Hay que darle tranquilidad a la gente de que en Colombia no se está haciendo fracking, que es la tecnología de extracción cuando el hidrocarburo se queda atrapado en la roca generadora.
Foto: Ecos

Tomado de El Espectador- En octubre de 2016, este abogado y geólogo, asumió la presidencia de la ANH. Fue la época más dura de la crisis por los más bajos precios del crudo de los últimos 30 años. Fue necesario generar mecanismos para que la producción no decreciera. Las empresas del sector los acogieron, la actividad exploratoria se recuperó y hoy el país aumentó la producción diaria de crudo a 850.000 barriles. Las reservas de petróleo ahora son de 5.7 años y en gas 11.5 años. El directivo detalla cómo lo hizo.

Orlando Velandia, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, hablando sobre el balance de su gestión desde 2016. Fotos: Carlos Julio Martínez - prensa ANH

¿Qué pasaba en el sector en 2016, cuando tomó posesión de este cargo?

Llegué y el país y el mundo estaban viviendo quizás la mayor crisis de precios de los últimos años. La actividad exploratoria estaba cayendo y las cifras eran preocupantes, porque cuando los precios están bajos, las compañías no están buscando petróleo, y si las compañías no buscan petróleo no tiene sentido que salgamos a ofertar, sería una torpeza fiscal.

Ante ese panorama, la tarea de la ANH consistió principalmente en garantizar que Colombia tuviera combustible. Tener combustible se traduce en el gas en los hogares, la gasolina en los vehículos y poder llevarles a muchos de los campesinos los cilindros de gas que requieren. Pero para garantizarlo necesitamos dos cosas: primero, que estemos produciendo lo que las refinerías exigen, y segundo, que produzcamos las acciones necesarias para reponer las reservas que se van consumiendo

¿Qué medidas tomaron?

Desarrollamos varias acciones. La primera consistió en que las compañías no nos entregaran los contratos por la caída de precios. Para ello adoptamos unas medidas para flexibilizar los términos de los  contratos y así  garantizar que se quedaran en Colombia y que las inversiones no se perdieran, sino que las pudiéramos materializar de cara a un futuro mejoramiento en los precios.

La segunda era mantener los niveles de producción para llevar el crudo a las refinerías   y al mismo tiempo generar los excedentes de exportación necesarios para tener una balanza comercial adecuada. Las dos tareas las logramos: las compañías se quedaron y se mantuvieron los compromisos de inversiones por más de US$1.200 millones, y esas inversiones son las que ya se están empezando a ejecutar, específicamente en el año pasado.

Las crisis permiten replantearse. ¿Pasó lo mismo en este caso?

 

Sí. Aprovechamos ese momento para repensar la competitividad del sector. ¿Qué tan competitivos somos a nivel mundial y dónde pueden estar los reparos al esquema contractual? Para ofrecer a futuro elementos a tono con las necesidades del mundo. Este sector se dinamiza permanentemente, es  un negocio de compradores, y los compradores son las compañías que, dependiendo de cómo están las relaciones del mercado, van a buscar en cada país la mejor opción para invertir. Miran dónde es más fácil celebrar un contrato y dónde encuentran más facilidades de infraestructura y de servicios y donde ofrecen mejores condiciones contractuales.

La ANH había contratado un estudio de competitividad en el 2014 y muchos de los elementos que estaban plasmados  en él  los retomamos, rediseñamos el esquema contractual y hoy tenemos un panorama mucho más competitivo desde el punto de vista de obligaciones contractuales. Dos tareas que teníamos que hacer para administrar la crisis y una para prepararnos hacia el futuro.

La recuperación del sector empezó en el 2017. Hablemos de las cifras.

Comenzamos este gobierno con un nivel de producción cercano a los 769.000 barriles diarios y el crudo a US$80. Tuvimos que enfrentar la más dura crisis de precios y, con todo, logramos producir 100.000 barriles más en medio de ese panorama, de tal forma que llegamos a 2017 con cerca de 855.000 barriles de producción diaria, con el crudo a US$42. Si no hubiésemos administrado esa coyuntura de forma adecuada, nuestra producción se hubiese caído por debajo de los 700.000 barriles, que sería una cifra muy difícil de manejar.

Nuestro nivel óptimo es estar por encima de los 850.000 barriles. Creo que lo hemos logrado en 2015, 2016 y 2017.

¿Qué pasó con el número de pozos y de  taladros en ese momento?

Pasamos de 21 en 2016  a 59  pozos en 2017. Y de tener 27 taladros en campo operando pasamos a más de 120 el año pasado. Por eso, lo peor que hubiera podido pasar es que nos hubiera cogido la recuperación de precios de 2017 sin contratos.

¿Cuál es la técnica que han usado para la extracción durante estos años?

En Colombia no producimos un barril de petróleo en yacimientos no convencionales y, por ende, no producimos petróleo con la técnica del fracking. Estamos en la fase de conocer cuáles son nuestros potenciales y evaluar si existen o no. Hay que darle tranquilidad a la gente de que en Colombia no se está haciendo fracking, que es la tecnología de extracción cuando el hidrocarburo se queda atrapado en la roca generadora.

Usted hablaba de la importancia de estar a la vanguardia en el mundo. Actualmente, ¿cuántas empresas extranjeras están instaladas en Colombia?

La mayoría de las compañías  son de capital extranjero. Son 131 empresas con contratos vigentes según lo que está en el SSCH, a esas empresas se le restan 28 que confirmado con la Cámara de Comercio son  100% colombianas, para un total de 28 colombianas y 103 extranjeras.

¿De cuánto fue la inversión extranjera este año?

En el año crítico (2016) tuvimos cifras de US$2.900 millones de inversión extranjera. El año pasado subimos a US$3.400 millones, y este año vamos a estar entre US$4.200 millones y US$4.500 millones al final. Eso muestra el nivel de cambio del comportamiento. Yo aspiraría a que lleguemos muy rápido al orden de los US$6.000 millones de inversión en el sector, para lograr los niveles de actividad exploratoria que nos permitan mantener la producción y aumentar la  autosuficiencia petrolera.

¿Cuántos empleos genera la industria actualmente?

Tenemos un estimativo de aproximadamente 100.000 empleos directos, y por cada empleo directo  se generan cuatro indirectos. Así mismo hay que tener en cuenta que cerca del 50 % de la inversión social regional es financiado por las regalías derivadas del petróleo, todos esos empleos que generan la construcción de esas obras no se han contado.

¿Cuáles son las tareas para los próximos años?

Afortunadamente supimos administrar bien la crisis, pero hay que seguir trabajando en el relacionamiento con las comunidades, generar una mayor articulación institucional entre todas las entidades que tienen que ver con el desarrollo, autoridades ambientales, regionales y obviamente las del sector minero-energético.

Bogotá,D.C, 30 de julio de 2018.

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