Es la especie más cara del mundo. Pero es tan potente, que basta con muy pocas hebras para aromar platos suculentos y dar un toque especial que pueden ser colectivos. Esa perfumante especie, de Castilla- La Mancha, es el Azafrán.
Precisamente por su color tuvo en tiempos remotos un significado erótico: 1) En China se utilizó como estimulante sexual; 2) En Mesopotamia, como afrodisiaco; 3) En Roma se espolvoreaba en los lechos nupciales para que la unión fuera fértil; y 4) Los Fenicios teñían las sabanas que usarían los novios en su noche de bodas con azafrán.
Hoy en día, en los pueblos manchegos se regala a los recién casados unas briznas de Azafrán para propiciar la prosperidad de la nueva familia.
El Azafrán, no sólo se ha distinguido, por su poderoso aroma y su color real, sino por sus cualidades terapéuticas. Es un antiespasmódico, ayuda a la digestión, calma los dolores estomacales, abre el apetito y ayuda a los bebes cuando sufren su dentición.
Pero como todo Príncipe de la Cocina tiene sus condiciones de calidad. En hebras es la mayor garantía de pureza. Basta sólo unas 3 o 5 por comensal para disfrutar su poder, pero eso sí, disuelto en agua o en caldo calientes. También se pueden tostar ligeramente y pasarlas por mortero para luego echarlas en el agua.
El Azafrán se marida muy bien con arroces, postres, salsas, masas para pasta, caldos y sopas, pescados y carnes. En el último minuto de la receta, es su momento ideal para conservar su aroma y su color dorado.
Maracay, 3 de abril de 2019.-
Por Felicia Saturno Hartt.