Bogotá, D.C, 20 de abril de 2018.-El presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Orlando Velandia, se convirtió en uno de los gestores de la recuperación de la industria petrolera. Diálogo con comunidades, preservación ambiental, acercar a los empresarios para que inviertan en Colombia y contribuir al desarrollo del Acuerdo de Paz, son los principales objetivos de su gestión.

La industria ha tenido que asumir nuevos desafíos. Uno de los principales, quizás, es la búsqueda de un camino en el que se puedan conciliar los intereses del Gobierno central y los de las comunidades en las regiones.

Eso lo sabe Orlando Velandia, quien sostiene que varios factores han motivado el descontento en algunas comunidades. Algunos, dice, suelen estar basados en mitos, pero otros tienen sustento. Para resolver el dilema que hay detrás, su apuesta ha sido dialogar. “Nos hemos sentado a escuchar sus preocupaciones como nunca antes y hemos desarrollado una estrategia territorial”, asegura. “Las estamos involucrando más en los procesos para que sientan los beneficios”.

¿Cuál es el panorama de los hidrocarburos de Colombia para los próximos 10 años?

El proceso de paz nos va a ayudar a desarrollar mucho de lo que no hemos podido evaluar ni conocer. Las zonas donde hubo conflicto tienen los mejores prospectos para encontrar hidrocarburos: toda la cuenca de los Llanos, la región del Catatumbo y la del Caguán-Putumayo. El acuerdo con las Farc y los avances del diálogo con el Eln nos van a permitir evaluar el potencial de hidrocarburos de esas regiones. Una vez logremos eso y hayamos superado algunas dificultades con las comunidades, involucrándolas en la toma de decisiones a través de un diálogo informado, vamos a estar en un mejor escenario. Sumado a lo que hoy conocemos y a nuestros potenciales hidrocarburíferos en el off shore, esto permitirá un importante avance de la industria. Eso garantiza un aporte muy significativo a nuestras finanzas públicas y, por ende, al desarrollo social del país.

En los últimos meses hemos visto un gran movimiento ciudadano y comunitario en contra de algunos proyectos mineros y de hidrocarburos. ¿Cuál es su lectura de este fenómeno?

Hay una mezcla de factores que están motivando el inconformismo de las comunidades. Hay desde temas laborales y ambientales hasta demanda de bienes y servicios y asuntos económicos. Además, por la caída de precios y por la baja producción en algunas regiones, algunas comunidades sienten hoy que no están recibiendo los recursos de regalías que recibían años atrás. Muchas quieren que haya una mejor distribución de la renta petrolera. Lo que hemos hecho es no rehusarnos al diálogo con las comunidades. Este año nos hemos sentado a escuchar sus preocupaciones. Muchas de ellas son mitos, otras tienen asidero. A esas hay que buscarles solución. Desde el Gobierno vamos a encontrar todos los mecanismos necesarios para que las comunidades se sientan más involucradas en los procesos; para que sientan más los beneficios.

¿Cuál cree que es el mejor camino para resolver el dilema del suelo en manos de entidades territoriales y el subsuelo en manos de la Nación?

El diálogo y la búsqueda de intereses comunes es lo que nos debe motivar. No nos podemos dar el privilegio de tener potencial de recursos en el subsuelo de las regiones y no aprovecharlos. Pero hay que hacerlo de forma óptima, sostenible y socialmente posible, es decir, las comunidades deben sentir esos beneficios. La industria hidrocarburífera no riñe con el desarrollo de otros sectores cuando se hace bien. Y lo que hemos demostrado en 100 años es que, salvo casos excepcionales, las cosas se han hecho de manera correcta. Hay que lograr unas reglas claras del juego y buscar una conciliación entre los intereses del Gobierno Nacional y los de las comunidades. El aprovechamiento de esos recursos repercute en que podamos tener más y mejores escuelas y mejor infraestructura vial. A veces, en las regiones, piensan que esos recursos van para otra bolsa, pero no es así. De lo que se transfiere a través del sistema general de participaciones, el 25 % es financiado por la industria petrolera. No hay ninguna economía en el mundo que se dé el lujo, de la noche a la mañana, de sustraer el 25 % de sus ingresos y mantener el mismo nivel de gasto social.

La última década estuvo caracterizada por una bonanza de las materias primas. A los ojos de algunos expertos, el país no supo manejarla y hoy está sufriendo las consecuencias. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Cree que no supimos aprovechar ese auge?

Cometimos el error de no haber entendido que estos recursos son finitos en el tiempo y de no haberlos aprovechado para el desarrollo de otras actividades económicas. Pero este gobierno apostó en 2010 por una reforma que tenía un componente fundamental: el ahorro. Es un activo importante, a veces cuestionado por los gobiernos regionales, pero el Gobierno está convencido de que hay que ser responsable en el manejo de sus finanzas en el mediano plazo. Aquella reforma apuntaba a que hiciéramos proyectos que impactaran las regiones y a que también hubiese inversión en ciencia y tecnología, donde antes había un gran déficit. Haber destinado el 10 % de los ingresos del sistema general de regalías para financiar proyectos de ese tipo, es apuntarle a reinvertir estos recursos para el fortalecimiento de otros sectores, sobre todo el del conocimiento y el del desarrollo tecnológico.

¿Qué tan lejos o cerca estamos de un problema de desabastecimiento interno?

En materia de hidrocarburos tenemos un horizonte de suficiencia de unos cinco años. En la medida en que esos precios aumenten, podremos incorporar a nuestra caja de reservas muchos de los recursos que nosotros llamamos “contingentes”. Con el mejoramiento de precios que hemos tenido este año, vamos a poder extender nuestra autosuficiencia por uno o dos años más.

¿Cómo se ha visto reflejado este escenario en las inversiones extranjeras?

El año pasado tuvimos inversiones por US$1.900 millones. Este año crecieron 35 %. Estuvimos cerca de los US$3.000 millones y el año entrante tenemos previsto alcanzar los US$4.000 o US$4.500 millones. Es decir, vamos en una tendencia creciente de la inversión. En la medida en que se mantenga un buen nivel de precios, de que mejore nuestro nivel de tecnología para obtener más recursos y de que las comunidades nos faciliten hacer el trabajo, estas inversiones contribuirán a mejorar nuestra productividad y a extender el horizonte de autosuficiencia.

¿Cómo ha evolucionado la discusión sobre permitir o no “fracking” en Colombia? ¿En qué punto estamos hoy?

Desde el 2006 estamos evaluando condiciones para saber si tenemos esos recursos, si son extraíbles y si las tecnologías de estimulación hidráulica son aplicables a nuestros yacimientos. Algunos dicen que deberíamos declarar la moratoria, pero no creo que haya un país que haya tenido una moratoria más larga que Colombia. Llevamos 10 años estudiando el proceso. Además, estamos haciendo un plan de alistamiento de las condiciones ambientales que se deben garantizar y de la expedición de la normatividad. En eso estamos trabajando con el Ministerio de Ambiente, la academia, los gremios y las comunidades. El país puede tener la tranquilidad de que esta tecnología nos permitirá aprovechar muchos recursos y que no atentará contra el entorno ambiental. Cada paso que damos lo hacemos pensando en que debemos garantizar la protección de los ecosistemas.

¿Nos podría explicar de qué manera la ANH ha integrado los debates ambientales en su operación?

Aunque no somos autoridad ambiental, sí tenemos la obligación de hacerles seguimiento a los compromisos que las compañías establecen en sus licencias ambientales y en su contrato con la ANH. Lo que estamos haciendo es acompañar a las autoridades correspondientes, a la ANLA y a las corporaciones autónomas desde el punto de vista técnico. A la ANLA, además, la acompañamos con recursos para que hagan un mejor trabajo. Nosotros no vamos a ofertar áreas con restricciones o zonas con una sensibilidad ambiental. Eso es parte del pasado.

Después del Acuerdo de París sobre cambio climático nos estamos moviendo a un mundo cada día menos dependiente de hidrocarburos. ¿Cómo se ha planteado este debate dentro de la ANH? ¿Qué perspectivas ve a corto y mediano plazo?

El país no ha sido indiferente a esta tendencia mundial de buscar la sustitución de los combustibles fósiles. Hemos creado los mecanismos necesarios para incentivar el desarrollo de proyectos de generación de energías con recursos renovables y mucho más amigables con el medio ambiente. La canasta energética de Colombia es una de las más limpias del continente y del mundo. Lo que sistemáticamente debemos hacer es ir pensando en cómo equilibrar esa canasta y en buscar el camino para ser menos dependientes de los combustibles fósiles. Pero, por ahora, tenemos que seguir desarrollando la industria hidrocarburífera por un aspecto fundamental: el tema fiscal. Nuestras finanzas hoy dependen de los hidrocarburos. Para que eso no siga sucediendo, tal vez debamos hacer unos ajustes a nuestro modelo económico, que tardarán años o décadas.

Esta semana el presidente del Banco Mundial aseguró que después de 2019, salvo algunas excepciones, no financiará más proyectos de extracción de hidrocarburos. ¿Cómo incide este anuncio en Colombia?

Las compañías con presencia en Colombia tienen una solvencia financiera muy importante. No tenemos una evaluación pero, en principio, creemos que no va a impactar. No creo que a Ecopetrol y a las cuatro o cinco compañías operadoras que tienen gran parte de la producción de los campos les preocupe ese anuncio. Eso nos deja tranquilos. Quizás afecte a algunas compañías que puedan depender de esta financiación, pero el efecto es marginal en Colombia.

¿Cuál cree que es el mayor logro de la ANH en el último año?

Hemos logrado un proceso de mejor relacionamiento con las comunidades. Tanto ellas, como los gobiernos territoriales y la industria, han reconocido el importante papel que ha desempeñado la ANH a través de la estrategia territorial. Hemos hecho mucho más efectivo el aporte social y económico de la industria en las regiones. Hoy escuchamos mucho más a las comunidades. El otro punto clave es que hemos generado confianza en la industria insistiendo en que esta es una entidad técnica y seria. Eso lo reconoce el sector. En esos dos frentes vamos a seguir fortaleciéndonos. Es lo que nos ha permitido reactivar la industria.

¿Cuál cree que debería ser un tema de discusión del sector en esta campaña presidencial?

No podemos eludir de la discusión el aporte que hace esta industria a la economía. La buena salud de las finanzas públicas pasa por la buena salud de la industria petrolera. Es posible que algunos cuestionen el modelo económico. Pero la foto de hoy es esa. Tenemos una gran dependencia. Y tenemos que ser responsables a la hora de formular políticas, porque no se puede sustituir de la ecuación fiscal, de la noche a la mañana, una actividad que aporta el 40 % de las exportaciones, el 25 % de los ingresos fiscales y que financia más del 40 % de la inversión social en los territorios. Pensar en que este país puede vivir, de repente, sin el desarrollo de esta industria, amerita un juicio más racional.

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Bogotá, D.C. 16 de abril de 2018. Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Reuters.- Uno de los principales temas de debate de la próxima Cumbre del Fondo Monetario Internacional (FMI), a realizarse en Washington, es la brecha entre ricos y pobres, la cual va en aumento en diversos países. Desde hace algún tiempo, los economistas investigan sobre sus consecuencias.

El FMI, al que se le reprocha a menudo aumentar la Desigualdad económica, por sus políticas únicamente de corte financiero y no socioeconómico, en este momento, advierte sobre las consecuencias negativas de dicha brecha.

El Club de Países Industrializados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) evalúa la situación de forma similar, pero esta vez no argumentan política, sino económicamente.

"Si aumenta la Desigualdad en los ingresos, el crecimiento económico descenderá", según un estudio de la OCDE. Los investigadores de esa organización estimaron las pérdidas por la reducción del crecimiento en un 8,5% del Producto Interior Bruto (PIB) global en los últimos 25 años.

Para Alemania, el Instituto de Investigación de Berlín (DIW), en un estudio encargado por la Fundación Friedrich Ebert, cifró las pérdidas en 40 mil millones de euros.

Esos resultados hicieron que los defensores de la redistribución económica tuvieran motivos de sobra para la esperanza: finalmente, la evidencia parecía mostrar que la lucha contra la Desigualdad no solo es ética o políticamente necesaria, sino también económicamente sensata.

"Si fuera así, entonces todas las personas razonables tendrían que estar a favor de una mayor redistribución", dijo Holger Stichnoth, coordinador del grupo de investigación International Distribution Analyses en el Centro de Investigación Económica Europea (ZEW), en Mannheim. "Sería demasiado bueno para ser verdad", añadió.

Las críticas de dicho ámbito profesional a la metodología de los estudios, los datos y los períodos estudiados no se hicieron esperar. "Finalmente, no está claro si realmente hay una conexión positiva, negativa o nula" entre la Desigualdad y el crecimiento económico, sentenció Stichnoth.

Sin embargo, el debate aún no ha finalizado. Recientemente, los investigadores del FMI siguieron analizando resultados pasados e intentando identificar el punto exacto en el que la Desigualdad tiene un impacto negativo sobre el crecimiento.

No hay dudas entre los economistas sobre ciertos hallazgos. Por ejemplo, que las familias con bajos ingresos invierten menos en educación y, por lo tanto, tienen aún menos oportunidades en un mercado laboral que requiere trabajadores cualificados.

Como tampoco hay dudas de que la Desigualdad ha aumentado en la mayoría de los países. El FMI califica este fenómeno como "uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo". La brecha entre ricos y pobres, en sus 35 estados miembros, es "la mayor en 30 años", según la OCDE.

A nivel mundial, el desarrollo es similar. "La Desigualdad en los ingresos ha aumentado en las últimas décadas en casi todas las regiones del mundo", según el informe World Inequality Report 2018, en el que también colaboró el economista francés Thomas Piketty. La brecha económica sigue siendo estable en lugares donde siempre ha sido "extremadamente alta": en Oriente Próximo, África subsahariana y Brasil.

Entonces, ¿no hay ninguna esperanza de que esa situación cambie? ¿Los ricos se enriquecerán aún más y los pobres serán cada vez más pobres? El investigador de distribución Stichnoth no está de acuerdo: "A nivel mundial, los países que solían ser muy pobres se han recuperado mucho en los últimos 30 años". En China e India, la Desigualdad entre ricos y pobres es enorme. Y sin embargo, la brecha de ingresos de estos países, en comparación con EE. UU. o Europa, ha disminuido.

Esto también lo muestra el Coeficiente de Gini, un indicador numérico de Desigualdad. Teóricamente oscila entre cero (todos tienen la misma cantidad) y 100 (uno lo tiene todo). A nivel mundial, por última vez, estuvo situado en 65, una mejora significativa, según un estudio del Peterson Institute for International Economics (PIIE). Este hecho es una consecuencia del crecimiento económico de muchos países, que fueron en su momento pobres, sobre todo en Asia. De acuerdo con ese coeficiente, para 2035, la Desigualdad global podría reducirse aún más, a 61.

Entonces, en 2035, el índice global sería significativamente más alto que en determinados países tomados individualmente, como Alemania (29), EE.UU. (39) o China (47).

Si la Desigualdad global disminuyera "se trataría solo de un pequeño consuelo para aquellos que no tienen ningún beneficio (del crecimiento económico)", explicó Stichnoth. Según él, esos sectores serían los ingresos bajos y medios en Europa y EE.UU. Globalmente, pueden ser ricos, pero sus ingresos han aumentado o poco o nada, según el Informe sobre la Desigualdad Mundial. 

 

El aumento de la Desigualdad Global es también una de las posibles explicaciones para el surgimiento del Populismo, el Nacionalismo y el Proteccionismo. "Los ciudadanos pueden perder la confianza en las instituciones, lo que mina la cohesión social y la fe en el futuro", escriben los investigadores del FMI.

 

La cuestión es si los gobiernos podrán contrarrestar esta tendencia, ya que con frecuencia carecen de medios. Además, casi todos los países han privatizado gran parte de sus propiedades públicas desde los años ochenta. "Los países se hicieron más ricos, pero los gobiernos, al contrario, más pobres", de acuerdo al Informe sobre la Desigualdad Mundial. Esto limita su ámbito de acción en la lucha contra la Desigualdad.

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Bogotá, D.C. 10 de abril de 2018. Por Redacción Ecos. Foto: China News.- Los conflictos comerciales entre EE.UU y China tienen un nuevo capítulo. El país asiático denunció ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por la decisión de la administración del mandatario estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles al acero y al aluminio chinos, según un documento publicado por el propio organismo.

Las autoridades de Pekín piden en concreto "la apertura de consultas con el gobierno de EE.UU." sobre "algunas medidas contra los productos de acero y aluminio", indica el texto.

Las consultas son la primera etapa en el proceso de resolución de diferendos que establece la OMC y que puede durar años. "China espera la respuesta de EE.UU. a la demanda y desea que se fijen una fecha y un lugar mutuamente aceptables para las consultas", indicó el documento publicado por la OMC.

Asimismo, en el documento, China recuerda que "EE.UU. impuso un derecho de importación adicional del 25% y del 10% respectivamente en algunos productos de acero y de aluminio".

Los aranceles se aplican a todos los países del mundo excepto Canadá, México, Australia, Argentina, Corea del Sur, Brasil y la Unión Europea, recuerda China en su documento y empezaron a aplicarse el 23 de marzo de 2018.

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Bogotá,D.C, 25 de marzo de 2018. Por Ómar G. Ahumada Rojas. Foto ECOS.- Con un barril de petróleo Brent (referencia de Europa) que este martes está en 70,1 dólares, cifra 2,5 veces superior al nivel más bajo que tuvo hace dos años (27,8 dólares el 20 de enero del 2016) por el desplome en su cotización, el Gobierno está llamando al orden a las diferentes petroleras que operan en el país, para que realicen las inversiones a las que se comprometieron en las rondas petroleras del 2012 y del 2014, respectivamente.

Para tal fin, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) adelanta una exhaustiva revisión a los contratos de exploración y producción firmados con ocasión de esos dos procesos competitivos y está comenzando a declarar incumplimientos en algunos casos, porque el dinero que las firmas dijeron que iban a ejecutar no lo han inyectado, específicamente, en la perforación de pozos exploratorios, que es la que confirma o descarta el potencial de las áreas asignadas.

En diálogo con EL TIEMPO, el presidente de la entidad, Orlando Velandia Sepúlveda, reveló que en dichas rondas se asignaron en el pasado 76 bloques, de los cuales efectivamente solo siete están operando, lo que significa que ni el 10 por ciento de las áreas ha tenido la inversión prometida.

Así respondió el funcionario a recientes comentarios de la industria sobre las mayores exigencias en el proceso de asignación de áreas en la cuenca Sinú-San Jacinto (Córdoba, Sucre y Bolívar) –que está en marcha– para el que se presentaron solamente seis firmas, luego de que al lanzamiento fueron 21 directivos petroleros. “Uno va aprendiendo de las experiencias y en las rondas del 2012 y del 2104 vinieron muchas compañías que tenían una muy buena capacidad financiera, pero poco interés real y efectivo de explorar. Y lo tengo que decir: en la mayoría de los pozos, ni el 10 por ciento de los contratos materializaron las inversiones en las dos rondas”, agregó.

En las revisiones que está haciendo, la ANH ha encontrado que algunas empresas han argumentado problemas con las comunidades y con la licencia ambiental, sobre los cuales la entidad está verificando en qué casos esta situación es real y en cuáles no. “Estamos verificando la veracidad de la información y el estado de las licencias ambientales. De lo contrario, estamos comenzando a declararles el incumplimiento a algunas compañías”, reiteró el funcionario.

No obstante, recalcó que en la mayoría del sector se viene reactivando la inversión y eso se vio en que en el 2017 hubo 54 pozos exploratorios, frente a 21 del 2016.

En la mayoría de los pozos, ni el 10 por ciento de los contratos materializaron las inversiones en las dos rondas

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Más exigencia

Sobre las causas de esa situación, Velandia sostiene que en el pasado los programas exploratorios eran poco exigentes y muchas firmas se presentaron, pero varias no tenían el interés efectivo de producir y ahora lo que se necesita son compañías de mejor calidad y que operen los campos.

“Estamos presionando a las compañías que llevan años sin actividad a que nos devuelvan los campos o a que hagan las inversiones”, señaló al recalcar que la excusa de los bajos precios ya no es válida.

Debido a este precedente, para el proceso Sinú-San Jacinto se exigió un compromiso mínimo en la inversión adicional que ofrecen las petroleras, que la mayoría de veces define al adjudicatario del área.

Adicionalmente, la ANH le da los últimos ajustes al registro de empresas, a fin de lanzar, al finalizar el primer semestre, el proceso competitivo permanente, que saldrá mínimo con otras 20 áreas, cuyos tamaños estarán entre las 50.000 y 60.000 hectáreas.

 

Para el próximo consejo directivo de la ANH se prevé tener listo el reglamento e inmediatamente se publica el listado de áreas.

Para este proceso, la ANH revisa si mantiene el requisito mínimo de inversión adicional. De otra parte, Velandia Sepúlveda dijo que sin contar los dos problemas del mes pasado en el Meta, la producción de crudo habría estado cercana a los 900.000 barriles, pues el mayor precio es un jalonador directo e inmediato para las empresas.

En abril, las reglas para el ‘offshore’

¿Por qué ha tardado la minuta de exploración en el mar?

El tiempo que hemos empleado es porque las mismas empresas han pedido espacios, tiempo y mesas de trabajo. La preocupación que tenemos es que las cosas nos queden bien hechas. Lo fundamental es que las empresas vean que están los elementos regulatorios para que puedan tener la tranquilidad de invertir en el país. Esperamos que el próximo mes de abril, a mediados, la minuta definitiva esté aprobada por el Consejo Directivo.

¿Qué cambios trae?

Cambian los períodos de exploración y producción. Además, inicialmente no contemplaba el tribunal de arbitramento, casi el punto de mayor discusión de las empresas. Afortunadamente, se logró un término adecuado, es decir, contemplar ya la posibilidad de esa herramienta, para resolver diferencias en los contratos.

¿Y los tiempos?

Teníamos 30 años, de los cuales eran 6 de exploración y 24 de producción. Ahora serán 9 años de exploración y 30 de producción, pero incorporamos un elemento, y es que esos 30 años los contamos desde la declaración de comercialidad, porque entendemos que todavía no está la infraestructura de transporte. A partir de ese momento, tendrá hasta cinco años para hacer esos desarrollos.

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Bogotá, D.C, 13 de marzo de 2018.- Redacción Ecos. Foto Revista Dinero.- Así lo determinó Zonamerica, el parque de negocios y tecnología situado en Uruguay, destacando que Colombia ha venido presentando un crecimiento económico paulatino pero con un gran impacto.

Zonamerica anota en dicha apreciación que el Valle del Cauca, departamento al Sur Occidente del país, se posesiona como una región dinámica y atractiva para atraer Inversión Extranjera Directa en Latinoamerica.

El parque de negocios y tecnología de Uruguay donde 24 países ponen la lupa para la inversión, señalaron que Colombia es un destino para la inversión en sectores como servicios empresariales, financieros, cosméticos, alimentación, entre otros.

Los campos económicos que más aportaron fueron transportes, almacenamiento y comunicaciones con una inversión total de 3.465 millones de dólares, seguido del sector petrolero con 3.458 millones de dólares y servicios financieros y empresariales con 1.662 millones de dólares.

Señala Zonamerica que Colombia se encuentra en el tercer puesto de los principales países receptores en Latinoamérica y que el Valle del Cauca ha venido presentando un crecimiento económico paulatino pero con un gran impacto, aportando en la actualidad el 10% del PIB nacional.

Adicionalmente se encuentran 150 multinacionales que han escogido al Valle por razones de ubicación estratégica, infraestructura vial y aeroportuaria, recurso humano capacitado y un sólido tejido empresarial.

“La región cuenta con más de 13 mil estudiantes universitarios, el 64% de los alumnos vallecaucanos se gradúan en programas relacionados con el sector de servicios y el 80% de las personas que trabajan en este sector tienen entre 18 y 35 años”, afirmó la firma.

Estas cifras fueron las razones por las que la zona franca de servicios de Uruguay se instalara en la ciudad de Cali. “Invertimos en Colombia porque consideramos que nos permite pensar en operaciones de gran escala. Zonamerica en Cali impulsará el progreso y otorgará mayores oportunidades de desarrollo en la región”, señaló Jaime Miller CEO de Zonamerica.

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Bogotá, D.C, 26 de febrero de 2018. Texto revista Dinero. Foto Ecos.-Con mejores precios del petróleo, la ANH se alista para nuevas rondas y para capitalizar los cambios contractuales que se hicieron en épocas de vacas flacas.

El aumento en los precios del petróleo se ha convertido en la mejor noticia para la economía colombiana a comienzos de 2018. Sin embargo, algunos analistas han sido críticos y consideran que esta tendencia es coyuntural y que el país tiene que desarrollar una estrategia para no caer de nuevo en una enfermedad holandesa que agrave la crisis de la industria y el agro.

Dinero conversó con Orlando Velandia, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), quien explica la estrategia y cuáles son sus preocupaciones.

¿Cuál es el precio ideal para el crudo colombiano?

Arriba de US$50 está bien. 80% de nuestros campos tienen costos por debajo de US$42.

¿Qué pasó cuando se derrumbaron los precios?

Tomamos las medidas en el momento justo. En el plan de desarrollo 2015-2018 se nos dio la posibilidad y facultades de flexibilizar los contratos petroleros. Eso nos permitió tomar una serie de medidas.

¿En qué consistieron?

En flexibilizar los tiempos para que las compañías cumplieran los compromisos contractuales, también existe la posibilidad del traslado de sus obligaciones entre bloques de la misma compañía y flexibilizar un tema de garantías. Ello no desmejora las condiciones económicas del contrato.

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¿Qué efecto tuvieron?

El primer efecto fue que más de 120 contratos se acogieron a esas medidas de unos 360 que están vigentes y logramos salvar inversiones por más de US$1.200 millones. Me refiero a mantener viva la obligación.

¿Cómo se materializaron?

En 2016, Colombia cayó y tocó fondo y solo hicimos 21 pozos exploratorios. Como el compromiso era ampliar unos meses los términos para que ejecutaran, a partir del segundo semestre de 2016 comienza una recuperación en el precio. Por eso pasamos de 21 a 54 pozos en 2017. Y de tener 27 taladros en campo operando pasamos a más de 120 en 2017. Lo peor que hubiera podido pasar es que nos hubiera cogido la recuperación de precios de 2017 sin contratos.

¿Por qué?

Hoy estaríamos ofertando áreas para entregar esos contratos. Y en eso se pueden perder años. Mire lo que ganamos en tiempo. Estaríamos empezando ‘a calentar’ áreas, ofertarlas y reasignar 100 contratos.

¿Y las inversiones en 2017?

En 2017 las inversiones llegaron a US$4.000 millones en el sector, cuando en 2016 fueron de US$1.900 millones. El objetivo era que la gente no se fuera con precios caídos.

¿Cuáles son las metas para 2018?

Si se mantienen los precios, llegar a 65 pozos exploratorios; en producción estar por encima de 860.000 barriles y en inversión llegar a los US$5.000 millones.

¿Se han vendido bloques?

En algunas compañías sí, pero no fue muy generalizado. Es un negocio entre privados, pero la agencia tiene que autorizar la operación. No fueron más de diez.

¿Qué pasó con los off shore?

Es tal vez de lo más rescatable en épocas de bajos precios, pues no hubo ninguna cuenca frontera en el mundo que haya hecho tanta inversión exploratoria como la que se hizo en el caribe colombiano. Hicimos, desde 2013, más de 120.000 kilómetros de sísmica en esa zona, lo que no habíamos hecho en toda la historia del Caribe colombiano.

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Pero la duda es el costo de sacar esos recursos…

Hay una cosa cierta: no basta con encontrar el hidrocarburo, también hay que mirar si es rentable, de lo contrario se pueden quedar allá atrapados. El gas que está allí es aprovechable si se dan varios elementos. Lo primero, que el país dé claras señales contractuales y fiscales para que se viabilice ese negocio. Por ejemplo, permitir que se estructuren y se unan varios descubrimientos para hacer evaluaciones económicas. Lo segundo es dar las señales fiscales y allí viene la aprobación de las tres zonas francas para el off shore que también manda una señal fiscal. Otro factor es revisar los términos de la minuta contractual, que es el proceso en el que estamos hoy.

¿Qué está pasando con los contratos en el sector?

Discutimos el reglamento de la contratación petrolera en Colombia y terminó con la promulgación del Acuerdo 2 de 2017.

¿Cuáles son los principales cambios?

Ajustarlos a la coyuntura de precios y hacer los derechos económicos más progresivos. Además, eliminamos la famosa tabla de precios unitarios.

¿Y las asignaciones?

Ese tema cambió. Veníamos manejando un esquema de rondas cada dos o tres años. Ahora es un esquema permanente de asignación. Un proceso competitivo pero permanente. En la medida en que nosotros vayamos actualizando nuestro mapa de tierras, avanzaremos en la asignación de nuevas áreas. El otro mecanismo excepcional es la asignación directa que estamos reglamentando.

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¿Qué ronda viene?

A mediados de marzo se cierra el proceso por las áreas del bloque Sinú - San Jacinto. En abril estaremos asignando los 15 bloques.

¿Qué esperan en inversión?

Los programas exploratorios mínimos más o menos exigen inversiones por unos US$300 millones.

Hay preocupación por temas como las consultas populares, las licencias ambientales y la seguridad física. ¿Qué está viendo allí el Gobierno?

Hemos avanzado en el tema ambiental, si llega la paz mejoraremos la seguridad física, pero hoy el tema social es el punto más crítico.

¿Qué hacer?

El argumento de la comunidad es que es un tema ambiental: van a acabar el agua, los recursos y no los queremos acá. Cuando uno se sienta con los ciudadanos lo que más les preocupa es el empleo, la demanda de bienes y servicios, las retribuciones económicas para su región y, finalmente, el tema ambiental. Si las motivaciones son esas, entonces hay que buscar los mecanismos para solucionarlas.

¿Y los no convencionales?

Se llama prospección en yacimientos en roca generadora y allí tenemos varias áreas ofertadas. No será una licencia para fracking, será una licencia para que busque yacimientos en roca generadora y determine qué mecanismo de estimulación requiere, no necesariamente tiene que ser fracking. Estamos viendo qué potenciales hay y qué técnica es la adecuada. Hay siete áreas que están en exploración en el Magdalena Medio y en el valle inferior del Magdalena.

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Bogotá, D.C. 17 de febrero de 2018. Por Redacción Ecos. Foto: Diario El País.- La industria de los hidrocarburos en Colombia ha generado excelentes noticias en los últimos meses, que generan expectativas muy positivas para el 2018, considerando lo que significa para las finanzas públicas.

Orlando Velandia Sepúlveda es una voz calificada de un sector estratégico para el futuro de Colombia y el Postconflicto, por ser el Presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Sus planteamientos pueden indicarnos cómo es la realidad del sector, las proyecciones de producción, las expectativas del mercado petrolero y la operatividad de la industria.

Primero que cualquier otra interrogante, Velandia Sepúlveda reporta el Balance del Sector de Hidrocarburos en el 2017: “Fue un año en el que hubo unas evidentes señales de recuperación. Los indicadores que tenemos que mirar son taladros, pozos exploratorios y producción. Después de un año crítico como 2016, donde había 27 taladros operando en actividades de exploración o en el desarrollo de campos, el año pasado terminamos casi con 130, significando un enorme aumento en este aspecto” afirma.

En cuanto a la producción, el Presidente de la ANH señala que el 2017 terminó “con más de 10.000 barriles de producción diaria, por encima de la meta fiscal, que eran 840.000 barriles diarios y se registró un promedio de 854.121 barriles”.

“Hubo una buena señal de recuperación, pero estábamos todavía en US$47 o US$48 por barril, pero al finalizar el 2017 y lo que vamos de 2018, tenemos precios por encima de los US$60”, especificó el alto funcionario.

En lo referente a las expectativas sobre la exploración, el titular de la ANH expresó que se espera “mantener una tendencia creciente en pozos exploratorios y nos hemos puesto una meta de 65, es decir, crecer casi un 20% respecto a los del año pasado, cuando tuvimos una clara recuperación, perforando 54 pozos al 31 de diciembre. Esto teniendo en cuenta que, en 2016, tuvimos 21 pozos, cuando en los buenos años, 2013-2012, superamos los 100”.

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Maracay, 4 de febrero de 2018. Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Enonomy Press.- La situación financiera y económica de las naciones y su complejidad ha promovido examinar los indicadores y parámetros de análisis de la productividad, la riqueza y el bienestar económico.

Se acostumbra a medir la actividad económica de un país basado en su Producto Interior Bruto (PIB), es decir, en todos los bienes y servicios producidos dentro de sus fronteras, restando lo traído del exterior. Pero no se considera lo que en verdad genera crecimiento económico sostenible: las personas que lo habitan y sus vastos recursos naturales.

Esta es la idea central de un nuevo Reporte del Banco Mundial, The Changing Wealth of Nations 2018, La Riqueza Cambiante de las Naciones 2018, que analizó la composición de la riqueza de 141 países en un periodo de 20 años.

En este sentido, las estimaciones de riqueza de las naciones estudiadas se calcularon de acuerdo con cuatro clases de activos:

• Capital producido: maquinarias, edificios, suelo urbano residencial y suelo urbano no residencial, todos medidos a precio de mercado.

• Capital natural: fuentes de energía (petróleo, gas y carbón), minerales (incluyendo diez categorías), tierra fértil (para el cultivo y para pasturas), bosques y áreas protegidas. El capital natural se mide como la suma del valor de las rentas generadas durante la vida de un activo.

• Capital humano: el valor de las habilidades, la experiencia y el esfuerzo del trabajo de la población a lo largo de su vida desglosada por sexo y por situación laboral (empleado, autónomo). El capital humano se mide como el valor de las ganancias a lo largo de la vida de una persona.

• Activos extranjeros netos: la suma de los activos y pasivos externos de un país; por ejemplo, la inversión extranjera directa o las reservas monetarias.

De esta manera, el nivel de desarrollo económico de un país está estrechamente relacionado con la composición de su riqueza nacional.

Según el Informe del BM, la riqueza mundial creció un 66% de 1995 a 2014, pero lo hizo de forma desigual: la riqueza per cápita en los países de altos ingresos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) es 52 veces mayor que la de los países de ingresos bajos.

En el mundo, el capital humano representa dos tercios de la riqueza total, constituyéndose, así, como el componente más importante. En el caso de América Latina, el capital humano conforma el 60% de su riqueza, mientras que el 24% es capital producido y el 18% es capital natural.

Pero a pesar de que la gran riqueza de las naciones está en su gente, en la actualidad las mujeres representan menos del 40% de la riqueza del capital humano mundial debido a menores ingresos, menor participación laboral y menos horas promedio de trabajo. Una mayor paridad de género podría generar un aumento del 18% de la riqueza, señala el estudio.

Por su parte, los recursos renovables, la tierra agrícola, los bosques y las áreas protegidas, pueden producir beneficios a perpetuidad si se los gestiona de manera sostenible. En países de bajos y medianos ingresos, como es el caso de América Latina y el Caribe, el valor de los activos renovables se duplicó con creces, manteniéndose al día con el crecimiento de la población en promedio.

A diferencia de los recursos renovables, el capital natural no renovable, como los combustibles fósiles y los minerales, ofrecen una única oportunidad para financiar el desarrollo mediante la inversión de rentas de recursos. Es decir, solo se pueden reinvertir una sola vez, ya que el capital natural está agotado.

El capital natural tiene mayor preponderancia en los países de ingresos bajos (representaba el 47% de su riqueza en 2014). Pero hacerse rico no tiene que ver con liquidar los activos naturales para crear otros activos: el capital natural por persona en los países de ingresos altos de OCDE fue tres veces mayor que en los países de ingresos bajos en 2014, aunque la participación del capital natural en los países de altos ingresos de la OCDE fue solo del 3%.

Casi dos tercios de los países que han tenido ingresos bajos desde 1995 se clasifican como países ricos en recursos o países frágiles o en conflicto, o ambos. Esto demuestra que los recursos naturales por sí solos no pueden garantizar el desarrollo: se necesitan instituciones sólidas y un buen gobierno para garantizar que las rentas se reinviertan y no se utilicen por completo para el consumo.

Debido a esto, el estudio afirma que, dado que la composición de la riqueza cambia con el desarrollo económico, los países deben administrarla como una cartera de activos. El crecimiento se debe en parte al uso más eficiente del capital natural y a la inversión de las ganancias de las fuentes de capital natural, como los minerales, en infraestructura y educación. Justamente, esta inversión da como resultado un crecimiento de la riqueza total. 

El estudio es concluyente: el PIB no lo es todo. Esta medida deja afuera valiosos recursos de los países y la manera en que se invierte. La riqueza debe usarse como un indicador de sostenibilidad en los países.

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Davos. 22 de enero de 2018. Por Redacción Ecos. Foto: M. Wondimu Hallu.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) informó con ocasión del Foro Económico Mundial en Davos, que ha revisado al alza, de un 3,7 a un 3,9%, su previsión de crecimiento económico en el mundo, tanto para este año como para 2019.

El FMI cree que el actual auge económico en Europa y Asia, así como la reforma fiscal en Estados Unidos darán un mayor impulso al crecimiento en el mundo.

Este organismo multilateral mantiene sus previsiones de crecimiento para América Latina en 2018 en el 1,9 % y ha elevado dos décimas las de 2019, hasta el 2,6%, por la consolidación de la recuperación en Brasil y las mejores perspectivas en México. 

En su actualización del Informe "Perspectivas Económicas Globales", presentado en el marco del Foro Económico Global de Davos (Suiza), el FMI cifra el crecimiento estimado de Brasil en el 1,9 % para 2018, cuatro décimas más que su anterior pronóstico y el de México en el 2,3 %, también cuatro décimas por encima de lo calculado en octubre.

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Maracay, 13 de enero de 2018. Por Felicia Saturno Hartt. Foto: CrytoEconomy.- La Blockchain es una de las opciones que el universo digital aportará a diferentes sectores económicos y financieros este 2018.

Los avances en las investigaciones de su impacto y valor agregado, tomando en consideración que la Blockchain es una lista inmutable de registros de transacciones que está replicada en múltiples entidades, la está haciendo muy atractiva para sectores que requieren versatilidad en sus estrategias y operaciones.

Originalmente se había adaptado como base del Bitcoin y se usó en otras criptomonedas, pero su uso podría escribir un nuevo hito en la historia tecnológica de la próxima década.

Entre los hitos recientes se encuentran de la Blockhain se puede mencionar el interés generado por las criptomonedas y las ICOs, la explosión del ecosistema Ethereum, el debut de Japón como primera Gran Economía en aceptar al Bitcoin como un instrumento oficial de pagos, la emisión de los primeros futuros del Bitcoin por parte de la Chicago Mercantile Exchange, el estudio por parte de una veintena de países para emitir sus propias criptomonedas, la preparación de grandes bancos y corporaciones para la masificación de aplicaciones basadas en la Blockchain y el avance para el respaldo monetario de criptomonedas más allá de la Tecnología.

Según investigadores asociados al Foro de Davos, se espera que, en 2018,  se desarrollen aplicaciones basadas en la Blockchain para los siguientes 10 rubros bancarios, financieros, gubernamentales, actuariales, investigativos, entre muchos otros:

1. Servicios Bancarios – Pagos y servicios mercantiles, intercambio de divisas y transacciones internacionales, incluyendo remesas.

2. Servicios Financieros – Plataformas para préstamos, monederos digitales, pagos peer-to-peer, gestión de activos, seguros de todo tipo

3. Levantamiento de Capital – Plataformas para Crowdfunding y emisión de ICOs

4. Contratos Inteligentes – Auto ejecutables y complementados por el aprendizaje automático.

5. Gestiones Diversas – De Identidad, de Seguridad, Certificaciones y Credenciales, principalmente mediante el uso de Ethereum.

6. Aplicaciones de Gobierno – Votaciones y referendos, legislación, eliminación de burocracia, ciudades inteligentes y acceso a servicios electrónicos gubernamentales.

7. Descentralización de Mercados – Incluyendo la evolución de la Economía Colaborativa

8. Cadenas de Suministro – Internet de las Cosas (IoT), principalmente a través de IOTA.

9. Almacenamiento de Datos - Descentralización de servidores en la nube, registro de bienes raíces y otras propiedades, aplicaciones de salud.

10. Plataformas de Predicción y Consumo de Contenido – Juegos de azar, Paywalls.

Estas aplicaciones tienen en común que: a) Se requiere un libro de registro; b) Existe diferentes interesados en ver o modificar dicho registro; c) No hay un tercero de confianza irrebatible; d) Los diferentes actores no se conocen y; e) Se requiere una verificación pública. 

Sin estas premisas, es mejor construir bases de datos, en vez de hacer aplicaciones basadas en la Blockchain. Una decisión importante sería, para el sector gubernamental, porque el Blockhain contribuiría a la verificación publica de escenarios como las elecciones, referendas, licitaciones, etc.

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Bogotá, D.C, 20 de abril de 2018.-El presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Orlando Velandia, se convirtió en uno de los gestores de la recuperación de la industria petrolera. Diálogo con comunidades, preservación ambiental, acercar a los empresarios para que inviertan en Colombia y contribuir al desarrollo del Acuerdo de Paz, son los principales objetivos de su gestión.

La industria ha tenido que asumir nuevos desafíos. Uno de los principales, quizás, es la búsqueda de un camino en el que se puedan conciliar los intereses del Gobierno central y los de las comunidades en las regiones.

Eso lo sabe Orlando Velandia, quien sostiene que varios factores han motivado el descontento en algunas comunidades. Algunos, dice, suelen estar basados en mitos, pero otros tienen sustento. Para resolver el dilema que hay detrás, su apuesta ha sido dialogar. “Nos hemos sentado a escuchar sus preocupaciones como nunca antes y hemos desarrollado una estrategia territorial”, asegura. “Las estamos involucrando más en los procesos para que sientan los beneficios”.

¿Cuál es el panorama de los hidrocarburos de Colombia para los próximos 10 años?

El proceso de paz nos va a ayudar a desarrollar mucho de lo que no hemos podido evaluar ni conocer. Las zonas donde hubo conflicto tienen los mejores prospectos para encontrar hidrocarburos: toda la cuenca de los Llanos, la región del Catatumbo y la del Caguán-Putumayo. El acuerdo con las Farc y los avances del diálogo con el Eln nos van a permitir evaluar el potencial de hidrocarburos de esas regiones. Una vez logremos eso y hayamos superado algunas dificultades con las comunidades, involucrándolas en la toma de decisiones a través de un diálogo informado, vamos a estar en un mejor escenario. Sumado a lo que hoy conocemos y a nuestros potenciales hidrocarburíferos en el off shore, esto permitirá un importante avance de la industria. Eso garantiza un aporte muy significativo a nuestras finanzas públicas y, por ende, al desarrollo social del país.

En los últimos meses hemos visto un gran movimiento ciudadano y comunitario en contra de algunos proyectos mineros y de hidrocarburos. ¿Cuál es su lectura de este fenómeno?

Hay una mezcla de factores que están motivando el inconformismo de las comunidades. Hay desde temas laborales y ambientales hasta demanda de bienes y servicios y asuntos económicos. Además, por la caída de precios y por la baja producción en algunas regiones, algunas comunidades sienten hoy que no están recibiendo los recursos de regalías que recibían años atrás. Muchas quieren que haya una mejor distribución de la renta petrolera. Lo que hemos hecho es no rehusarnos al diálogo con las comunidades. Este año nos hemos sentado a escuchar sus preocupaciones. Muchas de ellas son mitos, otras tienen asidero. A esas hay que buscarles solución. Desde el Gobierno vamos a encontrar todos los mecanismos necesarios para que las comunidades se sientan más involucradas en los procesos; para que sientan más los beneficios.

¿Cuál cree que es el mejor camino para resolver el dilema del suelo en manos de entidades territoriales y el subsuelo en manos de la Nación?

El diálogo y la búsqueda de intereses comunes es lo que nos debe motivar. No nos podemos dar el privilegio de tener potencial de recursos en el subsuelo de las regiones y no aprovecharlos. Pero hay que hacerlo de forma óptima, sostenible y socialmente posible, es decir, las comunidades deben sentir esos beneficios. La industria hidrocarburífera no riñe con el desarrollo de otros sectores cuando se hace bien. Y lo que hemos demostrado en 100 años es que, salvo casos excepcionales, las cosas se han hecho de manera correcta. Hay que lograr unas reglas claras del juego y buscar una conciliación entre los intereses del Gobierno Nacional y los de las comunidades. El aprovechamiento de esos recursos repercute en que podamos tener más y mejores escuelas y mejor infraestructura vial. A veces, en las regiones, piensan que esos recursos van para otra bolsa, pero no es así. De lo que se transfiere a través del sistema general de participaciones, el 25 % es financiado por la industria petrolera. No hay ninguna economía en el mundo que se dé el lujo, de la noche a la mañana, de sustraer el 25 % de sus ingresos y mantener el mismo nivel de gasto social.

La última década estuvo caracterizada por una bonanza de las materias primas. A los ojos de algunos expertos, el país no supo manejarla y hoy está sufriendo las consecuencias. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Cree que no supimos aprovechar ese auge?

Cometimos el error de no haber entendido que estos recursos son finitos en el tiempo y de no haberlos aprovechado para el desarrollo de otras actividades económicas. Pero este gobierno apostó en 2010 por una reforma que tenía un componente fundamental: el ahorro. Es un activo importante, a veces cuestionado por los gobiernos regionales, pero el Gobierno está convencido de que hay que ser responsable en el manejo de sus finanzas en el mediano plazo. Aquella reforma apuntaba a que hiciéramos proyectos que impactaran las regiones y a que también hubiese inversión en ciencia y tecnología, donde antes había un gran déficit. Haber destinado el 10 % de los ingresos del sistema general de regalías para financiar proyectos de ese tipo, es apuntarle a reinvertir estos recursos para el fortalecimiento de otros sectores, sobre todo el del conocimiento y el del desarrollo tecnológico.

¿Qué tan lejos o cerca estamos de un problema de desabastecimiento interno?

En materia de hidrocarburos tenemos un horizonte de suficiencia de unos cinco años. En la medida en que esos precios aumenten, podremos incorporar a nuestra caja de reservas muchos de los recursos que nosotros llamamos “contingentes”. Con el mejoramiento de precios que hemos tenido este año, vamos a poder extender nuestra autosuficiencia por uno o dos años más.

¿Cómo se ha visto reflejado este escenario en las inversiones extranjeras?

El año pasado tuvimos inversiones por US$1.900 millones. Este año crecieron 35 %. Estuvimos cerca de los US$3.000 millones y el año entrante tenemos previsto alcanzar los US$4.000 o US$4.500 millones. Es decir, vamos en una tendencia creciente de la inversión. En la medida en que se mantenga un buen nivel de precios, de que mejore nuestro nivel de tecnología para obtener más recursos y de que las comunidades nos faciliten hacer el trabajo, estas inversiones contribuirán a mejorar nuestra productividad y a extender el horizonte de autosuficiencia.

¿Cómo ha evolucionado la discusión sobre permitir o no “fracking” en Colombia? ¿En qué punto estamos hoy?

Desde el 2006 estamos evaluando condiciones para saber si tenemos esos recursos, si son extraíbles y si las tecnologías de estimulación hidráulica son aplicables a nuestros yacimientos. Algunos dicen que deberíamos declarar la moratoria, pero no creo que haya un país que haya tenido una moratoria más larga que Colombia. Llevamos 10 años estudiando el proceso. Además, estamos haciendo un plan de alistamiento de las condiciones ambientales que se deben garantizar y de la expedición de la normatividad. En eso estamos trabajando con el Ministerio de Ambiente, la academia, los gremios y las comunidades. El país puede tener la tranquilidad de que esta tecnología nos permitirá aprovechar muchos recursos y que no atentará contra el entorno ambiental. Cada paso que damos lo hacemos pensando en que debemos garantizar la protección de los ecosistemas.

¿Nos podría explicar de qué manera la ANH ha integrado los debates ambientales en su operación?

Aunque no somos autoridad ambiental, sí tenemos la obligación de hacerles seguimiento a los compromisos que las compañías establecen en sus licencias ambientales y en su contrato con la ANH. Lo que estamos haciendo es acompañar a las autoridades correspondientes, a la ANLA y a las corporaciones autónomas desde el punto de vista técnico. A la ANLA, además, la acompañamos con recursos para que hagan un mejor trabajo. Nosotros no vamos a ofertar áreas con restricciones o zonas con una sensibilidad ambiental. Eso es parte del pasado.

Después del Acuerdo de París sobre cambio climático nos estamos moviendo a un mundo cada día menos dependiente de hidrocarburos. ¿Cómo se ha planteado este debate dentro de la ANH? ¿Qué perspectivas ve a corto y mediano plazo?

El país no ha sido indiferente a esta tendencia mundial de buscar la sustitución de los combustibles fósiles. Hemos creado los mecanismos necesarios para incentivar el desarrollo de proyectos de generación de energías con recursos renovables y mucho más amigables con el medio ambiente. La canasta energética de Colombia es una de las más limpias del continente y del mundo. Lo que sistemáticamente debemos hacer es ir pensando en cómo equilibrar esa canasta y en buscar el camino para ser menos dependientes de los combustibles fósiles. Pero, por ahora, tenemos que seguir desarrollando la industria hidrocarburífera por un aspecto fundamental: el tema fiscal. Nuestras finanzas hoy dependen de los hidrocarburos. Para que eso no siga sucediendo, tal vez debamos hacer unos ajustes a nuestro modelo económico, que tardarán años o décadas.

Esta semana el presidente del Banco Mundial aseguró que después de 2019, salvo algunas excepciones, no financiará más proyectos de extracción de hidrocarburos. ¿Cómo incide este anuncio en Colombia?

Las compañías con presencia en Colombia tienen una solvencia financiera muy importante. No tenemos una evaluación pero, en principio, creemos que no va a impactar. No creo que a Ecopetrol y a las cuatro o cinco compañías operadoras que tienen gran parte de la producción de los campos les preocupe ese anuncio. Eso nos deja tranquilos. Quizás afecte a algunas compañías que puedan depender de esta financiación, pero el efecto es marginal en Colombia.

¿Cuál cree que es el mayor logro de la ANH en el último año?

Hemos logrado un proceso de mejor relacionamiento con las comunidades. Tanto ellas, como los gobiernos territoriales y la industria, han reconocido el importante papel que ha desempeñado la ANH a través de la estrategia territorial. Hemos hecho mucho más efectivo el aporte social y económico de la industria en las regiones. Hoy escuchamos mucho más a las comunidades. El otro punto clave es que hemos generado confianza en la industria insistiendo en que esta es una entidad técnica y seria. Eso lo reconoce el sector. En esos dos frentes vamos a seguir fortaleciéndonos. Es lo que nos ha permitido reactivar la industria.

¿Cuál cree que debería ser un tema de discusión del sector en esta campaña presidencial?

No podemos eludir de la discusión el aporte que hace esta industria a la economía. La buena salud de las finanzas públicas pasa por la buena salud de la industria petrolera. Es posible que algunos cuestionen el modelo económico. Pero la foto de hoy es esa. Tenemos una gran dependencia. Y tenemos que ser responsables a la hora de formular políticas, porque no se puede sustituir de la ecuación fiscal, de la noche a la mañana, una actividad que aporta el 40 % de las exportaciones, el 25 % de los ingresos fiscales y que financia más del 40 % de la inversión social en los territorios. Pensar en que este país puede vivir, de repente, sin el desarrollo de esta industria, amerita un juicio más racional.

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Bogotá, D.C. 16 de abril de 2018. Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Reuters.- Uno de los principales temas de debate de la próxima Cumbre del Fondo Monetario Internacional (FMI), a realizarse en Washington, es la brecha entre ricos y pobres, la cual va en aumento en diversos países. Desde hace algún tiempo, los economistas investigan sobre sus consecuencias.

El FMI, al que se le reprocha a menudo aumentar la Desigualdad económica, por sus políticas únicamente de corte financiero y no socioeconómico, en este momento, advierte sobre las consecuencias negativas de dicha brecha.

El Club de Países Industrializados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) evalúa la situación de forma similar, pero esta vez no argumentan política, sino económicamente.

"Si aumenta la Desigualdad en los ingresos, el crecimiento económico descenderá", según un estudio de la OCDE. Los investigadores de esa organización estimaron las pérdidas por la reducción del crecimiento en un 8,5% del Producto Interior Bruto (PIB) global en los últimos 25 años.

Para Alemania, el Instituto de Investigación de Berlín (DIW), en un estudio encargado por la Fundación Friedrich Ebert, cifró las pérdidas en 40 mil millones de euros.

Esos resultados hicieron que los defensores de la redistribución económica tuvieran motivos de sobra para la esperanza: finalmente, la evidencia parecía mostrar que la lucha contra la Desigualdad no solo es ética o políticamente necesaria, sino también económicamente sensata.

"Si fuera así, entonces todas las personas razonables tendrían que estar a favor de una mayor redistribución", dijo Holger Stichnoth, coordinador del grupo de investigación International Distribution Analyses en el Centro de Investigación Económica Europea (ZEW), en Mannheim. "Sería demasiado bueno para ser verdad", añadió.

Las críticas de dicho ámbito profesional a la metodología de los estudios, los datos y los períodos estudiados no se hicieron esperar. "Finalmente, no está claro si realmente hay una conexión positiva, negativa o nula" entre la Desigualdad y el crecimiento económico, sentenció Stichnoth.

Sin embargo, el debate aún no ha finalizado. Recientemente, los investigadores del FMI siguieron analizando resultados pasados e intentando identificar el punto exacto en el que la Desigualdad tiene un impacto negativo sobre el crecimiento.

No hay dudas entre los economistas sobre ciertos hallazgos. Por ejemplo, que las familias con bajos ingresos invierten menos en educación y, por lo tanto, tienen aún menos oportunidades en un mercado laboral que requiere trabajadores cualificados.

Como tampoco hay dudas de que la Desigualdad ha aumentado en la mayoría de los países. El FMI califica este fenómeno como "uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo". La brecha entre ricos y pobres, en sus 35 estados miembros, es "la mayor en 30 años", según la OCDE.

A nivel mundial, el desarrollo es similar. "La Desigualdad en los ingresos ha aumentado en las últimas décadas en casi todas las regiones del mundo", según el informe World Inequality Report 2018, en el que también colaboró el economista francés Thomas Piketty. La brecha económica sigue siendo estable en lugares donde siempre ha sido "extremadamente alta": en Oriente Próximo, África subsahariana y Brasil.

Entonces, ¿no hay ninguna esperanza de que esa situación cambie? ¿Los ricos se enriquecerán aún más y los pobres serán cada vez más pobres? El investigador de distribución Stichnoth no está de acuerdo: "A nivel mundial, los países que solían ser muy pobres se han recuperado mucho en los últimos 30 años". En China e India, la Desigualdad entre ricos y pobres es enorme. Y sin embargo, la brecha de ingresos de estos países, en comparación con EE. UU. o Europa, ha disminuido.

Esto también lo muestra el Coeficiente de Gini, un indicador numérico de Desigualdad. Teóricamente oscila entre cero (todos tienen la misma cantidad) y 100 (uno lo tiene todo). A nivel mundial, por última vez, estuvo situado en 65, una mejora significativa, según un estudio del Peterson Institute for International Economics (PIIE). Este hecho es una consecuencia del crecimiento económico de muchos países, que fueron en su momento pobres, sobre todo en Asia. De acuerdo con ese coeficiente, para 2035, la Desigualdad global podría reducirse aún más, a 61.

Entonces, en 2035, el índice global sería significativamente más alto que en determinados países tomados individualmente, como Alemania (29), EE.UU. (39) o China (47).

Si la Desigualdad global disminuyera "se trataría solo de un pequeño consuelo para aquellos que no tienen ningún beneficio (del crecimiento económico)", explicó Stichnoth. Según él, esos sectores serían los ingresos bajos y medios en Europa y EE.UU. Globalmente, pueden ser ricos, pero sus ingresos han aumentado o poco o nada, según el Informe sobre la Desigualdad Mundial. 

 

El aumento de la Desigualdad Global es también una de las posibles explicaciones para el surgimiento del Populismo, el Nacionalismo y el Proteccionismo. "Los ciudadanos pueden perder la confianza en las instituciones, lo que mina la cohesión social y la fe en el futuro", escriben los investigadores del FMI.

 

La cuestión es si los gobiernos podrán contrarrestar esta tendencia, ya que con frecuencia carecen de medios. Además, casi todos los países han privatizado gran parte de sus propiedades públicas desde los años ochenta. "Los países se hicieron más ricos, pero los gobiernos, al contrario, más pobres", de acuerdo al Informe sobre la Desigualdad Mundial. Esto limita su ámbito de acción en la lucha contra la Desigualdad.

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Bogotá, D.C. 10 de abril de 2018. Por Redacción Ecos. Foto: China News.- Los conflictos comerciales entre EE.UU y China tienen un nuevo capítulo. El país asiático denunció ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por la decisión de la administración del mandatario estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles al acero y al aluminio chinos, según un documento publicado por el propio organismo.

Las autoridades de Pekín piden en concreto "la apertura de consultas con el gobierno de EE.UU." sobre "algunas medidas contra los productos de acero y aluminio", indica el texto.

Las consultas son la primera etapa en el proceso de resolución de diferendos que establece la OMC y que puede durar años. "China espera la respuesta de EE.UU. a la demanda y desea que se fijen una fecha y un lugar mutuamente aceptables para las consultas", indicó el documento publicado por la OMC.

Asimismo, en el documento, China recuerda que "EE.UU. impuso un derecho de importación adicional del 25% y del 10% respectivamente en algunos productos de acero y de aluminio".

Los aranceles se aplican a todos los países del mundo excepto Canadá, México, Australia, Argentina, Corea del Sur, Brasil y la Unión Europea, recuerda China en su documento y empezaron a aplicarse el 23 de marzo de 2018.

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Bogotá,D.C, 25 de marzo de 2018. Por Ómar G. Ahumada Rojas. Foto ECOS.- Con un barril de petróleo Brent (referencia de Europa) que este martes está en 70,1 dólares, cifra 2,5 veces superior al nivel más bajo que tuvo hace dos años (27,8 dólares el 20 de enero del 2016) por el desplome en su cotización, el Gobierno está llamando al orden a las diferentes petroleras que operan en el país, para que realicen las inversiones a las que se comprometieron en las rondas petroleras del 2012 y del 2014, respectivamente.

Para tal fin, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) adelanta una exhaustiva revisión a los contratos de exploración y producción firmados con ocasión de esos dos procesos competitivos y está comenzando a declarar incumplimientos en algunos casos, porque el dinero que las firmas dijeron que iban a ejecutar no lo han inyectado, específicamente, en la perforación de pozos exploratorios, que es la que confirma o descarta el potencial de las áreas asignadas.

En diálogo con EL TIEMPO, el presidente de la entidad, Orlando Velandia Sepúlveda, reveló que en dichas rondas se asignaron en el pasado 76 bloques, de los cuales efectivamente solo siete están operando, lo que significa que ni el 10 por ciento de las áreas ha tenido la inversión prometida.

Así respondió el funcionario a recientes comentarios de la industria sobre las mayores exigencias en el proceso de asignación de áreas en la cuenca Sinú-San Jacinto (Córdoba, Sucre y Bolívar) –que está en marcha– para el que se presentaron solamente seis firmas, luego de que al lanzamiento fueron 21 directivos petroleros. “Uno va aprendiendo de las experiencias y en las rondas del 2012 y del 2104 vinieron muchas compañías que tenían una muy buena capacidad financiera, pero poco interés real y efectivo de explorar. Y lo tengo que decir: en la mayoría de los pozos, ni el 10 por ciento de los contratos materializaron las inversiones en las dos rondas”, agregó.

En las revisiones que está haciendo, la ANH ha encontrado que algunas empresas han argumentado problemas con las comunidades y con la licencia ambiental, sobre los cuales la entidad está verificando en qué casos esta situación es real y en cuáles no. “Estamos verificando la veracidad de la información y el estado de las licencias ambientales. De lo contrario, estamos comenzando a declararles el incumplimiento a algunas compañías”, reiteró el funcionario.

No obstante, recalcó que en la mayoría del sector se viene reactivando la inversión y eso se vio en que en el 2017 hubo 54 pozos exploratorios, frente a 21 del 2016.

En la mayoría de los pozos, ni el 10 por ciento de los contratos materializaron las inversiones en las dos rondas

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Más exigencia

Sobre las causas de esa situación, Velandia sostiene que en el pasado los programas exploratorios eran poco exigentes y muchas firmas se presentaron, pero varias no tenían el interés efectivo de producir y ahora lo que se necesita son compañías de mejor calidad y que operen los campos.

“Estamos presionando a las compañías que llevan años sin actividad a que nos devuelvan los campos o a que hagan las inversiones”, señaló al recalcar que la excusa de los bajos precios ya no es válida.

Debido a este precedente, para el proceso Sinú-San Jacinto se exigió un compromiso mínimo en la inversión adicional que ofrecen las petroleras, que la mayoría de veces define al adjudicatario del área.

Adicionalmente, la ANH le da los últimos ajustes al registro de empresas, a fin de lanzar, al finalizar el primer semestre, el proceso competitivo permanente, que saldrá mínimo con otras 20 áreas, cuyos tamaños estarán entre las 50.000 y 60.000 hectáreas.

 

Para el próximo consejo directivo de la ANH se prevé tener listo el reglamento e inmediatamente se publica el listado de áreas.

Para este proceso, la ANH revisa si mantiene el requisito mínimo de inversión adicional. De otra parte, Velandia Sepúlveda dijo que sin contar los dos problemas del mes pasado en el Meta, la producción de crudo habría estado cercana a los 900.000 barriles, pues el mayor precio es un jalonador directo e inmediato para las empresas.

En abril, las reglas para el ‘offshore’

¿Por qué ha tardado la minuta de exploración en el mar?

El tiempo que hemos empleado es porque las mismas empresas han pedido espacios, tiempo y mesas de trabajo. La preocupación que tenemos es que las cosas nos queden bien hechas. Lo fundamental es que las empresas vean que están los elementos regulatorios para que puedan tener la tranquilidad de invertir en el país. Esperamos que el próximo mes de abril, a mediados, la minuta definitiva esté aprobada por el Consejo Directivo.

¿Qué cambios trae?

Cambian los períodos de exploración y producción. Además, inicialmente no contemplaba el tribunal de arbitramento, casi el punto de mayor discusión de las empresas. Afortunadamente, se logró un término adecuado, es decir, contemplar ya la posibilidad de esa herramienta, para resolver diferencias en los contratos.

¿Y los tiempos?

Teníamos 30 años, de los cuales eran 6 de exploración y 24 de producción. Ahora serán 9 años de exploración y 30 de producción, pero incorporamos un elemento, y es que esos 30 años los contamos desde la declaración de comercialidad, porque entendemos que todavía no está la infraestructura de transporte. A partir de ese momento, tendrá hasta cinco años para hacer esos desarrollos.

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Bogotá, D.C, 13 de marzo de 2018.- Redacción Ecos. Foto Revista Dinero.- Así lo determinó Zonamerica, el parque de negocios y tecnología situado en Uruguay, destacando que Colombia ha venido presentando un crecimiento económico paulatino pero con un gran impacto.

Zonamerica anota en dicha apreciación que el Valle del Cauca, departamento al Sur Occidente del país, se posesiona como una región dinámica y atractiva para atraer Inversión Extranjera Directa en Latinoamerica.

El parque de negocios y tecnología de Uruguay donde 24 países ponen la lupa para la inversión, señalaron que Colombia es un destino para la inversión en sectores como servicios empresariales, financieros, cosméticos, alimentación, entre otros.

Los campos económicos que más aportaron fueron transportes, almacenamiento y comunicaciones con una inversión total de 3.465 millones de dólares, seguido del sector petrolero con 3.458 millones de dólares y servicios financieros y empresariales con 1.662 millones de dólares.

Señala Zonamerica que Colombia se encuentra en el tercer puesto de los principales países receptores en Latinoamérica y que el Valle del Cauca ha venido presentando un crecimiento económico paulatino pero con un gran impacto, aportando en la actualidad el 10% del PIB nacional.

Adicionalmente se encuentran 150 multinacionales que han escogido al Valle por razones de ubicación estratégica, infraestructura vial y aeroportuaria, recurso humano capacitado y un sólido tejido empresarial.

“La región cuenta con más de 13 mil estudiantes universitarios, el 64% de los alumnos vallecaucanos se gradúan en programas relacionados con el sector de servicios y el 80% de las personas que trabajan en este sector tienen entre 18 y 35 años”, afirmó la firma.

Estas cifras fueron las razones por las que la zona franca de servicios de Uruguay se instalara en la ciudad de Cali. “Invertimos en Colombia porque consideramos que nos permite pensar en operaciones de gran escala. Zonamerica en Cali impulsará el progreso y otorgará mayores oportunidades de desarrollo en la región”, señaló Jaime Miller CEO de Zonamerica.

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Bogotá, D.C, 26 de febrero de 2018. Texto revista Dinero. Foto Ecos.-Con mejores precios del petróleo, la ANH se alista para nuevas rondas y para capitalizar los cambios contractuales que se hicieron en épocas de vacas flacas.

El aumento en los precios del petróleo se ha convertido en la mejor noticia para la economía colombiana a comienzos de 2018. Sin embargo, algunos analistas han sido críticos y consideran que esta tendencia es coyuntural y que el país tiene que desarrollar una estrategia para no caer de nuevo en una enfermedad holandesa que agrave la crisis de la industria y el agro.

Dinero conversó con Orlando Velandia, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), quien explica la estrategia y cuáles son sus preocupaciones.

¿Cuál es el precio ideal para el crudo colombiano?

Arriba de US$50 está bien. 80% de nuestros campos tienen costos por debajo de US$42.

¿Qué pasó cuando se derrumbaron los precios?

Tomamos las medidas en el momento justo. En el plan de desarrollo 2015-2018 se nos dio la posibilidad y facultades de flexibilizar los contratos petroleros. Eso nos permitió tomar una serie de medidas.

¿En qué consistieron?

En flexibilizar los tiempos para que las compañías cumplieran los compromisos contractuales, también existe la posibilidad del traslado de sus obligaciones entre bloques de la misma compañía y flexibilizar un tema de garantías. Ello no desmejora las condiciones económicas del contrato.

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¿Qué efecto tuvieron?

El primer efecto fue que más de 120 contratos se acogieron a esas medidas de unos 360 que están vigentes y logramos salvar inversiones por más de US$1.200 millones. Me refiero a mantener viva la obligación.

¿Cómo se materializaron?

En 2016, Colombia cayó y tocó fondo y solo hicimos 21 pozos exploratorios. Como el compromiso era ampliar unos meses los términos para que ejecutaran, a partir del segundo semestre de 2016 comienza una recuperación en el precio. Por eso pasamos de 21 a 54 pozos en 2017. Y de tener 27 taladros en campo operando pasamos a más de 120 en 2017. Lo peor que hubiera podido pasar es que nos hubiera cogido la recuperación de precios de 2017 sin contratos.

¿Por qué?

Hoy estaríamos ofertando áreas para entregar esos contratos. Y en eso se pueden perder años. Mire lo que ganamos en tiempo. Estaríamos empezando ‘a calentar’ áreas, ofertarlas y reasignar 100 contratos.

¿Y las inversiones en 2017?

En 2017 las inversiones llegaron a US$4.000 millones en el sector, cuando en 2016 fueron de US$1.900 millones. El objetivo era que la gente no se fuera con precios caídos.

¿Cuáles son las metas para 2018?

Si se mantienen los precios, llegar a 65 pozos exploratorios; en producción estar por encima de 860.000 barriles y en inversión llegar a los US$5.000 millones.

¿Se han vendido bloques?

En algunas compañías sí, pero no fue muy generalizado. Es un negocio entre privados, pero la agencia tiene que autorizar la operación. No fueron más de diez.

¿Qué pasó con los off shore?

Es tal vez de lo más rescatable en épocas de bajos precios, pues no hubo ninguna cuenca frontera en el mundo que haya hecho tanta inversión exploratoria como la que se hizo en el caribe colombiano. Hicimos, desde 2013, más de 120.000 kilómetros de sísmica en esa zona, lo que no habíamos hecho en toda la historia del Caribe colombiano.

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Pero la duda es el costo de sacar esos recursos…

Hay una cosa cierta: no basta con encontrar el hidrocarburo, también hay que mirar si es rentable, de lo contrario se pueden quedar allá atrapados. El gas que está allí es aprovechable si se dan varios elementos. Lo primero, que el país dé claras señales contractuales y fiscales para que se viabilice ese negocio. Por ejemplo, permitir que se estructuren y se unan varios descubrimientos para hacer evaluaciones económicas. Lo segundo es dar las señales fiscales y allí viene la aprobación de las tres zonas francas para el off shore que también manda una señal fiscal. Otro factor es revisar los términos de la minuta contractual, que es el proceso en el que estamos hoy.

¿Qué está pasando con los contratos en el sector?

Discutimos el reglamento de la contratación petrolera en Colombia y terminó con la promulgación del Acuerdo 2 de 2017.

¿Cuáles son los principales cambios?

Ajustarlos a la coyuntura de precios y hacer los derechos económicos más progresivos. Además, eliminamos la famosa tabla de precios unitarios.

¿Y las asignaciones?

Ese tema cambió. Veníamos manejando un esquema de rondas cada dos o tres años. Ahora es un esquema permanente de asignación. Un proceso competitivo pero permanente. En la medida en que nosotros vayamos actualizando nuestro mapa de tierras, avanzaremos en la asignación de nuevas áreas. El otro mecanismo excepcional es la asignación directa que estamos reglamentando.

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¿Qué ronda viene?

A mediados de marzo se cierra el proceso por las áreas del bloque Sinú - San Jacinto. En abril estaremos asignando los 15 bloques.

¿Qué esperan en inversión?

Los programas exploratorios mínimos más o menos exigen inversiones por unos US$300 millones.

Hay preocupación por temas como las consultas populares, las licencias ambientales y la seguridad física. ¿Qué está viendo allí el Gobierno?

Hemos avanzado en el tema ambiental, si llega la paz mejoraremos la seguridad física, pero hoy el tema social es el punto más crítico.

¿Qué hacer?

El argumento de la comunidad es que es un tema ambiental: van a acabar el agua, los recursos y no los queremos acá. Cuando uno se sienta con los ciudadanos lo que más les preocupa es el empleo, la demanda de bienes y servicios, las retribuciones económicas para su región y, finalmente, el tema ambiental. Si las motivaciones son esas, entonces hay que buscar los mecanismos para solucionarlas.

¿Y los no convencionales?

Se llama prospección en yacimientos en roca generadora y allí tenemos varias áreas ofertadas. No será una licencia para fracking, será una licencia para que busque yacimientos en roca generadora y determine qué mecanismo de estimulación requiere, no necesariamente tiene que ser fracking. Estamos viendo qué potenciales hay y qué técnica es la adecuada. Hay siete áreas que están en exploración en el Magdalena Medio y en el valle inferior del Magdalena.

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Bogotá, D.C. 17 de febrero de 2018. Por Redacción Ecos. Foto: Diario El País.- La industria de los hidrocarburos en Colombia ha generado excelentes noticias en los últimos meses, que generan expectativas muy positivas para el 2018, considerando lo que significa para las finanzas públicas.

Orlando Velandia Sepúlveda es una voz calificada de un sector estratégico para el futuro de Colombia y el Postconflicto, por ser el Presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Sus planteamientos pueden indicarnos cómo es la realidad del sector, las proyecciones de producción, las expectativas del mercado petrolero y la operatividad de la industria.

Primero que cualquier otra interrogante, Velandia Sepúlveda reporta el Balance del Sector de Hidrocarburos en el 2017: “Fue un año en el que hubo unas evidentes señales de recuperación. Los indicadores que tenemos que mirar son taladros, pozos exploratorios y producción. Después de un año crítico como 2016, donde había 27 taladros operando en actividades de exploración o en el desarrollo de campos, el año pasado terminamos casi con 130, significando un enorme aumento en este aspecto” afirma.

En cuanto a la producción, el Presidente de la ANH señala que el 2017 terminó “con más de 10.000 barriles de producción diaria, por encima de la meta fiscal, que eran 840.000 barriles diarios y se registró un promedio de 854.121 barriles”.

“Hubo una buena señal de recuperación, pero estábamos todavía en US$47 o US$48 por barril, pero al finalizar el 2017 y lo que vamos de 2018, tenemos precios por encima de los US$60”, especificó el alto funcionario.

En lo referente a las expectativas sobre la exploración, el titular de la ANH expresó que se espera “mantener una tendencia creciente en pozos exploratorios y nos hemos puesto una meta de 65, es decir, crecer casi un 20% respecto a los del año pasado, cuando tuvimos una clara recuperación, perforando 54 pozos al 31 de diciembre. Esto teniendo en cuenta que, en 2016, tuvimos 21 pozos, cuando en los buenos años, 2013-2012, superamos los 100”.

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Maracay, 4 de febrero de 2018. Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Enonomy Press.- La situación financiera y económica de las naciones y su complejidad ha promovido examinar los indicadores y parámetros de análisis de la productividad, la riqueza y el bienestar económico.

Se acostumbra a medir la actividad económica de un país basado en su Producto Interior Bruto (PIB), es decir, en todos los bienes y servicios producidos dentro de sus fronteras, restando lo traído del exterior. Pero no se considera lo que en verdad genera crecimiento económico sostenible: las personas que lo habitan y sus vastos recursos naturales.

Esta es la idea central de un nuevo Reporte del Banco Mundial, The Changing Wealth of Nations 2018, La Riqueza Cambiante de las Naciones 2018, que analizó la composición de la riqueza de 141 países en un periodo de 20 años.

En este sentido, las estimaciones de riqueza de las naciones estudiadas se calcularon de acuerdo con cuatro clases de activos:

• Capital producido: maquinarias, edificios, suelo urbano residencial y suelo urbano no residencial, todos medidos a precio de mercado.

• Capital natural: fuentes de energía (petróleo, gas y carbón), minerales (incluyendo diez categorías), tierra fértil (para el cultivo y para pasturas), bosques y áreas protegidas. El capital natural se mide como la suma del valor de las rentas generadas durante la vida de un activo.

• Capital humano: el valor de las habilidades, la experiencia y el esfuerzo del trabajo de la población a lo largo de su vida desglosada por sexo y por situación laboral (empleado, autónomo). El capital humano se mide como el valor de las ganancias a lo largo de la vida de una persona.

• Activos extranjeros netos: la suma de los activos y pasivos externos de un país; por ejemplo, la inversión extranjera directa o las reservas monetarias.

De esta manera, el nivel de desarrollo económico de un país está estrechamente relacionado con la composición de su riqueza nacional.

Según el Informe del BM, la riqueza mundial creció un 66% de 1995 a 2014, pero lo hizo de forma desigual: la riqueza per cápita en los países de altos ingresos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) es 52 veces mayor que la de los países de ingresos bajos.

En el mundo, el capital humano representa dos tercios de la riqueza total, constituyéndose, así, como el componente más importante. En el caso de América Latina, el capital humano conforma el 60% de su riqueza, mientras que el 24% es capital producido y el 18% es capital natural.

Pero a pesar de que la gran riqueza de las naciones está en su gente, en la actualidad las mujeres representan menos del 40% de la riqueza del capital humano mundial debido a menores ingresos, menor participación laboral y menos horas promedio de trabajo. Una mayor paridad de género podría generar un aumento del 18% de la riqueza, señala el estudio.

Por su parte, los recursos renovables, la tierra agrícola, los bosques y las áreas protegidas, pueden producir beneficios a perpetuidad si se los gestiona de manera sostenible. En países de bajos y medianos ingresos, como es el caso de América Latina y el Caribe, el valor de los activos renovables se duplicó con creces, manteniéndose al día con el crecimiento de la población en promedio.

A diferencia de los recursos renovables, el capital natural no renovable, como los combustibles fósiles y los minerales, ofrecen una única oportunidad para financiar el desarrollo mediante la inversión de rentas de recursos. Es decir, solo se pueden reinvertir una sola vez, ya que el capital natural está agotado.

El capital natural tiene mayor preponderancia en los países de ingresos bajos (representaba el 47% de su riqueza en 2014). Pero hacerse rico no tiene que ver con liquidar los activos naturales para crear otros activos: el capital natural por persona en los países de ingresos altos de OCDE fue tres veces mayor que en los países de ingresos bajos en 2014, aunque la participación del capital natural en los países de altos ingresos de la OCDE fue solo del 3%.

Casi dos tercios de los países que han tenido ingresos bajos desde 1995 se clasifican como países ricos en recursos o países frágiles o en conflicto, o ambos. Esto demuestra que los recursos naturales por sí solos no pueden garantizar el desarrollo: se necesitan instituciones sólidas y un buen gobierno para garantizar que las rentas se reinviertan y no se utilicen por completo para el consumo.

Debido a esto, el estudio afirma que, dado que la composición de la riqueza cambia con el desarrollo económico, los países deben administrarla como una cartera de activos. El crecimiento se debe en parte al uso más eficiente del capital natural y a la inversión de las ganancias de las fuentes de capital natural, como los minerales, en infraestructura y educación. Justamente, esta inversión da como resultado un crecimiento de la riqueza total. 

El estudio es concluyente: el PIB no lo es todo. Esta medida deja afuera valiosos recursos de los países y la manera en que se invierte. La riqueza debe usarse como un indicador de sostenibilidad en los países.

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Davos. 22 de enero de 2018. Por Redacción Ecos. Foto: M. Wondimu Hallu.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) informó con ocasión del Foro Económico Mundial en Davos, que ha revisado al alza, de un 3,7 a un 3,9%, su previsión de crecimiento económico en el mundo, tanto para este año como para 2019.

El FMI cree que el actual auge económico en Europa y Asia, así como la reforma fiscal en Estados Unidos darán un mayor impulso al crecimiento en el mundo.

Este organismo multilateral mantiene sus previsiones de crecimiento para América Latina en 2018 en el 1,9 % y ha elevado dos décimas las de 2019, hasta el 2,6%, por la consolidación de la recuperación en Brasil y las mejores perspectivas en México. 

En su actualización del Informe "Perspectivas Económicas Globales", presentado en el marco del Foro Económico Global de Davos (Suiza), el FMI cifra el crecimiento estimado de Brasil en el 1,9 % para 2018, cuatro décimas más que su anterior pronóstico y el de México en el 2,3 %, también cuatro décimas por encima de lo calculado en octubre.

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Maracay, 13 de enero de 2018. Por Felicia Saturno Hartt. Foto: CrytoEconomy.- La Blockchain es una de las opciones que el universo digital aportará a diferentes sectores económicos y financieros este 2018.

Los avances en las investigaciones de su impacto y valor agregado, tomando en consideración que la Blockchain es una lista inmutable de registros de transacciones que está replicada en múltiples entidades, la está haciendo muy atractiva para sectores que requieren versatilidad en sus estrategias y operaciones.

Originalmente se había adaptado como base del Bitcoin y se usó en otras criptomonedas, pero su uso podría escribir un nuevo hito en la historia tecnológica de la próxima década.

Entre los hitos recientes se encuentran de la Blockhain se puede mencionar el interés generado por las criptomonedas y las ICOs, la explosión del ecosistema Ethereum, el debut de Japón como primera Gran Economía en aceptar al Bitcoin como un instrumento oficial de pagos, la emisión de los primeros futuros del Bitcoin por parte de la Chicago Mercantile Exchange, el estudio por parte de una veintena de países para emitir sus propias criptomonedas, la preparación de grandes bancos y corporaciones para la masificación de aplicaciones basadas en la Blockchain y el avance para el respaldo monetario de criptomonedas más allá de la Tecnología.

Según investigadores asociados al Foro de Davos, se espera que, en 2018,  se desarrollen aplicaciones basadas en la Blockchain para los siguientes 10 rubros bancarios, financieros, gubernamentales, actuariales, investigativos, entre muchos otros:

1. Servicios Bancarios – Pagos y servicios mercantiles, intercambio de divisas y transacciones internacionales, incluyendo remesas.

2. Servicios Financieros – Plataformas para préstamos, monederos digitales, pagos peer-to-peer, gestión de activos, seguros de todo tipo

3. Levantamiento de Capital – Plataformas para Crowdfunding y emisión de ICOs

4. Contratos Inteligentes – Auto ejecutables y complementados por el aprendizaje automático.

5. Gestiones Diversas – De Identidad, de Seguridad, Certificaciones y Credenciales, principalmente mediante el uso de Ethereum.

6. Aplicaciones de Gobierno – Votaciones y referendos, legislación, eliminación de burocracia, ciudades inteligentes y acceso a servicios electrónicos gubernamentales.

7. Descentralización de Mercados – Incluyendo la evolución de la Economía Colaborativa

8. Cadenas de Suministro – Internet de las Cosas (IoT), principalmente a través de IOTA.

9. Almacenamiento de Datos - Descentralización de servidores en la nube, registro de bienes raíces y otras propiedades, aplicaciones de salud.

10. Plataformas de Predicción y Consumo de Contenido – Juegos de azar, Paywalls.

Estas aplicaciones tienen en común que: a) Se requiere un libro de registro; b) Existe diferentes interesados en ver o modificar dicho registro; c) No hay un tercero de confianza irrebatible; d) Los diferentes actores no se conocen y; e) Se requiere una verificación pública. 

Sin estas premisas, es mejor construir bases de datos, en vez de hacer aplicaciones basadas en la Blockchain. Una decisión importante sería, para el sector gubernamental, porque el Blockhain contribuiría a la verificación publica de escenarios como las elecciones, referendas, licitaciones, etc.

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