Por Gabriel Ortiz.-Los enemigos de la paz, los cultores de la guerra y del odio torpedean el debate electoral de este domingo.

Debate en paz, era mucho pedir a conocidos dirigentes, falsos caudillos y gerifaltes que con encorvados picos tratan de aferrarse a un poder, del que abusaron y quieren confiscar de por vida.

Su meta: atacar al nuevo partido de antiguos guerrilleros, hasta diezmarlo y aniquilarlo. No quieren permitir que ingrese a la política, pese a que esa fue una de las condiciones acordadas para firmar la paz, que hoy mal que bien, disfrutamos.

Contrataron muchachos, que por pocos pesos, de esos mismos que utilizan para comprar votos, se dedicaran a sabotear las manifestaciones de los exfarc. Empezaron con insultos, guijarros, piedras, huevos y cuanta porquería encontraban. Dirigentes de la intransigencia, del fanatismo, antiguos paras y reconocidos maleantes, justificaron la acción de los saboteadores a sueldo. Cínicamente señalaron que era la comunidad la que actuaba y expresaba su rechazo a sus antiguos verdugos.

Como suele suceder, con la violencia prefabricada, amparada, financiada, alabada y fomentada, se sabe cómo empieza, pero nunca, cómo termina. Ha ido creciendo en esta época electoral, a tal punto que ya amenaza, hostiga y azota, a sus propios patrocinadores, y a movimientos, partidos y grupos políticos por igual.

Los promotores –de todos conocidos- nunca advirtieron a dónde llegaría su torpeza, en un país que han llevado a la polarización. Se atropella a quienes piensan con claridad mental, a quienes tienen la tolerancia e inteligencia para aceptar que existe la libertad de pensamiento.

Cualquier discrepancia del adversario nos eriza, nos desquicia, nos embrutece y nos conduce a la utilización de guijarros, injurias y armas. Parecemos afiliados a la NRA (Asociación Nacional del Rifle) gringa.

 

Nos queda un día para reflexionar y participar en el evento electoral de mayores repercusiones e incalculables dimensiones; del que depende la ilusión de un país que marcha hacia esa esperanza que no podemos dejarnos robar, como lo advirtió el Papa Francisco.

Estamos a tiempo de reflexionar, de cambiar, de asegurar la convivencia y la tolerancia, que nos permita legar una próspera nación a quienes nos siguen y  esperan acariciar la paz con empleo, ingreso, salud y vida amable. La puerta que nos llevará a una Colombia próspera, pensante, generosa y haciendo camino al andar, está abierta.

Si queremos recuperar nuestra plena democracia, mantener la paz y eliminar la corrupción, tenemos que transitar por los caminos de la tolerancia y respetar la opinión de los demás.

Nuestra obligación es elegir bien, porque en juego están la escogencia de un admirable Congreso y un intachable y justo presidente, que nos garanticen futuro próspero.  Podemos eliminar la guerra, el odio, la polarización, la corrupción y el atraso. ¡Buen voto dominical!

BLANCO: Los pensionados tienen un aliado: Oscar Iván Palacio los defenderá en el Senado, luchando contra el odioso 12% a las pensiones. C 51.

NEGRO: De nuevo Uribe burló la justicia. No rectificó sus afirmaciones contra el colega Daniel Coronell.

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