Como dijo Julio César alguna vez frente al Rubicón: La suerte está echada. El gigante del Norte decide este martes 3 de noviembre quién será el timonel de su destino y de su gran influencia.

Como dijo Julio César alguna vez frente al Rubicón: La suerte está echada. El gigante del Norte decide este martes 3 de noviembre quién será el timonel de su destino y de su gran influencia.

Pero nunca estuvo una elección signada por tanta incertidumbre. La polarización, la pandemia, la polémica Administración Trump y la compleja situación política del mundo de hoy, introducen variables y factores de riesgo.

Algunos analistas afirman que incluso la sólida democracia está en serio peligro. En otros momentos y contextos, sería una elección más. O se reelegía al Presidente de turno o surgía en las filas contrarias un liderazgo.

Hoy existe un clima político denso y complicado. El Bipartidismo ha caducado y no representa a un país golpeado por la pandemia y la crisis económica. Y los aún pendientes temas de DDHH y ciudadanos, han resurgido con tal eficacia, que asustan al ciudadano común.

Sondeos y predicciones muestran resultados no definitivos. El mapa electoral registra al exvicepresidente y hoy candidato democrata, Joe Biden, con una ventaja de 8 puntos. Las predicciones, asimismo, de los analistas y periodistas, le dan un 85% de probabilidades.

Biden, con su discurso de la Nueva Izquierda, ha cautivado a los jóvenes, a las minorías étnicas por elegir a Kamala Harris por su Vicepresidencia y por tener una posición moderada respecto a las Dictaduras Populistas como la de Cuba y la Inmigración Latina.

Pero Trump aún tiene 2 ases en su manga para muchos otros que analizan su administración. Trump ha tenido el favoritismo de las zonas más rurales del EEUU profundo. Zonas conservadoras pero con tradición republicana basada en el trabajo y la familia. No sería extraño que el Oeste sea fiel al candidato preferido en 2016: Trump.

También Trump con su Política de Recuperación Industrial le dio esperanzas a Estados en franca decadencia en su gestión. Con su Nacionalismo y Guerra contra el mayor enemigo de la Industria Nacional, China, reavivó al terriblemente denominado Cinturón del Óxido: Michigan, Pensilvania, Winconsin y Minnesota.

Los blancos de la clase obrera y de los granjeros de las zonas rurales, podrían aportarle la diferencia, que se observa en las encuestas.

La incertidumbre aún es ganadora. Porque en 2016 Clinton tenía los mejores pronósticos. Y una sorpresa del momento hizo ganador a Trump.

Si los blancos, conservadores y muy rurales del Este votan y los del Oeste con los Estados Industriales, Trump será reelegido.

Esperemos que gane la Democracia.

Bogotá, D. C, 3 de noviembre de 2020

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