Van 310 árboles talados en las últimas semanas y se sospecha que el IDU talará indiscriminadamente más de mil antes de un mes, solo por la obra de la Avenida 68.

Van 310 árboles talados en las últimas semanas y se sospecha que el IDU talará indiscriminadamente más de mil antes de un mes, solo por la obra de la Avenida 68.

Por Alejandra Buitrago.- Como en un cuento de lo absurdo esta historia ocurre en una de las ciudades más contaminadas del planeta, Bogotá, en medio de una pandemia que afecta las vías respiratorias donde falta el oxígeno, con un déficit de más de un millón de árboles que filtren los millones de toneladas de CO2 que emanan de los vehículos y las industrias en el casco urbano, que atiende 992.000 consultas médicas por problemas respiratorios las cuales dejan en promedio 10 muertos al día.

El debate por la tala indiscriminada de más de mil árboles en los 16.7 kilómetros que comprenden desde el barrio Venecia, al sur de Bogotá por la Avenida 68 hasta Iserra 100, según los expertos, es el comienzo de una tragedia ambiental anunciada no sólo en el plan de manejo de los árboles de esta obra sino en las que vienen, es decir, Avenidas Ciudad de Cali, Boyacá y Caracas (Metro), porque en los diseños no se pensó en que estos gigantes silenciosos que desde hace 30 a 60 años limpian el aire de la ciudad y emanan oxígeno, pudieran ser talados indiscriminadamente sin que nadie en absoluto pueda hacer algo por salvarles.

En menos de dos semanas el Instituto de Desarrollo Urbano, IDU, ante las súplicas de los habitantes de los barrios aledaños a la gran vía expresan insistentemente que por Dios no les talen sus árboles. Acelera las talas y reconoce que ya le ha quitado la vida a 310, entre ellos en un afán que nadie entiende ya que la obra tardará cuatro años.

El cálculo que hay es que cada árbol mayor de 30 años limpia el hollín que botan unos 200 carros al día, es decir, que su ausencia dejará suspendidas en el aire las partículas de 62.000 vehículos cada día. Además nos protegen del calentamiento global en temas como las lluvias torrenciales, inundaciones y oleadas de calor.

Curiosamente la Avenida 68 junto con la Ciudad de Cali son las dos más pobres en arbolado en Bogotá. La avenida 68 desde Venecia, al sur, hasta la calle 100 en Iserra, tiene la misma distancia de la avenida El Dorado desde la carrera 5 en la circunvalar que tiene Transmilenio, y cicloruta. En la avenida El Dorado hay 10.753 árboles según el Jardín Botánico y la Avenida 68 tiene 3.598, menos 310 que ya le ha quitado el IDU, le quedan 3.298.

Respetar la vida de los árboles

Con gritos, carteles, pitos, cartas a la Alcaldesa Mayor de Bogotá, Claudia López, a la Secretaria del Medio Ambiente, Carolina Urritua, al Director del IDU, Diego Sánchez, al Personero de Bogotá, Julián Enrique Pinilla, al Concejo de Bogotá, los vecinos, que ya se unieron en nueve representantes, uno por cada uno de los tramos de la obra, suplican que se respetar la vida a los árboles pero mientras las discusiones van y vienen el Director del IDU en las mesas técnicas les promete suspender las talas, para salir a talar sin descanso en las noches y mientras las personas están en sus hogares durante las cuarentenas estrictas.

“Diego Sánchez Fonseca, el Director del IDU, se sabe muy poderoso, que nadie lo puede parar porque la Personería le pide suspender las talas y no ha escuchado, la Contraloría guarda silencio; la alcaldesa dice que se necesita talar para hacer la obra y la oposición en el Concejo es minoría, es decir, que nadie parece poder salvar estos árboles. Se calcula que antes de un mes habrán talado más de mil”, dice decepcionado el ex-director del Jardín Botánico, Herman Martínez quien en su momento promovió la siembra de más de cien mil árboles.

“LLevo toda mi vida estudiando estas cifras y la tala jamás se compensa con los árboles que reforestan. Los constructores entran a compensar después de la obra ejecutada y no dejan espacios para volver a sembrar árboles porque todo está lleno de cemento. Muchas de las troncales de Transmilenio que hay hoy no compensaron los árboles. Cuando Claudia se vaya ella ya no compensa”, indicó Martínez.

Talar como sea

“Fuimos a una visita con los ingenieros de los consorcios y del IDU nos repitieron que van a talar por encima de cualquier consideración, no tienen la tecnología, ni claridad de cómo ni a dónde trasladarían los árboles grandes y hermosos urapanes de 50 y 60 años de edad, incluso nos trataron de manera ofensiva a la comunidad. No nos escuchan. Talan sin piedad”, dijo Esperanza Jiménez, vocera de los vecinos de la Avenida 68.

El Director del IDU ha ignorado hasta a la concejal del Partido Verde, Andrea Pinilla, quien llamó a la administración a escuchar los requerimientos de la ciudadanía “que está pidiendo de manera sensata que sea con peritos expertos externos que se dirima el conflicto”.

Bogotá, D. E, 29 de abril de 2021

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