Globalización 4.0: ¿otro término de moda en Davos?

Cuando se le preguntó al destacado cineasta británico Richard Attenborough por qué produjo su último documental con Netflix y habla de ello en Davos, respondió: Dado el alcance de Netflix y la influencia y el poder de los reunidos en Davos, "es una oportunidad que sería irresponsable no tomar".
Foto: FEM Davos 2019

La globalización necesita una actualización, de lo contrario todos estamos perdidos, expresa el Foro Económico Mundial, que trajo las versiones anteriores, defectuosas.

Globalización 4.0. ¿Realmente necesitamos otra analogía con las actualizaciones de software? De todos modos, ¿quién las está contando? ¿Y no está el mundo todavía tratando de entender la Cuarta Revolución Industrial, otro de los contenidos favoritos en Davos?

Según los creadores del tema de este año, la Globalización 4.0 es lo que se necesita cuando los grandes desarrollos se unen para crear una tormenta perfecta que no puede ser manejada de la manera usual.

Tomemos, por ejemplo, la digitalización de la industria. "Estamos en un momento crítico de la historia en el que el impacto de la tecnología, la Cuarta Revolución Industrial, se va a sentir en cada parte de nuestra vida cotidiana, en cada parte de nuestras economías y sociedades", dijo Satya Nadella, CEO del gigante tecnológico Microsoft. "La informática se está convirtiendo en parte del tejido de nuestras vidas. El mundo se está convirtiendo en una computadora".

Las consecuencias para el mercado laboral podrían ser dramáticas. Si, por ejemplo, los camiones autónomos y las tiendas sin caja se convierten en la norma, ¿qué pasará con los millones de conductores y cajeros que perderán sus puestos de trabajo?

En este escenario, la educación y la formación de las personas son vitales. "Sabemos que los trabajos de hoy no serán los de mañana", dijo Nadella. "Los países deben asegurar que sus poblaciones y las generaciones futuras estén equipadas con las habilidades para el futuro."

Muchas personas en el foro presentan soluciones a pequeña escala para una multitud de problemas, desde mejorar la educación en los países latinoamericanos hasta reducir los desechos en las comunidades japonesas. El Foro Económico Mundial da mucho espacio a estos activistas.

Davos, este año más que nunca, es un lugar de contradicciones. Sí: cientos de llegadas en aviones privados dejan una huella de carbono desastrosa. Y sí: la gente de negocios y finanzas está aquí para hacer negocios. Pero no se puede ignorar la demanda de formas más verdes, justas e inclusivas de llevar a cabo acuerdos económicos.

Las elecciones en varios países han llevado al poder a personas que desafían abiertamente un enfoque multilateral para resolver problemas, como el presidente estadounidense Donald Trump, que no vino a Davos, y Jair Bolsonaro, el nuevo presidente de Brasil.

En Davos, Bolsonaro invitó a las empresas a invertir en Brasil y prometió reducir los impuestos, reformar el sistema de seguridad social y combatir la corrupción. En el pasado, Bolsonaro ha dicho repetidamente que quería seguir el ejemplo de Trump y también retirarse del Acuerdo de París sobre el cambio climático, pero no dijo nada al respecto en Davos.

Es muy poco probable que Bolsonaro cambie de opinión después de tropezar con una de las advertencias sobre el cambio climático que se encuentran en los pasillos de Davos. Así que la pregunta sigue siendo si el Foro Económico Mundial es sólo un foro de charlas de muy alto nivel o un promotor del cambio.

Cuando se le preguntó al destacado cineasta británico Richard Attenborough por qué produjo su último documental con Netflix y habla de ello en Davos, respondió: Dado el alcance de Netflix y la influencia y el poder de los reunidos en Davos, "es una oportunidad que sería irresponsable no tomar".

Davos, 25 de enero de 2019.-

Redacción Internacional.

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