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Merkel ganó y los Populistas llegan al Parlamento

Maracay, 25 de septiembre de 2017. Por Felicia Saturno Hartt. Foto: Reuters.- La AfD, nacida en 2013 como partido euroescéptico, quedó en las elecciones de ese año fuera del Parlamento por unas décimas, pero con la crisis de los refugiados transformó su discurso antieuropeo en xenófobo y fue logrando escaños en trece de los dieciséis estados federados.

Merkel ganó, es verdad, pero el regreso de los Populistas es de preocupar. El desembarco de la Alternativa para Alemania (AfD) en el Parlamento Alemán marca un hito, porque por primera vez en décadas, volverá a sentarse un partido de tendencia ultraderechista en el edificio del Reichstag de Berlín, la sede parlamentaria cargada de historia y simbolismo.

"Me da miedo la idea de que, cuando regrese al Bundestag, por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 un nazi hablará ante un micrófono en el Reichstag. Es algo que hay que denunciar", dijo el ministro alemán de Exteriores y vicejefe de Gobierno, Sigmar Gabriel, en una reciente entrevista.

El edificio del Reichstag fue inaugurado en 1894 junto a la Puerta de Brandeburgo. En 1918, tras el fin de la Primera Guerra Mundial y la abdicación del Emperador Guillermo II, fue proclamada desde allí la República de Weimar.

La sede del Parlamento también estuvo estrechamente ligada al fin de la República de Weimar. Un incendio provocado aparentemente por el comunista holandés Marinus van der Lubbe destruyó la sala plenaria en la noche del 27 de febrero de 1933 y con ello la efímera existencia de la república.

Adolf Hitler, nombrado canciller alemán el 30 de enero de 1933, usó el incendio de excusa para lanzar una acción concertada contra sus rivales de cara a unas elecciones anticipadas previstas para una semana más tarde. 

Hitler había logrado convencer al entonces presidente alemán Paul von Hindenburg de que convocase comicios para obtener más poder. Su Partido Nacionalsocialista (NSDAP) ocupaba 196 escaños en el Reichstag. 

Después el incendio, líderes de la bancada comunista fueron detenidos, la prensa socialdemócrata prohibida temporalmente y fueron derogados importantes derechos fundamentales como la libertad de opinión y de asociación. 

Hitler también ganó las elecciones de marzo, pero no consiguió la mayoría absoluta e impuso una ley que otorgó más competencias al Gobierno y obligó al Parlamento a aprobar otra por la cual quedaba sin poder, allanando el camino para una dictadura que sembraría el terror en Alemania y Europa y desencadenaría la Segunda Guerra Mundial. 

Pero eso ya no ocurrió en el edificio del Reichstag, que no fue utilizado como sede permanente del Parlamento hasta 1999, nueve años después de la reunificación alemana y de la mudanza del Gobierno y del Parlamento de Bonn a Berlín.

Alternativa para Alemania (AfD) celebra su entrada al Parlamento alemán como tercera fuerza más votada, tras cristianodemócratas y socialdemócratas, y como principal aglutinador del voto de protesta contra la política de refugiados de la Canciller, Angela Merkel.

"Este Gobierno que se abrigue, porque iremos a por él", advirtió uno de los dos cabezas de lista de AfD en los comicios generales, Alexander Gauland, en su primera intervención ante los seguidores de su partido. "Recuperaremos nuestro país y nuestro pueblo" ... "Cambiaremos este país", agregó.

Gauland afirmó que si el partido ha logrado el 13 % de los sufragios, según las primeras proyecciones de voto, es gracias al "idealismo" de los que lo apoyan y destacó que "lo que piensa la gente en la calle volverá a tener un lugar en el Bundestag", la cámara baja del Parlamento alemán.

Más comedida, la otra cabeza de lista, Alice Weidel, prometió practicar una política constructiva desde la oposición y llamó a los futuros diputados de su partido a ser conscientes de su responsabilidad y a cumplir su tarea "con humildad".

Para el Consejo Central de los Judíos en Alemania, la República Federal de Alemania se encuentra, con la entrada de la AfD en el Bundestag, ante el "mayor desafío" democrático desde su fundación en 1949.

"Lamentablemente nuestros temores se han hecho realidad. Un partido que permite la ideología ultraderechista en sus filas y que incita al odio contra las minorías en nuestro país, no sólo está representado en casi todos los parlamentos regionales, sino ahora también en el Bundestag", declaró el presidente del Consejo, Josef Schuster.

Los temores no son infundados. La relevancia estratégica de Alemania tampoco. Pero dependerá de la habilidad de Merkel y sus alianzas detener un posible viaje al totalitarismo.