniciativa por el camino del reino de la fantasía. Hacia el cual hemos comenzado a transitar ya con el Plan de Desarrollo, que ordenó un fantasioso programa de inversiones públicas para este cuatrienio de más de $ 1 billón, olvidando que en Colombia no se puede gastar un solo peso que no esté autorizado en el presupuesto anual de inversiones. El Ministerio de Hacienda ya ha informado que para la vigencia del año entrante el presupuesto de inversión en vez de aumentar, disminuirá.

¿Dónde va a reflejarse entonces el faraónico programa de inversiones previsto en el Plan de Desarrollo para que se puedan efectuar si, además, el 20% se asignará directamente en una festiva piñata parlamentaria que no necesariamente traducirá las prioridades del país?

Bogotá, D. C, 19 de mayo de 2019

*Abogado, Economista y Exministro de Estado.

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Gabriel Ortiz

Por Gabriel Ortiz*.- La renuncia irrevocable presentada por el fiscal Néstor Humberto Martínez, sorprendió de inmediato al país, a los círculos políticos, a las Cortes y en general a amigos y enemigos de la paz. Se creyó que el país estaba frente a una crisis institucional, que se llegó a comparar con el inicio del desbarajuste venezolano.

Estas últimas semanas Colombia estaba asistiendo a un pugilato, en el cual se enfrentan los partidarios de las polarizaciones creadas por un líder que vio frustrado un tercer tiempo. El enfrentamiento estaba orientado a desprestigiar a toda la justicia con sus Cortes y demás dependencias. Es claro que tres magistrados dieron suficiente “papaya”, para que el uribismo saliera a tomar venganza por investigaciones contra parientes de gente muy poderosa.

Se suma a todo lo anterior el fallo de la JEP que no encontró pruebas claras y contundentes para autorizar la extradición de Santrich. Las pruebas de la Fiscalía, según ese tribunal, no tuvieron suficiente contundencia para un pronunciamiento en ese sentido. Eso no le gustó a Martínez, quien se apresuró a renunciar y hacer un llamamiento la ciudadanía “a movilizarse con determinación por el restablecimiento de la legalidad en Colombia”. ¿Constituyente, rebelión?

Martínez necesitaba una tabla de salvación. Era un Fiscal investigado, enredado con Odebrecht, sin credibilidad, repudiado por muchos, o pocos movimientos políticos por su poca fidelidad. Se ha pasado por todas partes.

¡La esperada tabla llegó! y Martínez renunció. Podía así salir como héroe, como el único defensor de la legalidad y pasar a la fila india que conduce a la Casa de Nariño, en lugar de acudir a una segunda instancia ante la JEP, para demostrar la fortaleza de sus pruebas para extraditar a Santrich.

El exfiscal, tiene todo listo para la candidatura que lo puede llevar a reemplazar a Duque. Sería el líder de la extrema derecha que puede poner en graves problemas al jefe del CD, que últimamente viene bajando en las encuestas. Sería un personaje, determinante durante las próximas elecciones. Seguramente impondría gobernadores, alcaldes, diputados y concejales.

Entre tanto, la campaña contra las Cortes y contra la justicia en general continuará como bandera del uribismo, porque hay que echar tierra a las “chuzadas” que Uribe propició durante su gobierno, porque como suele suceder: “mentir, mentir, que de la mentira algo queda”.

Por ahora, el senador Uribe, tendrá que empezar a buscar acuerdos políticos, para recuperar la fiscalía, porque la cosa se ha puesto difícil ante la fortaleza de la llamada oposición. Como dice el vallenato: “y tendrás que usar traje negro… aunque no gustes de él...”

En el CD veremos debates internos a raíz de la renuncia de Martínez, porque será un hueso duro para el partido de gobierno. Ya hay muchos partidarios de ese movimiento, que lo ven como una esperanza para mantenerse en el poder 4 años más. Martínez a la carga.

BLANCO: El Presidente anuncia respetar los fallos de la justicia. Esa es la democracia.

NEGRO: Las posibles de ventas de los bienes más productivos del Estado.   

Bogotá, D. C, 16 de mayo de 2019

*Exdirector del Noticiero Nacional y de Notisuper: La Noticia Viva  

 

 

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Clara López Obregón

Por Clara López*.- El principio de la competencia está en la base de las instituciones económicas y políticas de las revoluciones gemelas del siglo XVII: el capitalismo y la democracia.

El mercado capitalista se fundamenta en la libre competencia entre empresarios por el favor de los consumidores. Las constituciones democráticas tienen como uno de sus pilares la división del poder en distintas ramas para que se controlen mutuamente en beneficio de las libertades ciudadanas. Cuando se erosiona la libre competencia y la separación de poderes se desnaturalizan tanto el mercado como la democracia.

Nadie duda en calificar como autoritario un país donde no hay separación de poderes. En cambio, la invasión del poder dominante en el mercado que reduce la competencia, permite el acaparamiento de rentas en manos de unos pocos y propicia una influencia desproporcionada sobre los poderes públicos, pasa casi desapercibida.

A mayor concentración de poder económico, sigue mayor concentración de poder político. Este último, a su vez, se utiliza para que las reglas de juego del mercado que dependen de la regulación del Estado, se diseñen de más en más en favor de quienes ostentan una posición dominante en el mercado.

Como alertaba Adam Smith en La Riqueza de las Naciones: “Es raro que se reúnan personas del mismo negocio, aunque sea para divertirse y distraerse, y que la conversación no termine en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios” (Ed. Carlos Rodríguez Braun, p.111). A ello pretende responder la legislación antimonopolios que ha sido insuficiente para proteger la libre competencia y defender a la sociedad de los abusos del poder dominante.

Bajo tales leyes, en EEUU se obligó la división en varias empresas de Standard Oil, el gran conglomerado del petróleo en la época de los llamados “barones ladrones” y, más recientemente, de la megaempresa de telecomunicaciones AT&T. En Colombia, hemos visto en funcionamiento la Superintendencia de Industria y Comercio con multas a empresas y ejecutivos que acapararon rentas indebidas mediante acuerdos ilegales con su competencia para mantener altos los precios de pañales, papel higiénico y cemento, en perjuicio del “público.”

Aunque significativos, esos esfuerzos han tocado apenas la punta del iceberg. Primero, porque las multas no devuelven el sobreprecio de billones de pesos a los consumidores. En segundo lugar, porque muchas empresas que registran crecimientos de sus utilidades en exceso de la tasa normal de rendimiento, lo hacen por abuso de poder dominante y no por alguna innovación que cree nueva riqueza.

En vez de sentar las bases para un crecimiento económico pujante, el poder dominante en el mercado redistribuye el producto nacional, de abajo hacia arriba: de los trabajadores hacia el capital y de los consumidores hacia los grandes conglomerados. El resultado está a la vista. Mientras el salario mínimo se aumenta en 7 por ciento, grandes empresas como el Banco de Bogotá y Argos registran aumentos del 53,9 y 32 por ciento en sus utilidades. El resultado es una creciente desigualdad y concentración del ingreso y de la riqueza, lo que afecta el crecimiento económico, el bienestar social y la calidad de la democracia.

Las reducciones de precios ordenadas por el Ministerio de Salud a drogas para tratar la deficiencia cardiaca o el glaucoma, hasta una décima parte o más del precio original, muestran el grado de poder de mercado creado por la legislación de propiedad intelectual que es, a su vez, objeto de un intenso lobby nacional e internacional.

Otro campo que plantea un enorme desafío es el de las redes sociales y los emprendimientos de la tecnología de la información. En EEUU está abierta la discusión alrededor de Facebook y también Google. Dos empresas que han acumulado tal poder de mercado e información que exponen hasta las elecciones a riesgos de manipulación y, paradójicamente, esta última paga cero impuestos sobre la renta.

Ha llegado el momento de afrontar este gran desafío para las instituciones democráticas y el bienestar social. Se requieren reformas serias para empoderar a trabajadores, consumidores y comunidades y para controlar el poder económico y político de quienes abusan de su posición dominante.

Bogotá, D. C, 15 de mayo de 2019

*Exalcaldesa de Bogotá y Exministra de Trabajo

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Jairo Gómez

Por Jairo Gómez*.- No se puede garantizar la independencia de la justicia y tampoco seguridad en el ejercicio de sus funciones si el país entero no respalda a los magistrados de las cortes y la Jurisdicción Especial para la Paz.

Es un contrapeso de la democracia que se debe preservar. Hay que sumergirse en los pasadizos de la memoria para comprender que cuando se quiere controlar y presionar la justicia -llámense magistrados, jueces y demás administradores del orden judicial- es porque quieren direccionar sus fallos, inadmitir sus decisiones o, definitivamente, buscar ocultar la verdad de los hechos que les son adversos.

“Cualquier interferencia, acto injusto, persecución, seguimiento o interceptación ilegal contra sus magistrados, es también una agresión contra la independencia judicial, la cual no es un privilegio de los jueces sino una garantía de los ciudadanos y un bastión de los Estados constitucionales que todas las democracias deben defender como una de las mayores conquistas de la civilización”, reflexiona la Corte Suprema de Justicia tras hacer una valoración de la conspiración que estropea al conjunto de la justicia.

Un análisis meticuloso y sistemático de los hechos que afectan a los magistrados con anuncios de cancelaciones de visas y la confirmación del Fiscal Martínez de que se detectó que la justicia viene siendo hostigada e interceptada en sus comunicaciones, revela que las decisiones que deberán tomar los altos tribunales en asuntos delicados como el uso del glifosato, la extradición y las objeciones presidenciales a la ley estatutaria son relevantes para muchos actores de la vida nacional e incluso para otros Estados.

Que la Embajada de Estados Unidos en Colombia esgrima autonomía soberana para decidir si otorga o no visas es respetable, pero que los directamente afectados sean magistrados y políticos en un contexto en el que se definen temas de alto calado para el futuro de las relaciones con el país del norte, desafía la dignidad del país.  

Se ufana el Embajador Whitaker de haber “colaborado en los tiempos de guerra en nuestro país, pero también en los tiempos de paz”, sin embargo, ésta ultima la pongo en duda; desde que se fue su anterior jefe de la Casa Blanca, Barak Obama, el diplomático, sin explicación alguna, se ha convertido en un enemigo agazapado del acuerdo de paz. Claras son sus intenciones de ponerle un palo a la rueda de la implementación.

El artículo 9 de la Constitución Política colombiana asegura que “ las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por Colombia”, pero este precepto de nuestra carta fundamental para el señor Embajador no es más que letra muerta.    

Y qué decir de nuestros altos dignatarios que ni siquiera acuden a los preceptos constitucionales para siquiera recordárselo al emisario extranjero. “Nosotros respetamos las decisiones de cada país siempre que se tomen con criterios objetivos y transparentes”, dice la vicepresidenta Ramírez, sin pronunciar una palabra que censure el hecho de que el Embajador Whitaker convoque a varios parlamentarios y magistrados de las cortes a un desayuno en su residencia para darles órdenes so pena de someter al país a descertificaciones y cancelaciones de visas de sus funcionarios estatales; de bulto esa osadía del diplomático nada tiene que ver con “criterios objetivos y transparentes”.

Es como si los colombianos nos sintiéramos huérfanos; el presidente Duque, el jefe de la diplomacia colombiana, acorralado por el fracasado desenlace de los hechos en la vecina Venezuela, el hundimiento de las objeciones de la JEP y el sistemático asesinato de líderes sociales, mira de soslayo el chantaje a que es sometida la justicia colombiana y no susurra una palabra, al menos con algo de dignidad.

Bogotá, D. C, 14 de mayo de 2019

*Periodista y Analista Político 

@jairotevi

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Guillermo García Realpe

Por: Guillermo García Realpe* .- Francia Márquez, aquella mujer caucana, afrodescendiente, que ha sido víctima directa de la violencia, esa que se vive en la otra Colombia; ha logrado emprender a pesar de las enormes dificultades de seguridad una gran cruzada en defensa de nuestro Medio Ambiente y eso, precisamente le ha ocasionado ser víctima de desplazamiento forzado y de una gran cantidad de hechos que han puesto en riesgo, incluso, hasta su integridad física. 

Francia, ha logrado liderar durante muchos años valiosas causas. Desde su juventud, emprendió una lucha legal para evitar la entrega de títulos mineros en Buenos Aires, Cauca, su tierra natal, situación que le daría un desplazamiento masivo en su comunidad. Meses después a este proceso jurídico, la Corte Constitucional falló una tutela y le dio la razón a Francia, suspendiendo tales títulos. 

Este hecho, le produjo amenazas de paramilitares que operaban en la región, logrando que Francia dejara su comunidad. No obstante, su lucha continúo meses más tarde, desde otro municipio en el Cauca, donde la valiente mujer emprendió otra cruzada para evitar  la extracción ilegal de oro; minas que utilizaban altas proporciones de mercurio, generando un grave impacto ambiental, sobre todo en las fuentes hídricas de la región. 

Ese trabajo riguroso, juicioso y de compromiso permanente para evitar la depredación ambiental en una de las regiones más ricas de Colombia, estaba siendo observado por organizaciones internacionales que se interesaron por el valioso ejercicio que Francia, junto a otras 80 mujeres y un puñado de comunidades afro del norte del Cauca venían desarrollando en tal propósito. 

Y es que el activismo en favor del medio ambiente, su liderazgo social y su representación genuina de la mujer negra y de las comunidades afrodescendientes no ha sido en vano. Francia, ¡es nuestro Premio Nobel de Medio Ambiente!, un premio de muchos quilates a nivel internacional. 

La Fundación Goldman en abril de 2018 le concede a Francia el Premio Goldman, (considerado el Nobel de Medio Ambiente), por su trabajo comunitario, liderazgo ambiental y su lucha por la defensa de sus territorios y sus actividades tradicionales. Convirtiendo a Francia en un referente internacional y en una de las principales activistas ambientales de nuestro país. 

Hoy ella, lucha desde su región, a pesar de las vicisitudes, por visibilizar las amenazas ambientales, por garantizar un Medio Ambiente sano y en Paz con la Naturaleza, sin embargo, la violencia parece ensañada con ella. 

El pasado 4 de mayo cuando se encontraba junto a otros líderes sociales reunidos en Santander de Quilichao, abordando temas de seguimiento a los acuerdos con el Gobierno Nacional durante la reciente minga, Francia y los demás acompañantes fueron víctimas de un atentado con granadas y disparos, los cuales generaron pánico entre los asistentes, sin embargo la rápida reacción de sus valientes escoltas quienes resultaron heridos, mitigaron el ataque, que hubiera terminado con resultados nefastos. 

Ese acto vil y cobarde lo rechazamos desde todo punto de vista, más aún cuando los victimarios materiales son menores de edad, quienes desde muy temprana edad son cooptados por bandas criminales para atentar contra ciudadanos de bien que todos los días luchan por un mejor país. 

La quieren silenciar, nadie comprende aún por qué una mujer tan valerosa y con ese liderazgo innato que desborda las fronteras y que pide a gritos no más maltrato ambiental le estorba a unos pocos. 

Desde luego, que todos estos actos reprochables que van en contra de la vida, de las mismas minorías étnicas, deben ser condenados por el conjunto de la sociedad colombiana, el país debe rodear a sus líderes y el Estado tiene la responsabilidad de garantizarle sus vidas y protegerlos. 

Mi mensaje solidario, para ella y su familia. Francia Márquez, representa toda la valentía de su raza, la firmeza de una región de valiosos ancestros, y el liderazgo insuperable de una mujer cuyo único propósito es dar la batalla para evitar la depredación ambiental en nuestro país. 

Quienes promulgamos un mensaje de Paz con la Naturaleza solo tenemos gratitud, reconocimiento y admiración para ella: ¡Gracias Francia Márquez! 

Bogotá, D. C, 13 de mayo de 2019

*Senador Liberal

@GGarciaRealpe

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Amylkar D Acosta M

Por Amylkar D. Acosta M*.-Colombia es reconocida como el país con la mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado del mundo y cuenta, además, con todos los pisos térmicos, pero, paradójicamente, según las Naciones Unidas, es el tercer país del mundo más vulnerable frente al cambio climático.  Y no es para menos, pues, según el más reciente reporte cartográfico del Instituto Von Humboldt Colombia posee 37 complejos de páramos, 50% de los páramos del planeta, todos ellos, a excepción de los de la Sierra Nevada de Santa Marta, ubicados en la cadena montañosa de la cordillera de los Andes.

El de Sumapaz es considerado como el más extenso del planeta. Solo hasta el año pasado se alcanzaron a delimitar, aunque la delimitación de Santurbán la tumbó la Corte Constitucional, al resolver un recurso de tutela y dejar sin efecto la Resolución 2090 de 2014 que lo había delimitado. Colombia dispone, además, de 59 parques naturales terrestres y marinos, los cuales abarcan el 11.2% del área continental y el 15% del área marina.

Existe una gran imbricación entre los bosques y el agua, de la cual se sirven para refrescarse a sí mismos y a su entorno, liberando humedad a la atmósfera, la que luego retorna con las lluvias. Un grupo de 50 expertos, liderados por la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal, después de revisar con todo el rigor científico más de mil publicaciones sobre la interrelación entre los bosques y el agua, llegó a la conclusión que entre la evaporación del agua y la transpiración de las plantas en la superficie terrestre contribuyen de media al 63% de las precipitaciones. Esto es lo que se conoce como el ciclo hidrológico.

Las plantas, además, tienen la virtud de capturar el CO2 que flota en el medioambiente y libera oxígeno a través de sus estomas, un proceso inverso al de los humanos que inhalan oxígeno y exhalan CO2. Y de contera, la vegetación  contribuye a la conservación, reproducción y desarrollo sostenible de todas las especies que habitan el globo terráqueo, incluido el ser humano.

Todo ello es lo que se está poniendo en riesgo la acción depredadora de la tala indiscriminada y la deforestación, que se le han salido del control a las autoridades.  Se estima por parte de la FAO que cada año más de 130.000 km² de bosques se pierden debido a la deforestación. La deforestación en Colombia había bajado de 310.349 hectáreas en 2012 a 120.933 hectáreas en 2013, luego subió la cifra a 140.356 hectáreas en 2014, para un incremento del 16% y bajó 12% en 2015, cuando se registraron 124.035 hectáreas. Desde el 2016 se volvió a disparar alcanzando las 179.000 hectáreas  deforestadas para un incremento del 44% con relación a 2015. La escalada continúa y en el 2017 se deforestaron 219.973 hectáreas, incrementándose el 23% con respecto al año anterior y en el 2018, según el IDEAM, se registraron 280.000 hectáreas deforestadas, un 27.2% más con respecto al 2017. Cada hora se están devastando 20 hectáreas de flora y fauna en Colombia. Con la tala los árboles que antes capturaban CO2 y liberaban oxígeno ahora emiten CO2 al tiempo que se reduce el vapor de agua, truncando el ciclo hidrológico. De esta manera se está contribuyendo a exacerbar el temido y temible cambio climático.

No pocas veces la deforestación está o antecedida o seguida de incendios provocados. Según la bióloga y geógrafa Dolors Armenteras “la mayoría de los incendios en Colombia son iniciados intencionalmente…Los fuegos han aumentado considerablemente en la amazonia durante los últimos 15 años. En el país las hipótesis más populares es que las personas queman el bosque para sembrar coca o hacer prados para ganadería extensiva”. Como lo afirma el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Ricardo Lozano, “el principal motor de la deforestación es el acaparamiento de tierras, responsable del 48% de la degradación de los bosques tropicales de la Amazonia y el Pacífico” y los incendios “espontáneos” junto con la motosierra son el camino para tan proditorios fines. No hay derecho!

Bogotá, mayo 13 de 2019

*Expresidente del Congreso y ExMinistro de Minas y Energía 

www.amylkaracosta.net

 

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Juan Camilo Restrepo Salazar

Por Juan Camilo Restrepo Salazar*.- Es bien conocida la frase de Napoleón: “cuando la China despierte, Europa temblará”. Pues bien: habría que decir que la China hace rato despertó, y que no solo Europa sino todo el mundo está temblando por estos días.

Su iniciativa, lanzada en 2013 y conocida como la “nueva ruta de la seda” o “cinturón y ruta”, es probablemente la apuesta geopolítica más ambiciosa que se ha presentado en el mundo, después del Plan Marshall para reconstruir a Europa luego de los estragos de la II guerra mundial.

¿De qué trata? ¿Cuáles son las ventajas y cuales los riesgos para un país como Colombia, en esta partida de ajedrez de la geopolítica mundial?

Es una propuesta que la China le está haciendo a prácticamente todo el mundo (América Latina entró en el juego a partir del 2015), por la cual la China ofrece financiar, construir y, operar si es del caso, un gigantesco programa de inversiones de infraestructura cuyo valor asciende a US$3,67 billones de dólares (miles de billones) de los cuales ya van ejecutados US$13.387 millones.

Frente a Estados Unidos que amenaza con una guerra comercial a base de elevar aranceles allí donde no está de buen humor Trump, la China ha resuelto presentarse como el gran financiador de la puesta al día de la infraestructura en el mundo, desde ferrocarriles hasta aeropuertos, desde carreteras hasta hidroeléctricas y alta tecnología.

La China está firmando memorandos de entendimiento con todo el mundo. Es, a la fecha, su gran carta diplomática con la cual busca contrarrestar el poder de los Estados Unidos y jugar en grande por su preeminencia planetaria.

Según noticias que circularon la semana pasada -cuando tuvo lugar una cumbre de la “ruta de la seda” en Pekín- en América Latina ya han ingresado a esta iniciativa Ecuador, Panamá, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Perú, Argentina, y diversos países de las Antillas.

Colombia, sin embargo, tiene el proyecto de memorando de entendimiento desde hace varios meses a consideración de su Cancillería. Siendo uno de los pocos países de la región que no ha ingresado al esquema de la nueva ruta de la seda.

¿Por qué no lo ha hecho?

Convertir a la China en socio privilegiado del desarrollo de nuestra infraestructura es algo aparentemente interesante, pero puede tener riesgos ocultos muy delicados.

Detrás del paquete de créditos aparentemente muy atractivos para desarrollar la infraestructura, suelen ir condicionamientos que en la práctica eliminan los procesos de licitaciones y de concursos que exigen las normas de contratación. Y obligan al país que toma el crédito a que contrate la obra pública exclusivamente con la China. Esto por supuesto plantea graves escollos jurídicos y políticos.

El Presidente Xi Jinping ha hecho de esta iniciativa su principal carta de presentación. Y con ella de la mano está jugando fuerte en todos los escenarios internacionales. Hace poco logró por ejemplo que Italia- rompiendo reservas que rodeaban en la Unión Europea frente a la iniciativa de la nueva ruta de la seda-entrara al esquema.

Pero, claro, China tiene aspiraciones planetarias grandes para plantarle cara a los Estados Unidos; y ahora las está desvelando sin ningún tapujo. El debate que se ha planteado en torno a la firma Huawei es un buen ejemplo.

Recordemos que en busca de garantizar su seguridad alimentaria ya se ha apoderado de casi una cuarta parte de la tierra arable en el África, y buscando garantizarse de las riquezas pesqueras, cada vez actúan más agresivamente. Hace poco se conoció, por ejemplo, la noticia de que el Ecuador tuvo necesidad de desplegar su fuerza naval para defender su soberanía ictiológica ante una verdadera invasión de 245 buques pesqueros chinos en aguas territoriales ecuatorianas, que estaban faenando en las inmediaciones de las islas galápagos.

Frente al hirsuto bilateralismo de Trump que está rompiendo con todos los esquemas de multilateralismo comercial esmeradamente construidos en la posguerra, con la elevación de aranceles y las permanentes amenazas de retaliaciones comerciales, los chinos se presentan como los grandes aliados del multilateralismo y de la libertad de comercio.

Pero atención: detrás de tanta amabilidad comercial puede haber gato encerrado. Y por eso es bueno que nuestra cancillería estudie con cuidado nuestra adhesión el esquema de la nueva ruta de la seda. Sin tragar entero.

Bogotà, D. C, 12 de mayo de 2019

*Abogado, Economista y Exministro de Estado.

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Guillermo García Realpe

Por: Guillermo García Realpe*.- El Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez no debió haber renunciado, la renuncia fue una decisión desproporcionada porque esta controvirtiendo, por supuesto, como es normal entre los poderes jurisdiccionales con competencia cada uno. Es un tema que tiene su trámite, que tiene su procedimiento, incluso continuará para ser ejecutoriada completamente la decisión de no extradición de Santrich, es decir, falta mucho de procedimiento. 

Pero también hay que decir que en Colombia esto no es raro, aquí en éste país no ha ocurrido nada extraordinario, aquí también ha ocurrido mucha confrontación entre el ejecutivo y el legislativo, el legislativo con el jurisdiccional y ha habido choque de trenes, en fin, esto no es raro en Colombia, esto es un país de temas contenciosos frecuentemente, de crisis frecuentes y tercero, estamos enfrascados los sectores institucionales en temas que no son del interés del país, que todo lo contrario, están desviando la atención del país sobre los problemas reales que tienen los colombianos del día a día, como por ejemplo; la crisis del tema de desempleo, la crisis pensional, la crisis del sector agropecuario y muchos sectores están esperando decisiones del Gobierno Nacional y del Congreso y no estamos generando acciones contundentes a estás necesidades por estar en estas peleas. 

Ahora, frente a la renuncia sorpresiva también de la Ministra de Justicia, Gloria Borrero, dos consideraciones al respecto, sale una académica atropellada por la ideología y la doctrina del partido de Gobierno, porque su agenda no representa las mayorías nacionales representadas en el Congreso de la República. 

Sale una académica y entra la representación de la caballería más recalcitrante del partido de Gobierno, con sus extremismos polarizantes, Dios tenga de la mano al Presidente Iván Duque porque con ello está prácticamente demostrando que no hay política de Estado, ni de Gobierno y solamente habrá política de partido en la agenda legislativa y en la agenda de trabajo del ejecutivo. 

Sinceramente creo que los colombianos en general ya no aguantan un escándalo institucional más, todos los días salen las mismas noticias sobre actos de corrupción, actos de confrontaciones políticas y mientras tanto en la cotidianidad del pueblo colombiano la gente esperando resultados a los grandes problemas nacionales ya mencionados. 

Incluso la última encuesta de Gallup, refleja que  en el último trimestre aumentó el número de colombianos que creen que las cosas van por mal camino. Algo realmente triste en un país con tantas potencialidades en diversos campos, pero que quienes hoy lo lideran les interesa más hacer trizas la Paz, inmiscuirse en temas internacionales, cazar peleas políticas, que hacer una verdadera agenda nacional. 

El presidente Iván Duque, en meses anteriores había logrado algún repunte en su favorabilidad, pero todos estos episodios recientes ha hecho que el Jefe de Estado baje en caída libre. 

Hoy, la percepción que tienen los colombianos es que  la situación en el país está empeorando, hoy uno de cada cinco colombianos ve con buenos ojos lo que está sucediendo en el país. Pero un gran margen afirma que el país va por mal camino. 

Revertir esto depende del liderazgo que pueda surgir del Presidente de la República y de su gabinete en pleno, pero ojalá sin dejarse cooptar por su ideología y doctrina de partido, que tanto mal le hace al país. 

El primer mandatario ha cumplido ya más del 20% de su período de Gobierno y sin embargo, no se ve una agenda nacional coherente, establecida y con resultados. Ha sido un inició de Gobierno “tibio”, ausente de grandes decisiones, los grandes proyectos no se han visto y la agenda legislativa se quedó sin temas del ejecutivo, salvo la Ley TIC´s que aún espera debate. 

Ojalá que Colombia recobre el rumbo, y no se siga hundiendo en la desesperanza, en la decepción generalizada del colombiano del común y que las cosas mejoren, el país nos pertenece a todos y por ende deseamos que salga adelante, que al Presidente le vaya bien, al fin y al cabo tiene que velar por el bienestar de todos sin distingo alguno. 

Así que menos renunciatones, más acción y cero confrontaciones.

Pasto, 20 de mayo de 2019

*Senador de la República

@GGarciaRealpe

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Amylkar D Acosta M

Por: Amylkar D. Acosta M*.- Ciertamente las reservas probadas de crudo que venían en caida libre desde el 2011, la misma tocó fondo en 2016 situándose en los 1.665 millones de barriles, justo cuando el desplome de los precios, desde junio de 2014, fué mayor. En el 2017 se incrementaron el 7% las reservas de crudo con respecto a 2016, ubicándose en 1.782 millones de barriles, pasando el coficiente de reservas/producción de 5.1 a 5.7. En el 2018, una vez más, las reservas de crudo se incrementaron  el 9.9%, por cada barril extraido de las reservas se repusieron 1.56, alcanzando los 1.958 millones de barriles y un coeficiente de reservas/producción de 6.2. Y ello, no obstante que en el 2018 se incremento 1.3% la producción, pasando de 312 millones a 316 millones de barriles de crudo.

 Huelga decir que si se incrementa la producción y esta se ha venido incrementado, al pasar de una producción promedio de 865.000 barriles/día en 2018 a la actual que ronda los 900.000 barriles, la declinación de las reservas es mayor y en consecuencia se reduce el número de años de autosuficiencia. Así como el año 2013, con 2.445 millones de barriles, fué el punto de inflexión a la baja, esta se revirtió a partir de 2017 y la tendencia al alza se mantuvo en el 2018.

Es de anotar que parte del incremento de los 492 millones en las reservas reportadas por la ANH para el 2018 responden al repunte de los precios internacionales, permitiendo la reactivación de campos que habían sido abandonados por la caida de los precios y 450 millones a la revaluación de reservas por recobro mejorado. Es decir, que los nuevos descubrimientos, los nuevos hallazgos han sido nulos a la hora de incorporar nuevas reservas, de allí la importancia de reactivar la actividad exploratoria.

En cuanto al gas natural, desde el 2012, cuando sus reservas probadas alcanzaron los 5.72 terapiés cúbicos, las mismas han venido declinando de manera sostenida hasta situarse en los 3.78 terapiés cúbicos en 2018, cuando cayeron el 2.9% con respecto al año anterior. El declive mayor de las reservas se viene dando en los campos de Chuchupa y Ballenas en La guajira, que por muchos años fueron la principal fuente de aprovisionamiento de gas en el país. Y no es para menos, ya que por cada pié cúbico extraido de las reservas en el curso de 2018 sólo se repuso 0.7. A consecuencia de esta caida en las reservas de gas natural el coeficiente de reservas/producción pasó del tranquilizador 29.6 en 2006 al preocupante 9.8 en 2018, por primera vez desde que se llevan registros por debajo de 10.

La Ministra de Minas y Energía María Fernanda Suárez, en la medida que caen las reservas de gas natural “dependemos de gas importado y si lo hacemos perderíamos la autosuficiencia por primera vez en 40 años. Y adicional a eso hay riesgo de que el gas se doble de precio”, lo cual vendría a afectar a más de 8 millones de hogares que usan el gas natural domiciliario, a más de 230 mil propietarios de vehículos utilitarios y a los de más de 1.000 vehículos de transporte masivo que usan el gas como combustible, amén de la industria y el comercio que están conectados a la red de distribución del mismo. 

Y la única manera de espantar el fantasma de la pérdida de la autosuficiencia y la importación tanto de petróleo para cargar las dos refinerías con las que cuenta el país como en gas natural para abastecer el consumo doméstico, es incorporándole más barriles a las diezmadas reservas de petróleo y más piés cúbicos a las reservas de gas natural. Y ello sólo es posible si seguimos mejorando la tasa de recobro en los campos petroleros, como se viene haciendo con éxito, superando el 19% en promedio actual y/o mediante nuevos hallazgos.

Claro que todavía se puede hacer un esfuerzo adicional en la mejora del recobro, habida cuenta que el 88% de los campos en Colombia se encuentran produciendo en etapa primaria, 11% en secundaria y 1% en terciaria y, además, otros países han logrado elevar el recobro hasta el 35% (!).  Y por cada punto adicional de recobro mejorado se le pueden añadir a nuestras precarias reservas de crudo 50 millones de barriles. Pero ello, si bien es necesario, no es suficiente para garantizar el autoabastecimiento.

Como es bien sabido los mayores prospectos de petróleo están en los yacimientos no convencionales y en gas natural están en off shore, los cuales requieren de la utilización de tecnologías apropiadas, en el primer caso la estimulación hidráulica, más conocida como fracking y en el segundo la exploración y explotación en aguas profundas y metaprofundas costa afuera. De hecho, en estas, según la Administración de Información de Energía de EEUU, hay un potencial de gas natural de 54.7 terapiés cúbicos, equivalente a más de 14 veces las reservas probadas remanentes.

A dicho potencial se viene a añadir el que ofrecen las áreas carboníferas, especialmente en el Caribe colombiano, en donde el gas asociado a los mantos de carbón (CBM), que se calcula en 7 terapiés cúbicos, el doble de las reservas probadas de gas natural. En cuanto al petróleo, se estima por parte de ECOPETROL que las reservas en yacimientos no convencionales oscilan entre los 2.400 y los 7.400 millones de barriles, que podrían alargar la autosuficiencia petrolera del país hasta los 10 o 15 años (!).

Bogotá, D. C, mayo 20 de 2019

*Expresidente del Congreso y Exministro de Estado.

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Mauricio Cabrera Galvis

Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Mientras el país está distraído en el debate sobre una extradición que no sirve para nada en la lucha contra el narcotráfico, pero si para polarizar el proceso de paz y encubrir los problemas de la Fiscalía, pasan de agache noticias económicas que son preocupantes.

La primera es el lento ritmo de crecimiento de la economía. El Dane reportó que el primer trimestre de este año el PIB creció a una tasa del 2,8% anual. Es un resultado un poquito mejor que el del año pasado, pero quedó muy por debajo de las expectativas de las autoridades y algunos analistas que estaban esperando una expansión del 3,3% en el trimestre.

La situación es peor de lo que sugieren estas cifras. Como el comportamiento de la economía es variable a lo largo del año –por ejemplo hay mucha más actividad en el último trimestre por las ventas decembrinas- el Dane ha empezado a publicar datos corregidos de efectos estacionales y de calendario, que permiten una comparación más realista de la evolución de la producción y las ventas. Según estos datos la economía se estancó, pues el crecimiento frente al trimestre anterior fue 0%, y en el año completo de solo 2,3%.

Así las cosas, parece casi imposible que para el 2019 se logre la meta oficial de un crecimiento del 3,5%. Algunos analistas han rebajado sus proyecciones de crecimiento del PIB, inclusive por debajo del 3% anual, que si resultan ciertas se afectará el recaudo de impuestos y aumentará el déficit fiscal, a la vez que afectará la creación de puestos de trabajo con el consiguiente incremento del desempleo, que ya se empezó a dar como comenté hace unas semanas.

Otro frente de preocupación es el sector externo, donde se ha aumentado el déficit comercial, con unas exportaciones estancadas a pesar de los mayores precios del petróleo y unas importaciones disparadas, tal vez anticipándose a una mayor devaluación del peso. En efecto, las importaciones de bienes de consumo crecieron 16%, y el total de compras en el exterior el 10,1%. En consecuencia la balanza comercial registró en solo tres meses un saldo negativo de casi 2.400 millones de dólares, el doble del año pasado.

Para completar el panorama de preocupaciones, factores como la parálisis de la actividad legislativa o la aprobación a pupitrazo y sin análisis del Plan de Desarrollo, como resultado de las confrontaciones políticas y la polarización, están disminuyendo la confianza de los empresarios y sobre todo los consumidores.

Así lo muestran indicadores como las encuestas de opinión de Fedesarrollo, que coincide con la última encuesta Gallup en la que la percepción de que la situación en el país está empeorando pasó en los últimos tres meses del 64% al 70%. Este clima de pesimismo incide en las decisiones de compra e inversión, es decir frena la demanda interna y, por lo tanto, el crecimiento económico. Estas preocupaciones deberían ser la prioridad de las autoridades.

Bogotá, D. C, 19 de mayo de 2019

*Filósofo y Economista. Consultor

 

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Juan Camilo Restrepo Salazar

Por: Juan Camilo Restrepo Salazar*.- La Cámara de Representantes aprobó recientemente en sexto debate el acto legislativo por medio del cual se otorga iniciativa parlamentaria a los congresistas, para que puedan disponer libremente sobre el 20% del presupuesto anual de inversiones. Es decir, sin que se requiera aval ministerial para ordenar dichos gastos.

Esta iniciativa suscita interesantes reflexiones, puesto que constituye un cambio de mucha profundidad en la legislación presupuestal de Colombia.

Aducen los defensores de esta iniciativa que con ello se evitará el que lo congresistas tenga que ir a mendigar partidas regionales ante el Ministro de Hacienda de turno. Y que así se le dará transparencia y publicidad a las llamadas inversiones regionales que hoy se otorgan en el claro oscuro de las negociaciones entre parlamentarios y ministros.

Sin embargo, las cosas no son tan simples como las postulan sus promotores, y puede dar lugar no solo a una mala asignación de los recursos de inversión, ya bien escasos por cierto, sino a una rapiña imposible sobre el famélico presupuesto de inversión.

Veamos en primer lugar las cifras. El acto legislativo autoriza que los parlamentarios dispongan libremente del 20% del presupuesto de inversión. Pongamos un ejemplo -no muy alejado de la realidad- en el que el total de las disponibilidades para inversión sea $40 billones. El acto legislativo permitiría que los parlamentarios asignen ellos directamente $10 billones a sus prioridades regionales, sin necesidad de pedirle permiso al Ministro de Hacienda de turno.

Resulta que por virtud de lo que en Colombia se conoce como la “inflexibilidad del gasto público” cerca del 90% de los recursos de inversión están atados de antemano a finalidades que previamente han señalado la misma Constitución y las leyes: pensiones, transferencias, subsidios de todo orden, etc.

De manera que en el ejemplo que estamos utilizando del hipotético presupuesto de inversión de $40 billones apenas quedarían para libre disposición $4 billones (10% de 40) y no $10 billones como afirman los promotores de la iniciativa.

Pero además: en este ejemplo cuyas cifras, repito, no están muy alejadas de la realidad, cabría preguntar ¿cómo se distribuirían entre más de 300 parlamentarios dichas partidas? No se necesita ser muy perspicaz para entender que caeríamos en un super fraccionamiento de mini obras con los pocos remanentes que anualmente quedan de libre disposición en el presupuesto anual de inversiones. Y por supuesto, nadie ni nada garantizaría que esas inversiones dispuestas por los parlamentarios a su libre albedrío sean las prioritarias para el desarrollo.

Es inconcebible que el Gobierno no haya alzado la voz desde la primera hora, como correspondía para oponerse a esta disparatada iniciativa. Lo vino a hacer tardíamente, cuando ya ha tomado fuerza en el Congreso. Claro, los cupos indicativos o las neo mermeladas deben proscribirse. Pero no es haciendo más confusas y antitécnicas las ya de por sí precarias maneras de invertir los pocos recursos que van quedando en el famélico presupuesto nacional como esto se va a lograr.

En materia de inversión pública nos seguimos adentrando con esta iniciativa por el camino del reino de la fantasía. Hacia el cual hemos comenzado a transitar ya con el Plan de Desarrollo, que ordenó un fantasioso programa de inversiones públicas para este cuatrienio de más de $ 1 billón, olvidando que en Colombia no se puede gastar un solo peso que no esté autorizado en el presupuesto anual de inversiones. El Ministerio de Hacienda ya ha informado que para la vigencia del año entrante el presupuesto de inversión en vez de aumentar, disminuirá.

¿Dónde va a reflejarse entonces el faraónico programa de inversiones previsto en el Plan de Desarrollo para que se puedan efectuar si, además, el 20% se asignará directamente en una festiva piñata parlamentaria que no necesariamente traducirá las prioridades del país?

Bogotá, D. C, 19 de mayo de 2019

*Abogado, Economista y Exministro de Estado.

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Gabriel Ortiz

Por Gabriel Ortiz*.- La renuncia irrevocable presentada por el fiscal Néstor Humberto Martínez, sorprendió de inmediato al país, a los círculos políticos, a las Cortes y en general a amigos y enemigos de la paz. Se creyó que el país estaba frente a una crisis institucional, que se llegó a comparar con el inicio del desbarajuste venezolano.

Estas últimas semanas Colombia estaba asistiendo a un pugilato, en el cual se enfrentan los partidarios de las polarizaciones creadas por un líder que vio frustrado un tercer tiempo. El enfrentamiento estaba orientado a desprestigiar a toda la justicia con sus Cortes y demás dependencias. Es claro que tres magistrados dieron suficiente “papaya”, para que el uribismo saliera a tomar venganza por investigaciones contra parientes de gente muy poderosa.

Se suma a todo lo anterior el fallo de la JEP que no encontró pruebas claras y contundentes para autorizar la extradición de Santrich. Las pruebas de la Fiscalía, según ese tribunal, no tuvieron suficiente contundencia para un pronunciamiento en ese sentido. Eso no le gustó a Martínez, quien se apresuró a renunciar y hacer un llamamiento la ciudadanía “a movilizarse con determinación por el restablecimiento de la legalidad en Colombia”. ¿Constituyente, rebelión?

Martínez necesitaba una tabla de salvación. Era un Fiscal investigado, enredado con Odebrecht, sin credibilidad, repudiado por muchos, o pocos movimientos políticos por su poca fidelidad. Se ha pasado por todas partes.

¡La esperada tabla llegó! y Martínez renunció. Podía así salir como héroe, como el único defensor de la legalidad y pasar a la fila india que conduce a la Casa de Nariño, en lugar de acudir a una segunda instancia ante la JEP, para demostrar la fortaleza de sus pruebas para extraditar a Santrich.

El exfiscal, tiene todo listo para la candidatura que lo puede llevar a reemplazar a Duque. Sería el líder de la extrema derecha que puede poner en graves problemas al jefe del CD, que últimamente viene bajando en las encuestas. Sería un personaje, determinante durante las próximas elecciones. Seguramente impondría gobernadores, alcaldes, diputados y concejales.

Entre tanto, la campaña contra las Cortes y contra la justicia en general continuará como bandera del uribismo, porque hay que echar tierra a las “chuzadas” que Uribe propició durante su gobierno, porque como suele suceder: “mentir, mentir, que de la mentira algo queda”.

Por ahora, el senador Uribe, tendrá que empezar a buscar acuerdos políticos, para recuperar la fiscalía, porque la cosa se ha puesto difícil ante la fortaleza de la llamada oposición. Como dice el vallenato: “y tendrás que usar traje negro… aunque no gustes de él...”

En el CD veremos debates internos a raíz de la renuncia de Martínez, porque será un hueso duro para el partido de gobierno. Ya hay muchos partidarios de ese movimiento, que lo ven como una esperanza para mantenerse en el poder 4 años más. Martínez a la carga.

BLANCO: El Presidente anuncia respetar los fallos de la justicia. Esa es la democracia.

NEGRO: Las posibles de ventas de los bienes más productivos del Estado.   

Bogotá, D. C, 16 de mayo de 2019

*Exdirector del Noticiero Nacional y de Notisuper: La Noticia Viva  

 

 

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Clara López Obregón

Por Clara López*.- El principio de la competencia está en la base de las instituciones económicas y políticas de las revoluciones gemelas del siglo XVII: el capitalismo y la democracia.

El mercado capitalista se fundamenta en la libre competencia entre empresarios por el favor de los consumidores. Las constituciones democráticas tienen como uno de sus pilares la división del poder en distintas ramas para que se controlen mutuamente en beneficio de las libertades ciudadanas. Cuando se erosiona la libre competencia y la separación de poderes se desnaturalizan tanto el mercado como la democracia.

Nadie duda en calificar como autoritario un país donde no hay separación de poderes. En cambio, la invasión del poder dominante en el mercado que reduce la competencia, permite el acaparamiento de rentas en manos de unos pocos y propicia una influencia desproporcionada sobre los poderes públicos, pasa casi desapercibida.

A mayor concentración de poder económico, sigue mayor concentración de poder político. Este último, a su vez, se utiliza para que las reglas de juego del mercado que dependen de la regulación del Estado, se diseñen de más en más en favor de quienes ostentan una posición dominante en el mercado.

Como alertaba Adam Smith en La Riqueza de las Naciones: “Es raro que se reúnan personas del mismo negocio, aunque sea para divertirse y distraerse, y que la conversación no termine en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios” (Ed. Carlos Rodríguez Braun, p.111). A ello pretende responder la legislación antimonopolios que ha sido insuficiente para proteger la libre competencia y defender a la sociedad de los abusos del poder dominante.

Bajo tales leyes, en EEUU se obligó la división en varias empresas de Standard Oil, el gran conglomerado del petróleo en la época de los llamados “barones ladrones” y, más recientemente, de la megaempresa de telecomunicaciones AT&T. En Colombia, hemos visto en funcionamiento la Superintendencia de Industria y Comercio con multas a empresas y ejecutivos que acapararon rentas indebidas mediante acuerdos ilegales con su competencia para mantener altos los precios de pañales, papel higiénico y cemento, en perjuicio del “público.”

Aunque significativos, esos esfuerzos han tocado apenas la punta del iceberg. Primero, porque las multas no devuelven el sobreprecio de billones de pesos a los consumidores. En segundo lugar, porque muchas empresas que registran crecimientos de sus utilidades en exceso de la tasa normal de rendimiento, lo hacen por abuso de poder dominante y no por alguna innovación que cree nueva riqueza.

En vez de sentar las bases para un crecimiento económico pujante, el poder dominante en el mercado redistribuye el producto nacional, de abajo hacia arriba: de los trabajadores hacia el capital y de los consumidores hacia los grandes conglomerados. El resultado está a la vista. Mientras el salario mínimo se aumenta en 7 por ciento, grandes empresas como el Banco de Bogotá y Argos registran aumentos del 53,9 y 32 por ciento en sus utilidades. El resultado es una creciente desigualdad y concentración del ingreso y de la riqueza, lo que afecta el crecimiento económico, el bienestar social y la calidad de la democracia.

Las reducciones de precios ordenadas por el Ministerio de Salud a drogas para tratar la deficiencia cardiaca o el glaucoma, hasta una décima parte o más del precio original, muestran el grado de poder de mercado creado por la legislación de propiedad intelectual que es, a su vez, objeto de un intenso lobby nacional e internacional.

Otro campo que plantea un enorme desafío es el de las redes sociales y los emprendimientos de la tecnología de la información. En EEUU está abierta la discusión alrededor de Facebook y también Google. Dos empresas que han acumulado tal poder de mercado e información que exponen hasta las elecciones a riesgos de manipulación y, paradójicamente, esta última paga cero impuestos sobre la renta.

Ha llegado el momento de afrontar este gran desafío para las instituciones democráticas y el bienestar social. Se requieren reformas serias para empoderar a trabajadores, consumidores y comunidades y para controlar el poder económico y político de quienes abusan de su posición dominante.

Bogotá, D. C, 15 de mayo de 2019

*Exalcaldesa de Bogotá y Exministra de Trabajo

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Jairo Gómez

Por Jairo Gómez*.- No se puede garantizar la independencia de la justicia y tampoco seguridad en el ejercicio de sus funciones si el país entero no respalda a los magistrados de las cortes y la Jurisdicción Especial para la Paz.

Es un contrapeso de la democracia que se debe preservar. Hay que sumergirse en los pasadizos de la memoria para comprender que cuando se quiere controlar y presionar la justicia -llámense magistrados, jueces y demás administradores del orden judicial- es porque quieren direccionar sus fallos, inadmitir sus decisiones o, definitivamente, buscar ocultar la verdad de los hechos que les son adversos.

“Cualquier interferencia, acto injusto, persecución, seguimiento o interceptación ilegal contra sus magistrados, es también una agresión contra la independencia judicial, la cual no es un privilegio de los jueces sino una garantía de los ciudadanos y un bastión de los Estados constitucionales que todas las democracias deben defender como una de las mayores conquistas de la civilización”, reflexiona la Corte Suprema de Justicia tras hacer una valoración de la conspiración que estropea al conjunto de la justicia.

Un análisis meticuloso y sistemático de los hechos que afectan a los magistrados con anuncios de cancelaciones de visas y la confirmación del Fiscal Martínez de que se detectó que la justicia viene siendo hostigada e interceptada en sus comunicaciones, revela que las decisiones que deberán tomar los altos tribunales en asuntos delicados como el uso del glifosato, la extradición y las objeciones presidenciales a la ley estatutaria son relevantes para muchos actores de la vida nacional e incluso para otros Estados.

Que la Embajada de Estados Unidos en Colombia esgrima autonomía soberana para decidir si otorga o no visas es respetable, pero que los directamente afectados sean magistrados y políticos en un contexto en el que se definen temas de alto calado para el futuro de las relaciones con el país del norte, desafía la dignidad del país.  

Se ufana el Embajador Whitaker de haber “colaborado en los tiempos de guerra en nuestro país, pero también en los tiempos de paz”, sin embargo, ésta ultima la pongo en duda; desde que se fue su anterior jefe de la Casa Blanca, Barak Obama, el diplomático, sin explicación alguna, se ha convertido en un enemigo agazapado del acuerdo de paz. Claras son sus intenciones de ponerle un palo a la rueda de la implementación.

El artículo 9 de la Constitución Política colombiana asegura que “ las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por Colombia”, pero este precepto de nuestra carta fundamental para el señor Embajador no es más que letra muerta.    

Y qué decir de nuestros altos dignatarios que ni siquiera acuden a los preceptos constitucionales para siquiera recordárselo al emisario extranjero. “Nosotros respetamos las decisiones de cada país siempre que se tomen con criterios objetivos y transparentes”, dice la vicepresidenta Ramírez, sin pronunciar una palabra que censure el hecho de que el Embajador Whitaker convoque a varios parlamentarios y magistrados de las cortes a un desayuno en su residencia para darles órdenes so pena de someter al país a descertificaciones y cancelaciones de visas de sus funcionarios estatales; de bulto esa osadía del diplomático nada tiene que ver con “criterios objetivos y transparentes”.

Es como si los colombianos nos sintiéramos huérfanos; el presidente Duque, el jefe de la diplomacia colombiana, acorralado por el fracasado desenlace de los hechos en la vecina Venezuela, el hundimiento de las objeciones de la JEP y el sistemático asesinato de líderes sociales, mira de soslayo el chantaje a que es sometida la justicia colombiana y no susurra una palabra, al menos con algo de dignidad.

Bogotá, D. C, 14 de mayo de 2019

*Periodista y Analista Político 

@jairotevi

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Guillermo García Realpe

Por: Guillermo García Realpe* .- Francia Márquez, aquella mujer caucana, afrodescendiente, que ha sido víctima directa de la violencia, esa que se vive en la otra Colombia; ha logrado emprender a pesar de las enormes dificultades de seguridad una gran cruzada en defensa de nuestro Medio Ambiente y eso, precisamente le ha ocasionado ser víctima de desplazamiento forzado y de una gran cantidad de hechos que han puesto en riesgo, incluso, hasta su integridad física. 

Francia, ha logrado liderar durante muchos años valiosas causas. Desde su juventud, emprendió una lucha legal para evitar la entrega de títulos mineros en Buenos Aires, Cauca, su tierra natal, situación que le daría un desplazamiento masivo en su comunidad. Meses después a este proceso jurídico, la Corte Constitucional falló una tutela y le dio la razón a Francia, suspendiendo tales títulos. 

Este hecho, le produjo amenazas de paramilitares que operaban en la región, logrando que Francia dejara su comunidad. No obstante, su lucha continúo meses más tarde, desde otro municipio en el Cauca, donde la valiente mujer emprendió otra cruzada para evitar  la extracción ilegal de oro; minas que utilizaban altas proporciones de mercurio, generando un grave impacto ambiental, sobre todo en las fuentes hídricas de la región. 

Ese trabajo riguroso, juicioso y de compromiso permanente para evitar la depredación ambiental en una de las regiones más ricas de Colombia, estaba siendo observado por organizaciones internacionales que se interesaron por el valioso ejercicio que Francia, junto a otras 80 mujeres y un puñado de comunidades afro del norte del Cauca venían desarrollando en tal propósito. 

Y es que el activismo en favor del medio ambiente, su liderazgo social y su representación genuina de la mujer negra y de las comunidades afrodescendientes no ha sido en vano. Francia, ¡es nuestro Premio Nobel de Medio Ambiente!, un premio de muchos quilates a nivel internacional. 

La Fundación Goldman en abril de 2018 le concede a Francia el Premio Goldman, (considerado el Nobel de Medio Ambiente), por su trabajo comunitario, liderazgo ambiental y su lucha por la defensa de sus territorios y sus actividades tradicionales. Convirtiendo a Francia en un referente internacional y en una de las principales activistas ambientales de nuestro país. 

Hoy ella, lucha desde su región, a pesar de las vicisitudes, por visibilizar las amenazas ambientales, por garantizar un Medio Ambiente sano y en Paz con la Naturaleza, sin embargo, la violencia parece ensañada con ella. 

El pasado 4 de mayo cuando se encontraba junto a otros líderes sociales reunidos en Santander de Quilichao, abordando temas de seguimiento a los acuerdos con el Gobierno Nacional durante la reciente minga, Francia y los demás acompañantes fueron víctimas de un atentado con granadas y disparos, los cuales generaron pánico entre los asistentes, sin embargo la rápida reacción de sus valientes escoltas quienes resultaron heridos, mitigaron el ataque, que hubiera terminado con resultados nefastos. 

Ese acto vil y cobarde lo rechazamos desde todo punto de vista, más aún cuando los victimarios materiales son menores de edad, quienes desde muy temprana edad son cooptados por bandas criminales para atentar contra ciudadanos de bien que todos los días luchan por un mejor país. 

La quieren silenciar, nadie comprende aún por qué una mujer tan valerosa y con ese liderazgo innato que desborda las fronteras y que pide a gritos no más maltrato ambiental le estorba a unos pocos. 

Desde luego, que todos estos actos reprochables que van en contra de la vida, de las mismas minorías étnicas, deben ser condenados por el conjunto de la sociedad colombiana, el país debe rodear a sus líderes y el Estado tiene la responsabilidad de garantizarle sus vidas y protegerlos. 

Mi mensaje solidario, para ella y su familia. Francia Márquez, representa toda la valentía de su raza, la firmeza de una región de valiosos ancestros, y el liderazgo insuperable de una mujer cuyo único propósito es dar la batalla para evitar la depredación ambiental en nuestro país. 

Quienes promulgamos un mensaje de Paz con la Naturaleza solo tenemos gratitud, reconocimiento y admiración para ella: ¡Gracias Francia Márquez! 

Bogotá, D. C, 13 de mayo de 2019

*Senador Liberal

@GGarciaRealpe

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Amylkar D Acosta M

Por Amylkar D. Acosta M*.-Colombia es reconocida como el país con la mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado del mundo y cuenta, además, con todos los pisos térmicos, pero, paradójicamente, según las Naciones Unidas, es el tercer país del mundo más vulnerable frente al cambio climático.  Y no es para menos, pues, según el más reciente reporte cartográfico del Instituto Von Humboldt Colombia posee 37 complejos de páramos, 50% de los páramos del planeta, todos ellos, a excepción de los de la Sierra Nevada de Santa Marta, ubicados en la cadena montañosa de la cordillera de los Andes.

El de Sumapaz es considerado como el más extenso del planeta. Solo hasta el año pasado se alcanzaron a delimitar, aunque la delimitación de Santurbán la tumbó la Corte Constitucional, al resolver un recurso de tutela y dejar sin efecto la Resolución 2090 de 2014 que lo había delimitado. Colombia dispone, además, de 59 parques naturales terrestres y marinos, los cuales abarcan el 11.2% del área continental y el 15% del área marina.

Existe una gran imbricación entre los bosques y el agua, de la cual se sirven para refrescarse a sí mismos y a su entorno, liberando humedad a la atmósfera, la que luego retorna con las lluvias. Un grupo de 50 expertos, liderados por la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal, después de revisar con todo el rigor científico más de mil publicaciones sobre la interrelación entre los bosques y el agua, llegó a la conclusión que entre la evaporación del agua y la transpiración de las plantas en la superficie terrestre contribuyen de media al 63% de las precipitaciones. Esto es lo que se conoce como el ciclo hidrológico.

Las plantas, además, tienen la virtud de capturar el CO2 que flota en el medioambiente y libera oxígeno a través de sus estomas, un proceso inverso al de los humanos que inhalan oxígeno y exhalan CO2. Y de contera, la vegetación  contribuye a la conservación, reproducción y desarrollo sostenible de todas las especies que habitan el globo terráqueo, incluido el ser humano.

Todo ello es lo que se está poniendo en riesgo la acción depredadora de la tala indiscriminada y la deforestación, que se le han salido del control a las autoridades.  Se estima por parte de la FAO que cada año más de 130.000 km² de bosques se pierden debido a la deforestación. La deforestación en Colombia había bajado de 310.349 hectáreas en 2012 a 120.933 hectáreas en 2013, luego subió la cifra a 140.356 hectáreas en 2014, para un incremento del 16% y bajó 12% en 2015, cuando se registraron 124.035 hectáreas. Desde el 2016 se volvió a disparar alcanzando las 179.000 hectáreas  deforestadas para un incremento del 44% con relación a 2015. La escalada continúa y en el 2017 se deforestaron 219.973 hectáreas, incrementándose el 23% con respecto al año anterior y en el 2018, según el IDEAM, se registraron 280.000 hectáreas deforestadas, un 27.2% más con respecto al 2017. Cada hora se están devastando 20 hectáreas de flora y fauna en Colombia. Con la tala los árboles que antes capturaban CO2 y liberaban oxígeno ahora emiten CO2 al tiempo que se reduce el vapor de agua, truncando el ciclo hidrológico. De esta manera se está contribuyendo a exacerbar el temido y temible cambio climático.

No pocas veces la deforestación está o antecedida o seguida de incendios provocados. Según la bióloga y geógrafa Dolors Armenteras “la mayoría de los incendios en Colombia son iniciados intencionalmente…Los fuegos han aumentado considerablemente en la amazonia durante los últimos 15 años. En el país las hipótesis más populares es que las personas queman el bosque para sembrar coca o hacer prados para ganadería extensiva”. Como lo afirma el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Ricardo Lozano, “el principal motor de la deforestación es el acaparamiento de tierras, responsable del 48% de la degradación de los bosques tropicales de la Amazonia y el Pacífico” y los incendios “espontáneos” junto con la motosierra son el camino para tan proditorios fines. No hay derecho!

Bogotá, mayo 13 de 2019

*Expresidente del Congreso y ExMinistro de Minas y Energía 

www.amylkaracosta.net

 

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Juan Camilo Restrepo Salazar

Por Juan Camilo Restrepo Salazar*.- Es bien conocida la frase de Napoleón: “cuando la China despierte, Europa temblará”. Pues bien: habría que decir que la China hace rato despertó, y que no solo Europa sino todo el mundo está temblando por estos días.

Su iniciativa, lanzada en 2013 y conocida como la “nueva ruta de la seda” o “cinturón y ruta”, es probablemente la apuesta geopolítica más ambiciosa que se ha presentado en el mundo, después del Plan Marshall para reconstruir a Europa luego de los estragos de la II guerra mundial.

¿De qué trata? ¿Cuáles son las ventajas y cuales los riesgos para un país como Colombia, en esta partida de ajedrez de la geopolítica mundial?

Es una propuesta que la China le está haciendo a prácticamente todo el mundo (América Latina entró en el juego a partir del 2015), por la cual la China ofrece financiar, construir y, operar si es del caso, un gigantesco programa de inversiones de infraestructura cuyo valor asciende a US$3,67 billones de dólares (miles de billones) de los cuales ya van ejecutados US$13.387 millones.

Frente a Estados Unidos que amenaza con una guerra comercial a base de elevar aranceles allí donde no está de buen humor Trump, la China ha resuelto presentarse como el gran financiador de la puesta al día de la infraestructura en el mundo, desde ferrocarriles hasta aeropuertos, desde carreteras hasta hidroeléctricas y alta tecnología.

La China está firmando memorandos de entendimiento con todo el mundo. Es, a la fecha, su gran carta diplomática con la cual busca contrarrestar el poder de los Estados Unidos y jugar en grande por su preeminencia planetaria.

Según noticias que circularon la semana pasada -cuando tuvo lugar una cumbre de la “ruta de la seda” en Pekín- en América Latina ya han ingresado a esta iniciativa Ecuador, Panamá, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Perú, Argentina, y diversos países de las Antillas.

Colombia, sin embargo, tiene el proyecto de memorando de entendimiento desde hace varios meses a consideración de su Cancillería. Siendo uno de los pocos países de la región que no ha ingresado al esquema de la nueva ruta de la seda.

¿Por qué no lo ha hecho?

Convertir a la China en socio privilegiado del desarrollo de nuestra infraestructura es algo aparentemente interesante, pero puede tener riesgos ocultos muy delicados.

Detrás del paquete de créditos aparentemente muy atractivos para desarrollar la infraestructura, suelen ir condicionamientos que en la práctica eliminan los procesos de licitaciones y de concursos que exigen las normas de contratación. Y obligan al país que toma el crédito a que contrate la obra pública exclusivamente con la China. Esto por supuesto plantea graves escollos jurídicos y políticos.

El Presidente Xi Jinping ha hecho de esta iniciativa su principal carta de presentación. Y con ella de la mano está jugando fuerte en todos los escenarios internacionales. Hace poco logró por ejemplo que Italia- rompiendo reservas que rodeaban en la Unión Europea frente a la iniciativa de la nueva ruta de la seda-entrara al esquema.

Pero, claro, China tiene aspiraciones planetarias grandes para plantarle cara a los Estados Unidos; y ahora las está desvelando sin ningún tapujo. El debate que se ha planteado en torno a la firma Huawei es un buen ejemplo.

Recordemos que en busca de garantizar su seguridad alimentaria ya se ha apoderado de casi una cuarta parte de la tierra arable en el África, y buscando garantizarse de las riquezas pesqueras, cada vez actúan más agresivamente. Hace poco se conoció, por ejemplo, la noticia de que el Ecuador tuvo necesidad de desplegar su fuerza naval para defender su soberanía ictiológica ante una verdadera invasión de 245 buques pesqueros chinos en aguas territoriales ecuatorianas, que estaban faenando en las inmediaciones de las islas galápagos.

Frente al hirsuto bilateralismo de Trump que está rompiendo con todos los esquemas de multilateralismo comercial esmeradamente construidos en la posguerra, con la elevación de aranceles y las permanentes amenazas de retaliaciones comerciales, los chinos se presentan como los grandes aliados del multilateralismo y de la libertad de comercio.

Pero atención: detrás de tanta amabilidad comercial puede haber gato encerrado. Y por eso es bueno que nuestra cancillería estudie con cuidado nuestra adhesión el esquema de la nueva ruta de la seda. Sin tragar entero.

Bogotà, D. C, 12 de mayo de 2019

*Abogado, Economista y Exministro de Estado.

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