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“La palabra del Estado está empeñada en que el proceso se consolide y se cumpla”: Rodrigo Rivera

Bogotá, D. C, 13 de noviembre de 2017. Por Luis Fernando García Forero. Foto: Leonardo Vargas.- El Alto Comisionado de Paz, Rodrigo Rivera, está entregado a su función en todos los campos de la vida institucional colombiana. Mide y asume sus tareas en las regiones, pero también al frente en el Capitolio Nacional para sacar con éxito las iniciativas que implementan y desarrollan la arquitectura jurídica de la paz que debe ser aprobada por el Congreso de la República.

Entiende las controversias en torno a la paz, pero es optimista sobre el futuro de la Nación. Es consciente que la tarea para sacar adelante el posconflicto no es fácil. Defiende a capa y espada lo que se ha avanzado en el proceso que inició el Presidente Juan Manuel Santos. Sostiene que desarmar a 14 mil hombres de las Farc es algo que se creía impensable e imposible en las últimas décadas en Colombia.

Nos recibió en su despacho en Casa de Nariño luego de organizar y firmar documentos, recibir a actores diplomáticos interesados en el desarrollo del mejor futuro para Colombia: la paz, de eso nos respondió.      

ECOS: ¿Están estancados proyectos que implementan la paz en el Congreso por la falta de quorum?

RR: En el Congreso siempre ocurre así. Cuando vienen los debates más delicados siempre hay estos dramas. Al principio hay una especie de fuerza centrífuga, el riesgo de que todo fuera a naufragar, pero al final, una fuerza centrípeta, los líderes políticos vuelven a ejercer su responsabilidad, están a la altura del reto que tienen. El Congreso va a aprobar esta ley, va a salir mejorada, no nos debemos asustar porque la democracia funcione. Siempre he visto al Congreso tomando decisiones trascendentales por eso cumplirá con su responsabilidad.

ECOS. ¿Los excombatientes de las Farc deben pasar primero por la JEP y después hacer política. No hay claridad sobre el tema, hay desinformación?

RR: Debemos recordar que la Constitución este año fue modificada para establecer que los miembros de las FARC en este proceso tienen plena garantía de sus derechos políticos. Eso está en la constitución, no es el momento de discutirlo porque se recogieron compromisos que el Estado asumió frente a esa guerrilla cuando estaban armados para que entregaran las armas, dejaran de hacer daño y de recurrir a la violencia.

ECOS: ¿Es un mandato constitucional. Muchos colombianos no han tenido claridad sobre ese tema?

RR: Es un acuerdo de paz no solamente firmado por el Presidente Santos sino aprobado por el Congreso, ratificado por la Corte Constitucional. El tema central  es si la palabra del Estado es sagrada o desecharla, es decir que no vale nada. Creo que es un tema ético muy profundo. Es una preocupación legítima que se debió haber discutido el año pasado cuando se aprobó el acuerdo. Pudimos no haberlo aprobado, el Presidente no haberlo firmado por eso y lo firmó; el  Congreso pudo no haberlo aprobado por eso y lo aprobó; la Corte declarado inexequible por eso y lo declaró exequible; luego el Congreso reforma la Constitución para establecerlo en la Carta Fundamental, ahora nos toca cumplir la Constitución como corresponde.

ECOS: ¿Podríamos decir que esos derechos políticos de las Farc están sujetos a lo que manifiesten ante el Tribunal de la JEP?

RR: En el Acuerdo y la Constitución el ejercicio de esos derechos políticos no es absoluto por parte de las FARC. Está sujeto a que cumplan con sus obligaciones, si no comparecen a la JEP pierden ese derecho. Si comparecen sin decir la verdad y sin reparar, pierden el derecho. Si no lo dicen en la primera oportunidad pierden el derecho porque inmediatamente pasan al campo de las penas alternativas que son privativas de la libertad y es incompatible ejercer derechos políticos cuando están en la cárcel. Si no admiten nada o son vencidos en juicio en la JEP frente a uno de esos delitos graves que allí se van a juzgar, ahí sí que pierden el derecho porque la condena va a ser hasta de 20 años.

ECOS: ¿Es decir simple y llanamente se está cumpliendo con lo acordado y lo que está en la constitución?

RR: Sin esta justicia merecerían 60 años. Si cumplen con la verdad y reparación la pena va a ser una pena llamada propia, restaurativa, sino, serán penas alternativas y ordinarias que serán privativas de la libertad.

ECOS: ¿Fue un gran avance por pare de las Farc la dejación de armas?

RR: Recordemos que no los capturamos. Ese ejército entre comillas de 14 mil hombres estaba fuertemente armado. Con 70 toneladas de material de guerra y después de los gobiernos más duros de la historia contra ellos: dos del Presidente Uribe, dos del Presidente Santos, todavía seguían siendo 14 mil y con 9 mil armas que ya entregaron y seguían teniendo esas 70 toneladas de material de guerra. De modo que desactivar esa máquina de guerra fue lo que nos inspiró a firmar ese acuerdo de paz para evitarle a nuestros hijos el dolor que usted y yo hemos tenido que sufrir.

ECOS: ¿Sí se ha mermado el conflicto, hay más tranquilidad en las regiones?

RR: Por su puesto. Tuvimos que vivir con miedo, que la guerrilla nos secuestrara o matara. Hemos sido objetivo militar los periodistas, servidores públicos, militares, jueces. Si queremos evitar a nuestros hijos ese dolor y ese riesgo, pues este es el costo, el precio  que hay que pagar. El Presidente decidió pagarlo, el Congreso lo ratificó, la Corte lo ratificó, de modo que ahora nos toca cumplir porque la palabra del Estado está empeñada en que este proceso se consolide y se cumpla.

ECOS: ¿Qué viene ahora, qué proyectos de implementación faltan?

RR: No nos faltan sino 10, 15 o 20 años. Lo que se dice en el  acuerdo de paz es que implementarlos por lo menos dura 10 años. Tenemos mucho afán porque los colombianos estamos llenos de pasión y nos gusta hacer las cosas con prontitud. Se ha avanzado bastante, lo que sigue es inmenso porque compromete a este Gobierno y los tres siguientes, así lo sentenció la Corte Constitucional.

ECOS: ¿Qué es lo inmediato y que falta por aprobar?

RR: Indudablemente la JEP, las Circunscripciones Especiales para estas comunidades y territorios que fueron tan afligidas por la violencia, por mencionar los dos más protuberantes. Avanzar en el proceso de reincorporación. Estamos educándolos para nivelarlos en primaria y hasta noveno grado de secundaria. Entrenando para proyectos productivos, establecer la financiación de esos proyectos y las tierras donde se van a adelantar. También el cumplimiento de la participación política, tienen la personería jurídica pero falta que participen en las campañas. Toda esta dinámica que es indispensable para que el corazón mismo del acuerdo, cambiar la violencia por democracia, se cumpla satisfactoriamente.

ECOS: ¿La paz implica que el estado esté verdaderamente presente en las regiones y localidades con obras sociales, infraestructura, salud, educación, entre otros?

RR: Falta todo el proceso de construcción del estado en esa Colombia rural a la que el estado nunca llegó como consecuencia de la violencia. Construir carreteras, escuelas, centros de salud, proyectos productivos, llevar empresarios y economía lícita para reemplazar la economía ilícita de la coca y de la minería ilegal en esas zonas donde no había más alternativa que la ilegalidad.

ECOS: ¿Cuál cree que sean esos enemigos políticos del proceso de paz?

RR: No los llamaría enemigos. Diría que tienen reservas, que tienen preocupaciones, que tienen dolor, rencor, que fueron afligidos por un daño directo que sufrieron.

ECOS: ¿Llegamos al tema del perdón?

RR: Perdonar no es fácil, es un tema muy íntimo. Le sirve tanto al perdonado como al perdonador, a veces le sirve más al perdonador que al perdonado porque la carga de rencor es tan grande muchas veces como la carga del sentimiento de culpa por haber cometido una atrocidad.

ECOS: ¿Es claro que el Estado no pude imponer el perdón?

RR: Eso no se puede matar por decreto ni acordar entre las partes que estaban en conflicto. Lo que se puede acordar, como lo hicimos, es silenciar los fusiles, garantías de seguridad, participación política, reincorporación productiva. La reconciliación no se puede ordenar, depende del sentido de responsabilidad íntima, a veces de la actitud frente a la divinidad que cada colombiano tenga. Son cosas muy difíciles de hacer. Si uno no tiene fe se vuelven imposibles de no hacer o no obedecer.

ECOS: ¿Cree que las iglesias pueden jugar un papel importante en ese aspecto?

RR: Hay que apelar a otra clase de actores. En la redacción final del proceso se incluyó un papel fundamental de todas las iglesias y todas las entidades basadas en la fe. Debemos  aprender la lección de nuestra historia: tuvimos muchos siglos de violencia y muchos acuerdos de paz que funcionaron, pero nunca tuvimos reconciliación y por eso la violencia reapareció. El reto ahora es aprovechar esta oportunidad para que por fin tengamos reconciliación.

ECOS: ¿La Unión Europea ya sacó a las Farc como grupo terrorista. Qué opinión le merece?

RR: Es el paso natural y obvio que corresponde dar después de que ya la propia comunidad internacional y Naciones Unidas certificaron el desarme total de las Farc. Entregaron las armas, más de 70 toneladas de material de guerra están en poder de la Policía Nacional a disposición del Ministerio de Cultura para ser fundidas y convertidas en monumentos. Ahora que están apostándole a la democracia y que sinceramente están demostrando un compromiso con la ley y la Constitución, la comunidad internacional empieza a tratarlos como ciudadanos y como actores políticos.

ECOS: ¿El tema del post conflicto es muy complejo. Cómo lograr verdaderamente la cultura de la paz?

RR: No hay fórmula mágica. Se requiere que cada colombiano, cada institución, cada periodista, cada organización de la sociedad civil cumpla su tarea con excelencia, entendiendo que entre todos estamos construyendo una Colombia muy distinta a la que hemos vivido. No podemos seguir teniendo la misma mentalidad y las mismas  palabras para una realidad que ya está cambiando, que no podemos describirla de la misma manera, que no podemos seguir estigmatizando a la gente por su pasado cuando ahora buscan una segunda oportunidad.

ECOS: ¿Volvemos al tema víctimas –victimarios?

RR: El interés de todos los colombianos es el éxito en esa apuesta por una segunda oportunidad. No solamente de los victimarios sino también de las víctimas, que al menos su dolor no fue en vano y que movió a toda esta sociedad a hacer lo necesario para desactivar la máquina de guerra y de daño que les causó tanto dolor. Garantizarles así la eficacia del principio de no repetición, que por lo menos nuestros hijos y nietos no sufran lo que nosotros hemos tenido que sufrir.

ECOS: ¿Sí hay una verdadera pedagogía de paz, principalmente en las regiones?

RR: La paz se debe construir desde las regiones y creo que el Gobierno está haciendo lo que le corresponde. Me entusiasma ver cómo este tema de la construcción de paz y la valoración de lo que estamos logrando, no es exclusivo del gobierno; hay líderes sociales y de opinión, las familias han entendido la lógica y el valor de vivir este momento tan especial de la historia de Colombia. Han asumido su roll protagónico para garantizar que esta oportunidad no se pierda. 

ECOS: Muchas gracias.