Opinión

Hidroituango

Por Lorena Rubiano.-La administración efectiva consiste en empezar por lo primero. Mientras que el liderazgo decide qué es "lo primero", la administración le va asignando el primer lugar día tras día, momento a momento. La administración es disciplina, puesta en práctica. Stephen Covey

Sin ser experta en el tema, voy a incursionar en el caso de la represa hidroeléctrica de Ituango, por ser un asunto de alto interés nacional, por el riesgo tan grande que corren los habitantes de cerca de doce municipios ribereños, del río Cauca.

Es obvio que la prioridad es la gente, miles de familias que en este momento están el riesgo de ser arrasadas por una posible avalancha, y que por esta situación viven hacinadas en carpas, lejos de sus negocios y propiedades, y sin una solución a la vista.

La situación es muy compleja, oscura por tanto comunicado ocultando la verdad y lo único que sale a flote es esa ansiedad de dinero, de ganar plata por encima de lo que sea, desconocer todos los conceptos negativos para la construcción de la represa en ese sitio, y sobre todo el asesinato sistemático de los líderes sociales más de trescientos que se oponían al proyecto y cuyas desapariciones no han sido investigadas.

La situación, según los expertos, es altamente peligrosa, como lo constataron ingenieros del ejército de los Estados Unidos, quienes vinieron a revisar la obra, y ese concepto debe conocerse en su totalidad por todos los colombianos.

Saber que pasó, que está pasando y si la obra es viable o no. Y quienes son los responsables de tanta torpeza y de esa obstinación de hacer una represa donde no era viable. Y si determinan ponerla en funcionamiento en cada invierno habrá zozobra total y riesgo, además de que la montaña en cualquier momento caerá sobre la represa.

Las filtraciones continúan y no hay control de las descargas al río, lo que puede originar una nueva creciente intempestiva. O sea, lo cierto es que no hay control de la presa, y es impredecible cualquier eventual actividad de la naturaleza.

El ministro de Minas declaró la alerta roja atendiendo al informe de los norteamericanos y contra el concepto de EPM. Los constructores y EPM nunca emitieron una alerta sobre el desprendimiento de la montaña mientras que los expertos dicen que se puede venir una alud de tierra entre 10 y 40 millones de metros cúbicos”.

El gobernador Luis Pérez, aseguró que, de acuerdo con el informe técnico, “la obra está en el riesgo de un máximo colapso” y que los materiales usados “no cumplen con los estándares internacionales”.

Desgraciadamente, por la ambición y el dinero, los responsables de la hidroeléctrica ignoraron las constantes advertencias de las comunidades campesinas que habitan el área de influencia del megaproyecto, quienes previeron lo sucedido.

La situación humana es lamentable: todo es improvisado, familias en una carpa, niños sin escuela, mala alimentación y escasa atención médica y sobre todo con una gran incertidumbre sobre su futuro. Ojalá no les salgan con dos pesos y listo chao, el amigo.

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