Personaje

El PAÍS

Felicia Saturno Hartt. Foto EL PAIS.- El inicio de la  transición de España, de la dictadura franquista a la democracia parlamentaria, que hoy conocemos, vino acompañado con el desafío de lograr, asimismo, un viraje en la defensa de las libertades, a los DDHH, al encuentro con Europa y otros mundos y a la superación de 30 años de opresión.

En este contexto de búsqueda, nació hace 40 años, un 4 de mayo de 1976, El PAÍS, con un polémico primer director, José Luis Cebrián, hoy su presidente y del Grupo Prisa y la vocación de ser el referente periodístico en español de todos los que disfrutamos, usamos y necesitamos de la información y de la opinión, para nuestros quehaceres.

Por ello, para Ecos Políticos es un personaje, un representante de la prensa libre e independiente, que ha vivido y reportado 40 años de historia, con acontecimientos, hechos y situaciones que han marcado el alma del mundo y lo han hecho evolucionar a la novísimas expresiones digitales, con una vocación más global.

Hoy en día EL PAÍS es más de uno. Y ese es el sino de los nuevos tiempos. Asumir la diversidad y hacer alianzas para ver más y mejor el devenir del orbe, la complejidad de las escenas y la inmediatez tecnológica.

Los que pasamos de la edición en papel a la cómoda pantalla, primero de un desktop, luego un laptop y un Smartphone y ahora una tablet, disfrutamos, igualmente, de la posibilidad de enterarnos de lo que sucede, ya sea leyendo, escuchando o viendo, observar los puntos de vista o entretenernos con su amplia oferta editorial.

No imaginamos una mañana de domingo sin echar un ojo a EL PAÍS. Sea para saber cómo se mueve la dinámica del mundo o para conmovernos con aquellos temas que aún mueven la consciencia de los hombres.

Desde Ecos agradecemos a EL PAÍS la inspiración para hacer periodismo y crónica a nuestra manera y con el referente de la calidad, independencia y motivación democrática que nos han legado.

 

 

 

Claude Shannon: el Padre de la Era Digital

Por Felicia Saturno Hartt. Foto Wikimedia-Commons.- Hace 100 años nació en un pueblo de Michigan, EEUU, uno de los hombres más influyentes de la Era Digital. Es uno de los hombres que cambió el rumbo de la Ciencia y sin su legado es probable que hoy no existiera el teléfono o las computadoras e incluso internet. Su trascendencia es indisputable y la Ciencia del Siglo XXI le debe todo.

Ese eminente personaje es Claude Elwood Shannon, matemático, ingeniero eléctrico y criptógrafo, recordado como “el Padre de la Teoría de la Información”.

Shannon tuvo una clara vocación hacia las cosas mecánicas, desde pequeño, tanto que su héroe era Edison, que, causalidades de la vida, resultó ser su pariente. Esto le llevó a ingresar en 1932 en la Universidad de su Michigan natal, donde se graduó como ingeniero electricista y matemático, dos de sus pasiones.

Con 21 años, mientras realizaba su maestría en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), demostró con su tesis, que las aplicaciones electrónicas de álgebra booleana podrían construir cualquier relación lógico-numérica.

Desde 1937, este ingeniero de Michigan sentó las bases de la teoría del diseño del ordenador digital y el circuito digital, fundamentales para el avance tecnológico.

Shannon es reconocido por haber fundado, asimismo, el campo de la Teoría de la Información, con la publicación “Una Teoría Matemática de la Comunicación”, que fue un hito, en 1948. Fue su trabajo más importante, durante los quince años que pasó en los laboratorios Bell de Nueva York.

Shannon contribuyó asimismo al campo del criptoanálisis para la defensa de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial, con trabajos sobre el descifrado de códigos y la seguridad en las telecomunicaciones.

Su ingreso en el Departamento de Ingeniería Eléctrica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) le permitió seguir investigando y su tesis fue clave a la hora de diseñar los circuitos digitales de los futuros ordenadores, tal y como reconoció un cuarto de siglo después H. H. Goldstine, en su libro “Las computadoras desde Pascal hasta Von Neumann”.

En esta obra demostró que tanto las fuentes de información (telégrafo eléctrico, teléfono, radio, la gente que habla, las cámaras de televisión, etc.), como los canales de comunicación pueden medirse y que los canales de comunicación tienen una unidad de medida similar, determinando la velocidad máxima de transferencia o capacidad de canal. Demostró también que la información se puede transmitir sobre un canal si y solamente si la magnitud de la fuente no excede la capacidad de transmisión del canal que la conduce, y sentó las bases para la corrección de errores, supresión de ruidos y redundancia.

Pero ahí no termina el legado de este visionario que ha dado nombre a un premio que, desde 1972, reconoce las contribuciones realizadas en la teoría de la información.

En 1950 coqueteó con la inteligencia artificial, publicando un artículo donde describe cómo una computadora puede jugar al ajedrez de una forma razonable. Sentó la base de los ordenadores tal y como los conocemos hoy y del uso lúdico y pedagógico de las máquinas, que luego se expresaron en los aparatos que hoy usamos cotidianamente.

En el campo de la bibliotecología y la documentación, el desarrollo booleano revolucionó las búsquedas en catálogos de bibliotecas o en bases de datos de centros de documentación.

Por todo lo señalado, Claude Shannon es un científico que merece reconocimiento y ser estimado no sólo el padre de la Teoría de la Comunicación, sino el cocreador de la Era Digital.

 

 

La Feria del Libro de Bogotá

Foto Notimex.- La Feria Internacional del Libro de Bogotá es un evento internacional de carácter mixto, que convoca público de todos los perfiles y se lleva a cabo anualmente, con el objetivo de impulsar el desarrollo del sector editorial y gráfico, así como la producción intelectual y cultural, el fomento de la lectura y del libro y promover la venta al detal y al por mayor de productos y servicios de la industria editorial.

La FILBO nace en 1987 y se lleva a cabo en el centro de exposiciones Corferias en la ciudad de Bogotá, capital de Colombia.

La Feria es uno de los eventos culturales más representativos y tradicionales de Colombia. Además, goza de reconocimiento internacional, consolidándose como uno de los eventos de mayor nivel e importancia en Latinoamérica.

Adicionalmente, La feria representa un importante espacio de negocios y el máximo encuentro del libro para el sector editorial nacional e internacional, donde además se promociona y fomenta el hábito de la lectura. Es uno de los escenarios culturales y económicos más importantes de la capital colombiana.

En 2016 la feria está celebrando sus 29 años de existencia como el epicentro de la mayor oferta literaria del país y la plataforma tradicional de lectura de los colombianos. Se presenta entonces la oportunidad de exaltar la feria como un símbolo cultural nacional.

El país invitado a la Filbo 2016 es Holanda, por su posición frente a la Defensa de los DDHH y la Paz, tema que define la Agenda Política de Colombia, por el proceso histórico que ya conduce a esa nueva realidad, que determinará su futuro.

Asimismo, en 2016 la Filbo tiene una oferta cultural de lujo al incluir, entre otras opciones, la presencia de Svetlana Alexiévich, la periodista Premio Nobel de Literatura, una muestra del Museo Ana Frank, el Primer Salón de los Derechos de Autor en directo, el homenaje al cultor vallenato Rafael Escalona y mil más experiencias fabulosas con el universo del libro.

Este año ha sido todo un éxito de taquilla y ha superado el aforo de Corferias de 50 mil visitantes, por lo variado e interesante de su oferta como evento cultural. En el 2015, ya se había logrado un récord histórico cuando alcanzó los 520 mil personas,  en los 14 días en los días de su desarrollo.

 

 

Víctimas, protagonistas de la Paz.

Si la Historia tiene intérpretes, esos protagonistas son las víctimas. Porque si algo define el movimiento del mundo, ese algo es la violencia y el dolor. Por ello, la mayor responsabilidad de un colectivo, es edificar un imaginario capaz de ubicar a estos actores, en una zona plena de verdad y consciencia, para rescatarlos, en un relato histórico que logré vencer la impunidad y hacer justicia verdadera. Sólo la verdad de los porqués de los hechos hará posible que las heridas cierren y las lágrimas se agoten.

El desafío de las víctimas es un reto: tienen que mirar al pasado, recrear los hechos y observar lo único que pueden edificar, el presente, a través de la acción, y el futuro posible, a través de sus sueños.

Sentir el dolor, en cualquiera de sus expresiones, nos hace nuevos. En momentos peores, pero la mayoría de las veces, nos hace mirar con más claridad que la violencia tiene múltiples caras y que somos parte de una dinámica que, en momentos claves, hace que la reproduzcamos.

Ser pacífico y ser violento se aprende. Y el dolor de las víctimas es un maestro, no sólo para ellas, sino para todos. Porque la violencia puede ser el hecho que las hizo vulnerables al dolor, pero también han sido violentadas, cuando hubo intenciones de ignorarlas, rechazarlas, desplazarlas, omitir estos actos o justificar los hechos.

El tejido social de una nación que ha vivido la violencia, llamase conflicto armado, llámese guerra, llámese genocidio, requiere de procesos intensos de autoreconocimiento, de búsqueda de lo que se tiene en común y, sobre todo, de ayuda, acompañamiento y estrategias de superación, en las distintas dimensiones humanas.

Colombia tiene una oportunidad histórica, que va más allá de la elocuencia de los discursos; vive la posibilidad de reconstruir su opción de vida, aprender del dolor y del horror, para nunca más repetirlo.Queda que todos los colombianos asuman el desafío de abogar por que no quede ningún ciudadano victimizado sin la posibilidad de construir un presente de acciones, para recuperar su dignidad, y un futuro mejor, con autoestima, inclusión, trabajo y paz. 

Queda que todos los colombianos asuman el desafío de abogar por que no quede ningún ciudadano victimizado sin la posibilidad de construir un presente de acciones, para recuperar su dignidad, y un futuro mejor, con autoestima, inclusión, trabajo y paz. 

Imre Kertész y el Horror de la Historia

Foto DW.- El Premio Nobel de Literatura húngaro Imre Kertész, superviviente de Auschwitz, partió esta semana, a los 86 años, en su ciudad natal, Budapest.

Su obra, sobre todo su novela Sin Esperanza, es uno de los mayores testimonios, literarios y políticos, del proceso de exterminio fascista nazi, que definió la primera mitad del Siglo XX: el Holocausto.

Kertész fue deportado, en 1944, por la policía húngara, a los escasos 15 años de edad, al campo de exterminio alemán de Auschwitz, en Polonia. A regresó a Hungría, se encontró que toda su familia había sido exterminada por el fascismo nazi, creando en su alma esa sensación de soledad y desesperanza ante el horror se encuentra en el corazón de su obra.

Fracaso (1988), Kaddish para un hijo no nacido (1990), Liquidación (1975) o sus diarios, La última posada, forman una obra no demasiado abundante, pero cuya intensidad, sabiduría y lucidez la convierten en uno de los monumentos literarios del Siglo XX.

Kertész empuja al lector a los ángulos del sistema totalitario de exterminio nazi sin usar apenas adjetivos, como magistralmente lo define Guillermo Altares, con descripciones precisas que se quedan grabadas en la memoria.

Sus textos “atrapan por su belleza literaria y por el espeluznante mundo que describen, por la forma en que nos obligan a reflexionar sobre el mal absoluto” afirma Altares.

Kertész había regresado a Hungría en 2013, tras vivir durante años en Alemania, y se mostraba tremendamente crítico de la deriva autoritaria que padece su país con el gobierno de Viktor Orban. "Allí campan por sus fueros los antisemitas y la ultraderecha", dijo en una entrevista al País Español,  realizada por Adan Kovacsics, uno de sus traductores al español.

En aquella entrevista, de 2013, hablaba de un acontecimiento trascendental que ha marcado el final de su vida: la desaparición de los testigos, la conciencia de que su voz es una de las últimas que podrán contar en primera persona el Holocausto.

El escritor, como Elie Wiesel, otro judío húngaro deportado a Auschwitz, Premio Nobel de la Paz, o Primo Levi, el químico italiano, que sobrevivió a los campos y que acabó suicidándose, era consciente de que la importancia de su literatura iba más allá de las palabras, que debía ocupar un rol esencial en la sociedad.

"La esencia de mi obra consiste en trasladar lo ocurrido a una dimensión espiritual. Que quede en la conciencia, aunque ahora lo veo con menos optimismo que hace unos años. El Holocausto es el hundimiento universal de todos los valores de la civilización y una sociedad no puede permitir que se repita, que vuelva a presentarse una situación parecida. Pero la crisis económica, una crisis así, dio pie a la llegada de Hitler al poder. Por tanto, deberían sonar todas las alarmas. Pero no suenan. Lo cual quiere decir que el Holocausto no está presente en la conciencia de los políticos europeos", había señalado Kertész.

Sin esperanza, su obra regia, relata su vida con la estrella amarilla en el pecho en Budapest, su deportación a Auschwitz, el campo de trabajo y de exterminio, en el que fueron asesinadas unas 1,1 millones de personas, su supervivencia a las marchas de la muerte tras el cierre del campo ante el avance soviético, su traslado a Buchenwald y su retorno a Hungría, donde resistiría a un nuevo horror: la dictadura estalinista.

Cerca de la mitad de los judíos enviados a Auschwitz eran húngaros, unos 450.000, lo que demuestra la demencia asesina del régimen de Hitler, porque muchas de estas deportaciones se produjeron en 1944, con la guerra ya perdida. Ése es el escenario del horror industrial en el que transcurre el film El hijo de Saúl, que ganó este año el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y que está influido por la obra de Kertész.

En una de las últimas entrevistas que concedió, publicada en Le Monde en enero de 2015, explicaba que el momento crucial, en el que todo se decidía, eran "los primeros 20 minutos de la llegada al campo".

Su obra va más allá de la esperanza, es un inmenso relato de la capacidad de supervivencia de los seres humanos, de la recomposición de la moral, basada en la conciencia de que cualquier horror es posible.

En Sin esperanza Kertész escribe: "Tuve que reconocerlo: nunca habría podido explicar ciertas cosas de una manera exacta si me hubiera valido solamente de la esperanza, la norma, la razón, esto es, la lógica de las cosas y de la vida, por lo menos según mi experiencia vital".

En la década de los 90, Kertész recibió varios premios que acreditaron la calidad de su obra. Entre ellos, el de Literatura de Brandeburgo en 1995 y el Premio del Libro de Leipzig en 1997.

Su momento llegó en 2002 cuando recibió el Premio Nobel de Literatura "por una obra que conserva la frágil experiencia del individuo frente a la bárbara arbitrariedad de la historia". Fue el primer escritor húngaro en obtener ese galardón.

Imre Kertész también fue un renombrado traductor al húngaro de obras en lengua alemana, como las de Elias Canetti, Sigmund Freud, Hugo von Hoffmannstahl, Friedrich Nietzsche, Joseph Roth y Arthur Schnitzler.

La obra de Kertész debería ser de obligatoria lectura en las Universidades, de análisis y discusión en los Centros de Poder y de comprensión sobre el horror de los genocidios por parte de los decisores políticos.

 

 

El Presidente que unió al hemisferio

Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Pete Souza.- A pocos meses de su salida de la Casa Blanca, de su histórico viaje a La Habana y del complejo proceso de las Primarias Estadounidenses, la figura de Barack Obama exige una mirada, no desde sus hechos visibles, esos los podemos buscar en Google, sino desde sus concepciones del servicio, la política y la ley.

Obama ha expresado que cree en la sociedad y su continuo proceso de cambio y evolución, aun cuando pase por periodos hostiles. De seguro, la influencia de su madre, una investigadora de campo, fue vital para construir este pensamiento. Su posición ante la desigualdad y la falta de oportunidades es una muestra.

Obama ha expresado que cree en el proceso de integración. En su discurso A More Perfect Union (Una unión más perfecta) se refirió a las primeras palabras de la Constitución de los EEUU, "We the people, in order to form a more perfect union" (Nosotros, el Pueblo con el fin de formar una unión más perfecta) para argumentar el proceso evolutivo que ha sufrido la sociedad de los EEUU.

Habló sobre las marchas de los antepasados y su esfuerzo para ir configurando una mejor y más perfecta unión (sociedad), de lo que se desprende que la unión no es algo acabado desde 1789, sino algo que se construye día a día.

De hecho, cuando gana las primarias demócratas a Hillary Clinton, su posición ante la vencida fue interesante para la lucha femenina por el poder y la influencia merecida.

Obama decía que lo más importante era que Hillary representaba el esfuerzo de las mujeres, que lucharon antes de ella, como su Madre, Ann Dunham, pionera en el Empoderamiento Femenino, por una posición democrática de poder en la sociedad y el trabajo de las de hoy para generar oportunidades para el desarrollo y actuación políticas, que redundarían en un mejor futuro para las mujeres, como sus hijas.  

En función de lo planteado, de la evolución social y de la arquitectura de los contratos sociales, Obama ve a la Constitución como un medio para perfeccionar la Unión y no como un candado para conservarla; se puede leer también en su The Audacity of Hope (La Audacia de la Esperanza), así como en sus discursos, la gran influencia del concepto de Laurence Tribe de la conversación constitucional. No en balde, Obama fue profesor de Derecho Constitucional por 10 años.

Y de allí su posición, en una de los innumerables oportunidades que fue criticado y cuestionado, cuando le tocó nominar los jueces a la Suprema Corte. Un ejemplo de su concepción de la política, el servicio y la idoneidad.

“He enseñado derecho constitucional por 10 años, y... cuando se observa qué es lo que hace que un juez sea excelente para la Suprema Corte, no se trata solamente de un tema particular o de cómo resuelve, sino de cuál es su concepción sobre el trabajo de la Corte” afirmaba Obama.

“Y parte del papel de la Corte es proteger a las personas más vulnerables dentro del proceso político, el extraño, la minoría, aquellos que son más vulnerables, son aquellos que no tienen mucho "golpe" o mucha influencia... A veces estamos solamente buscando académicos o personas que han estado en una corte inferior. Si podemos encontrar personas que tienen una experiencia en su vida y pueden entender lo que es estar fuera, qué significa que el sistema no funcione para ellos, ésas son las personas que yo quiero en la Suprema Corte” expresó.

Cuestión está que rompía el paradigma funcional de las elecciones de servidores públicos y despejaba el camino de una política judicial más allá de los códigos.

De hecho, una de sus habilidades políticas ha sido plantear temas no políticamente correctos. Y prueba de ello es su discurso en la campaña del 2008, cuando expresó lo siguiente sobre el Juez Earl Warren: “Warren tuvo la sabiduría para reconocer que la segregación estaba mal, no por sus efectos sociológicos, sino porque era inmoral y estigmatizaba a los negros —dijo, y siguió—.

“Yo quiero gente en la Corte como Earl Warren, que tenga la empatía suficiente, el sentimiento suficiente para entender lo que la gente común y corriente vive. La empatía para entender lo que es ser pobre, o ser afroamericano, o ser gay o ser minusválido o ser viejo”.

Por ello, hay que echar lupa cuando observamos un mandatario. Más aun uno que le tocó romper tantos paradigmas errados y debilitantes.

En este orden de ideas, tal vez uno de los legados de Obama sea su concepción de la unión y de la ley, cuando fue enfático en exponer en su libro “Audacity of the Hope”, que la Constitución debe ser entendida como un marco para avanzar hacia el futuro: "la Constitución prevé un mapa en el cual se unen la pasión con la razón y el ideal de la libertad individual con las demandas de la comunidad".

Obama deja claro que para él, el centro de la Constitución no es solamente  el poder, sino los principios; y que la Democracia no es una casa que haya que construir, sino una conversación que hay que tener, por ello, siguiendo el marco que proporciona la Constitución, se puede organizar la forma de discutir acerca del futuro.

 

 

El Forjador del Principio y el Fin de la Despolarización

El carismático Presidente del Congreso Colombiano, Luis Fernando Velasco, esta semana jugó un rol capital para el futuro de la nación y la consolidación de su proceso de Paz. Articuló una estrategia capaz de hacer viable el debate y lograr un acuerdo histórico interpartidos del congreso, que es pieza angular de los Acuerdos de Paz, que se negocian en la ciudad de La Habana, Cuba.

La Reforma de la Ley de Orden Público, que permite determinar las zonas de ubicación de las Guerrillas de la FARC, se tornó en un polémico asunto legislativo, ya que no existía consenso total para su aprobación, porque la bancada del Centro Democrático no compartía el criterio que abrigaba esta reforma.

Velasco crea una comisión para discutir las diferencias y lograr que el interés nacional prevaleciera, donde participaron Álvaro Uribe, Roy Barreras, Horacio Serpa y Ernesto Macías, entre otros,  a los fines de alcanzar, como bien lo definió el Presidente del Congreso “este instrumento de paz”.

Como bien lo planteamos en Ecos esta semana, el acuerdo interpartidario, aparte de definir la arquitectura jurídica del Acuerdo de Paz, es “un paso en la consolidación de una sociedad realmente democrática, donde las fuerzas políticas que representan a los ciudadanos de Colombia, aun cuando abriguen diferencias ideológicas, paradigmáticas e intereses opuestos, pueden integrarse en pos del interés nacional”

Luis Fernando Velasco es Abogado de la Universidad del Cauca, con Postgrado en Alta Gerencia en el Instituto Colombiano de Estudios Superiores de Incolda (ICESI) con Postgrado en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca. Actualmente adelanta un Doctorado en Gobierno y Administración Pública en la Universidad Complutense de Madrid.

Inició su carrera política en 1988 como Concejal de Popayán y en 1990  ejerció como Secretario de Gobierno en el Departamento del Cauca. Fue Alcalde de la ciudad de Popayán en el periodo 1992-1994, posteriormente Director Nacional para la Prevención y Atención de Desastres en 1995; en 1996, Gerente de la Corporación para el Desarrollo de la Microempresa y en el 1997, Gerente del Programa Presidencial “Plan Sur”.

Presidió la Comisión de Paz y Dialogo Regional del Cauca en momentos en que se desarrolló con éxito el proceso de paz con el M-19 y con el movimiento Quintín Lame

Fue electo Representante a la Cámara por el Departamento del Cauca en dos periodos 1998-2002 y 2002-2006 y Senador de la República 2006-2010 y 2010-2014. En el año 2014 fue escogido como uno de los mejores Senadores del país, lo que lo llevó a ser reelegido, con aproximadamente 60 mil votos para el periodo 2014-2018.

El partido Liberal por unanimidad lo escogió para ser el Presidente del Congreso, en el segundo periodo legislativo 2015 – 2016.

Desde Ecos agradecemos a Luis Fernando Velasco el importante trabajo político y parlamentario que realiza por una Colombia más equitativa y pacífica para todos.

 

 

Artífice de la despolarización de Colombia

El carismático Presidente del Congreso Colombiano está semana jugó un rol capital para el futuro de la nación y la consolidación de su proceso de Paz. Articuló una estrategia capaz de hacer viable el debate y lograr un acuerdo histórico interpartidos del congreso, que es pieza angular de los Acuerdos de Paz, que se negocian en la ciudad de La Habana, Cuba.

La Reforma de la Ley de Orden Público, que permite determinar las zonas de ubicación de las Guerrillas de la FARC, se tornó en un polémico asunto legislativo, ya que no existía consenso total para su aprobación, porque la bancada del Centro Democrático no compartía el criterio que abrigaba esta reforma.

Velasco crea una comisión para discutir las diferencias y lograr que el interés nacional prevaleciera, donde participaron Álvaro Uribe, Roy Barreras y Ernesto Macías, a los fines de alcanzar, como bien lo definió el Presidente del Congreso “este instrumento de paz”.

Como bien lo planteamos en Ecos esta semana, el acuerdo interpartidario, aparte de definir la arquitectura jurídica del Acuerdo de Paz, es “un paso en la consolidación de una sociedad realmente democrática, donde las fuerzas políticas que representan a los ciudadanos de Colombia, aun cuando abriguen diferencias ideológicas, paradigmáticas e intereses opuestos, pueden integrarse en pos del interés nacional”

Luis Fernando Velasco es Abogado de la Universidad del Cauca, con Postgrado en Alta Gerencia en el Instituto Colombiano de Estudios Superiores de Incolda (ICESI) con Postgrado en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca. Actualmente adelanta un Doctorado en Gobierno y Administración Pública en la Universidad Complutense de Madrid.

Inició su carrera política en 1988 como Concejal de Popayán y en 1990  ejerció como Secretario de Gobierno en el Departamento del Cauca. Fue Alcalde de la ciudad de Popayán en el periodo 1992-1994, posteriormente Director Nacional para la Prevención y Atención de Desastres en 1995; en 1996, Gerente de la Corporación para el Desarrollo de la Microempresa y en el 1997, Gerente del Programa Presidencial “Plan Sur”.

Presidió la Comisión de Paz y Dialogo Regional del Cauca en momentos en que se desarrolló con éxito el proceso de paz con el M-19 y con el movimiento Quintín Lame

Fue electo Representante a la Cámara por el Departamento del Cauca en dos periodos 1998-2002 y 2002-2006 y Senador de la República 2006-2010 y 2010-2014. En el año 2014 fue escogido como uno de los mejores Senadores del país, lo que lo llevó a ser reelegido, con aproximadamente 60 mil votos para el periodo 2014-2018.

El partido Liberal por unanimidad lo escogió para ser el Presidente del Congreso, en el segundo periodo legislativo 2015 – 2016.

Desde Ecos agradecemos al Dr. Luis Fernando Velasco el importante trabajo político y parlamentario que realiza por una Colombia más equitativa y pacífica para todos.

 

 

Phumzile Mlambo-Ngcuka

La actual Directora Ejecutiva de ONU Mujer, elegida en 2013, es el Ecos Personaje de esta semana, en homenaje al conglomerado de mujeres que junto a sus hombres, familias y comunidades construyen, cada día y cada instante, un futuro mejor para todos.

Patriarca Kirill

La histórica entrevista entre el Papa Francisco y la primera autoridad de la Iglesia en Cuba en semanas pasadas, llenó de curiosidad a la comunidad internacional que no conoce el rito ortodoxo. Particularmente todo el mundo se pregunta quién es ese señor de mirada dulce y atavíos orientales ¿quién es el Kirill?

El Kirill o Cirilo I de Moscú es el Patriarca XVI interino de Moscú y de todas las Rusias de la Iglesia Ortodoxa. Su nombre secular Vladimir Mijáilovich Gundyaev y nació en Leningrado, Unión Soviética, hoy San Petersburgo, el 20 de noviembre de 1946.

Hijo y nieto de sacerdotes ortodoxos (Su padre Mijaíl y su abuelo Vasili), su Mamá era maestra de escuela.

En 1964 concluye la escuela secundaria y en 1965, a los 19 años, ingresa en el Seminario Conciliar de Leningrado, donde se gradúa en 1967, justo después de un período de persecuciones contra la Iglesia.. En ese mismo año comenzó el primer curso de la Academia Conciliar en su ciudad natal.

El 3 de abril 1969 toma los hábitos bajo la dirección del metropolitano de Leningrado Nicodemo (Rótov); el 7 de abril del es consagrado hierodiácono y el 1 de junio (durante la celebración de la Santa Trinidad) es consagrado hieromonje. Ese mismo año, 1969, acaba con distinción la Academia Conciliar de Leningrado.

En junio de 1970 le fue conferido el título de candidato a Doctor en Teología. Después de la defensa de la tesis permaneció en la Academia como profesor estipendiado, profesor de teología dogmática y ayudante del inspector de la Academia Conciliar de Leningrado.

En 1976 fue consagrado Obispo de Výborg y en 1977 Arzobispo. En 1984, fue nombrado Arzobispo de Smolensk y Viazma, título que fue cambiado en 1989 por el de Arzobispo de Smolensk y Kaliningrado y en 1991, por el de obispo metropolitano.

En 1971, fue nombrado para representar al Patriarcado de Moscú en el Consejo Mundial de Iglesias. Entre 1974 y 1984 fue Rector del Seminario y Academia Eclesiástica de Leningrado. Desde el 14 de noviembre de 1989, fue presidente del Departamento sinodal de relaciones externas del Patriarcado de Moscú y miembro permanente del Sínodo Sagrado.

En ese cargo acompañó regularmente al patriarca Pimen en sus viajes antes de ser nombrado jefe del departamento de Relaciones Exteriores en 1989.

El 5 de diciembre de 2008, tras la muerte de Alejo II, fue designado Guardián del Trono Patriarcal. El día 9 de ese mes y año, realizó el funeral por Alejo II en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú.

El 27 de enero de 2009 fue elegido Patriarca Electo de Moscú y de todas las Rusias. Dos días después de su elección como primera autoridad de los ortodoxos, al ser preguntado por periodistas, dijo «oponerse categóricamente a cualquier reforma» de la naturaleza litúrgica y doctrinal de la Iglesia. Fue entronizado el 1 de febrero de 2009 en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú.

Su primera visita en junio de 2009 la hizo a El Fanar para encontrarse con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I fortaleciendo así los empeños ecuménicos.

Fue noticia en julio cuando el Patriarca Cirilo logró que en Rusia se estableciera la educación religiosa, aun cuando hay que aclarar que solo se permitieron cuatro religiones: la ortodoxa rusa, la judía, la musulmana y la budista.

Del 27 de julio al 5 de agosto de 2009 visitó Ucrania, lo que tuvo una reacción antípoda de parte de las dos vertientes principales de la ortodoxia en el país: una de la Iglesia ortodoxa ucraniana, autónoma dentro de la Iglesia ortodoxa rusa, guiada por el metropolitano Volodýmyr y, la otra, autoproclamada en 1992, con el intento de separarse del Patriarcado de Moscú, creando el Patriarcado de Kiev, presidida por el metropolitano Filaret Denisenko.

El 18 de septiembre de 2009, el Patriarca dio un paso importante en las relaciones con el Vaticano al enviar al Arzobispo Hilarión de Volokolamsk, a visitar al Papa Benedicto XVI en su residencia veraniega de Castel Gandolfo.

El 5 de febrero de 2016, se anunció conjuntamente en Moscú y en la Ciudad del Vaticano, que el Patriarca y el Papa Francisco se reunirían en Cuba, en la escala hacia su visita pastoral a México, el día 12 de febrero de 2016.

El 12 de febrero de 2016, se realiza la reunión histórica entre el Kirill y el Papa Francisco, marcando así el primer encuentro en la historia, entre un líder católico romano y uno ruso ortodoxo.

El Patriarca Kirill es un religioso polémico y, hasta veces, controvertido.  Estuvo durante varios años a la cabeza de la diplomacia del patriarcado, conoce bien las relaciones, a veces difíciles, que mantiene con las otras confesiones cristianas, sobre todo con el Vaticano.

Su histórico encuentro con el papa Francisco consolidó su autoridad en el mundo ortodoxo, y especialmente entre los 150 millones de fieles que cuenta en todo el mundo.

En 2012 mantuvo su apoyo inquebrantable al Kremlin, sacudido por manifestaciones masivas de la oposición en Moscú, y secundó la candidatura de Vladimir Putin para un nuevo mandato presidencial, lo que levantó críticas entre algunos medios ortodoxos.

En América del Sur tuvo una apretada agenda de trabajo con claves objetivos estratégicos. La geografía del viaje del Patriarca por los países de América Latina coincide con el mapa de las comunidades ortodoxas en el Hemisferio Sur y también con el destino de la migración rusa en el siglo XX. Según los expertos, en Brasil vive la comunidad más importante de los migrantes rusos en esta zona.

En el país vecino, Paraguay, la comunidad es menos numerosa (no más de 1.500 personas) pero ha desempeñado un destacado papel en el siglo XX. No es casual que muchas calles de la capital Asunción lleven nombres de oficiales rusos.

El papel de la Iglesia ortodoxa rusa en América Latina es complicado. Desde hace más de un siglo los creyentes ortodoxos apoyaban a la Iglesia ortodoxa rusa en el extranjero, entidad creada por los migrantes en los años 20.

En la URSS esta organización fue considerada antirrevolucionaria, antisoviética y monárquica. Muchas décadas después, en 2007, el Patriarcado de Moscú finalmente firmó un acta de unión con la Iglesia ortodoxa rusa en el extranjero.

Sin embargo, muchos ortodoxos, encabezados por Agafánguel Pashkovski, no apoyaron esta unión y exigían  penitencia por “la lealtad a los soviets”.  Esta situación requería la visita del Patriarca. Moscú tenía que mostrar la importancia que daba a estos territorios e intentar superar la brecha.

En general, el objetivo de la visita del Patriarca a América Latina fue dialogar con los representantes del “mundo ruso” en el Hemisferio Sur. Así, la visita a Brasil conmemoró el 95 aniversario de la llegada de los emigrantes rusos de la península de Galípoli a Río de Janeiro en 1921 y el 70 aniversario de la creación de la Diócesis de Argentina y Sudamérica de la Iglesia ortodoxa rusa del Patriarcado de Moscú.

Durante su viaje el Patriarca, como lo reportó Víctor Jéifets, tuvo que tratar también cuestiones de la agenda internacional. Así, en la conversación que mantuvo con el presidente de Paraguay, Horacio Cartes, subrayó: “Siria y todo lo que ocurre en torno a Siria, no debe convertirse en un conflicto potencial entre Occidente y Oriente”, y destacó que se necesitaban acciones conjuntas para derrotar al terrorismo.

 Temiendo “los cambios radicales” en Europa, el Patriarca insistió en que el Viejo Mundo “no puede perder sus raíces cristianas”.