Opinión

La feroz primera vuelta

Por Jairo Gómez.-El copioso número de papeletas por Petro y Duque no necesariamente significa que tienen garantizada su llegada a segunda vuelta, pero están en la pelea.

Muchos fueron los análisis y sentencias que se lanzaron una vez concluidas las votaciones del domingo 11 de marzo vaticinando una segunda vuelta entre Petro y Duque, tras los resultados de las dos consultas; pero al final de la jornada cuando se terminaron de hacer sumas y restas, una cifra nos abrió otro horizonte analítico: 9´638.288 colombianos que fueron a las urnas y no reclamaron los dos tarjetones adicionales.

La cifra, para ser más explícito, resulta de la resta de número de votos que los colombianos depositaron por el Congreso y la consulta de los partidos que estaban en juego. Veamos: 17’818.185 ciudadanos votaron al parlamento y si a este número le restamos 9´337.541 de la consulta nos arroja un dato interesante: 8´481.356 fueron a las urnas pero no votaron ni por Petro ni por Duque. De entrada se deduce que el copioso número de papeletas por estos dos candidatos no necesariamente significa que tienen garantizada su llegada a segunda vuelta, pero están en la pelea.

Dicho lo anterior, estos votos hoy flotan en el ambiente electoral sin que nadie se atreva a clasificarlos en uno u otro bando; son relevantes y decisivos para lo que se viene. Hacen parte de esa marea humana que moverá la votación de mayo hacia un número superior a la registrada para el Congreso.

Pocos candidatos sedujeron ese voto que podríamos llamar rebelde y que responde a las nuevas generaciones que están dispuestas a darle otra dinámica a la política y que, alejadas de cualquier etiqueta ideológica, hoy quieren un cambio, profesan un rechazo profundo a cualquier manifestación que provenga de lo tradicional y son auténticos en el reclamo de una sociedad más justa y plagada de oportunidades.

Ahora, miremos hacia dónde podría ir esa marea de votos si se quiere difusos, que flotan, sin partido alguno. El voto de opinión que aglutina también a esas nuevas generaciones, por principios, no le jalan a las propuestas de Duque-Uribe y Vargas-Pinzón, porque representan lo más regresivo de la política nacional atrapada en una profunda corrupción, además de su claro tinte secular y elitista. Que responden a la idea de que este país inevitablemente está estructurado para ser reprimido, para satisfacer las necesidades de su propia clase, de su grupo excluyente, pusilánime y avasallador. ¿Les alcanzará a esas dos vertientes de la derecha con la sola maquinaria para llegar a la segunda vuelta? Seguro que sí, pero no a las dos.

De las otras fuerzas alternativas, lo plantearía en dos escenarios. Sin duda el discurso transformador es el de Petro-Robledo que ha hecho del lenguaje una herramienta crucial para mover las masas. Puede gustar o no, pero es lo que la gente quiere oír. Apela al sentido común para construir un concepto del nosotros como sociedad locomotora del cambio. Y, por supuesto, Petro no puede dejar de lado la presencia mafiosa en el poder, que es un tema que conoce hasta la saciedad ¿por qué no hablar de esos temas? ¿Realmente polarizan tanto, como algunos pretender argüir? Creo que ese abstracto grupo de votantes –cuyo hábitat es el de las redes sociales- hoy se inclina por un discurso beligerante y contestario. No hay que temerle, es de su esencia en la política.

Ahí es donde Fajardo-López ha perdido esencia. El candidato de la Coalición Colombia sedujo al comienzo, pero la falta de decisión y beligerancia le ha hecho perder puntos. Lo dicen hasta sus mismos seguidores. Visibilizar las contradicciones en política no necesariamente implica caer en un escenario polarizante y menos en un país que, en serio, está mamado de tanto privilegio y que esto no cambie. No puede su fórmula vicepresidencial argüir nimiedades como la de criticar a Petro porque este no le quiso decir dictador a Maduro. Ese es el máximo cuestionamiento al candidato de decentes, ¡por favor! Solo les queda la alternativa de que De la Calle se les una, y es posible porque “El César” ya dio el visto bueno.

Para finalizar, me late que Piedad Córdoba, que hace un denodado trabajo y muy calladita, puede dar una sorpresa con un buen número de votos.

@jairotevi

Escrito por Jairo Gómez

Dicho y hecho

Por Amylkar D. Acosta M.- El bajonazo del precio del crudo, desde los US $115.19 el barril a mediados de junio de 2014 hasta los US $25 en enero de 2016 puso a prueba a la industria petrolera y la obligó a tomar medidas tendientes a reducir sus costos, a ser más eficientes y a apretarse el cinturón para poder sobrevivir. Como lo planteó Roberto Steiner, uno de los directivos de ECOPETROL en su momento, “una parte central de la revisión estratégica, que consulta la nueva realidad del mercado, tiene que ver con el logro de mayor eficiencia operacional y una significativa reducción de costos”. Y ese fue el propósito que se impuso la empresa y su Grupo empresarial.

Aunque los precios repuntaron en los últimos dos años, se descolgaron definitivamente del techo de los US $100 promediando los US $52.10 para el año 2016 y US $56.82 para la referencia Brent en 2017. Era imperativo, entonces, ajustarse a la nueva realidad y ECOPETROL dio los pasos conducentes para lograrlo. Dicho y hecho. Se hizo un gran esfuerzo para reducir los costos operacionales, los de levantamiento del barril de crudo, los del transporte, el costo en diluyentes, en fin en cuanto se pudo.

Gracias a ello, como lo manifestó el ex presidente de la empresa Juan Carlos Echeverri, “el precio al cual producimos caja está entre US $20 y US $30 y el nivel en el cual damos utilidades está entre US $30 y US $40”. Adicionalmente se hizo un esfuerzo interesante en la comercialización, toda vez que se logró reducir el diferencial del precio de venta de la canasta de crudos de ECOPETROL con respecto a la referencia BRENT hasta los US $6, 50 menos con respecto a 2015, la mejor cotización en los últimos 7 años.

El desempeño de REFICAR también contribuyó con sus números al buen balance que presentará ECOPETROL a sus 340 mil accionistas el próximo 23 de marzo, cuando se les propondrá repartir $3.65 billones en dividendos ($89 por acción), 55% de su utilidad neta de $6.6 billones, 323% mayor que el año pasado ($1.56 billones) y la más alta en los últimos 4 años. De estas, van a la Tesorería general de la Nación $3.2 billones, que sumados al pago de impuestos le significarán ingresos por la no despreciable suma de $8.2 billones, aproximadamente. ECOPETROL aprovecho, además, para pre-pagar deuda, reduciéndola de US $18.000 millones a US $15.000 millones.

Con la baja de los precios bajaron también las reservas de ECOPETROL un 14%, al pasar de 1.849 MMBPE en 2015 a 1.598, atribuible a la baja del precio - base para su aforo de los US $55.57 el barril a US $44.49. Para el 2017, al calcularse las reservas con el precio de US $54.93, ello da como resultado la incorporación de 94 MMB de petróleo a las reservas. Adicionalmente se añadieron 201 MMB y 73 MMB por cuenta de la gestión técnica y optimización financiera de los activos, amén  del recobro mejorado, respectivamente. El efecto combinado de estos factores dio como resultado que las reservas de crudo de ECOPETROL se recuperaron, pasando de 1.598 MMBE a 1.659, para un incremento de 3.8%.

En cuanto a la producción de petróleo, sigue preocupando el alejamiento continuo de la otrora meta del millón de barriles/día a nivel nacional, alcanzada en 2013 y que desde entonces ha venido decayendo junto con las reservas. ECOPETROL no ha escapado a esta tendencia y es así como pasó de producir en promedio 760.000 barriles/día en 2015 a 718.000 barriles/día en 2016 y 715.000 en 2017. Ello se ha debido en gran medida a los trastornos que ha tenido la empresa, tanto en su operación como en el transporte del crudo, debido a los recurrentes conflictos sociales y laborales, así como a los frecuentes atentados contra la red de oleoductos.

Este corte de cuentas tan favorable para ECOPETROL le mereció el reconocimiento de parte de la agencia calificadora de riesgo Moody´s Investor Services, la cual, luego de analizar su P & G al cierre de 2017, le mantuvo su calificación en Baa3 con perspectiva estable, con una calificación de crédito individual (BCA) de ba3. Conceptuó esta firma que “la empresa ha sido exitosa en reducir sus costos operativos, lo que le ha permitido incrementar su flujo de caja y bajar su endeudamiento”. Y remata diciendo que todo ello se debe “a la mejora de los fundamentales de la compañía”. Y ello se da después de haber cambiado la perspectiva de la calificación de la deuda soberana de Colombia de estable a negativa.  

Bogotá, marzo 17 de 2018

www.amylkaracosta.net

Escrito por Amylkar D Acosta M. ex presidente del Congreso y ex ministro de Minas y Energía.

¡A legislar por Colombia!

Por: Guillermo García Realpe. @GGarciaRealpe.- Hemos terminado un largo proceso de campaña electoral donde superamos toda clase de obstáculos, recorrimos el país llevando nuestro mensaje a los más remotos lugares de la geografía nacional, escuchando a la gente, proponiendo soluciones a sus problemas y extendiendo nuestra mano amiga a las comunidades.

Hoy podemos decir que gracias a ustedes hemos logrado nuestro objetivo. Representarlos nuevamente en el Congreso de la República nos llena de gran entusiasmo pero también es un enorme compromiso para seguir luchando por las causas sociales de todos los colombianos.

Tengan la plena seguridad que siempre estaremos a su disposición para elevar la voz de las regiones en el Senado de la República, para ser su vocero ante las esferas a nivel nacional, para legislar con la mayor responsabilidad y transparencia que amerita nuestra dignidad.

Nos esperan grandes retos para los próximos cuatro años en todas las temáticas nacionales. Los vamos a asumir con total entrega y compromiso, porque es nuestro deber y una responsabilidad con todo el pueblo colombiano.

Soy Senador de la República gracias a su apoyo. Mi decidido compromiso de trabajo con ustedes y por Colombia. Seguiremos luchando por el sector agropecuario y ambiental, por los usuarios de los servicios públicos, por la población vulnerable, por los derechos de los animales y también por el Macizo Colombiano.

Nuestra propuesta Paz con la Naturaleza se consolida más, continuaremos el gran trabajo emprendido hace ya varios años para avanzar en todo lo que ella implica.

Espero en cuatro años poder decir que le cumplimos una vez más a nuestros campesinos, ambientalistas, animalistas y en general a todas las personas que de una forma u otra nos dieron su apoyo para llegar de nuevo al Congreso de la República.

Estaré también atento a las normas que desarrollan los programas del posconflicto, pues saben ustedes que somos defensores de la paz y por ello tenemos que garantizar que todo lo pactado se cumpla a cabalidad en la práctica.

En nuestra labor encontrarán siempre a un aliado que velará por una Colombia justa y equitativa, donde la pobreza y miseria que aún agobia a miles de compatriotas sea cosa del pasado. Trabajaremos incansablemente para que las regiones marginales tengan inversión social, oportunidades laborales, más productividad y más desarrollo.

Combatir la pobreza y la corrupción a fondo también deben ser tareas principales del nuevo Congreso. Daremos una lucha frontal para combatir estos flagelos que minan la esperanza de los ciudadanos.

En nombre mío y de mi familia reciban un saludo fraterno, gratitud infinita por todo el apoyo recibido a lo largo de este tiempo y cuenten siempre con un amigo que estará a su disposición para los más altos menesteres.

¡Paz con la Naturaleza!

Escrito por Guillermo García Realpe. Senador Liberal de Colombia.

Sergio de la Calle

Por Mauricio Cabrera.- Humberto Fajardo. Esos nombres, de un candidato que no existe, serían la esperanza de millones de colombianos que no queremos resignarnos a ver una elección presidencial disputada entre el candidato de Uribe y Petro, en la que con seguridad la victoria sería para la extrema derecha por el miedo que genera el fantasma del castrohavismo.

Los resultados de las consultas del domingo pasado así lo indican. La coalición de la derecha fue la ganadora con 5.96 millones de votos, mientras que la consulta de la izquierda quedó muy atrás con 3.36 millones. En el evento, muy probable, que esos dos candidatos pasaran a la segunda vuelta, el resultado sería idéntico y Colombia volvería a tener un gobierno de extrema derecha.

Pero no es un resultado inevitable. En las mismas elecciones hubo 8 millones de votos no comprometidos con ninguno de esos dos candidatos. El problema es que esos votos están divididos entre Fajardo, De la Calle y Vargas Lleras, cada uno de ellos con menos votos que Petro, de manera que por separado tienen muy poca probabilidad de pasar a la segunda vuelta.

El único camino para evitar que regresemos al pasado es lograr consolidar una única candidatura del centro progresista, uniendo las campañas de Humberto de la Calle y Sergio Fajardo. Así lo dijo con toda claridad el profesor Mockus en uno de sus gestos cargados de simbolismo se arrodilló ante las cámaras de televisión para pedirles a Humberto y a Sergio que se unieran.

Hay un verdadero clamor ciudadano en los medios y en las redes sociales, pidiendo la unión de los candidatos del centro progresista. Los jóvenes promueven peticiones en internet, comparten videos, y convocan a manifestaciones públicas. Los académicos e intelectuales se pronuncian en cartas abiertas, y hasta los congresistas de la Coalición Colombia piden el diálogo entre los candidatos.

Varias de las voces que piden la unión quieren que se haga también con Petro, con quien hay algunas afinidades sobre todo en lo que se refiere a la defensa del Acuerdo de Paz. Pero siendo realistas esa opción es perdedora. Lo paradójico de la situación actual es que Humberto y Sergio no tienen los votos suficientes para llegar solos a la segunda vuelta, pero si logran unirse tienen una alta probabilidad de ganar las elecciones. Por el contrario, Petro si tiene los votos para pasar a la segunda vuelta, pero allí sería derrotado por una mayoría abrumadora que votaría por miedo.

Escrito por Luis Fernando García. Forero

Cómo vencer a los mismos con las mismas

Por: Jorge Enrique Robledo.- Tal como se advirtió en esta columna, el clientelismo y la corrupción se enseñorearon en las pasadas elecciones. Y como era de esperarse también, ya escogieron el chivo expiatorio que sacrificarán en el altar de la hipocresía, para los mismos poder decir que sí persiguen a los corruptos, mientras que nada hacen frente a una lacra generalizada.

Pero así y todo, y aun cuando lo silencien, le fue muy bien a la Coalición Colombia, base política de la candidatura presidencial de Sergio Fajardo. Porque el Polo aumentó en 36 por ciento su votación para el Senado –a 736.367 y al 4,80% del total– y porque la Alianza Verde dio un salto notable, con lo que estas fuerzas y las de Compromiso Ciudadano pasaron de dos millones de electores, eligieron a 27 congresistas y aportaron dos de los tres senadores más votados. Volvieron a fracasar esos autoproclamados “demócratas” que odian que exista un partido como el Polo, que no se amilanó ante Uribe ni se dejó cooptar por la agresión almibarada y de extrema derecha de Santos.

A su vez, los sectores que realizaron consultas el 11 de marzo andan diciendo que la segunda vuelta a la Presidencia ya está definida entre Petro –cuya consulta sacó 3,36 millones de votos– y Duque-Uribe –la cual obtuvo 5,96 millones. Pero esa teoría no resiste análisis. Porque la mitad de los electores al Congreso –9 millones– no votaron en las consultas, en ellas sufragaron muchos que votarán por otros candidatos presidenciales el 27 de mayo y para ganar la Presidencia se necesitarán entre 8 y 9 millones de votos. Pero lo que sí demostraron las consultas es que Petro no tiene ni la menor posibilidad de ganarle a Duque-Uribe, y menos si estos se unen con Vargas en la segunda vuelta.

Se asiste a la rapiña entre Duque-Uribe y Vargas-Santos sobre quién se queda con la clase política liberal, conservadora y de la U –congresistas, concejales, diputados, alcaldes y gobernadores–, atrayéndola con puestos y contratos, lo único que están negociando y que conducirá a que despresen a esos partidos, como a pollos en un almuerzo. Y pueden hacerlo de forma tan vulgar porque la única diferencia importante entre la Unidad Nacional y el Centro Democrático es la del proceso de paz, y eso que cada vez menos, pues Duque ya ha afirmado que no volverá trizas los acuerdos y Cambio Radical los aprobó en el Congreso. Ambos han hecho saber además que para impedir cualquier mejora en el rumbo del país tienen decidido coligarse en la segunda vuelta, renovando así el uribo-santismo o el santo-uribismo con el que ganaron en 2010.

Impedir el horror de tener que escoger entre Duque-Uribe y Vargas-Santos –desde ya digo que votaría en blanco– y de ver ganar a uno de ellos en la segunda vuelta, exige actuar con cabeza fría y respaldar al único que puede derrotarlos. Y se sabe que ese colombiano es Sergio Fajardo, quien ha demostrado ser capaz de lograr la amplísima unidad requerida para vencer a los mismos con las mismas. Por el bien de Colombia, ojalá que esto lo entiendan los seguidores de los otros candidatos distintos a Duque-Uribe y Vargas-Santos que no pueden ganar la Presidencia y respalden a quien sí puede hacerlo y tiene un buen programa.

Coletilla: hace dos semanas, Daniel Coronell informó que dos ejecutivos de Odebrecht le reconocieron a la Fiscalía de Brasil que financiaron la campaña Santos-Vargas 2014 y que entre sus objetivos estaba aceitar una reclamación a la ANI –un billón de pesos– por parte del Consorcio Ruta del Sol (sociedad Odebrecht y Corficolombiana). Además dijeron que la plata a la campaña Zuluaga-Trujillo 2014 la giraron a través de Daniel García Arizabaleta, ex alto funcionario del gobierno de Álvaro Uribe y de Odebrecht y directivo de las campañas al Congreso y la Presidencia del Centro Democrático (enlace 1). En su condena al Noño Elías, la Corte Suprema de Justicia estableció que la plata a Santos-Vargas 2014 no la giró Odebrecht sino Corficolombiana (Enlace 2). Luis Fernando Andrade, exdirector de la ANI, dijo que, contra su opinión, se favoreció al Consorcio de la Ruta del Sol con la liquidación del contrato, en vez de caducarlo, por imposición de la Superintendencia de Industria y comercio (Enlace 3). Y es notorio que el gran poder del pacto de impunidad entre los mismos con las mismas ha silenciado estas verdades para favorecer a Duque-Uribe y a Vargas-Santos.

Bogotá, 16 de marzo de 2018.

Escrito por Jorge Enrique Robledo. Senador del Polo Democrático Alternativo.

El Titanic de la Mano de Dios

Por Rodrigo Zalabata Vega.- Para los que están preocupados porque Colombia está polarizada, les cuento que el Polo Norte está ejerciendo su poder magnético en Colombia y está cada vez más polarizado. Las noticias que llegan dan cuenta. 

La nave que se conduce siempre a la derecha, con su brújula que apunta invariable hacia el norte, va capitaneada por Álvaro Uribe, con su candidato de mástil elevando la bandera; está en “ella” Pastrana con su “buen partido” Conservador, Ordoñez y su crucifijo que lo mantiene a salvo del naufragio, e incluso ya los alcanzó el partido de la U, cuya cabeza es el presidente Santos, a quien creían retrasado; y al lado de ellos, quienes pelechan por subirse sin tiquete de abordaje, aquellos con alma de rémora que comen de las sobras que van dejando a su nado las grandes ballenas que se comen a los peces pequeños. 

Es justo decirlo, Vargas Lleras aún no se ha subido, pero navega al lado en su propia balsa de salvación, esperando el momento oportuno. Él sabe que les aguarda el mismo destino. En esa embarcación lo menos importante son los nombres, pues su espíritu democrático es que todos en el viaje disfruten cómodos del juego “Monopolio” o “Hágase Rico”. 

Salvo la preocupación poco probable que su titánica nave tropiece con un Iceberg (si se duermen y no lo divisan a tiempo), sienten que viajan sobre seguro, en el segundo puerto reaprovisionarán sus pertrechos y si no pueden unirse se mantendrán unidos. Y si corrompen la sal del mar y naufragan serán los primeros en abandonar la nave. 

Si para la segunda vuelta hacia el puerto de arribo quedan al mando dos de ellos mismos (Duque y Vargas Lleras), entonces ya no habrá una elección sino una distribución. Y ni siquiera el combustible del petróleo y el carbón que ya malgastaron les hará falta, pues las mismas rémoras servirán de remos para llevarlos a su providencial destino. 

Debajo de ellos, en el Polo Sur, viajan los desorientados cardúmenes de peces, a los que con gritos de naufragio mantienen asustados diciéndoles que se van a ahogar, los mismos que buscando un puesto seguro donde desahogar su llanto se dirigirán a la boca de la ballena. 

Ya muchos de esos peces de acuario, quienes piensan apacibles que el mundo llega hasta límite que pueden ver en su pantalla, han advertido que no permitirán que les cuiden gratis la salud que tanta queja les causa, ni la educación que tanta falta les hace, mucho menos recibirán las sobras de los subsidios, y con toda dignidad han salido a protestar por el derecho a trabajar por “ellos” toda la vida, al punto de pensionar su lucha hasta el día de la muerte. 

Siendo así, los dueños de esa nave surcan sin dificultad los dos océanos de riquezas en medio de los cuales se ahoga en la pobreza Colombia, y piensan que ni siquiera Dios podrá hundirla, pues sienten que con ellos viaja el Mesías. 

RODRIGO ZALABATA VEGA

Cel. 320 – 3336025

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Escrito por Rodrigo Zalabata Vega.

Mentira artificial

Por Gabriel Ortiz.-El orden mundial está en peligro, según lo advierte el experto colombiano -exMicrosoft- Orlando Ayala, en excelente dialogo-crónica con Juan Gossaín. La torpe utilización que se viene haciendo de las redes sociales, introduce el fantasma del desastre, especialmente durante las votaciones. Las orejas, el rabo y toda la armazón del monstruo se han posado sobre nuestro sistema electoral.

La agonizante ética para utilizar medios y redes, abre de par en par las puertas al desorden, a la insensatez y a la violencia colectiva, porque como lo afirman Gossaín y Ayala, la frenética manipulación de la verdad polariza, a tal punto, que la “propia gente se niega a consultar las diferentes fuentes de información”. “Esa es la tendencia voluntaria a tragar entero”, afirma Ayala con gran preocupación.

Si regresáramos  a los últimos de febrero y de marzo; si tuviéramos capacidad de análisis y venciéramos la polarización, veríamos con terror la cascada de falsedades, engaños, mentiras y manipulaciones con las que nos bombardearon.

La IA (inteligencia artificial) que se pasea por el mundo moderno quiere convivir con los seres humanos, pero se mezcla peligrosamente a través de lo que podríamos llamar la MA (mentira artificial). Esa que los rusos aplicaron a las elecciones de Trump, los ingleses al Brexit y el uribismo al plebiscito de octubre, y a las parlamentarias del domingo 11. La MA, no convivió con nosotros, nos invadió para que unos pocos se beneficiaran, especialmente “ÉL”.

El nuevo parlamento y el nuevo gobierno no podrán escapar a la MA, porque no ha aparecido el medicamento, la vacuna o la amputación, que puedan controlarla.

El agotamiento de los tarjetones en 16 mesas se fabricó como el más monstruoso fraude. Nadie se ocupó del vergonzoso fraude que representaban los mensajes tramposos, falsos, engañosos que invadieron medios y redes, y arrastraron como borregos a millares de electores.

El M11 hubo dos hechos significativos: mientras el gran elector, con gran pauta publicitaria, esperaba más de millón ochocientos mil votos y no alcanzó al millón, Mockus utilizando un elemental dibujo en la arena, recibió más de 530.000 sufragios. Fue el emblema de la anticorrupción, la limpieza y la confiabilidad, que ahora atacan sus contradictores para minarla. Y como él, aún hay líderes limpios.

Los partidos y movimientos se mueven, y de qué forma, para fortalecer las cuatro coaliciones que se disputarán la presidencia. La Farc se dejó contar, mientras Petro y el tal castrochavismo, dejaron de ser el “coco” para asustar bobos. Por ahora, no hay con que estremecer ni emberracar a los votantes.

Mucho trabajo tendrán los estrategas de la política para alcanzar la Presidencia. El país y sus gentes enfrenarán la mentira artificial, las falsas noticias, el odio y el populismo, en medios, redes y plazas públicas. No se dejarán engañar ni robar sus votos.

Juguemos limpio y elijamos al mejor.

BLANCO: Ya nadie se irá de Colombia. Devolvieron los pasajes cuando vieron los resultados electorales.

NEGRO: El desprecio de Peñalosa por Soacha: “es un hueso…”

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Escrito por Gabriel Ortiz

El nuevo mapa electoral colombiano

Por Ariel Avila.- El pasado 11 de marzo se realizaron las elecciones legislativas en Colombia, así como consultas interpartidistas en la derecha y la izquierda. Ambas, sin duda, tendrán un efecto en las presidenciales del mes de mayo. A partir de los resultados se podría llegar a cuatro grandes conclusiones. La primera se refiere a una situación que parece contradictoria, ya que el Senado que se posesionará el próximo 20 de julio tendrá la bancada más grande de la derecha en los últimos tiempos. El partido más hacia la derecha, el Centro Democrático, que representa el expresidente Uribe, logró 19 curules, perdiendo una con respecto al 2014. Vale la pena decir que ellos esperaban 30 curules. Luego está el partido Cambio Radical, también de derecha, liderado por el exvicepresidente Vargas Lleras. Tendrá 16 escaños, subió 7 con respecto al 2014 y claro, allí está el Partido Conservador que bajó de 18 a 15 puestos. Poco más de 50 curules para esté espectro ideológico.

Pero a su vez, también se puede decir, que las fuerzas progresistas son las más grandes en la historia republicana de Colombia: el Partido Verde logró 10 escaños en el Senado, un 100% más de lo que obtuvo en 2014; el Polo Democrático, de centro izquierda, del cual se creía que no pasaría el umbral, mantuvo los mismos cinco puestos que en 2014. Además, el partido de Gustavo Petro, la Lista de los Decentes, logró otros cuatro escaños y el partido Mira logró 3 curules, para un total de 22 senadores.

La segunda conclusión es que como se esperaba se produjo un revolcón en las apuestas presidenciales. Por un lado, el más fortalecido del mapa electoral es el centrista Sergio Fajardo, quien ahora, con su Coalición Colombia logra posicionarse como la tercera fuerza en el Congreso de la República, al pasar de 10 a 15 senadores (suma de los Verdes y el Polo). Había caído en las últimas encuestas y no se le auguraba resultados buenos, pero logró un importante crecimiento. Ahora el reto que le queda es ampliar su coalición de centro para convertirse en una tercería real de poder en medio de los dos extremos.

El otro que sale fortalecido en la bancada de congreso es Germán Vargas Lleras, aunque quede mal parado con los resultados de la consulta presidencial del uribismo. Vargas pasó de 9 a 16 cupos en el Senado, fue el gran ganador, esa era su apuesta. Pero debido a que la consulta presidencial de la derecha logró cerca de seis millones de votos, sus posibilidades de crecimiento en las encuestas se ven disminuidas. Seguramente, tendrá cómo jugar y tal vez alguna probabilidad de maniobra.

Por su parte el uribismo si bien queda en tablas en el Senado, su votación en la consulta presidencial le da un mínimo de cuatro millones de votos, con lo cual tiene asegurado un cupo en segunda vuelta. Es decir, la pregunta sería quién compite con ellos en el balotaje. Álvaro Uribe logra aglutinar la derecha en torno a Iván Duque con al menos cinco millones de votos duros y con la posibilidad de ampliar la coalición con diferentes partidos que están huérfanos y buscando vender caro su apoyo. Es decir, fácilmente podría conseguir al menos un millón de votos más.

La tercera conclusión es también una paradoja. Los partidos de la U y los Conservadores perdieron espacios importantes en el Congreso. Los primeros disminuyeron su representación en siete curules en el Senado y los segundos perdieron tres, pero a pesar de ese retroceso serán los grandes ganadores en las próximas horas, ya que en la medida que no definieron a cuál de los candidatos a la Presidencia apoyarán, y ante la fragmentación del voto, todos los candidatos los necesitan. Por ellos lucharán Vargas Lleras y el uribismo.

En las consultas votaron cerca de nueve millones de personas, muchas con la intención de modificar los resultados, es decir, los votos duros de candidatos serían cerca de ocho millones, lo cual a su vez significa que al menos otros nueve millones de personas que saldrán a votar en las presidenciales aún están en disputa. No hay nada escrito o al menos seguro en estas elecciones presidenciales.

Por último, la consulta de la izquierda logró poco más de tres millones de votos, en la cual Gustavo Petro alcanzó 2,8 millones, una votación alta, pero similar a la que alcanzó la izquierda en 2006 en su mejor momento. Es decir, este candidato aglutinó la izquierda pero no fue más allá, ahora deberá definir su fórmula vicepresidencial e intentará moverse al centro.

Escrito por Ariel Ávila. Politólogo.

Petro, Fajardo, De la Calle: ¡salven ustedes la Patria!

Por Jorge Gómez Pinilla.- La elección que acaba de pasar constituye un campanazo de alerta para las fuerzas de centro izquierda, pues permite apreciar que ni siquiera quien hoy encabeza las encuestas, Gustavo Petro, tiene garantizado el paso a la segunda vuelta. Fue ante todo un triunfo de las maquinarias, que pusieron como mayorías en el Congreso a dos partidos corruptos y venales al cual más —Centro Democrático y Cambio Radical—, en una jornada atravesada por fuertes sospechas de manipulación de encuestas primero, y de fraude electoral después.

Muchas de las cosas que están pasando en la arena política deberían ser motivo de asombro, por absurdas, pero la gente las toma como si fueran un paisaje más en el reino del absurdo cotidiano.

Absurda por ejemplo la trepada que se pega Iván Duque en dos encuestas previas al 11 de marzo, a las que hice referencia en mi última columna, y diríase inaudita la arrasadora diferencia que en votos le tomó este a Marta Lucía Ramírez, siendo que días antes esta lo superaba en 18 puntos (ver encuesta) y que muchos repetimos lo que hicimos en 2010, cuando votamos por Noemí Sanín para que no ganara Andrés Felipe Arias. Y lo logramos.

No es posible poner la mano en el fuego y asegurar que Duque ganó en franca lid, menos cuando en ese millón y medio de votos que obtuvo Marta Lucía no aparecen los de quienes votamos por ella para frenar el proyecto político de Uribe, los cuales deberían contarse por decenas de miles, como sí se contaron y aparecieron hace ocho años en las cuentas de Noemí. Ahí ni siquiera se refleja el total de votos que obtuvo Marta Lucía en la elección de 2014, cercano a los dos millones.

Sumado a lo anterior se presenta el bochornoso episodio por la falta de tarjetones en 26 puntos de votación, todos en llamativa coincidencia a la misma hora del mediodía, y la atropellada respuesta del registrador nacional es que saquen fotocopias y repartan, y comienza entonces la gente del Centro Democrático a repartir fotocopias como repartiendo yuca en plaza de mercado, según se aprecia en un video con diligentes voluntarios de ese partido en Bogotá. (Ver video).

Es aquí donde cobra sentido la denuncia que Gustavo Petro había hecho días atrás y se materializó el día de la elección, respecto a que no se digitalizaron los formularios E-14 y “los datos se dieron por teléfono, sin huella digital”. (Ver trino). No hay cómo probar, mejor dicho, que los resultados que se entregaron son fidedignos y de sana fuente.

En muchos aspectos la transparencia electoral brilló por su ausencia, y por eso me atreví a opinar que si hubiera ocurrido en Japón, el registrador nacional se habría hecho el harakiri. Es más: si nos ponemos de capciosos, lo de los tarjetones faltantes podría entenderse como un elemento distractor para esconder algo más grande, por ejemplo, un fraude electoral a gran escala que al final del día haya dejado contentos a los amigos del “establecimiento”, excepto Petro. Todos poniendo carita de yo no fui, comenzando por la principal damnificada —que termina convertida en vice— y continuando con Alejandro Ordóñez, quien todavía no es consciente de la “carbonizada” que se pegó y en su delirio postraumático anda pidiendo la jefatura de debate de la campaña.

Antes de que en artilugio mágico Iván Duque apareciera punteando las encuestas como conejo que sale del sombrero, la segunda vuelta se preveía entre Petro y Vargas Lleras, o en el mejor de los casos con Fajardo. Habrá que pedirle al señor procurador que investigue tan extraña voltereta en las preferencias y las notorias irregularidades que se presentaron ese día, pero no es hora de llorar sobre la leche derramada, sino de hacer cuentas con base en el nuevo balance de fuerzas.

El viernes anterior a la elección César Gaviria rompió cobijas con Juan Manuel Santos tras una agitada reunión en la que este quiso obtener para Germán Vargas el apoyo de los directorios aliados a su gobierno, y lo que obtuvo fue el retiro abrupto e indignado del liberalismo. El presidente Santos tiene una pelea casada —aún no resuelta— con Álvaro Uribe, y ante la debilidad electoral de Humberto de la Calle solo le queda Vargas Lleras para tratar de impedir que su archienemigo político recupere el solio de Bolívar.

Es previsible una desbandada tanto de la U como del conservatismo “enmermelado” hacia Duque, por lo que de aquí a mayo Santos debe tratar de atraer hacia Vargas a todos los que no tienen cabida en el uribismo, y a las fuerzas de Fajardo que en segunda vuelta por nada del mundo se irían con Petro, y a los liberales que como Juan Fernando Cristo se le abrieron a De la Calle y hoy parecen más dispuestos a irse con Cambio Radical que con el candidato oficial de su partido. Sea como fuere, desde la trepada de Duque la suerte de Santos y la de Vargas Lleras han quedado unidas, se necesitan mutuamente.

En días venideros podría darse un acercamiento entre Fajardo y De la Calle que conduzca a algún acuerdo, pero ello no habrá de traducirse en que logren desplazar a Petro, sino en algo aún más azaroso: que por el boquete que en primera vuelta dejaría la repartición de votos entre Petro, Fajardo y De la Calle terminen por colarse a segunda vuelta los dos candidatos de la derecha, Duque y Vargas Lleras. Y ahí sí, apague y vámonos. (Por cierto, en ese caso, ¿para dónde agarrarían los votantes de Petro y Fajardo?).

El propósito de esta columna ha sido brindar claridad en que si el trío —no el dueto— de Gustavo Petro, Sergio Fajardo y Humberto de la Calle lograran afinar sus voces y ponerse de acuerdo para cantar en coro la misma melodía, lograrían en primera vuelta lo mismo que en apariencia acaba de hacer Iván Duque con Marta Lucía: arrollar.

¿Qué tan difícil puede ser que con base en un acuerdo programático se establezca entre los tres una repartición del poder y una asignación de funciones, y para adelante? Piénsenlo, es por el bien de la Patria. Se trata de sumar, no de restar.

Como dijo @eddmunoz en divertido trino: “Propongo encerrar a Petro, Fajardo, Claudia y De la Calle en una casa con pola, ron, bareta y no dejarlos salir hasta que lleguen a un acuerdo”. O como dijo Antanas Mockus, con llanto en los ojos: “Nos van a meter miedo de lado y lado: media sociedad se va a asustar frente a Petro y media sociedad se va a asustar frente a Duque. Pues no nos dejemos echar ese cuento. Escribamos otro cuento, que sea más bonito, que dé más orgullo, que nos una”. (Ver video).

DE REMATE: Es cierto que a los candidatos que se presentaron a consultas les está impedido cambiarse de partido o integrarse a otras candidaturas, a no ser que devuelvan el dinero que reciben por reposición de votos. Pero hay fórmulas que se deben intentar, se trata de ser creativos. Hay personas que pueden actuar en representación de otras y “en el camino se arreglan las cargas”.

@Jorgomezpinilla

http://jorgegomezpinilla.blogspot.com.co/

Escrito por Jorge Gómez Pinilla

Las elecciones

Por José G. Hernández.-Tras las elecciones del domingo, algunas observaciones:

-Para destacar, la prontitud y exactitud en la entrega de los resultados, pocas horas después de cerradas las urnas. Ello habla muy bien del trabajo de la  Registraduría en tal sentido. Es algo que le da legitimidad y transparencia al proceso electoral, en especial si comparamos con lo que ocurre en otros países.

-Con independencia de los resultados -quiénes perdieron y quiénes ganaron- lo cierto es que el certamen electoral, en lo relativo a las consultas orientadas a escoger los candidatos presidenciales de la derecha  y de la izquierda, estuvo mal organizado. Al menos, no se previó adecuadamente lo referente a la distribución de los tarjetones en varios centros electorales. Eso se debe señalar con sentido crítico, porque muchos ciudadanos –se ignora cuántos-  no pudieron votar; queriendo participar en las aludidas consultas, al no encontrar las tarjetas para el efecto, no votaron para Senado y Cámara. De modo que sus derechos políticos fueron vulnerados por el descuido de los funcionarios, o por el bajo presupuesto previsto por el Ministerio de Hacienda. La propia Registraduría debe indagar qué pasó, y explicarlo al país. Eso no puede volver a ocurrir, menos en un asunto de tanta trascendencia política.

-Pero además está claro que hay problemas de pedagogía electoral. A pesar de los esfuerzos que se hicieron en los últimos  días por la Registraduría y por varios medios de comunicación acerca de cómo votar, fueron muchos  los votos nulos y los no marcados. Y, si bien disminuyó la abstención, sigue siendo muy alta.

-Todo indica que muchos ciudadanos no estaban contentos con los candidatos, y por tanto querían votar en blanco, pensando quizá  que se vota en blanco depositando la tarjeta sin marcarla o rayando la tarjeta  de tal forma errónea  que se anule el voto. Es necesario que ese equívoco sea superado para el caso de las elecciones presidenciales.

El voto en blanco debe ser marcado, y hay una casilla específica para que quien no esté de acuerdo con ninguno de los candidatos, deje la constancia, votando.

-También es equivocado decirle a la ciudadanía -como lo hemos escuchado de algunos comentaristas radiales-  que los votos en blanco se suman a la mayoría. Eso no es cierto. Basta recordar el parágrafo del artículo 258 de la Constitución: "Deberá repetirse por una sola vez la votación para elegir miembros de una Corporación Pública, Gobernador, Alcalde o la primera vuelta en las elecciones presidenciales, cuando del total de votos válidos, los votos en blanco constituyan la mayoría. Tratándose de elecciones unipersonales no podrán presentarse los mismos candidatos, mientras en las de corporaciones públicas no se podrán presentar a las nuevas elecciones las listas que no hayan alcanzado el umbral".

-De otro lado, debe pensarse en reformar el actual sistema de consultas para que los partidos escojan candidatos. Eso no debería estar a cargo del Estado, ni generar costos para el tesoro público. Las consultas deberían ser internas, bien sea dentro de un partido o, por acuerdo inter partidista, ya que la definición es un asunto que solamente a ellos –los partidos y los precandidatos- interesa. Que los propios partidos resuelvan quiénes serán sus candidatos, sin comprometer a la organización electoral, ni afectar las finanzas públicas.

-Estos asuntos deben racionalizarse. Y la organización electoral debe mejorar. En cuanto a la organización, deberían ser deducidas las responsabilidades.

Escrito por Luis Fernando García. Forero