Historia

“Los ricos de este país se han apoderado del mando”: Roberto Gerlein

Bogotá, D. C, 1 de abril de 2018. Por Luis Fernando García Forero. Foto: Jairo Navas.- Si hay un dirigente en Colombia que tiene que contar historias de la política desde la mitad del siglo 20 y lo que va corrido del actual, es el senador Roberto Gerlein Echeverría. 

Un congresista que le está llegando la hora, por motivos de salud, de alejarse de su actividad como legislador. El 20 de junio de 2018, cuando se cierra el periodo legislativo del Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, deja, después de 52 años, el Congreso de Colombia. 

Siente y es consciente que cada día que pasa, se convierte en un momento difícil, de nostalgias y ansiedades, pero que le permite demostrarle a su esposa, Lidia Besada, a su familia, amigos y compatriotas, que cierra su ciclo en la actividad política con el parte del deber cumplido. 

Abogado y con especialización en derecho laboral de la Universidad Javeriana, Roberto Gerlein Echeverría, demostró durante su trayectoria política ser un gran demócrata, respetuoso de las decisiones y triunfos de las mayorías. Un orador que controvirtió en la discusión y debates de los grandes temas de la política nacional. Un excelente conversador y conservador a ultranza, toda vez que ha sido fiel y leal a los principios de su Partido y a la religión católica. 

Protagonista de muchos debates. Las nuevas generaciones y el país lo recuerdan por su contundente participación en contra del matrimonio de las parejas del mismo sexo. En la discusión del proyecto rechazó esa propuesta por considerar que va en contra de los principios de la naturaleza divina y el irrespeto al género. 

Fue ministro de Desarrollo Económico del Presidente Belisario Betancur, cuando Colombia transitaba en la vida institucional bajo el amparo de la Constitución de 1886. Gobernador del Atlántico entre 1974 y 1975. Representante a la Cámara por el Atlántico entre el 20 de julio de 1968 al 20 de julio de 1973, y de ahí en adelante, Senador de la República. 

Se siente orgulloso de ser barranquillero y del valor cultural que representa la costa caribe para Colombia y el mundo. Cumple el 18 de noviembre del 2018, 80 años, edad precisa para despedirse de sus amigos del Congreso y de la política activa porque asegura que cambiará las columnas y pasillos del capitolio por su biblioteca, para seguir alimentando el conocimiento y estar al día en el acontecer nacional e internacional. 

Sin aspirar al Congreso, porque desde enero anunció su retiro de la política, su nombre apareció en el tarjetón de Senado y sacó más de 8 mil votos. La razón, se había inscrito antes de anunciar que dejaba su curul como senador de la República. 

Al entrar al Capitolio Nacional, con sus pasos lentos pero seguros, su mirada erguida y bufanda, protegiéndose del frio de los pasillos del Congreso, aceptó, después de contestar a lista en el recinto de la corporación, un diálogo corto con ECOS. 

ECOS: ¿Qué se siente cuando está culminando su labor en la actividad política y legislativa después de 52 años en el Congreso de la República? 

RGE: Siento lo que los portugueses y brasileros llaman saudade, o sea nostalgia de algo que consideramos nuestro  por muchos años. He estado 52 años en el Congreso de Colombia, seis en la Cámara de Representantes y los restantes en el Senado. 

ECOS: ¿El Congreso ha sido su vida? 

RGE: Además que ha sido mi vida, el capitolio ha sido mi oficina, los congresistas han sido mis amigos, los temas tratados han sido mi ilustración; entonces, siento la angustia o la ansiedad de quien por mucho tiempo ha disfrutado de una lección diaria, que es el Congreso y que ahora tenemos que vivir dentro de la biblioteca para poder aprender de la misma forma como lo hicimos en la Cámara y el Senado durante más de cinco décadas. 

ECOS: ¿En la biblioteca virtual o la de los muebles con los libros y los periódicos? 

RGE: Vivo con los libros. Para mí los libros son unos compañeros, me agrada verlos, ojearlos, leerlos, releerlos, comentarlos. No creo que la cuestión digital pueda arroparse con el cariño que uno arropa sus libros. Uno mira un tablero con unas letras que se pierden y no es lo mismo. El libro es el amigo, uno sabe dónde está, donde lo puso en la biblioteca, en qué página se quedó leyendo. El libro no se terminará nunca y la cuestión digital no lo va a remplazar porque son cosas distintas. 

ECOS: Hablemos de política, la que ha hecho toda su vida. ¿Dónde se ha sentido mejor, legislando, en la discusión de proyectos o como protagonista de debates de control político? 

RGE: Ambas situaciones son parte de un mismo todo porque la política hace parte de la cotidianidad del congresista. Pero la legislatura también. La legislatura exige conocimiento, estudio, perseverancia, inteligencia, también un manejo político de las situaciones. Me he sentido muy cómodo en ambas. 

ECOS: ¿Le ha faltado poder y decisión al Congreso de Colombia sobretodo en asuntos determinantes de la vida nacional en este sistema democrático presidencialista? 

RGE: Colombia tiene un régimen presidencial impresionante. No creo que el zar de Rusia, salvo la pena de muerte, tuviera el poder que tiene el Presidente de Colombia, que lo puede todo. Es el jefe de Gobierno, el Jefe de Estado,  el Presidente es el jefe de la diplomacia, de los militares, de los soldados; el que tiene la posibilidad de decidir la suerte de la nación en los momentos difíciles. El Congreso necesita más poder para preservar la clase media colombiana. Senado y Cámara son los últimos refugios que le quedan a la clase media en Colombia. 

ECOS: ¿Quiere decir que la clase media colombiana ha estado ausente de las responsabilidades del Congreso. Ha legislado para ciertos sectores? 

RGE: Los ricos de este país se han apoderado del mando. 

ECOS: ¿Urge al legislador hacer una gran reforma política que dé más poder de decisión al Congreso colombiano y no esté arrodillado al Presidente de turno? 

RGE: No hay duda que en estos momentos que caminamos por el sendero del posconflicto una reforma política es uno de los retos más importantes del Congreso y ahí debe tener la oportunidad de establecer unas cámaras con más poder de decisión y de control del ejecutivo. Sino seguimos lo mismo. 

ECOS: ¿Qué le faltó por hacer en estos 52 años en el Congreso de Colombia? 

RGE: Traté de hacer todo lo que pensaba que debía hacer. No me he lamentado que hayan quedado situaciones sin resolver en el tintero legislativo ni el tintero político. 

ECOS: Como se dice en el argot popular: ¿le sacaron algún día la piedra en la discusión de un proyecto o en un debate? 

RGE: Nunca. Uno no puede perder ni las buenas maneras ni la paciencia, si quiere hacer carrera en el parlamento colombiano. 

ECOS: ¿Recuerda algún debate de los que protagonizó o participó y donde se sintió ganador, que salió avante y satisfecho? 

RGE: En varios, pero recuerdo que cuando fui ministro participé en varios  enfrentándome a Luis Carlos Galán y a otros amigos del Nuevo Liberalismo. Fueron debates muy inteligentes, persuasivos y llenos de sustancia. Debates que me sirvieron para aprender, para conocer e interpretar. Uno está permanentemente diciendo cosas en el Congreso, no tiene tiempo para recordar lo que no pudo ser. 

ECOS: ¿Considera que el Congreso de Colombia tiene en estos momentos las herramientas para hacer los cambios que necesitamos en estos tiempos del posconflicto? 

RGE: No. El Congreso carece por completo de la posibilidad de resolver los problemas estructurales de Colombia. El Congreso tiene una finalidad: preservar el saldo de democracia que nos queda. El Congreso tiene la posibilidad de resolver los problemas regionales. Este es un país de regiones y a través del entendimiento con el ejecutivo debe solucionar las problemáticas de la provincia colombiana, entre otras cosas porque los senadores y representantes conocen lo que pasa en sus respectivas regiones. Pero como se lo afirmé la capacidad para arreglar situaciones en el país, la tiene el Presidente de la República. 

ECOS: ¿Qué le apalude al Presidente Santos y qué le critica? 

RGE: Santos es un gran Presidente. Zanjeó el tema de la paz, manejó sus relaciones con el Congreso. Es un Presidente que escucha, atiende. Creo que tuvo demasiados enemigos, demasiados críticos sin fundamento. En definitiva me ha gustado mucho la Presidencia de Juan Manuel Santos. 

ECOS: ¿El mayor logro del jefe de Estado definitivamente fue el fin del conflicto con las Farc? 

RGE: Claro, no hay duda. Lo apoyamos votando la paz. Voté todos los proyectos que presentó el Gobierno para implementar la paz. Acompañé al Gobierno y al país en ese tema de la restructuración de la política de paz. 

ECOS: ¿Cuál cree que debe ser el Presidente de Colombia? 

RGE: Iván Duque. 

ECOS: ¿Por qué? 

RGE: Porque es lo mejor para el futuro de Colombia.