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Una China Moderna

Beijing, 17 de febrero de 2018. Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Thomas Peter/ Reuters.- El Profesor Yao Yang,  Director del China Center for Economic Research at Peking University, ha realizado un interesante estudio sobre la sempiterna ambición de los gobernantes chinos de lograr una China Moderna.

En este sentido, Yao señala que “en octubre pasado, cuando se inauguró el 19 Congreso Nacional del Partido Comunista de China, el Presidente Xi Jinping anunció que el país tendría una economía “totalmente moderna” para 2035 y alcanzaría el estatus de altos ingresos para 2049, cuando se cumpla un siglo de la fundación de la República Popular. Cabe esperar que tenga más éxito que el primer premier de China, Zhou Enlai, que en 1964, prometió “cuatro modernizaciones” para fines del siglo XX”.

El Plan de Zhou se centraba en reformar cuatro sectores clave de la economía china: agricultura, industria, defensa y ciencia y tecnología, pero no fijó un objetivo de ingresos específico, pero es seguro decir que esperaba que a China le fuera mejor que la calificación de país de ingresos medio-bajos, según los estándares del Banco Mundial que recibió a fines de siglo.

En realidad, señala Yao, esta vez alcanzar los objetivos de ingresos de China podría ser la parte fácil. El PIB per capita real de China representa cerca del 25% del de EE.UU. Para unirse al club de altos ingresos, la OCDE, China tendrá que elevar esa cifra hasta al menos un 45% (dependiendo de cómo se mida el ingreso real), nivel logrado hasta ahora por entre 36 y 40 economías.

China podría unirse a estas filas para 2049,  si su economía crece al menos 1,7 puntos porcentuales más que la estadounidense cada año a partir de ahora. Suponiendo que la economía de EE.UU. mantiene su índice de crecimiento de largo plazo de un 2%, China tendría que crecer un 3,7% al año, muchísimo más lento que la actual tasa de un 6.5%. Incluso si su PIB se desacelerara constantemente a un 2% para 2049, la tasa promedio sería de al menos un 4%.

Pero la modernización, ciertamente,  es más que los ingresos, sino un completo proceso que el último término transformaría a China en una sociedad con los tipos de beneficios (oportunidades, comodidades personales y servicios públicos) que ofrecen las democracias avanzadas de hoy. No será fácil completarlo, afirma Yao.

China requerirá sanar su medio ambiente, algo que es un imperativo y no un lujo. El gobierno ha dado algunos pasos positivos: la calidad del aire alrededor de Beijing, por ejemplo, mejoró notablemente este invierno, gracias a los esfuerzos por cerrar fábricas contaminantes y reemplazar el carbón por gas natural para la calefacción de los hogares. Pero es un cambio que ha venido a un alto coste, como los crecientes precios del gas natural. Mejorar la calidad del aire en todas las ciudades chinas, por no hablar de los ríos, lagos y suelos contaminados en el país, será una inversión enorme.

Un segundo reto que ha de enfrentar China, señala el profesor y analista,  al buscar la modernización, es reducir la brecha entre campo y ciudad. A pesar de que se han ido aminorando las diferencias de ingresos, los residentes rurales siguen enfrentando un acceso inferior a la educación, la infraestructura y los servicios públicos.

Otro indicador socioeconómico complica la perspectiva gubernamental es que su población en edad laboral está comenzando a declinar y podría bajar en más de un 10% para 2040, de acuerdo al Banco Mundial. Si bien la automatización puede protegerla de insuficiencias graves de la fuerza de trabajo, el envejecimiento demográfico aumentará la carga económica de la seguridad social.

Son buenas noticias el que Xi reconozca la importancia del estado de derecho y haya expresado que “el objetivo general de profundizar la gobernanza integral basada en las leyes” para “construir un país con un estado de derecho socialista” en el Congreso Nacional del Partido Comunista de China. Pero un obstáculo clave radica en el sistema político chino. No hay consenso para introducir la democracia electoral en ninguna manera o forma.

En la medida que eleve los estándares de vida, el “Modelo Chino” satisfacerá algunos requisitos de legitimidad política. Pero, estos estándares harán que el pueblo chino exija más libertad personal y un mayor nivel de rendición de cuentas políticas. Un modelo de gobernanza que supera al Partido Único. Es posible que esto impulse un cambio de timón.